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La danza que transforma vidas en Panamá

La Fundación Espacio Creativo (FEC) tiene en la danza un eje articulador con lo social Foto: Cortesía

Hay días en los cuales José Garrido se toca con fuerza para saber que su vida es real y no un sueño. 

Esta realidad parecida a un sueño comenzó en el año 2010, en el barrio San Felipe, cuando trabajadores sociales del programa Enlaces le hablaron a los niños de la posibilidad de audicionar para un proyecto de danza.

“Le conté a mi abuela, con quien me crié, y me dijo que sí”.

Con este sí amoroso se vio en el escenario del cual se enamoró al instante, sin saber que a la semana siguiente formaría parte de los doce escogidos para ser formados por las bailarinas, docentes y gestoras culturales, Analida Galindo y Marlyn Attie de Mizrachi, artífices de la Fundación Espacio Creativo (FEC), cuyo pilar social es el programa Enlaces.

José, quien ahora tiene 21 años, cuenta que la danza “fue tomando un papel cada vez más importante e intenso en mi vida y me llevó a lograr lo que hoy estoy haciendo: estudiar en la Codarts University for The Arts” en Róterdam, becado por la institución holandesa, luego de una audición.

Este joven panameño, cuyo sueño es continuar formándose y luego volver al país a impulsar una compañía de danza contemporánea en Panamá, valora la energía de la FEC y de Enlaces, que lo ayudaron a encontrar el camino de su historia personal.

José Garrido es un joven talentoso, quien consiguió en la danza contemporánea y el arte su proyecto de vida

“Mi abuela me dice que el espacio de donde procedas no te hace; es el rol que decidas ponerle a tu vida y saber soñar. El camino requiere sacrificio, disciplina y tener los objetivos muy claros, pero con esfuerzo, pasión e ímpetu se pueden lograr. Solo debes escuchar a tu corazón”.

Cuenta que la FEC se convirtió en otro hogar y, agradecido, justo en estos días de vacaciones en Panamá, antes de volver en 2022 a Holanda, visitó la sede que se levanta en la avenida B de Santa Ana, en un edificio en el cual dialogan los sueños.

La sede de la FEC va más allá de su textura, de sus colores o el espacio físico. Es el resultado de un equipo humano que sabe cómo la cultura puede transformar y, al tocar corazones, hacer que la vida consiga un propósito. 

Una danza que transforma

La Fundación Espacio Creativo se define por su misión “de brindar oportunidades a través de la danza que resulten en una transformación personal, social y cultural”.

Son tres sus programas: Enlaces (transforma la vida de niños y adolescentes mediante la práctica de la danza contemporánea, fortalece su desarrollo académico y da apoyo psicosocial y familiar); Sandbox (programa dirigido a adolescentes y jóvenes de El Chorrillo, Santa Ana, Barraza y San Felipe que integra la tecnología y las artes escénicas) y Profesionales que conecta a los artistas emergentes con nuevos proyectos. Este programa apoya a “coreógrafos nuevos, emergentes y establecidos, mientras articulan su propia voz”.

Como se observa, en los tres pilares de la Fundación, la danza es el eje articulador en tanto experiencia artística y cultural que promueve ciudadanía y actúa como una mentoría intangible.

Carlos Smith, director ejecutivo de Enlaces, es psicólogo de formación y desde hace cinco años está al frente de este pilar de la FEC.

Carlos Smith

Cuenta que el impulso de Analida Galindo y Marlyn Attie de Mizrachi fue crear una plataforma de oportunidades a través de la educación, la danza y la cultura.

Enlaces nace en 2010, de manera original como parte de la Fundación Calicanto e inspirado en la filosofía de la academia de danza contemporánea El Colegio del Cuerpo (Cartagena, Colombia), de educar para la paz y atender a niños y jóvenes de comunidades populares.

“El programa toma su propia personalidad y nos damos cuenta que los chicos y chicas de nuestros barrios requerían de una intervención más integral”, describe Smith.

Esta integralidad significa reunir a docentes, trabajadores sociales, psicólogos y artistas, en un esfuerzo que, además de la formación artística y acompañamiento académico,  aborda el trabajo del individuo y su relación con las familias. 

“Hay una disciplina y una excelencia artística no negociable porque protege al dar disciplina. Cuando un chico trabaja duro, se esfuerza y recibe el aplauso del público, es un reconocimiento sincero y honesto de quienes reconocen su valor artístico y esto les abre puertas”.

Para estar en el programa, los niños, niñas y adolescentes, de 4 a 17 años de edad, deben estar inscritos en la escuela oficial. El 50% procede de El Chorrillo, el 30% de Santa Ana y el otro 20% de comunidades periféricas: desde las 24 de diciembre hasta San Miguelito y Panamá Oeste.

También participan en el programa niños, niñas y jóvenes en condición de refugiados.

La FEC es socio implementador de la Unicef y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados.

Clases de inglés, robótica, salud preventiva y talleres emocionales que abordan aspectos como disciplina, nutrición, sexualidad, acoso escolar, género, estereotipos, proyecto de vida, manejo del estrés o resolución de conflictos, complementan a la danza como eje articulador. 

De hecho, solo 5% serán bailarines. Sin embargo, la aspiración es que el 100% sean mejores ciudadanos.

Hay requisitos indispensables en Enlaces: además de estar escolarizado, el niño debe contar con un acudiente que lo acompañe en su proceso y una asistencia mínima del 80%. 

