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Dr. Doménico Melillo, una vida al servicio de la salud de la mujer

Fotos: Violeta Villar Liste

Violeta Villar Liste

Al Dr. Doménico Melillo nunca le ha faltado  voluntad de servir: ni en plena pandemia ni convaleciente a causa de un cáncer que combatió al lado de Dios, de la medicina, de su esposa, de sus tres hijas y de sus ángeles de la Asociación Nacional contra el Cáncer (ANCEC) de Panamá, quienes oraron con la misma fe que él puso en salvarse.

“Mientras atravesaba por un cáncer, seguía luchando para que ANCEC se mantuviera adelante: Su voluntad es muy grande; una motivación para nosotros y un ejemplo digno de imitar”, cuenta la Dra. Lourdes Batista Caballero, al valorar el esfuerzo de este médico ejemplar, cuya “trayectoria incansable en la prevención y detección temprana del cáncer”, motivó a la Sociedad Panameña de Oncología (SPO), a la Asociación Panameña de Cirugía Oncológica (APCO) y al Instituto Oncológico Nacional (ION), a escogerlo como el ganador del Premio Cáncer Panamá 2022.

La del Dr. Melillo es una vida de servicio como ginecólogo, cirujano y promotor de la gran obra  de ANCEC y este premio hace justicia y honor a quien es también un Héroe por Panamá, nombrado en el año 2012, cuyo exhorto es a “nunca dejar de luchar”.

El galardón será entregado el primer día de la III edición del Congreso Cáncer Panamá 2022: el jueves 17 de marzo, en acto previsto en el Panamá Convention Center.

Hablar del Dr. Melillo en la fecha histórica del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es también honrar su lucha porque las mujeres no lleguen tarde a los tratamientos, y se salven, y da sentido a este texto de voces múltiples: la del Dr. Melillo, quien habla con el entusiasmo del presente y esta nueva vida de la mano de la sanación, y la de parte del equipo de mujeres que desde ANCEC Santiago han tejido la trama y la urdimbre de una historia que pone en valor la vida y el servicio.

Comprometido y solidario

Una vida incansable

Su alegría de vivir es contagiosa y su capacidad de trabajo a prueba de horarios.

Atiende sus pacientes y se ocupa de la gestión de ANCEC Santiago con la misma entrega con la cual sirve un café o se preocupa, y ocupa, porque sus visitas se sientan tan en casa, que su casa se deja habitar por la familiaridad.

Este diálogo transcurre en Santiago, en la capital de la provincia de Veraguas, en las pausas que deja su agenda de servicio.

Si duerme, nunca lo sabremos.

Nació en el propio Santiago, el 12 de septiembre de 1954, en el hogar de Juan Melillo y Caterina Maglione, quienes llegan a Panamá procedentes de Italia. Se siembran en el país y nacen sus cuatro hijos:Vicencina, Franco, Rocco y Doménico.

El señor Juan Melillo tuvo el acierto de montar una farmacia y, al lado de la farmacia, funcionaban consultorios: entre remedios y batas blancas, la suerte de la vocación no tuvo opción: los tres hermanos varones estudiaron Medicina.

El Dr. Melillo estudió en el Colegio San Vicente de Paúl. Completa su formación en el Colegio San Agustín de Panamá y se gradúa en la Facultad de Medicina de la Universidad de Bologna (Italia), en el año 1980, con altos honores.

Regresa a Panamá y se desempeña como médico interno, durante dos años, en el Complejo Metropolitano de la Caja del Seguro Social y luego en el Hospital Regional de Veraguas.

“Me gustaba la Ginecología”, dice, preciso, y a esa frase siguieron sus estudios en la Universidad de Costa Rica, en el Hospital México como médico residente en Ginecología y Obstetricia.

En esta época también, luego de un noviazgo de diez años, se casa con Mariela Vejas y forman el hogar en el cual nacen Verónica, Valeria y Giovanna.

