La «Diálisis Verde» propone que la mejor manera de ser sostenible es mantener los riñones nativos funcionando el mayor tiempo posible, y para las terapias de reemplazo renal, mejorar la eficiencia de los recursos disponibles
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
La Diálisis Verde es un enfoque emergente que busca reducir el impacto ambiental derivado del tratamiento de la enfermedad renal crónica (ERC). Este concepto reconoce que el sistema actual de atención renal, aunque salva vidas, es altamente intensivo en recursos y genera una carga ecológica significativa, por lo que durante los últimos años se ha propuesto esta iniciativa que busca un cambio hacia la nefrología sostenible.
Terapias dialíticas actuales

La hemodiálisis se realiza habitualmente en centros hospitalarios y depende de una infraestructura centralizada.
Uno de los puntos de mayor desperdicio es el tratamiento de agua mediante ósmosis. Si bien producen agua ultra pura, indispensable para el tratamiento de cada paciente, las plantas de ósmosis inversa desechan una gran cantidad de agua concentrada por cada litro de agua tratada. Además, cada sesión requiere líneas de sangre (como tuberías de PVC), agujas y el dializador (el «filtro»). Todos estos elementos están contaminados con sangre y se convierten en residuos hospitalarios o residuos biológicos que requieren incineración o tratamiento especial, lo cual es altamente contaminante.
Cada riñón artificial o máquina de hemodiálisis requiere energía constante para bombear sangre, calentar el dializado, y en estos centros, debido a la gran cantidad de calor que generan los equipos, se requiera de una adecuada climatización e iluminación.
La mayoría de los centros trabajan 12 a 18 horas, y en algunos casos, 24 horas continuas, seis días a la semana.
La diálisis peritoneal (DP) se realiza generalmente en el hogar del paciente, lo que cambia la naturaleza del residuo. Los problemas de desperdicio se deben a las bolsas de solución dializante, que son bolsas plásticas (PVC o polipropileno) y tubuladuras.
Un paciente necesita varios cambios al día, lo que genera una cantidad masiva de bolsas vacías para descarte. La logística de transporte incluye el transporte de cajas de estas soluciones desde el fabricante hasta el domicilio del paciente, lo que genera una huella de carbono significativa por el combustible utilizado en la distribución.
A diferencia de la HD, donde el hospital gestiona el residuo, en la DP, el paciente genera el residuo en casa, lo que dificulta el reciclaje o la gestión responsable de los materiales plásticos.
¿Por qué el énfasis en la prevención de la ERC?

El énfasis en la prevención no es solo una cuestión de salud pública, sino una estrategia de sostenibilidad ambiental extrema.
En la jerarquía de la gestión de residuos, la mejor forma de reducir el desperdicio es evitar su generación. La diálisis es el punto del tratamiento médico con mayor huella de carbono y consumo de recursos.
Al prevenir o retrasar la progresión de la ERC (mediante control de diabetes, hipertensión y nefroprotección), se evita que el paciente llegue a la etapa de terapia de reemplazo renal (TRR).
Como ya mencionamos, un paciente en diálisis consume una cantidad masiva de agua, energía, plásticos desechables y productos farmacéuticos durante años.
Por cada paciente que se mantiene fuera de la diálisis gracias a una atención temprana, el ahorro en recursos es exponencial. La «Diálisis Verde» sostiene que la mejor manera de ser sostenible es mantener los riñones nativos funcionando el mayor tiempo posible.
La Diálisis Verde busca, en última instancia, transicionar hacia modelos circulares, donde los plásticos sean reciclables, el agua se reutilice (por ejemplo, para limpieza de instalaciones o riego) y la logística de entrega de insumos sea más eficiente y de menor emisión.
Para optimizar las terapias dialíticas bajo el marco de la nefrología verde, la comunidad científica internacional ha propuesto estrategias que buscan reducir el impacto ecológico sin comprometer la seguridad del paciente.
1. Gestión Sostenible del Agua

El agua es el recurso más desperdiciado en la hemodiálisis convencional. Las unidades deberán implementar plantas de tratamiento de agua más eficientes que reduzcan el volumen de «agua de rechazo» (el agua que no pasa por la membrana y se va al drenaje). Esta agua, aunque no es apta para la diálisis, es potable y limpia y se puede recuperar utilizándola para sistemas de descarga de inodoros en los hospitales, riego de áreas verdes institucionales y limpieza de suelos y lavandería hospitalaria.
2. Optimización Energética

Las unidades de diálisis funcionan como pequeñas fábricas con un alto consumo eléctrico, pero se podrían implementar paneles solarespara alimentar las máquinas y los sistemas de climatización, y configurar las máquinas para que entren en modo de bajo consumo fuera de las horas de tratamiento.
3. Reducción de Plásticos y Residuos

La diálisis genera toneladas de plástico que terminan en vertederos o incineradoras. Se debe pensar en la implementación de la segregación de residuos no contaminados. Muchos de los empaques de cartón y envoltorios plásticos externos no entran en contacto con fluidos biológicos. Una capacitación estricta del personal permite reciclar estos materiales antes de que se mezclen con residuos peligrosos.
En lugar de utilizar garrafas de plástico individuales para el ácido y bicarbonato en cada máquina, se puede modernizar los sistemas de distribución de ácido y utilizar concentrados centralizados para eliminar el desperdicio de miles de envases plásticos al año.
4. Innovaciones en Diálisis Peritoneal (DP)

Debido a que la DP genera una huella logística mayor, las optimizaciones se centran en el transporte y el diseño. Para organizar las rutas de entrega de las cajas de soluciones, se pueden optimizar las rutas para reducir las emisiones de carbono del transporte a domicilio. Fomentar la Diálisis Peritoneal Automatizada permite optimizar mejor los volúmenes de solución en comparación con los cambios manuales frecuentes, por lo que produce menos desperdicio.
El uso de herramientas digitales para supervisar a pacientes en diálisis domiciliaria reduce la necesidad de viajes frecuentes al hospital, disminuyendo la huella de carbono asociada al transporte del paciente y sus familiares, además de los gastos económicos que conlleva el desplazamiento a las citas. Estas herramientas permiten el monitoreo de los tratamientos, ajuste de ciclos, volumen de infusión, tiempo de conexión y adherencia al tratamiento, por lo que estos recursos son de alta utilidad como apoyo a las terapias ambulatorias.
Con un enfoque preventivo, la «Diálisis Verde» propone que la mejor manera de ser sostenible es mantener los riñones nativos funcionando el mayor tiempo posible, y para las terapias de reemplazo renal, mejorar la eficiencia de los recursos disponibles.
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI CSS

