La puntualidad como carta de presentación

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Kathia Arjona

¿Cuántas veces hemos escuchado que al llegar a los eventos, indican que inician a la hora panameña?  ¿Existe la hora panameña o es algo cultural? 

La puntualidad es una conducta humana que hace que lleguemos puntuales a los lugares, en el horario exacto pactado con anterioridad.  

La puntualidad, en principio, es una cualidad adquirida por los seres humanos, que es considerada como la virtud cumplir con la entrega de una tarea o cumplir con una obligación, dentro del tiempo estipulado y totalmente comprometido a la realización de ésta. 

Siempre estamos en busca de excusas cuando no llegamos a tiempo  a un lugar y nos quedamos cortos de creatividad. 

Hacer esperar a otros se percibe como mala educación y definitivamente genera decepción, frustración y hace proyectarnos de manera negativa. 

Muchos piensan que el ser puntual tiene que ver con la cultura del país, pero consideramos es una virtud que se está perdiendo y debemos rescatar y promover desde los hogares. 

Nosotros los panameños tenemos fama de iniciar a la hora panameña, por lo que mencionamos algunos puntos por los cuales ser puntual es importante para tu tranquilidad mental y disminuir el estrés. 

Si, llegar tarde genera estrés, ser puntual es importante porque: 

  1. Demuestra cortesía y educación. 
  1. Proyectamos disciplina y organización 
  1. Aumenta la confianza y credibilidad en los que nos rodean 
  1. Eres más productivo 
  1. Es tu mejor carta profesional 

Si sabes que tienes problemas en ser puntual, compartimos algunas recomendaciones: 

  1. Debemos reconocer que es un punto a mejorar y debemos trabajar en minimizar las tardanzas de manera diaria. 
  1. No dejes todo para última hora.  Al no organizarte, lo que dejas a última hora, hará que llegues tarde a los lugares y causes una mala impresión. 
  1. Planifica tu tiempo.  Utiliza herramientas como agenda, anotar lo que esté pendiente, llevar un listado de cosas por realizar, organiza tus ideas, no alargues tus pendientes, si realmente no tendrás tiempo para hacerlo todo, anota lo que en tiempo real podrás hacer. 
  1. Adelanta tu reloj a propósito. 
  1. Tengamos como hábito llegar 5 ó 10 minutos antes a los lugares. 
  1. Pon alarmas, notificaciones o recordatorios para tener presente lo que tienes que hacer o ir. 

Como adultos debemos dar el ejemplo a nuestros hijos sobre el organizarnos y llegar a tiempo a nuestros compromisos.  La puntualidad también es reflejo de compromiso y responsabilidad. 

También debemos tener en cuenta que en muchas ocasiones el llegar a tiempo puede convertirse en una odisea:  el tráfico, los imprevistos o solapar unos compromisos con otros pueden generar una angustia y una tensión difíciles de controlar.

Tendemos a dejarnos llevar por las circunstancias, enfadarnos y buscar culpables para descargar nuestro enfado.

En estas ocasiones, es importante pensar que hay situaciones en las que nadie es culpable, que simplemente pasan y son accidentales.  Lo que sí es cierto es que suele ocurrir que los primeros en llegar, generalmente pueden aprovechan las oportunidades de oro.   

Entre las posibles razones para no llegar a tiempo se encuentran: 

Problemas laborales. La acumulación de trabajo, la repetición de labores, el desánimo. La gestión de los problemas laborales es una de las causas más frecuentes para la aparición del estrés y al tener estrés, puede generar en ansiedad y no planificarse a tiempo para citas o entregas de pendientes.   

Descanso insuficiente. Dormir bien es fundamental para afrontar las obligaciones diarias, sin embargo es algo difícil de conseguir hoy en día, a no ser que nos esforcemos por conseguirlo.   La ansiedad y las preocupaciones suelen ser los principales factores que causan la falta de sueño y esto haría que nos levantásemos tarde y practicáramos la impuntualidad. 

Conflictos personales. Nuestras relaciones con familiares, amigos o pareja suponen otro foco de situaciones difíciles de gestionar. Es normal que aparezcan contratiempos, enfermedades o preocupaciones, que, acumuladas, pueden ser un problema y merman nuestros deseos por llegar a tiempo a nuestros compromisos. 

No desconectarse de la tecnología. Para afrontar la rutina diaria es importante encontrar actividades que nos ayuden a cambiar la mentalidad: deporte, gimnasio, música, hobbies, lectura, baile, pasear, etc.   Si no somos capaces de dedicarnos unos minutos diarios, es posible que nos veamos desbordados por la rutina. 

Debemos trabajar todos los días en una cultura de puntualidad.  La impuntualidad trae estrés, lo que disminuye el desempeño laboral. 

No nos confíemos, trabajemos en nuestra carta de presentación, siendo organizados y respetando el tiempo de los demás.  No seamos parte de la cultura “la hora panameña” y generemos confianza al llegar a tiempo. 

“La puntualidad es el respeto hacia el tiempo de los demás” .

Kathia Arjona

La autora es escritora y experta en temas de atención y gestión vinculada a la banca