Descentralizar para llegar rápido


La Dra. Lourdes Batista Caballero, voluntaria y asesora de la junta directiva de ANCEC Santiago, es también funcionaria del Minsa desde hace más de 25 años. 
Ginecóloga obstetra y especialista en colposcopia, trabaja en el departamento de Ginecología del Hospital Luis “Chicho” Fábrega y colabora con las giras de ANCEC desde el primer día.
Es la primera mujer representante de ANCEC en el ION oriunda del interior, en este caso de la provincia de Veraguas, porque siempre procedía de Panamá.
Esta tarea “significa ser una voz de las necesidades de los pacientes del interior ante el Patronato del Oncológico, haciendo énfasis en la descentralización de los servicios de salud que es un problema en Oncología”.
De manera positiva destacó que este mes de enero inició la capacitación de enfermeras y farmacéuticas que trabajarán en las áreas de quimioterapia, en el Hospital Regional de Veraguas, iniciativa conjunta del ION, Minsa, ANCEC y sociedad civil.
“Para nosotros es un logro: esta capacitación también se está realizando en Azuero y en Chiriquí”.
Recordó el éxito de las giras de ANCEC por el interior de la provincia, gracias también a alianzas público-privadas que han permitido hacer diagnóstico, colposcopia, biopsia e incluso tratamientos en zonas remotas: Banco General con el aporte económico; Minsa al ofrecer sus instalaciones; ANCEC con recurso especializado y Fundacáncer como ONG aliada que donó un mamógrafo.
“Esto es un ejemplo de redes integradas e integrales y es el eje transversal de la navegación de los pacientes para llevar la atención”.
Puso el ejemplo de Buenos Aires, una comarca en la cual un voluntario les prestaba su planta eléctrica mientras se hacían procedimientos especializados.
En estas giras también han participado los estudiantes de Enfermería y Medicina, con lo cual, además de aprender destrezas en sus áreas, generan empatía social.
La pandemia impuso un cambio en la dinámica de las giras: la atención sigue, pero a través de los centros de salud.
En el caso de ANCEC Santiago las puertas se mantuvieron abiertas para recibir a los pacientes.
En lo personal, considera que el trabajo en ANCEC ha sido un gran aprendizaje “y Dios me lo ha devuelto con mi familia e hijos. Todo lo que hago, que Dios me lo regrese en bien para mis hijos”.
A las mujeres les pide quererse más: “Debemos cumplir con nuestros roles, pero dejar espacio para nuestra salud, intereses personales y llevar los controles”.
Del Dr. Doménico Melillo recuerda que ganó el Premio Universidad 2017, concedido por la Universidad de Panamá, y postulado por la provincia.
“Fue un reconocimiento a su lucha; ha hecho una forma de vida del voluntariado y ha dedicado todo su esfuerzo a mejorar la salud de las mujeres”.
Destaca su empeño en la promoción de la causa de la salud y cómo su liderazgo ha permitido promover iniciativas parlamentarias, la construcción del edificio de la sede de ANCEC Santiago y mantener el sentido social del trabajo de ANCEC: si la paciente no tiene recursos hay que darle el servicio.
“Cuando fue postulado como Héroe de Panamá, expresaba en su discurso que nunca dejes de luchar. Esa frase dice mucho de su personalidad: no hay nada más fuerte que el corazón de un voluntario”.
Para la Dra. Batista, el Dr. Melillo logró convertir a ANCEC Santiago en una marca que la población valora y, de hecho, este edificio “se debe a la participación de la comunidad por más de 20 años y así mismo seguimos con el resto de los servicios”.
Recuerda que todavía convaleciente de su lucha contra el cáncer, se mantuvo en diplomados, seminarios y conferencias virtuales. “Nunca se detuvo en la promoción de ANCEC; su ejemplo es digno de imitar”.
 
 

Dra. Lourdes Batista Caballero

1986: Volver a Santiago

A la vuelta de Costa Rica, el Dr. Melillo se establece en Santiago, “feliz porque regresaba a mi tierra”.

