Este estudio colaborativo del Imperial College London, Instituto Gorgas y Minsa, con la participación del científico panameño Mario Quijada Rodríguez, será el fundamento para las decisiones del Estado panameño en materia de vacunación
Por: Violeta Villar Liste
Una investigación desarrollada por el Departamento de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas del Imperial College London, en colaboración con el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES) y el Ministerio de Salud de Panamá (Minsa), aporta al país el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre la epidemiología y la intensidad de transmisión del dengue en Panamá, a partir de datos correspondientes al período 2000–2024.
El artículo que se publica en la prestigiosa revista The Lancet Regional Health – Americas, contó con la participación de Mario Quijada Rodríguez, investigador del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, como parte de su formación doctoral en Imperial College London, bajo la supervisión de las doctoras Ilaria Dorigatti y Anna Vicco, del Departamento de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas.
De igual modo participan Fulvia Bajura, Lourdes Moreno y Lizbeth Cerezo por el Minsa. Yamilka Díaz, por el Departamento de Investigación en Virología y Biotecnología del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud. La Dra. Reina Roa por el Minsa y el Instituto Gorgas y Daniel Laydon por el Departamento de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina del Imperial College London.
El investigador Mario Quijada Rodríguez, quien ha trabajado en los últimos tres años de la mano con el Minsa para realizar la primera caracterización del dengue en Panamá, y es autor correspondiente de la publicación, explicó al medio los hallazgos más relevantes, fundamento para las decisiones del Minsa en materia de vacunación.
En relación con la inmunización contra dengue, y las conclusiones del estudio, también se consultó la opinión del Dr. Xavier Sáez Llorens, científico distinguido del Sistema Nacional de Investigación (SNI) de Panamá, y quien es el investigador líder del estudio de la vacuna Qdenga en el país, desde el Centro de Investigación Médica y Epidemiológica Cevaxin.
Un estudio que reconstruye la epidemiología del virus

El estudio, en general, describe Quijada, analizó 25 años de datos de notificación de casos en las 15 regiones de salud y 82 distritos del país.
Se evaluaron los tiempos entre la aparición de síntomas, la realización de pruebas diagnósticas, la hospitalización y la recuperación, así como las tasas de hospitalización y letalidad.
“De igual modo, se aplicaron modelos matemáticos para estimar la fuerza de infección (FOI, por sus siglas en inglés), un indicador fundamental para comparar la intensidad de transmisión del virus y evaluar la sensibilidad del sistema de vigilancia. También se exploraron diferencias en la notificación de casos según edad y sexo”.
La investigación proporciona por primera vez estimaciones nacionales de la fuerza de infección del dengue y reconstruye la epidemiología del virus en el país durante el último cuarto de siglo.
Quijada sostiene que “a pesar de la circulación sostenida del virus durante décadas, no se contaba con estimaciones robustas sobre la variabilidad regional ni sobre la intensidad de transmisión del dengue, información clave para orientar decisiones estratégicas de salud pública”.
Los resultados evidencian una marcada heterogeneidad espacial en la transmisión del dengue entre regiones y distritos del país, “un aspecto que hasta ahora no había sido caracterizado en detalle a nivel nacional”.
“Estos hallazgos están siendo utilizados por el Ministerio de Salud para fortalecer los sistemas de vigilancia, elaborar mapas de riesgo y orientar la implementación de intervenciones focalizadas”.
La incidencia más alta de dengue desde el 2000
Un aspecto relevante del estudio son los datos relativos a la incidencia del dengue: en 2024 fue de 710 por 100 000 habitantes, “lo que representa un aumento del 91 % en comparación con 2023 (372 por 100 000 habitantes), y marca la incidencia de dengue más alta reportada en Panamá desde 2000″.
Al comparar la distribución por edades de los casos de dengue notificados antes y después de 2010, observan que la introducción de pruebas de diagnóstico rápido y pruebas descentralizadas aumentó la incidencia de dengue notificado en los grupos de edad más jóvenes entre 2010 y 2024.

El estudio señala que la incidencia del dengue en las diferentes regiones muestra un aumento general en los últimos años.
“Las regiones con la mayor incidencia por 100 000 habitantes entre 2000 y 2024 fueron Bocas del Toro (1937 por 100 000 habitantes) en 2023, seguida de Los Santos (1400 por 100 000 habitantes) en 2024. Regiones como Veraguas y Chiriquí experimentaron tasas de incidencia relativamente estables durante el período de estudio, mientras que otras, como Panamá Este y Colón, experimentaron un marcado aumento en la incidencia desde 2015 y 2020”.
Por sexo, los hombres tienen menos probabilidades de reportar una infección por dengue que las mujeres.
También encontraron “que la propensión a reportar una infección por dengue en individuos de 10 años o más fue mayor que en el grupo de referencia de 0 a 9 años”.
El mayor riesgo se concentra en los grupos de edad de 60 a 69 años, de 70 a 79 años y de 80 años o más.
Decisiones en inmunización contra dengue

