En Venezuela, los profesionales de la Enfermería, a través de los años, hemos asumido nuestro rol con entrega hacia nuestros semejantes, con estoicismo y vocación aliviando el dolor
Por: Olivia Margarita Zurita P.
La autora es Enfermera/abogado. Individuo de Número de la Sociedad Venezolana de la Historia de la Medicina Sillón N° XXXIII.
Hoy se celebra en el mundo el Día Internacional de la Enfermería, al recordarse el nacimiento de La dama de la lámpara, Florencia Nightingale, quien es considerada la Pionera de la Enfermería Moderna en el mundo, quien, con su actuar, influyó en ciertos cambios en otras profesiones.
Deja un legado que sirve a este siglo. Dentro de uno de sus pensamientos destaca que “la Enfermerías es un arte como el trabajo de un pintor en su lienzo y un escultor en el frío mármol”.
De esta manera, las generaciones de Enfermería en el mundo, han seguido su legado en el noble ejercicio de esta maravillosa carrera que fue escogida como norte convirtiéndola en un estilo de vida.
En Venezuela, los profesionales de la Enfermería, a través de los años, hemos asumido nuestro rol con entrega hacia nuestros semejantes, con estoicismo y vocación aliviando el dolor, ayudando a restablecer la salud, educando a través de la promoción y prevención en salud a los venezolanos, aplicando las enseñanzas impartidas por nuestras formadoras, que fueron las Damas de la Enfermería a mediados del siglo pasado, que dio alumbramiento a la Enfermería como carrera: en momentos de casi ruralidad dieron el paso a la creación a esta generosa profesión.
Hoy, aparte de recordar a Florencia, recordemos y hagamos honor a nuestras fundadoras osadas e insignes como Paulita Sanoja, María Amparo la Rosa, Antonia Fernández, Bertha Naranjo… entre otras heroínas anónimas que son parte de nuestra evolución como profesión.
Hoy se encuentra con nosotros una insigne mujer. Quienes la conocemos le decimos que es “Patrimonio histórico viviente de la profesión de Enfermería en Venezuela”. Como ella aún quedan, pero lo significativo de este personaje es que ella no sabe lo que es estar jubilada: sigue activa en la histórica Cruz Roja Venezolana. Se trata de María Teresa Párima.
La Enfermería venezolana, integrada por hombres y mujeres de entereza, demostró su vocación al enfrentar la aparición de la COVID-19 en un sistema de salud inexistente, sin material médico, equipos de bioseguridad, pírricos salarios, maltratos de organismos empleadores… aun así cumplieron con sus obligaciones respetando el juramento que hicieron al momento de graduarse.
Hoy en mi condición de jubilada, no me queda más que reconocer, que esfuerzo y enseñanzas impartidas no fueron en vano y seguir luchando por un estatus social superior hasta llegar a obtener la calidad de vida que merecemos. Haciendo votos porque todo lo anhelado llegue, pidiendo a Dios la Gloria eterna para los que partieron y estimular a estos calificados profesionales de la salud a seguir luchando y que pueden seguir contando con mis consejos como hasta ahora lo he realizado.
“Prefiero diez veces morir en el mar, nadando hacia un nuevo mundo, que quedarme quieta en la playa con los brazos cruzados”.
He tomado para mi uno de los pensamientos de la mujer a quien hoy recordamos la fecha de su nacimiento: Florencia Nightingale.
De la misma autora:
Sueño, ilusión y realidad de la Escuela de Enfermería de la Universidad Central de Venezuela
https://revista.svhm.org.ve/ediciones/2016/1/art-7/
Por: Olivia Margarita Zurita P.