Una de sus primeras iniciativas fue acudir al Instituto Oncológico Nacional (ION) de Panamá para definir estrategias que permitieran enviar a los pacientes a la institución con celeridad.

Había perdido a su padre por un cáncer de pulmón y vivir de cerca esta experiencia le generó particular sensibilidad.

Como médico ginecólogo de la CSS en Santiago, con labores en la Policlínica Horacio Díaz Gómez y el Hospital Regional de Veraguas, al ver la cantidad de casos de cáncer que detectaban en mujeres, comienza su preocupación por mejorar, y acortar, la ruta del acceso a la atención médica.

A finales de 1986 entra en las filas de ANCEC Santiago, cuya primera presidenta fue Libia de Abadía.

Con ANCEC se enamora de la vida de entrega del voluntario, “un conocimiento que no aprendemos en la universidad sino en la vida cotidiana y nos permite valorar a personas sencillas, con idéntico motivo: ayudar al más necesitado”.

La presencia de las mujeres en su vida entra por casa: su esposa, el gran amor; sus tres hijas. Las pacientes que atiende como ginecólogo y desde el voluntariado que significa la causa de ANCEC.

Reconoce en esta labor de médico, la alegría y la tristeza: La alegría, por ejemplo, que llega con cada parto. La tristeza “cuando se pierde la vida de la paciente por falta de educación o de oportunidad”.

La voz del voluntariado

María Batista es maestra de educación inicial y coordinadora del Programa Fortalecimiento del Voluntariado de ANCEC Santiago.
Se integra a la obra el 11 de febrero de 2011.
De manera previa conoció el trabajo de ANCEC con los pacientes con cáncer porque en el año 2001 a su papá le diagnostican un cáncer de vejiga. Luego, una hermana sufrirá de cáncer de endometrio. “Tener un paciente con cáncer es muy duro”.
Sin embargo, su experiencia le permitirá orientar a las demás personas en este complejo camino.
Luego, la voluntaria Lesbia Pitano le invitó a pertenecer a la familia de ANCEC y de esta manera se compenetra todavía más con la misión de ayudar a pacientes y familiares.
“Ha significado mucho dar parte de mi tiempo de manera gratuita al servicio de los pacientes con cáncer.”.
Además del acompañamiento asistencial, gestionan recursos para personas de escasos recursos y bolsas de comida.
En ANCEC Santiago hay un promedio de 50 voluntarios. En su mayoría son mujeres.
Del Dr. Melillo destaca que “es un líder para la asociación. Él pide para ayudar a los pacientes porque nosotros dependemos de las donaciones”.
A las pacientes las exhortó a mantener sus chequeos anuales. “Muchas veces no acuden por miedo y cuando se deciden ya puede ser tarde”.
Recordó que en ANCEC no se cobra. La donación es voluntaria.
 
 
 

María Batista

Navegar y llegar con éxito

El tumor maligno de mama, seguido de tumor maligno de estómago y tumor maligno de cuello uterino, fueron las tres principales causas de mortalidad oncológica, atendidas por el ION durante el año 2020, prueba del impacto del cáncer en la vida de la mujer.

En el caso de ANCEC, capítulo Santiago, el de mamas y cuello uterino fueron los diagnósticos oncológicos más frecuentes en el lapso 2020-2021.

El Dr. Melillo cuenta que si bien desde ANCEC, en alianza con el Ministerio de Salud (Minsa) y otras organizaciones, ofrecían servicios de salud y lograban salvar vidas, muchos pacientes seguían llegando tarde al ION.

De esta forma, como parte de su tesis de grado de la Maestría en Docencia Superior en la Universidad de Panamá (UP), decide investigar las razones de esta demora a pesar de poner los voluntarios todas sus ganas.

Lejanía de los centros de salud, mitos, creencias y educación, figuraban entre las causas.

Desde ANCEC deciden crear un sistema de giras médicas, con énfasis en ginecología, patología cervical y mamás, acercando la salud a las pacientes más vulnerables por su situación de pobreza y exclusión social.

