El acto heroico de formar personal de salud en Venezuela

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El 51% de los estudiantes y profesores de Medicina y Enfermería de Venezuela no recibe ningún tipo de equipos de protección sanitaria a pesar de la circunstancia de la pandemia.

Por otra parte, el 58% de los estudiantes de posgrado, y 34% de los profesores en los centros centinela que atienden a pacientes covid-19, manifiesta un incremento en sus actividades, a lo cual se suman condiciones complejas para poder atender en condiciones dignas a los pacientes.

Falta el agua potable, el servicio de energía, insumos de limpieza y, ante las dificultades de suministro de gasolina, la mayoría llega a sus centros de trabajo o estudio caminando.

Estos datos aportados por el Observatorio de Universidades (OBU), forman parte de la Encuesta sobre las condiciones de trabajo y estudio de los profesores y estudiantes de Medicina y Enfermería (pregrado y posgrado) en Venezuela (Enobu Salud 2020), dados a conocer este martes 27 de octubre.

El profesor Carlos Meléndez, en representación del OBU, explicó que el propósito fue hacer visible las condiciones en las cuales forman y se forman los protagonistas de la ciencia y la salud en Venezuela.

Aplicaron 1,120 encuestas (Medicina 77% y Enfermería 23%).  

Por ocupación:

  • Estudiantes de pregrado: 54%
  • Estudiantes de posgrado: 25%
  • Profesores: 21%

Por tipo de establecimiento de salud:

  • El 75% estudia o trabaja en hospitales tipo IV
  • El 11% en hospitales tipo III
  • El 4% en hospitales tipo I
  • El 3% en hospitales tipo II
  • El 2% en ambulatorios rurales
  • El 5% en ambulatorios urbanos

El OBU cita que el Objetivo 3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) justo hace referencia al concepto Salud y Bienestar con un enfoque multisectorial.

En este sentido, la organización “entiende las condiciones de vida de la población  universitaria, como aquellos aspectos que permiten el desarrollo de las actividades educativas dentro de la institución”.

También, “como el desarrollo de las personas para alcanzar una vida saludable y con oportunidades de desarrollo personal y profesional”, objetivo que no se cumple debido a las condiciones que acentúa la pandemia.

Equipos de protección

En el ámbito del suministro de equipos de protección sanitaria, el 51% de los estudiantes y profesores consultados no los recibe.

Al 24% de los estudiantes de posgrado en los centros centinela no les suministran mascarillas médicas y el 61% de los entrevistados no recibe trajes de seguridad.

El profesor Carlos Meléndez señala que no solo se ignoran las recomendaciones de protección de la Organización Mundial de la Salud (OMS): también se incumple la normativa venezolana.

Formación y carga laboral

En un momento de distanciamiento social, cuando las tecnologías están llamadas a acercar a la población, “menos del 15% de profesores y estudiantes cuentan con computadora individual o de uso compartido”.

Solo el 3% dijo que siempre cuenta con internet y 51% nunca tiene internet en su lugar de trabajo y estudio.

”El 58% de los estudiantes de posgrado y el 34% de los profesores en los establecimientos centinela manifiesta un aumento de sus actividades”, con el riesgo de sufrir ansiedad, depresión y estrés, señalan desde el Observatorio.

Hay otra realidad asociada a esta circunstancia: el 85% de los estudiantes de pregrado no asiste a los establecimientos médicos donde realiza sus pasantías o prácticas profesionales.

Es decir, detalla Meléndez, el Estado ignora la importancia del estudiante de pregrado para la educación en salud y el abordaje comunitario.

El Dr. Enrique López Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina (ANM), consultado por este medio a propósito de estas cifras, señaló que el Estado no aporta ningún tipo de protección al estudiantado.

Esta falta de condiciones que pone en riesgo a alumnos y docentes, entre otras razones, llevó a las universidades autónomas a no reiniciar clases.

Además, sin una óptima formación, se compromete la calidad del profesional que egresa.

