La Organización Panamericana de la Salud (OPS) organiza la capacitación como parte del desarrollo de lineamientos regionales, incorporando componentes de vigilancia ecológica y secuenciación genética
Con información de la OPS
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) está apoyando la coordinación internacional y el intercambio de información ante un conglomerado de casos de síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) asociado a un crucero en el Atlántico.
Las autoridades sanitarias de los países involucrados, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS), mantienen en curso la investigación epidemiológica y las acciones de respuesta, mientras la OPS facilita cooperación técnica sobre diagnóstico por laboratorio, manejo clínico, prevención y control de infecciones, a través de especialistas regionales.
La Organización regional también apoya el intercambio de información entre países mediante los Centros Nacionales de Enlace para el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), el mecanismo utilizado para coordinar la comunicación rápida ante eventos de salud pública con posible impacto internacional.
El hantavirus es un grupo de virus transmitidos principalmente por roedores. Las personas pueden infectarse al inhalar partículas contaminadas con orina, heces o saliva de estos animales, especialmente en espacios cerrados o poco ventilados.
Los hantavirus se clasifican en dos grandes grupos: los del Viejo Mundo, presentes en África, Asia y Europa, y los del Nuevo Mundo, que circulan en las Américas. Ambos pueden causar enfermedades graves, aunque se asocian a síndromes diferentes.
Los hantavirus del Nuevo Mundo producen el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH), mientras que los del Viejo Mundo causan fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR).
“Aunque el síndrome pulmonar por hantavirus es poco frecuente, puede ser grave. La transmisión ocurre principalmente por exposición a roedores y, en situaciones excepcionales —particularmente con el virus Andes—, puede producirse transmisión entre personas en contactos cercanos y prolongados”, explicó Andrea Vicari, jefe de la Unidad de Gestión de Amenazas Infecciosas de la OPS.
En diciembre de 2025, la OPS emitió una alerta epidemiológica tras observar un aumento de casos en países endémicos, particularmente en el Cono Sur. La alerta destacó la necesidad de fortalecer la vigilancia, la preparación y la respuesta frente a esta enfermedad poco frecuente, pero potencialmente mortal, en la región de las Américas.
En 2025 y hasta la semana epidemiológica 47, ocho países de la región de las Américas —principalmente del Cono Sur— notificaron casos confirmados de SPH. En total, se reportaron 229 casos confirmados y 59 fallecimientos.
La Organización instó entonces a sus Estados Miembros a reforzar la vigilancia epidemiológica, garantizar el diagnóstico oportuno y el manejo clínico adecuado de los casos, e implementar medidas intersectoriales para reducir los riesgos ambientales y ocupacionales asociados a la enfermedad.
Fortalecimiento de capacidades en la región

En los últimos años, la OPS ha intensificado su trabajo con los países para fortalecer la preparación frente al hantavirus y otras enfermedades zoonóticas.
En 2023, organizó en Colombia un taller regional junto con centros colaboradores y laboratorios nacionales para fortalecer la vigilancia epidemiológica y la detección por laboratorio de hantavirus y arenavirus, otro grupo de virus transmitidos por roedores que también puede causar enfermedades graves en humanos.
Estas iniciativas incluyeron capacitación en técnicas moleculares, armonización de protocolos, simulacros de brotes y fortalecimiento de la integración entre vigilancia epidemiológica, laboratorio y trabajo de campo.
En 2024, encuentros técnicos realizados en Panamá avanzaron en el desarrollo de lineamientos regionales y materiales de capacitación, incorporando componentes de vigilancia ecológica y secuenciación genética.
Una nueva capacitación regional está prevista para junio de 2026 en Panamá como parte de los esfuerzos continuos para reforzar las capacidades de preparación y respuesta ante posibles brotes.
“La clave está en fortalecer las capacidades de los países para detectar tempranamente los casos, responder rápidamente y reducir el riesgo de transmisión”, señaló Jairo Méndez Rico, virólogo de la OPS. Ese conocimiento es clave para apoyar respuestas rápidas y coordinadas ante eventos como este”, añadió Méndez Rico.
No hay motivo de alerta pública: El Dr. Xavier Sáez-Llorens, jefe del Departamento de Investigación del Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel y del Servicio de Infectología Pediátrica, así como científico distinguido del Sistema Nacional de Investigación (SNI) de la Senacyt, reflexionó que en general «se está magnificando el asunto del hantavirus de manera innecesaria y hasta alarmista; es un problema muy puntual que ha explotado por la memoria del COVID, la amplificación en redes sociales y los “expertos” que brotan por doquier». A diferencia de influenza y coronavirus, explicó, los virus Hanta hasta la fecha son extremadamente ineficientes para transmitirse entre humanos y tomaría mucho tiempo y numerosas mutaciones para que esto cambie. De hecho, de todas las cepas de hantavirus identificadas a nivel mundial, incluyendo la nuestra en Azuero (virus chocló). La cepa Andes de los pasajeros del crucero es la única con transmisión entre personas, aunque se requiere un contacto prolongado muy estrecho. Dicho esto, por supuesto que la comunidad científica estará dando seguimiento cercano a la evolución de lo sucedido para continuar educando e informando sobre cualquier amenaza potencial futura y evitar el caos sufrido en la pandemia de COVID. Pero, por el momento, no hay motivo de alerta pública, aclaró en sus redes sociales.
Prevención: la primera línea de defensa

No existe una vacuna específica ni tratamiento antiviral para el hantavirus, por lo que la prevención sigue siendo la medida más eficaz, destaca la OPS.
Las recomendaciones incluyen reducir el contacto con roedores, mantener los espacios limpios y ventilados, almacenar alimentos en recipientes cerrados para evitar su contaminación por roedores y aplicar prácticas adecuadas de limpieza y desinfección en áreas potencialmente contaminadas con orina, heces o saliva de estos animales.
Aunque los casos son relativamente poco frecuentes, la persistencia del virus en reservorios animales y determinadas condiciones ambientales y sociales hacen que el hantavirus continúe representando un desafío de salud pública en la región.
Con información de la OPS

