Aprender a curar las emociones

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Una enfermedad inesperada la llevó a la clínica y en cama, mientras duraba su proceso de recuperación, se hizo preguntas básicas para llegar al origen de su dolencia.

En esa vuelta al pasado, pensó mucho en un evento que había experimentado, “estresante, muy fuerte, y lo había vivido muy mal. Hasta ese momento me creía la mujer maravilla”.

Marianela Castés Bascán, químico, egresada de la Universidad Central de Venezuela, en 1977, con Diploma en Inmunología avanzada en el Instituto Pasteur (París, Francia) y con un doctorado en Ciencias Naturales, opción Inmunología, en la Universidad de París VII, conectó el dolor del alma con el dolor de su cuerpo y más allá.

Razona que la gente hacía esa conexión (mente-cuerpo) sin mucho problema, pero lo que no se sabía era que el punto focal estaba en el sistema inmunológico: siempre “se creyó que el inmunológico era un sistema autorregulado”.

Esta conversación permanente entre el Sistema Inmunológico con el Sistema Nervioso Central y el Sistema Endocrino, es el origen de la Psiconeuroinmunología, ciencia que tiene en el psiquiatra George Solomon a uno de sus pioneros y con la cual se encontró Castés Bascán después de investigar, motivada por su dolencia.

Para Castés Bascán, es Solomon “el padre de la Psiconeuroinmunología” y con él logra establecer una estrecha relación profesional cuando viaja desde Venezuela a California (Estados Unidos) para formarse en esta disciplina.

De hecho, Solomon, profesor emérito de la Universidad de California, fue quien dictó, en 1996, la charla magistral a propósito de la creación de la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Medicina de la UCV, fundada por Castés con una visión desde la Psiconeuroinmunología.

Otro detalle relevante, es que Castés funda el primer Laboratorio de Psiconeuroinmunología de Venezuela y el segundo de América Latina (el primero nació en Argentina).

Para esta iniciativa contó con el apoyo del eminente científico venezolano, Dr. Jacinto Convit, quien le permitió que funcionara en el Instituto de Biomedicina que estaba baja su dirección.

Desde el laboratorio hacía docencia “pero me parecía que nos quedábamos cortos y era mi idea alcanzar a la mayoría de las personas, porque si otros tenían mi conocimiento, no sufrirían situaciones similares a las que viví con mi enfermedad”.

Este convencimiento de querer alcanzar a las mayorías, la mueve a dictar talleres y luego crea en Venezuela el primer programa de apoyo psicosocial para personas con cáncer, basado en Psiconeuroinmunología.

Incluso contó con pacientes procedentes de Argentina, México, Colombia, Paraguay, Ecuador y Chile, entre otros países.

Este programa funcionó desde el año 1995, durante una década, bajo el apoyo de la Fundación para el Desarrollo de la Psiconeuroinmunología en Venezuela.

Marianela Castés Bascán

A esta propuesta le nacieron alas largas y pudo explicar los alcances de la disciplina, por más de 20 años, con docencia de pregrado y posgrado, desarrollar investigación e incluso editó su primer libro (Psiconeuroinmunología, inmunoalfabetízate y toma el control de tu salud), con tres ediciones, para enseñar a apropiarse del sistema inmunológico.

Hace un año la editorial Edaf de España editó una versión ampliada del texto que se puede conseguir tanto en Europa como en América Latina.

Castés Bascán, quien desde hace cinco años vive en Panamá, también es miembro de la Research Society of Psychoneuroimmunology (Estados Unidos), y miembro honoraria de la Federación Latinoamericana de Psiconeuroinmunoendocrinología.

Inmunología en el centro de la salud y la enfermedad

La especialista explica que muchas de las patologías que conocemos tienen un origen inmunológico. En los tratamientos oncológicos ya la inmunoterapia está desplazando a la quimioterapia.

En el caso del coronavirus, observa que tratamientos y vacunas tratan de dar respuesta a la reacción inmune del organismo.

“La inmunología está en el centro de la salud y de la enfermedad”.

Esta carrera de más de 25 años como investigadora en los campos de la Inmunología y la Psiconeuroinmunología, la llevan a fundar el denominado Movimiento de Inmunoalfabetización (MIA) que en esencia busca ofrecer herramientas para que ese diálogo cuerpo-mente esté a favor del bienestar.

