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El TB TEAM del INDICASAT AIP | Imagen de Archivo
El lema del Día Mundial de la Tuberculosis 2026, que cada año se conmemora el 24 de marzo, un día como hoy, es ¡Sí! ¡Podemos acabar con la tuberculosis!

Redacción LWS

Cuando las personas escuchan hablar de tuberculosis, por lo general preguntan, con duda y sorpresa: ¿y es una enfermedad que todavía existe?

Solo en América Latina, para el año 2023, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó 342 000 casos nuevos y 35 000 muertes por TB. La incidencia aumentó 20% entre 2015 y 2023 y las muertes un 44%, cifra que da razones para insistir en la necesidad de su erradicación.

El lema del Día Mundial de la Tuberculosis 2026, que cada año se conmemora el 24 de marzo, un día como hoy, es ¡Sí! ¡Podemos acabar con la tuberculosis!, “un llamado a la acción contundente y un mensaje de esperanza que afirma que es posible cambiar el rumbo de la epidemia de tuberculosis, incluso en un entorno global complejo”, exhorta la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS).

“Con un liderazgo nacional decisivo, una mayor inversión nacional e internacional, la rápida adopción de las nuevas recomendaciones e innovaciones de la OMS, una acción acelerada y una sólida colaboración multisectorial, acabar con la tuberculosis no es solo una aspiración, sino una meta alcanzable, destaca la organización en su mensaje institucional anual.

La OPS define la tuberculosis como una enfermedad infecciosa causada por Mycobacterium tuberculosis, “una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones. Se transmite de persona a persona a través del aire”.

Sus síntomas se pueden confundir con otras enfermedades. En general, la tuberculosis activa incluye tos, dolores torácicos, debilidad, pérdida de peso, fiebre y sudores nocturnos.

“En las personas sanas, la infección no suele causar síntomas, porque el sistema inmunitario de la persona actúa para bloquear la bacteria”.

En Panamá, la tuberculosis mantiene una incidencia relevante, con aproximadamente entre 1,800 y 2,200 casos anuales reportados por el Ministerio de Salud de Panamá.

La carga de la enfermedad se concentra en áreas urbanas como Panamá Metropolitana, Panamá Oeste y Colón. Sin embargo, las tasas más altas de incidencia se registran en regiones indígenas.

Comarcas como Ngäbe-Buglé y Guna Yala presentan los mayores niveles de incidencia, asociados a determinantes sociales como pobreza, acceso limitado a servicios de salud y barreras geográficas.

Las cifras las comparte el Dr. Amador Goodridge,  investigador y líder del TB TEAM del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT AIP).

Amador Goodridge

Describe que en relación con la coinfección TB/VIH “en el país se sitúa entre un 5% y un 15%, dependiendo de la región. Además, Panamá reporta entre 40 y 60 casos anuales de tuberculosis multidrogo resistente, detectados mediante herramientas moleculares avanzadas”.

“Panamá cuenta con capacidades diagnósticas de primer nivel, incluyendo técnicas moleculares y análisis genómico, lo que permite detectar de forma temprana casos resistentes”, destaca Goodridge.

La ciencia, motor del cambio de la enfermedad

El experto señala que la investigación científica ha sido clave en el avance del conocimiento sobre tuberculosis en el país.

De hecho, desde el INDICASAT AIP se han desarrollado estudios enfocados en tres áreas principales: la bacteria, el hospedero y el ambiente.

En el ámbito bacteriano, investigaciones han caracterizado genotipos de Mycobacterium tuberculosis mediante secuenciación genética, identificando la presencia del linaje Beijing en la provincia de Colón, sin una asociación predominante con multirresistencia, a diferencia de lo observado en otros países.

A nivel del hospedero, estudios han analizado la relación entre nutrición y recuperación, incluyendo el papel de micronutrientes como la vitamina D y su metabolismo en pacientes con TB.

En el componente ambiental, se han identificado micobacterias no tuberculosas en fuentes de agua en entornos hospitalarios, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre infecciones oportunistas.

“Estamos abordando la tuberculosis de manera integral: desde la genética de la bacteria hasta los factores nutricionales y ambientales que influyen en la enfermedad”, afirma Goodridge.

Ver reportajes vinculados:

Panamá como referente regional en investigación y cooperación

Panamá ha fortalecido su posicionamiento como un actor relevante en la investigación sobre tuberculosis en la región. El trabajo articulado entre instituciones como INDICASAT, el Ministerio de Salud de Panamá, la Caja de Seguro Social y la sociedad civil ha permitido generar evidencia científica de impacto, indica el Dr. Goodridge.

