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La hipófisis es “considerado el cerebro endocrino”, ya que está en relación funcional directa con el hipotálamo, y este a su vez con la corteza cerebral, constituyendo el llamado “Control Neuroendocrino”

  Por: Dr. José L. Cevallos MD, PhD

El Dr. José L. Cevallos MD, PhD es Médico Cirujano egresado de la Universidad Central de Venezuela (1963). Médico Especialista en Medicina Interna, UCV (1968). Médico Especialista em Endocrinólogía, Harvard Medical School of Medicine, Boston, USA (1971). Doctor en Ciencias Médicas (PhD), UCV (2003). Profesor Titular de la Cátedra de Clínica Médica, Facultad de Medicina, UCV (2008). Profesor Asesor de la Facultad de Medicina de la UCV (2009). Director del Laboratorio de Investigaciones Clínicas de la Facultad de Medicina, UCV (1975-presente) y ex presidente de la Sociedad Venezolana de Endocrinología y Metabolismo (1882)
Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela (2019) y de las Sociedades Venezolanas de Medicina Interna y de Endocrinología y Metabolismo. Miembro Emérito de la Endocrine Society USA y de la Global Iodine Network ONU, Unicef.

Para que organismos tan complejos como los de los animales superiores funcionen como un todo, requieren varios sistemas de control como el sistema nervioso, cuya unidad funcional es la neurona, la cual envía señales eléctricas a través de los nervios, mientras el sistema endocrino manda mensajeros químicos llamados hormonas al torrente sanguíneo.

La Endocrinología es la rama de la medicina que se ocupa de la descripción de esas glándulas, tipo de hormonas que segregan, mecanismo de acción y alteraciones que ocasionan al enfermarse.

Se caracterizan estas glándulas endocrinas por verter sus secreciones (hormonas) directamente en los vasos sanguíneos, careciendo por tanto de conductos secretores, como lo tienen las glándulas exocrinas tipo las salivares.

Dichas hormonas suelen viajar solas en la sangre, o dentro de una proteína transportadora, y sólo entran o actúan sobre los receptores de los tejidos blanco a los que estén destinadas, algo así como llaves que solo entran en las cerraduras que les son propias.

 Otra particular propiedad de las hormonas, es que circulan en la sangre en concentraciones infinitesimales, del orden de micro (ug), nano (ng)o picogramos (pg) por mililitro (10-6, 10-9 o 10-12), y cuando estimula el órgano blanco, este responde en forma exponencial.

Las principales glándulas endocrinas, así como la/s hormona/s que le son propias, son las siguientes: 

  1. Hipófisis: “Considerado el cerebro endocrino”, ya que está en relación funcional directa con el hipotálamo, y este a su vez con la corteza cerebral, constituyendo el llamado “Control Neuroendocrino”. Sus principales hormonas son:
  2. TSH u H. tiroestimulante: regula la función tiroidea
  3. ACTH u H. adrenocorticótropa: regula la función de las adrenales
  4. LH Y FSH: actúan sobre las gónadas femeninas y masculinas
  5. GH u H. de crecimiento: Induce el crecimiento en talla
  6. Prolactina: Regula la secreción láctea mamaria
  7. Oxitocina: Actúa en el parto y lactancia, sobre el útero y la mama
  8. H. antidiurética: Regula el agua corporal, actuando sobre el riñón
  9. Tiroides: Regula la producción de calor, el expendio de energía corporal y la actividad muscular.
  10. Adrenales: Secretan a) Cortisol que regula el metabolismo glucídico

                                       b) Aldosterona: que regula el metabolismo del sodio y el potasio

                                       c) Adrenalina, también conocida como la hormona del estrés

  • Ovarios y testículos: producen estrógenos y progesterona los primeros y testosterona

      los segundos.

  • Paratiroides: secreta la paratohormona, que regula el metabolismo óseo del calcio y  

fósforo.

  • Páncreas endocrino: Secreta la insulina y  el glucagón y algunas incretinas, que regulan el metabolismo glucídico.
  • El hígado, el estómago, los intestinos, los riñones, los pulmones, el corazón, el cerebro, la piel, el tejido graso… son productores hormonales específicos, cuya acción escapa al alcance de este artículo de divulgación.

 Cabe destacar, que si bien la mayor parte de los órganos y sistemas al enfermarse entran en deficiencia o insuficiencia, las glándulas endocrinas pueden hacerlo en insuficiencia o hipofunción igualmente, pero también en exceso o hiperfunción, cuando crecen en exceso (hiperplasia), o alojan tumores benignos o malignos (adenomas o carcinomas).

    De allí que cualquier alteración glandular patológica conlleva en su definición “un nombre y un apellido”, refiriéndose el primero a la alteración estructural o histológica de la glándula: hiperplasia, adenoma… y el segundo al estado funcional de la misma, empleando los prefijos griegos: hiper (exceso), hipo (defecto) y Eu (normal). Por ejemplo: Adenoma paratiroideo hiperfuncionante.

      Por otra parte, la función alterada en más o en menos de las glándulas endocrinas que están sometidas al control de la hipófisis, como antes citamos, pueden deberse a alteración de la propia glándula o de la hipófisis de la que dependen.

Se le llama   disfunción “primaria” en el primer caso y  “secundaria” en el segundo. Por ejemplo: Hipogonadismo ovárico primario debido a la menopausia, o hipogonadismo secundario por lesión de la hipófisis, que no secreta LH y FSH, tanto en la mujer como en el hombre.

  Por: Dr. José L. Cevallos MD, PhD