“Las universidades del Estado han forzado la terminación de los semestres. En muchos países se ha hecho la promoción con evaluaciones poco rigurosas, pero en Venezuela estos niveles de rigurosidad no están bien llevados”.

Advirtió que aun cuando el Estado piense “en decretar una normalización soterrada, está escondida con una flexibilización errática que ha contribuido al aumento del número de casos”, si bien no se visualizan en las cifras oficiales.

Condiciones laborales

Las condiciones en los lugares de trabajo o estudio también son una expresión del incumplimiento de las propias normativas sanitarias nacionales: El 13% de los encuestados respondió que los baños nunca funcionan y el 33% dijo que muy pocas veces.

El suministro de agua potable es deficiente: El 31% respondió que nunca la recibía.

El 85% de los encuestados advirtió la falta de insumos de limpieza y el 70% la de lavamanos.

El 66% de los encuestados manifiesta falta del servicio eléctrico y el 80% de iluminación y ventilación.

“Esto se agrava por la ausencia de planta eléctrica en los centros de salud, indispensable para garantizar la vida de los pacientes. Se compromete la vida de neonatos y adultos mayores”, sostuvo el profesor Meléndez.

La seguridad en los centros de trabajo es una expresión de la realidad del país: El 18% reportó haber sido víctima de robo en los últimos seis meses y el 15% de hurto.

El Observatorio destaca un alto porcentaje de actos de violencia de parte de pacientes y familias hacia el personal de salud: 61% ha sido víctima de agresión.

Llegar a casa tampoco es un consuelo para quienes participaron en la encuesta: el 42% se moviliza a pie.

Quienes tienen vehículo, no han podido (55%) surtir gasolina de manera preferencial durante la cuarentena, a pesar de ser personal esencial.

El 63% no cuenta con abastecimiento de agua de manera diaria en su hogar; el 54% no dispone de servicio eléctrico y el 19% ha sido víctima de robo fuera de su lugar de trabajo o estudio.

La principal conclusión del estudio determina que “estudiar o formar a médicos y enfermeras en Venezuela, entraña un riesgo.

Las facultades y decanatos de ciencias de salud, además de estar afectadas por la migración forzada, sufren múltiples privaciones en cuanto a las condiciones necesarias para el desarrollo de las actividades académicas”.

Respuestas concertadas

La Dra. Liliana Rojas, por la Universidad del Zulia (LUZ), señaló que la Encuesta refleja una realidad país de carencias y dificultades para atender la pandemia, dada la falta de equipos de protección y de entrenamiento del personal sanitario.

El Dr. Pedro Fernández, por la Universidad de los Andes (ULA), recordó que hace cuatro años inició una cruzada para hablar de la emergencia humanitaria severa en la cual podría caer Venezuela.

No se tomaron las previsiones y ahora este estudio demuestra la precariedad de los hospitales y las limitaciones de las universidades para formar.

A la fecha, dijo, ya hay una diáspora médica: podríamos llegar a sobrepasar en 2021 a 100,000 profesionales de la salud que abandonan Venezuela, con una alta preparación clínica a pesar de las condiciones.

“La única manera de revertir esta situación en el país, es darle un cambio de timón a la manera como se está administrando el presupuesto público, tanto para los hospitales como las universidades”.

Fabián Chacón, estudiante de Medicina de la Universidad Central de Venezuela (UCV), advirtió que el atraso en la graduación de los nuevos profesionales de la Medicina, puede dejar campo abierto al ingreso de médicos comunitarios integrales a centros de salud, en el contexto de la politización del sistema asistencial.

De igual modo anunció que estudiantes de pregrado están trabajando en centros centinela y hospitales covid-19, ofreciendo su esfuerzo como voluntarios.

El estudio ofrece, entre otras recomendaciones, insertar a la universidad como parte de la respuesta a la crisis sanitaria venezolana.

Además, construir alianzas entre las universidades para lograr respuestas alternativas y tener un mínimo de gobernanza entre los ministerios de Educación y Salud, porque formación y salud son dos realidades vitales en pandemia y un futuro que se aspira sea de certezas.

Violeta Villar Liste
redaccion@lawebdelasalud.com

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