“INDICASAT ha sido reconocido como centro de excelencia regional, promoviendo investigaciones en diversas provincias como Colón, Chiriquí y Coclé, abordando la enfermedad desde múltiples perspectivas.

Este liderazgo se ve reflejado en la designación de Panamá como sede del congreso de la Sociedad Latinoamericana de Tuberculosis y otras Micobacterias en 2027, un evento que reunirá a científicos, clínicos y salubristas de toda la región”.

“El futuro del control de la tuberculosis está en la colaboración. Necesitamos integrar ciencia, salud pública y comunidad para lograr un impacto real”, exhorta el Dr. Goodridge.

Mortalidad asociada al diagnóstico tardío

El líder del TB TEAM del INDICASAT AIP, señala que persisten desafíos a pesar de los avances.

Uno de los principales es la mortalidad asociada a diagnósticos tardíos, especialmente en áreas rurales y comarcales.

“Las barreras de acceso —incluyendo transporte, costos y distancia— limitan la atención oportuna. Esto provoca que muchos pacientes lleguen a los servicios de salud en etapas avanzadas de la enfermedad”.

Otro reto, subraya, es la adherencia al tratamiento, particularmente en casos de tuberculosis multidrogorresistente, cuyos esquemas pueden extenderse entre 12 y 24 meses.

“La tuberculosis es curable, pero requiere compromiso. El abandono del tratamiento sigue siendo uno de los mayores obstáculos”, advierte Goodridge.

Afirma que  persisten brechas en la cobertura de vacunación con BCG en poblaciones que nacen fuera de instalaciones de salud, lo que incrementa el riesgo de formas graves en niños.

Coinfección TB/VIH: un desafío crítico para la salud pública

El TB TEAM del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (INDICASAT AIP), en la antesala del Día Mundial de la Tuberculosis 2026, generó una serie de encuentros virtuales científicos para crear conciencia en relación con la enfermedad.

El Dr. Amador Goodridge, reflexionó, al compartir de las principales conclusiones de estas sesiones, que “la tuberculosis (TB) continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más relevantes a nivel global, especialmente en contextos de vulnerabilidad social. Uno de los mayores retos es su interacción con el VIH, una coinfección que incrementa significativamente la complejidad clínica y el riesgo de mortalidad”.

“La infección por VIH debilita el sistema inmunológico, facilitando la reactivación de la tuberculosis latente y acelerando su progresión a enfermedad activa. Esto dificulta el diagnóstico, ya que los síntomas pueden ser atípicos o menos evidentes”.

Al respecto, “el abordaje de TB/VIH no puede hacerse de forma separada. Necesitamos programas integrados que permitan diagnóstico temprano y tratamiento simultáneo”, observa.

En relación con el manejo terapéutico, destaca que requiere especial atención debido a las interacciones farmacológicas entre antirretrovirales y medicamentos antituberculosos. A esto se suman factores sociales como el estigma, la pobreza y el acceso limitado a servicios de salud, que continúan siendo barreras importantes.

La conferencia sobre coinfección tuberculosis–VIH correspondió al experto español José “Pepe” Caminero, a quien, desde España y Europa, se le define como la persona que fuera de la región, es quien “más sabe de tuberculosis en América Latina”.

La charla fue moderada por la científica panameña Johanna Ku. Ver la transmisión:

Tuberculosis pediátrica: una epidemia silenciosa

La tuberculosis en niños representa un desafío diagnóstico significativo. Aunque constituye una proporción importante de los casos, sigue estando subdiagnosticada debido a la dificultad para confirmar la enfermedad mediante pruebas convencionales, dijo el Dr. Goodridge, en relación con el tema del segundo encuentro virtual sobre actualización científica en tuberculosis del TB TEAM del INDICASAT AIP, dedicado a la tuberculosis pediátrica y en el cual participó la experta Patricia Arbeláez (Colombia). Fue moderado por el Dr. Fermín Acosta, científico panameño.

“La clave en tuberculosis pediátrica está en el rastreo de contactos. Todo niño expuesto a un adulto con TB debe ser evaluado oportunamente”, explica Goodridge.

La terapia preventiva en población pediátrica expuesta es una herramienta fundamental, así como el uso de esquemas de tratamiento ajustados a su edad. También se reconoce el rol de la vacuna BCG en la prevención de formas graves, aunque su protección no es completa frente a la enfermedad pulmonar, dijo.

Factores como la desnutrición y las condiciones socioeconómicas adversas siguen influyendo de manera determinante en la aparición y evolución de la enfermedad en menores.

Ver el webinar y su importante abordaje:

Redacción LWS