Panamá muestra avances científicos contra la malaria

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Cada 45 segundos, de manera global, muere un niño por malaria y, al año, se registran 228 millones de casos.

Es la primera causa de muerte por parásitos en el mundo. La enfermedad es transmitida por la picada del mosquito Anopheles.

“La mayoría de los casos de malaria en 2018 se produjeron en la Región de África (213 millones o 93%), seguida de la Región de Asia Sudoriental con el 3,4% de los casos y la Región del Mediterráneo Oriental”, señala la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Plasmodium falciparum es la especie de malaria o paludismo más frecuente en África.

En las Américas, la mayor incidencia es del Plasmodium  vivax y a pesar del relativo control, la región registró aumentos a causa de la debilidad del sistema sanitario en Venezuela.

En Panamá, el P. vivax es el responsable del 90% de los casos de malaria (654 registrados por el Ministerio de Sanidad), de manera particular en las comarcas indígenas.

Como se observa, la malaria es un enemigo común y esto explica los esfuerzos de la ciencia panameña por encontrar respuestas desde la investigación a su eliminación.

Al respecto, durante el encuentro virtual, Avances científicos contra la malaria, organizado por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), fue posible conocer parte del trabajo que desarrollan los investigadores panameños, en esta tarea por más y mejor salud.

La Dra. Lorena Coronado, investigadora del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat), conversó con respecto al desarrollo y validación experimental de aplicadores de frecuencias de microondas para combatir la malaria.

El Dr. Nicanor Obaldía III, por su parte, presentó los avances en la evaluación pre-clínica de vacunas antimaláricas contra la infección experimental por P. vivax, que desarrolla en el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), de manera colaborativa con otras instituciones internacionales.

Innovación contra la malaria

La Dra. Lorena Coronado reflexionó que la resistencia a los medicamentos y las condiciones adversas derivadas del cambio climático, vaticinan que hacia el año 2040 pueda existir un incremento en la incidencia de malaria, en particular en África.

Esta realidad motiva a buscar soluciones innovadoras más allá del medicamento y, en una alianza ciencia y tecnología, generar respuestas originales.

En el Indicasat, hay esfuerzos decididos desde el Malaria Team, con la doctora e investigadora Carmen Spadafora al frente.

De manera general, comprender que el parásito causante de esta enfermedad, tiene en su interior hemozoína, un desecho con propiedades paramagnéticas que puede interactuar (moverse o rotar) cuando está expuesto a un campo magnético externo.

La investigadora explicó que estas propiedades  ya han sido estudiadas por distintos autores.

En general, así como existe luz ultravioleta, la radiación electromagnética es una forma de energía con ciertas características e incluso, afirmó, ya en uso en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer.

Están trabajando con el P. falciparum sobre una tesis: las microondas inhiben el crecimiento in vitro del parásito.

Sobre esta hipótesis, el equipo ha desarrollado equipos tecnológicos y procedimientos de elaboración propia, ya protegidos con patente.

Comentó que esta experiencia ha resultados gratificante porque los ingenieros han debido interpretar las necesidades de los científicos y, a su vez, buscar puntos de acuerdos con respecto a lo que es posible crear o adaptar.

Los dispositivos o aplicadores (Waveguide; Microstrip; placas paralelas y antenas para experimentación in vivo) permitieron trabajar con ratones en el laboratorio y generar conclusiones importantes:

-No se han encontrado daños macroscópicos en órganos de los animales expuestos a las microondas. El tratamiento es seguro

-Lograron probar que los aplicadores usados in vitro logran mantener un grado de eficiencia cuando se pasa a un modelo vivo (45-47% de inhibición de crecimiento del parásito).

De igual modo, se orientan a optimizar el aplicador “para lograr mayores niveles de inhibición de crecimiento en el parásito de forma sostenida en el tiempo”.

En el futuro, esperan generar dispositivos portátiles (una especie de pulsera, por ejemplo) de uso en el ser humano.

Respuestas desde la vacuna

El Dr. Nicanor Obaldía III conversó con respecto a los avances en la evaluación pre-clínica de vacunas antimaláricas contra la infección experimental, en este caso por P. vivax, como ya se explicó, el de mayor incidencia en Panamá, pero también causante de morbilidad en África y otras regiones.

Al dar respuesta a la pregunta, por qué una vacuna contra el P. vivax, señaló que además de la necesidad de frenar los casos, la falta de cultivo in vitro continuo de este parásito “ha impedido el desarrollo de herramientas diagnósticas, nuevas drogas y vacunas”.

Es un parásito complejo de eliminar y la transmisión puede ocurrir mucho antes de aparecer los síntomas y alertar a la persona del riesgo de contagiar a otras.

El científico señaló que desde 1994  trabajan en estos estudios experimentales, orientados a desarrollar una vacuna contra el P. vivax que induzcan “una respuesta inmune humoral robusta”.

Como parte de los antecedentes indicó que “no existe un punto de referencia para evaluar el nivel de protección necesario para lograr una protección estéril contra P. vivax”.

Presentó resultados ya publicados de investigaciones entre el Gorgas y centros internacionales, pasos en el camino de conseguir proteínas candidatas a vacunas y así colaborar en la ardua tarea de eliminar esta enfermedad por el bienestar de la humanidad.

Violeta Villar Liste
redaccion@lawebdelasalud.com

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