“Nos gusta la palabra alfabetizar, porque cuando aprendes a leer y a escribir descubres un mundo nuevo”, explica en su sitio web que representa su “salto” de la enseñanza tradicional al mundo sin fronteras de lo digital (https://miaevolution.com/auladeinmunoalfabetizacion/#)

Castés Bascán detalla que si el sistema inmunológico funciona bien, es más sencillo tener salud y bienestar.

-¿Por qué las emociones nos enferman?

El gran descubrimiento es la regulación neuroendocrina de la respuesta inmunológica: ya no es autónoma ni autorregulable, está influida tanto por las hormonas como por la mente y la psiquis a través de los neurotransmisores.

Cuando una persona tiene un evento estresante y lo vive con frustración, rabia o desesperanza, se activan el hipotálamo y las glándulas suprarrenales producen el cortisol.

Justo el cortisol se denominada la hormona del estrés.

Observa que una persona con depresión crónica producirá cortisol “y ese cortisol es supresor de la respuesta inmune y por eso las personas enfermarán más”.

Su largo aprendizaje en esta disciplina le ha permitido entender que la calidad de la existencia depende “de tu forma de vivir la vida, de conseguirle sentido, de la calidad de tu ejercicio y de la alimentación”, variables que además se pueden medir para crear un mapa de la persona y determinar si su competencia es alta, media o baja cuando se trata de enfrentar situaciones que de manera potencial podrían causar enfermedad.

“La Psiconeuroinmunología lleva a considerar la salud como un camino que se puede elegir y la enfermedad como una equivocación que es posible enmendar de algunas formas.

Esto representa diversas repercusiones no suficientemente exploradas para la prevención y cuidados de la salud, y ha señalado rumbos esperanzadores a quienes han enfermado”, escribe en su blog.

En su artículo, ¿existe relación entra las emociones y la respuesta inmune?, razona que “las emociones siempre están detrás del estrés, generalmente tienen que ver con rabia, frustración, odio, juicio, dolor, sufrimiento, culpa, desesperanza, miedo, ansiedad, victimización e inseguridad.

Cuando enfrentas una situación que percibes como estresante, tu cuerpo crea una serie de reacciones químicas para responder a ese evento, para luchar o huir de esa situación. Esta respuesta no perjudica tu salud, si es por poco tiempo, pero cuando se extiende en el tiempo puede perjudicarla”.

En este mismo artículo se refiere a los resultados de una investigación pionera realizada por el Dr. George Solomon (1998) en la cual “se relaciona estrés, emociones y respuesta inmune.

El estudio consistió en la evaluación psicológica, emocional e inmunológica de 68 personas afectadas por el terremoto de Los Ángeles, en 1994. La evaluación comenzó a los 11 días de ocurrido el sismo y culminó 4 meses después”.

En general, la conclusión más importante fue “que se debe expresar la emoción adecuada a las circunstancias que se están viviendo. Si usted tiene un distrés emocional porque algo serio le está ocurriendo en la vida, el sistema inmune lo entiende y colabora para que no se enferme, activando su respuesta.

Así que cuando alguien le diga, tienes que tener pensamiento positivo y no puedes estar triste, porque de lo contrario el sistema inmune se te deprime, no le crea. Exprese sus emociones sanamente, es decir, experimentando lo que siente de acuerdo a las circunstancias que está viviendo”, precisa la autora.

Observa que si la persona cree que la vida es un mar de lágrimas, esas creencias determinarán la biología del organismo.

Lo mejor es que esas creencias se pueden modificar si la persona lograr reconectar sus neuroredes.

Aclaró que no se puede confundir la Psiconeuroinmunología con medicina alternativa.

Esta disciplina en realidad ayuda a mejorar la respuesta del organismo ante los tratamientos indicados por el médico.

En el caso de la pandemia, se abre una perspectiva adicional en el campo de las emociones: es el momento, exhorta, “de mirar hacia adentro, ver cómo se viven las situaciones y hacer los cambios necesarios”.

Algunas estrategias que propone es decirle “sí al distanciamiento físico” y no al social.

De igual modo, “crear espacios para la risa y la recreación. El humor es una herramienta que activa la respuesta inmune”.

Propone también mantener un diario para escribir sobre las emociones que la persona experimenta frente a la pandemia.

“Nombrarlas, sentirlas y expresarlas” es parte de esta estrategia para conocerlas y ponerlas con viento a favor de la vida.

Violeta Villar Liste
redaccion@lawebdelasalud.com

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