Con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+ el Grupo de Trabajo de Género, Diversidad Afectivo-Sexual y Salud de la SEE subraya la necesidad de abordar las desigualdades que afectan a las personas LGTBIQ+ desde una perspectiva epidemiológica, de género y de derechos humanos
Con información de SEE
La diversidad corporal, sexual y de género debe incorporarse de forma sistemática a la salud pública para poder identificar y reducir desigualdades. Este es el mensaje que lanza el Grupo de Trabajo de Género, Diversidad Afectivo-Sexual y Salud de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+ (28 de junio), en un documento en el que reafirma su compromiso con la monitorización de las desigualdades sociales en salud desde una perspectiva epidemiológica y de género.
Este año, en sintonía con el lema de la Federación Estatal LGTBI+ para 2026, ‘Corporalidades Intersexuales: derechos reales’, la sociedad científica pone el foco en la defensa de los derechos humanos y la autonomía corporal de las personas intersex, un colectivo históricamente invisibilizado y patologizado en el ámbito sanitario.
Las personas intersex nacen con características sexuales que no se ajustan a las definiciones médicas normativas binarias. Hasta el 1,7% de la población nace con rasgos intersexuales, pero a pesar de los avances legislativos, el modelo médico tradicional ha mantenido «un enfoque patologizante» que ha sometido a la infancia intersex a intervenciones quirúrgicas y hormonales irreversibles sin su consentimiento pleno e informado.
En este sentido, la SEE recuerda que la reciente recomendación del Consejo de Europa sobre igualdad de derechos para las personas intersexuales insta a los Estados miembros a prohibir las intervenciones médicas no consentidas y a garantizar un acceso equitativo a la atención sanitaria.
Por otra parte, desde el grupo de trabajo señalan que la falta de formación específica, los estereotipos de género y el desconocimiento del marco legislativo por parte de profesionales de la salud pueden perpetuar prácticas que vulneran la integridad corporal y afectan a la salud física y mental de las personas intersex a largo plazo. Por ello, insisten en que la intersexualidad no debe abordarse como una patología, sino como una parte de la variabilidad humana.
El impacto del estrés de las minorías
Más allá de las realidades intersex, la SEE advierte de que la salud del conjunto de la población LGTBIQ+ se ve afectada por el llamado estrés de las minorías. Según el informe conjunto de la Federación Estatal LGTBI+ y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas citado en el documento, el 36% de las personas LGTBI+ en España ha sufrido acoso en el último año, el 29% discriminación y el 22% agresiones físicas. Para la SEE, la exposición repetida a estos eventos traumáticos trasciende el ámbito de la seguridad ciudadana y debe entenderse también como un determinante social con impacto directo en la salud.
Medir para actuar
Para reducir las desigualdades que sufre el colectivo y diseñar políticas públicas eficaces, la SEE subraya la importancia de contar con datos desagregados en los registros epidemiológicos. Por ello, reclama incorporar variables inclusivas en los sistemas de información, formar a profesionales sanitarios en diversidad afectivo-sexual, corporal y de género, y desarrollar protocolos de atención libres de sesgos, basados en la no patologización, la autonomía y el consentimiento informado.
La Sociedad Española de Epidemiología insta a las administraciones a transformar la evidencia disponible en políticas que garanticen una atención sanitaria respetuosa con la diversidad. «No puede haber salud sin igualdad ni diversidad», concluyen.
Con información de SEE

