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La Sociedad Panameña de Pediatría ha emitido un documento con recomendaciones sobre la necesidad de implementar estrategias preventivas contra el VRS en nuestro país

Por: Dra. Ana Lucas

La autora es pediatra y miembro de la Sociedad Panameña de Pediatría. Este artículo fue publicado de manera original en la revista El Pediatra Se reproduce por su interés para conocer de manera didáctica en relación con el VRS y las alternativas de prevención

Si eres mamá o papá, probablemente has escuchado hablar del Virus Respiratorio Sincitial (VRS). Este virus es la principal causa de bronquiolitis en niños menores de dos años y una de las razones más comunes de hospitalización en bebés.

Pero más allá de ser un simple virus respiratorio, su impacto trasciende los costos en salud, afectando profundamente la vida de los niños y sus familias.

La bronquiolitis causada por VRS es una infección que inflama las pequeñas vías respiratorias en los pulmones, dificultando la respiración.

En bebés menores de un año, esta enfermedad puede ser particularmente grave, requiriendo oxígeno, hospitalización e incluso ingreso en unidades de cuidados intensivos.

Pero, el impacto del VRS no solo se mide en hospitalizaciones. Detrás de cada niño enfermo hay padres angustiados, noches sin dormir y un gran desgaste emocional. La incertidumbre de ver a un hijo pequeño luchar por respirar, es una experiencia que ninguna familia debería vivir. Además, las hospitalizaciones y la recuperación pueden generar ausencias laborales, afectando la estabilidad económica y emocional de los hogares.

Afortunadamente, en los últimos años han surgido avances significativos en la prevención del VRS.

Actualmente, existen dos estrategias clave para proteger a los recién nacidos y lactantes: la vacuna materna PreF y el anticuerpo monoclonal Nirsevimab.

Vacuna materna PreF

Esta vacuna se administra a las madres embarazadas durante el tercer trimestre de gestación, específicamente entre las semanas 32 y 36 de gestación.

Su mecanismo de acción es similar al de otras vacunas maternas, como la de la tosferina o la influenza: estimula la producción de anticuerpos en la madre, que luego son transferidos al bebé a través de la placenta.

Cabe destacar, que la producción de anticuerpos demora alrededor de 2 semanas. Si se logra un adecuado pasaje de anticuerpos, el recién nacido estaría protegido durante los primeros seis meses de vida, cuando es más vulnerable al VRS. Los estudios han demostrado que la vacuna PreF reduce las hospitalizaciones por VRS en los primeros meses de vida del bebé. Además, al ser una vacuna materna, no requiere una inyección adicional para el bebé.

Nirsevimab: protección directa para los lactantes

A diferencia de una vacuna tradicional, el Nirsevimab es un anticuerpo monoclonal que se administra directamente a los lactantes en una sola dosis. Su función es proporcionar inmunidad pasiva, es decir, brindar anticuerpos listos para proteger contra el VRS sin necesidad de que el sistema inmunológico del bebé los genere por sí mismo.

Los estudios han demostrado que Nirsevimab protege a los bebés de sufrir infecciones por VRS y reduce en más del 70% las hospitalizaciones a causa de esta enfermedad.

Su administración es sencilla y está diseñado para proteger a todos los bebés durante su primera temporada de VRS, independientemente de si son prematuros o nacen a término. Ambas estrategias han demostrado ser efectivas para reducir la carga del VRS en los lactantes y sus familias. La elección entre una u otra dependerá de las políticas de salud de cada país y de la disponibilidad de estas estrategias.

La Sociedad Panameña de Pediatría ha emitido un documento con recomendaciones sobre la necesidad de implementar estrategias preventivas contra el VRS en nuestro país. Si bien ambas estrategias son beneficiosas, recomendamos que la mejor estrategia de protección pediátrica es la utilización del anticuerpo monoclonal Nirsevimab. En términos de efectividad y costo-efectividad proyectada, este método ha demostrado mayor eficacia en la prevención de infecciones del tracto respiratorio inferior, hospitalizaciones y enfermedad grave por VRS.

Mientras esto sucede, es fundamental que tomemos medidas para proteger a nuestros pequeños contra virus respiratorios como favorecer la lactancia materna, estimular la higiene de manos y evitar el contacto con personas enfermas. además, es urgente que las autoridades de salud prioricen la implementación de alguna de estas estrategias para garantizar la protección de todos los recién nacidos en el país.

Por: Dra. Ana Lucas