La salud es un delicado equilibrio entre beneficios y riesgos, y la vigilancia continua resultará fundamental en el manejo de los pacientes en tratamiento con semaglutide
Por: Dra. Liliana (Lily) Arosemena

La Dra. Liliana (Lily) Arosemena es egresada de Medicina en la Universidad Latina de Panamá. Con especialización en Oftalmología en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en la Fundación Oftalmológica de Santander, Clínica Carlos Ardila Lulle (Bucaramanga, Colombia). Estudios de retina y vítreo en la Universidad Del Rosario, Fundación Oftalmológica Nacional (Bogotá, Colombia). Es miembro adjunto de la Academia Americana de Especialistas en Retina (ASRS), la Asociación Americana de Oftalmología (AAO), la Sociedad Colombiana de Oftalmología (SCO), la Asociación Panamericana de Oftalmología (PAAO) y la Sociedad Panameña de Oftalmología (SPO). En instagram: @retinapanama
El semaglutide es un fármaco que ha ganado prominencia en el tratamiento de la diabetes tipo 2, además de mostrar potencial en la reducción de peso en pacientes obesos.
Su mecanismo de acción implica la simulación de la acción del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1), que actúa en el cerebro y el páncreas para regular la glucosa. Aunque su eficacia es notable y ha sido respaldada por diversos estudios, es crucial considerar los riesgos asociados, particularmente la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NOIA). Esta líneas analizaremos tanto los beneficios como los riesgos potenciales del semaglutide.
El semaglutide ha demostrado eficacia en la reducción de la hemoglobina A1c y en la pérdida de peso. Según un estudio publicado por H. M. Aroda et al. (2021) en «Diabetes, Obesity and Metabolism», los pacientes tratados con semaglutide mostraron una disminución promedio del 1.5 al 1.8 % en los niveles de A1c en comparación con los controles. Además, en ensayos clínicos, un grupo tratamiento con semaglutide de alta dosis experimentó pérdidas de peso significativas, alcanzando cifras de hasta un 15-20% en algunos pacientes.
A pesar de los beneficios del semaglutide, es esencial abordar la seguridad del medicamento. Los estudios han documentado efectos secundarios, que varían desde gastrointestinales hasta complicaciones más graves.
En el estudio de Aroda, se reportó que aproximadamente el 15% de los pacientes experimentaron náuseas y vómitos como efectos adversos. Sin embargo, la preocupación emergente es la relación entre el uso de semaglutide y la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica.
La neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, una condición que se presenta por la reducción en el flujo sanguíneo a la cabeza del nervio óptico, ha sido objeto de estudio en relación con varios fármacos antidiabéticos.
Aunque la evidencia es aún limitada, algunos casos de NOIA se han reportado en pacientes tratados con semaglutide.
Según un análisis de casos realizado en 2022 por D. B. Chen et al., se documentaron episodios de NOIA en pacientes que iniciaron el tratamiento con semaglutide. Aunque la causalidad directa no ha sido establecida, esta correlación debe ser objeto de seguimiento en la práctica clínica.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha emitido advertencias sobre el uso de semaglutide y su posible asociación con la NOIA. Este escenario llama a los profesionales de la salud a evaluar cuidadosamente el riesgo y el beneficio del tratamiento. Y recomienda que para pacientes con antecedentes de problemas oculares o factores de riesgo vascular, es indispensable realizar un monitoreo más exhaustivo de la salud ocular durante el tratamiento con semaglutide.
Si bien el semaglutide ha mostrado ser un avance significativo en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, los riesgos emergentes, como la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica, no deben ser pasados por alto.
Es primordial que médicos y pacientes trabajen conjuntamente en la evaluación de riesgos, considerando factores individuales que pudieran incrementar la predisposición a complicaciones oculares.
La investigación continúa en este ámbito y serán necesarios más estudios para establecer con claridad la relación de causalidad entre semaglutide y NOIA.
En conclusión, el semaglutide representa un avance prometedor en la atención médica moderna, pero su uso debe ser calibrado cuidadosamente. Los márgenes de eficacia no deben obnubilar la vista sobre la posibilidad de complicaciones prevenibles. La salud es un delicado equilibrio entre beneficios y riesgos, y la vigilancia continua resultará fundamental en el manejo de los pacientes en tratamiento con semaglutide.
Referencias:
1. Aroda, H. M., et al. (2021). «Efficacy and safety of semaglutide in type 2 diabetes and obesity: a systematic review.» Diabetes, Obesity and Metabolism.
2. Chen, D. B., et al. (2022). «Case reports of nonarteritic anterior ischemic optic neuropathy associated with the use of semaglutide.» Journal of Diabetes and its Complications.
Por: Dra. Liliana (Lily) Arosemena