“La asistencia es un factor crítico porque es la única manera de poder ayudarlo a descubrir sus talentos y manejar sus emociones”, cuenta Smith, quien resalta el valor de la intervención individual y grupal, en este caso, a partir de la vinculación con las familias, claves en el éxito del proceso.

Fernando Xavier De Casta, el niño protagonista de la película panameña Plaza Catedral y quien fallece a causa de la violencia, fue alumno de Enlaces: Después de Plaza Catedral ya no seremos los mismos

Entró en el año 2017 cuando la FEC funcionaba en la calle cuarta de San Felipe. 

Cuenta Smith que “Fernando era un niño con un talento impresionante” y también una historia social muy compleja. “Haberlo perdido fue muy duro para nosotros”. 

Analiza que en ocasiones programas como Enlaces, constituyen la primera y única oportunidad para lograr hacer la diferencia en el destino de un niño. 

“Todos los días hay pequeños milagros. Victorias cotidianas y maravillosas que se expresan en la sonrisa de un niño, que confía en los adultos, muestra su talento y ama estar aquí”, comenta.

En promedio atienden cerca de 350 niños por año y a 220 familias, con un apoyo mayoritario del sector privado. Solo 5% corresponde a fondos de los organismos públicos. 

La pandemia significó un reto mayúsculo. Gracias al respaldo de la Unicef lograron atender un promedio de 300 niños de manera virtual y organizar pequeños grupos para las clases de danza y la atención individual.

Givanna Aranguren, psicóloga del programa Enlaces, ya tiene tres años de formar parte del equipo. 

Givanna Aranguren

En este proceso concede un gran valor a la humildad, “no entendida como falta de dinero y sí como aquella capacidad de hacer mucho con lo poco; de mostrar agradecimiento, ser respetuoso y tener una actitud servicial”, conductas que la conectan con los chicos.

“Los niños, niñas y adolescentes vienen con mucha necesidad emocional. Desde la parte artística se dan cuenta que son buenos para la danza contemporánea y les permite conocer un espacio seguro”.

En este proceso, sienten logros que reafirman el éxito del modelo: madres que conversan más con sus hijos; familias que muestran empatía y conexión y alumnos recíprocos y agradecidos.

Es larga su experiencia de trabajo con distintas fundaciones, “así que lo emocional y lo social lo he tenido muy presente, pero en Enlaces es explícito; se palpa mucho más. Es una experiencia enriquecedora. Los jóvenes asumen el programa como parte de su vida y llega un punto en el cual están más aquí que en sus propias casas”. 

A la sociedad le pide “ser menos indiferente y conectarnos con las personas. No dejarnos llevar por la fachada o la primera impresión, porque todos tienen sus metas e ilusiones”. 

Sandbox: Tecnología y cultura

El programa Sandbox también está bajo el paraguas de la Fundación Espacio Creativo y el techo común de esta casa que ofrece una respuesta desde la vida y la oportunidad laboral a jóvenes de El Chorrillo, Santa Ana, Barraza y San Felipe.

En este 2021 también atendieron a jóvenes refugiados de Colombia, Venezuela y Nicaragua.

Alicia Vivas, coordinadora de Sandbox (modelo de casa taller que comprende formación, experimentación e innovación), explica las características de este proyecto que ganó la primera edición del Desafío de Innovación Naranja del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y cuenta con el respaldo de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).

Alicia Vivas

La idea es ofrecer oportunidades de capacitación a los jóvenes de comunidades populares para insertarlos en el sector laboral de las industrias creativas y culturales.

Carlos Smith lo define como una “bisagra entre Enlaces y Profesionales”.

El programa cuenta con tres componentes: Habilidades del siglo XXI, integración técnica y pasantías.

El módulo de habilidades aporta pensamiento computacional, de resolución de problemas, manejo del estrés o comunicación asertiva. 

La parte técnica comprende formación en diferentes tipos de cursos: programación, diseño gráfico, fotografía e iluminación, diseño web o creación sonora, entre otros.

El tercer componente es pasantías. 

Alicia Vivas comenta que el joven cuenta con la guía de un supervisor, quien lo acompaña en este proceso, hace inducciones y seguimiento para aportar las herramientas de esta experiencia laboral.

Sandbox se concibe como un proyecto a tres años (junio 2020 a mayo 2023), que define un impacto en 385 jóvenes en capacitación en habilidades del siglo XXI y 280 en habilidades técnicas, también articulado con la danza, expresión que uniforma a la familia de Espacio Creativo.

Un espacio para la creatividad desde la cultura y con tecnología

Además de la capacitación en habilidades del siglo XXI y conocimientos técnicos, los chicos cuentan en el taller con los equipos necesarios para desarrollar sus ideas creativas en un salón cuya ubicación estratégica, en conexión con la sala de danza, es la metáfora de la libertad y la creatividad que toda experiencia artística convoca. 

Hoy, en este tiempo de Navidad, cuando la solidaridad nos acerca, usted también puede ser parte de la FEC.

Únase como voluntario; done una beca para un niño del programa ($60 al mes o $600 al año), entregue un aporte inmediato o colabore con alimentos, útiles, papelería o materiales de aseo y sea parte de este proceso que está llamado a cerrar brechas, reducir la inequidad y acercar las oportunidades a quienes descubrirán que los sueños sí se hacen realidad.