Esta tendencia, que ahora se conoce como Navegación y consiste en articular los servicios de salud en forma eficiente y eficaz, en particular para atender a personas en pobreza multidimensional elevada, ha permitido por más de 20 años (con la pausa impuesta por la pandemia y el traslado de la labor a los centros de salud), llevar salud a la puerta de casa, realizar diagnósticos tempranos de cáncer y poner en valor la medicina preventiva en los rincones apartados de Veraguas.

Esta misma ruta de la navegación funciona en la sede de ANCEC Santiago al ofrecer los distintos servicios y así evitar que una demora sea una oportunidad a favor del cáncer y no de la salud.

La sala de mamografías es un orgullo para la institución

La paciente que llega a ANCEC recibe asistencia médica, psicológica e incluso funciona un salón de belleza para adaptarle las pelucas (en el caso de quienes reciben quimioterapia y pierden su cabello) y apoyarle en su autoestima.

Áreas como Trabajo Social, de donación de sangre y salones de capacitación, forman parte de un esfuerzo articulado.

El equipo de ANCEC es una fortaleza. Son muchos los nombres. Citar también al Dr. Santiago González, quien se ocupa de atender a pacientes de cuidados paliativos, en cama y con cáncer.

Su labor no se queda en la consulta: los visita y le enseña al cuidador cómo hacer los procedimientos, desde cambiar una sonda o curar una herida.

El Dr. Adolfo Name atiende en la sede de ANCEC de lunes a viernes, cirugías menores: biopsias de mama, cauterización de lunar y consultas con un ultrasonido, entre otros procedimientos.

El doctor Luis Carlos Caballero está asignado en la parte de Ginecología.

El horario de atención en ANCEC es de lunes a viernes, de siete de la mañana a tres de la tarde.

Para el Dr. Melillo, quien asumió la presidencia de ANCEC, capítulo Santiago en 1987 (ahora ocupa el cargo el profesor David González) y a la fecha se mantiene como vicepresidente de ANCEC Santiago y director de la clínica de la institución, dar parte de su tiempo, como voluntario a la causa de llevar salud a las comarcas de Veraguas, ha sido un logro a favor de la vida que lo llena de alegrías.

Destacó el gran apoyo que espera continuar ofreciendo a los 19 capítulos de ANCEC. De hecho, ha participado en la junta directiva de ANCEC Panamá en la visión de respaldar iniciativas que aprendió con los fundadores de la institución, y también con organizaciones como la Fundación Susan G. Komen y la Sociedad Americana contra el Cáncer (ACS; por sus siglas en inglés).

Es su sueño que todos los capítulos puedan crecer como lo ha hecho ANCEC Santiago para ayudar cada vez más a los pacientes.