Entre los principales hallazgos, el investigador afirma que los resultados mostraron que la seroprevalencia estimada a los 9 años fue inferior al 40% en todo el país, con el valor más alto observado en el distrito de Santa Fe, en la región de Darién [mediana 36.9%; intervalo creíble del 95%: 31.1%–43.1%]. De acuerdo con los criterios de la OMS, sostiene, estos valores corresponden a un escenario de endemicidad moderada durante el período analizado.
En este contexto, y conforme a las guías vigentes de la OMS, señala, el nivel estimado de seroprevalencia sugiere que actualmente no se cumplen los umbrales a partir de los cuales la OMS considera la introducción programática de la vacuna TAK‑003 (QDenga) en Panamá.
Esta interpretación, aclara, refleja exclusivamente el marco normativo de la OMS.
Es decir, “el estudio no evaluó la efectividad, seguridad ni el impacto de ninguna vacuna contra el dengue”.
El último informe del Departamento de Epidemiología de Panamá (semana epidemiológica No. 13) informa que la mayor tasa de incidencia de la enfermedad corresponde al grupo de 10 a 14 años de edad, con una tasa de 55.6 casos por 100 000 habitantes.
En relación con este dato, el investigador aclaró que si bien “los datos recientes puedan mostrar una mayor incidencia de dengue en adolescentes (grupo para el cual está recomendada la vacuna), la evidencia epidemiológica y clínica continúa indicando que los adultos mayores, particularmente aquellos mayores de 50 años presentan un mayor riesgo de hospitalización, complicaciones y desenlaces graves. Por ello, este grupo etario sigue siendo especialmente relevante desde el punto de vista clínico y de salud pública”.
El análisis por edad, describe el autor, pone de manifiesto que la incidencia y la severidad del dengue no siempre coinciden. “Mientras los grupos más jóvenes concentran una mayor proporción de infecciones y reflejan la intensidad de transmisión del dengue a nivel poblacional, los adultos mayores tienden a concentrar los casos más graves, lo que tiene implicaciones directas para la atención clínica, la vigilancia y la asignación de recursos sanitarios”.
Estas observaciones, afirmó, deben interpretarse en el contexto del riesgo de enfermedad grave y no constituyen una evaluación ni una recomendación sobre el uso de vacunas específicas.
“Las consideraciones programáticas relacionadas con la vacunación contra el dengue dependen de marcos regulatorios y criterios establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y son independientes del análisis clínico‑epidemiológico presentado en este estudio”, reiteró.
Fortalecer sistema de vigilancia
–En ausencia de vacunación, ¿cuáles son las principales recomendaciones para la prevención del dengue?
-Los resultados del estudio resaltan la importancia de fortalecer un sistema de vigilancia del dengue que sea robusto e integrado. Además de la notificación de casos y la vigilancia del mosquito, es clave incorporar herramientas inmunológicas, como las pruebas de detección de anticuerpos, para caracterizar mejor las infecciones por dengue.
“La integración de pruebas de anticuerpos en la vigilancia rutinaria permitiría diferenciar entre infecciones primarias y secundarias, lo cual es fundamental, ya que las infecciones secundarias se asocian con un mayor riesgo de enfermedad grave.
Por ejemplo, una prueba rápida de anticuerpos podría indicar si un paciente ha tenido dengue previamente, permitiendo identificar a tiempo a personas con mayor riesgo de complicaciones y priorizar un seguimiento y una atención más oportuna”.
De manera adicional, sostuvo, siguen siendo esenciales las medidas clásicas de prevención, como la eliminación de criaderos de mosquitos, el control vectorial sostenido, la consulta temprana ante síntomas y la capacitación continua del personal de salud, especialmente para la atención de adultos mayores y otros grupos de riesgo.
Dr. Sáez-Llorens: la vacunación es necesaria

El Dr.Xavier Sáez Llorens destaca que este estudio “sólo sugiere que la vacunación contra dengue no es costo-efectiva si se implementa antes de los 9 años de edad”.
No obstante, advierte, las cifras nacionales indican que el grupo más afectado, en términos de morbilidad, es el de 10-14 años, por lo cual administrarla en estas edades mejoraría el análisis fármaco-económico notablemente.
En todo caso, recomienda, se podría aprovechar para aplicarla simultáneamente con la vacuna contra VPH y así proteger de manera dual a nuestros adolescentes.
“Por otro lado, la estimación que hacen los investigadores sobre una seroprevalencia estimada inferior al 40% a los 9 años de edad está basada en la notificación de casos al Minsa, no en un estudio de seroprevalencia real (determinación de anticuerpos contra dengue a diferentes edades)”.
En este sentido, “conviene recordar que la mayoría de las infecciones por dengue en niños es asintomática, es decir, no serían notificados porque no hay enfermedad tangible. De hecho, (ver tabla siguiente del Minsa), “la incidencia se dobla abruptamente entre 0-9 vs 10-19, lo que sugiere que hay mucha infección asintomática en niños menores”.

El Minsa, a través de su organismo técnico asesor, la Comisión Nacional Asesora de Prácticas de Inmunización (CONAPI) “debe analizar la información de forma inteligente, tomando en cuenta las tasas de dengue con signos de alarma, de hospitalización y de fatalidades según grupos etarios para así proteger con mayor relevancia a nuestra población”.
Es importante considerar, además, que las muertes se están presentando más en el adulto mayor y, aunque la vacuna no ha sido estudiada en este grupo, los datos actuales provenientes de regiones donde se aplica en individuos mayores de 60 años, confirman su seguridad, explicó el Dr. Sáez Llorens.
El dilema en salud pública, sostuvo, no es decidir si vacunar o no, sino cómo y en quiénes hacerlo para lograr un óptimo beneficio.
Vacuna segura

El Dr. Sáez Llorens explicó que la vacuna QDenga ha demostrado ser segura y eficaz, después de casi 8 años de seguimiento del estudio de fase 3 que incluyó a 3000 panameños.
«Su efectividad ha sido confirmada recientemente en Brasil, incluso en situación de brote, mientras que su seguridad ha sido corroborada en múltiples países de América Latina, Asia y en viajeros de la Comunidad Europea».
Dijo que el único dilema que puede haber en Panamá es decidir la incorporación en el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) como medida de salud pública, definiendo los grupos de edades de implementación para lograr el máximo de costo-efectividad.
Referencia científica: Quijada M, Vicco A, Bajura F et al.Dengue epidemiology and transmission intensity across Panama during 2000–2024: a modelling studyThe Lancet Regional Health – Americas, 2026; 58