El busito de la esperanza
 
Sonia Peñalva es funcionaria del municipio de Santiago. Desde hace dos años la asignaron a ANCEC para apoyar en las labores de la institución.
 “Mi historia no es tan linda porque pone en evidencia la fractura del sistema de salud”, expresa quien vive con serenidad, entereza y valentía el hecho de luchar contra el cáncer desde hace ocho años.
Un bulto inesperado que fue creciendo se consiguió con un diagnóstico errado en el sistema sanitario público, la reprogramación de citas y el anuncio que nunca quiso escuchar y que siente pudo evitar: “Tienes cáncer”.
“Entré al ION y empezó la batalla. Lo más duro es el primer año porque tienes unos nervios espantosos. Sientes que no vas a poder, pero soy una mujer de mucha fe y le puse positivismo”.
Cuenta que ha aprendido disciplina, jamás ha faltado a una cita ni a un tratamiento.
“Estando en el Oncológico he rezado por todo el mundo y por último por mí”.
Al principio no quería que le hablaran del tema, pero lo ha asumido con la naturalidad de estar aferrada a la fe y a la esperanza.
“Yo soy demasiado positiva y alegre. Cuando tienes cáncer están todos y estás sola. Entonces te debes preparar porque estas luchando sola. Siempre pedía un mes más. Dios me fue regalando tiempo. He tenido la dicha de ver crecer a mis hijas”.
“Siempre he dicho: nadie conoce el cáncer, pero cuando llega te toca los cimientos de tu vida y allí te das cuenta que existe. No tiene rostro, tampoco raza, edad o condición económica. Esta enfermedad es una carrera contra el tiempo”.
El trabajo en ANCEC le apasiona: compartir con los pacientes, ayudarlos y participar en las giras.
Ni en pandemia se detuvo y enfermó de covid-19. Lo pasó mal. “Yo soy la niña de sus ojos”, dice al alabar a Dios que no la ha dejado en medio de su difícil circunstancia y la salvó.
Valora el esfuerzo de ANCEC por lograr la detección temprana y crear conciencia.
Recuerda que ANCEC vive de donaciones así que parte de su tarea es salir a la calle a tocar la sensibilidad y mover corazones.
Le encanta hablar del proyecto del busito Camino a la esperanza. El nombre se lo puso Sonia y la historia nació en pandemia.
El Dr. Melillo se encontraba en su lucha personal contra el cáncer, cuando supo que debido a la pandemia los pacientes no podían viajar desde Santiago al ION por falta de vehículos.
De este modo propone crear el busito, propiedad de ANCEC Santiago, que viaja los días lunes, miércoles y viernes.
La Dra. Lourdes Batista preparó un proyecto y consigue los recursos, porque además de la unidad, es necesario darle dinero a los pacientes que se someten a tratamientos específicos en el ION, para comprar su desayuno y almuerzo.
A Sonia este proyecto le entusiasma tanto, que diseñó una cartelera con la imagen del busito Camino a la esperanza y tres lazos conmemorativos: el morado, que recuerda el cáncer de pancreas (el que sufrió el Dr. Melillo), el celeste por el cáncer de próstata y el rosado, de mama.
Cuenta que en octubre del 2020 la sede de ANCEC Santiago se iluminó con focos morados en homenaje al doctor Melillo y esta labor tan suya: incluso, enfermo, nunca olvidó a esta, su otra casa.

ANCEC Santiago crece

La sede de ANCEC Santiago es un ejemplo del querer es poder.

Cuenta el Dr. Melillo que es una obra que nace de la tenacidad y ganas del pueblo, de su entusiasmo por reunir fondos y del apoyo oficial y privado que ha permitido consolidar esta institución de servicio social.

“El primer edificio se iba a construir en un lugar de 600 metros: la misma población dijo que era muy pequeño, así que buscamos quien nos hiciera planos y construimos cuatro pisos”.

El 16 de marzo de 2016 inauguran la imponente estructura que solo en 2021 atendió una población de 16,203 pacientes entre cirugía general, enfermería, ginecología, medicina general y cuidados paliativos, trabajo social, mamografía, navegaciones (atención en el rural), psicología y viajes al ION (Ver cuadro: Pacientes atendidos por servicio).

De igual modo destaca la Clínica de Cáncer de Piel, un sueño compartido del Dr. Doménico Melillo y Juan Pablo Barés, presidente de Fundacáncer, quienes impulsan la apertura de esta clínica, con el apoyo de la Fundación Sus Buenos Vecinos del Banco General, la primera en su tipo en el interior de país y que permite detectar a tiempo el cáncer de piel.

El Festival Internacional de Degustación, con la participación de la Lotería Nacional de Beneficencia, la campaña de alcancías Un dólar por la vida, así como subastas, caminatas y alianzas con la empresa privada, permiten mantener la obra en pie y crecer.

De gran valor en el área pedagógica, el programa Cazadores de Humo, a cargo del profesor Samuel Reid y que crea conciencia en las escuelas sobre la necesidad de evitar que el tabaco entre a la vida del alumno y su familia.

Sobrevivir y contarlo para crear conciencia

Nelly Batista de Batista es voluntaria y sobreviviente de cáncer. Trabaja en la Caja del Seguro Social de Santiago, en el área administrativa
“Soy de Santiago y sobreviviente de cáncer de mama. Hace 16 años. ¡Bendito Jesús! Me hicieron dos biopsias: primera negativa, la segunda positiva. En ese momento enviaban pacientes al Oncológico y allí me confirmaron el diagnóstico. Tenía 42 años. Gracias a un control médico con Ginecología se me diagnosticó.
La enseñanza: los controles constituyen la única herramienta para detectar a tiempo el cáncer.
En el año 2007 se vincula a ANCEC y como sobreviviente de cáncer, insiste en la prevención como pilar.
“Me ha tocado dar muchos testimonios y charlas no solo a pacientes y familiares, también a enfermeras y a personas de la universidad, incluso a médicos”.
Vivir la experiencia del cáncer, observa, me ayudó a valorar la vida, la familia y los amigos.
Una lección: siempre tuvo esperanza. Y no ha sido fácil porque el cáncer tocó a sus hermanos.
 
Al Dr. Melillo lo exalta como “símbolo y guía; una fortaleza no solo dentro de ANCEC sino en la comunidad. Es una persona que tiene mucha creatividad y una fortaleza increíble”.

Nelly Batista de Batista

Mujeres, no lleguen tarde

El Dr. Melillo exhorta a las mujeres a no llegar tarde al tratamiento. Son las historias que más le gusta contar y resaltar: la de quienes se salvan gracias a la prevención.

Al hablar del Premio Cáncer Panamá 2022 lo entiende como reconocimiento y una mirada a futuro sobre la necesidad de insistir en la descentralización de la atención en salud, en especial “en el caso de estas enfermedades como el cáncer que golpean al nivel socioeconómico más bajo y en particular a la mujer”.

Con 50 años de graduado de la secundaria; 42 años como médico general y con 36 años en su especialidad de ginecólogo, agradece tener la fuerza para servir.

Pasar por la experiencia de sufrir cáncer fue una dura lección, “pero con la gratitud de todas las oraciones, el esfuerzo de mi familia y del equipo médico, me salvé”.

Fueron diez meses de 12 quimioterapias y por fin logró superarlo en agosto de 2020.  En diciembre de ese año ya se encontraba activo en ANCEC para alegría de esta gran familia.

Nunca pensó que iba a morir. Rezó mucho, agradeció la fuerza de “ese ejército de oración”, la fortaleza de su esposa y de sus hijas.

En ese límite entre la vida y la muerte, con la fe que mueve montañas, fueron muchas las promesas que elevó. La promesa mayor ya la cumplía y ahora con más ganas es su razón de existir: “Seguir ayudando”, dice este médico ejemplar, cuya vida es un testimonio de servicio por la causa de la salud de la mujer.

Un equipo unido por la salud
Meyvis Mojica, responsable de mercadeo y publicidad, cuenta que formar parte de ANCEC, “me ha hecho cambiar: ser más humana. También valorar más mi salud y atenderme a tiempo”.
Le encanta el trato con los pacientes. “Lo más triste es cuando sabemos que hoy algunos están aquí y mañana se nos han ido”.
Edith Julissa Carrasco, secretaria administrativa, comenta que en ANCEC Santiago todos se comprometen y el objetivo principal es el paciente y la tarea del servicio.
Candelaria Rodríguez es el primer rostro de la sede de ANCEC Santiago. Trabaja en la recepción desde hace tres años: “Debemos tratar al paciente como se merece, porque viene por una consulta y con una preocupación”.
Radamés Pereira cuenta que si Candelaria es el primer rostro visible, él se ocupa, desde un oficio silencioso, de mantener todo en orden. Es el responsable de mantenimiento.
Estudiaba desarrollo de software. Sin embargo, “ver la emoción de los pacientes cuando los ayudas me animó a decidirme por Enfermería”.
En el futuro quiere ser como el personal que atiende en ANCEC Santiago y seguir el ejemplo del Dr. Melillo “una figura muy importante y admirada en la institución”.
 
 
 

Violeta Villar Liste
Redaccion@lawebdelasalud.com