Cuidar la salud mental del niño y joven en pandemia y en escuela

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¿Su hijo se enoja sin control, es agresivo y llora sin motivo y hasta puede perder el interés en los juegos? No ignore estos signos: puede estar deprimido. Detectar esta señales permitirá apoyarlo y junto con los especialistas, ayudar en la salud mental del niño y joven en la adversidad de la pandemia y en su escolaridad.

Este 1° de marzo inicia en Panamá el año escolar.

La circunstancia del virus obliga a permanecer en casa y adquirir los conocimientos de manera virtual.

Por tanto, estos cambios en la realidad del escolar y la transformación de la cotidianeidad familiar y social debido al virus, impactan de manera particular a la sociedad que necesita tener herramientas.

Desde esta perspectiva, el Ministerio de Salud (Minsa) Panama  y la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), organizó un encuentro virtual en la visión de apoyar el cuidado de la salud mental de niños y adolescentes durante la pandemia y el año escolar (https://www.paho.org/es/eventos/webinar-apoyando-salud-mental-ninos-adolescentes-durante-pandemia-ano-escolar-2021)

La Dra. Ana Raquel Goti, del Minsa, al respecto, conversó sobre cómo reconocer la depresión y la ansiedad en niños y adolescentes.

La Dra. Goti es médico psiquiatra del equipo de coordinación de salud mental ante el COVID19 del Minsa.

Explicó que las enfermedades mentales no tienen edad. Las distintas etapas en la vida de un chico pueden ser abrumadoras y en ocasiones llegar a comprometer su vida.

De pequeños, pueden saber que algo distinto ocurre pero es más complejo manejar conceptos.

El adolescente sí tiene mejor capacidad para entender qué es la depresión; “igual les cuesta manejar el tener una enfermedad”.

Padres, docentes y cuidadores deben estar alertas: por lo general son varios signos que acompañan la depresión, de acuerdo con las edades:

Signos en menores de 7 años:

  • El síntoma más frecuente es ansiedad
  • Pérdida de interés en juegos
  • Duerme a horas inusuales a lo largo del día
  • Pérdida de peso o fracaso en alcanzar el peso
  • Malestares físicos

La especialista indica que incluso “en los más pequeños podrían verse regresiones, trastornos de eliminación y mayor asociación a trastornos de ansiedad”.

Signo de los 7 años a la pubertad:

En este caso la Dra. Goti establece tres escenarios:

Esfera emocional y de conducta: Irritabilidad, agresividad, desmotivación, fatiga, indiferencia, tristeza y aburrimiento, culpa y en ocasiones ideas recurrentes de muerte.

Esfera escolar y social: Baja autoestima, falta de concentración, disminución del rendimiento escolar, fobia escolar, trastornos de conducta en la escuela y en la relación con sus iguales.

Esfera somática: Dolor de cabeza, dolor abdominal, trastorno del sueño y bajo peso para su edad cronológica

Signos en adolescentes

  • Abuso de sustancias o alcohol
  • Se le observa distante y aislado
  • Pasa mucho tempo encerrado en la habitación
  • Está inusualmente irritable y enojado
  • Pierde el control por cosas insignificantes
  • A menudo agrede con ira, incluso físicamente
  • Sentimientos de inutilidad
  • No tiene esperanzas en el futuro
  • Tiene reacciones que lo ponen en riesgo
  • Descuida su cuidado personal

A este conjunto de señales ya descritas, se suman las situaciones críticas: cuando habla de muerte o suicidio; si se hace daño o  dice que no tiene razones para vivir.

¿Qué puedo hacer?

La especialista recomienda como primer paso escuchar sin juzgar la voz del niño o adolescente que puede decir frases del tipo “quisiera dormir y no despertar”, “pronto no tendrás que preocuparte por mí” o “estarían mejor sin mí”.

“Nunca ignore las señales asumiendo que es drama de adolescente; nunca ignore una señal que es de riego”, advirtió.

¿Ansiedad o aburrimiento?

La Dra. Goti detalló que en ocasiones los padres se preguntan si están ante un caso de ansiedad o son gestos de aburrimiento, en ese caso, asociado a la pandemia.

La depresión persiste en el tiempo, afecta su relación con los amigos, el desempeño académico y en general su funcionamiento social”. 

La define como una tristeza sostenida, dura más de dos semanas y el joven trata de evitar todo tipo de actividad.

La depresión “no es un estado de ánimo pasajero”.

El llamado aburrimiento, se asocia con “sentimientos temporales de tristeza”; tampoco ocurren a menudo ni interfieren “con las actividades en la casa, en la escuela y con los amigos”.

Una tristeza común pasa por sí sola.

La especialista explica que este tipo de sentimiento no se interponen en sus compromisos. Por ejemplo, se podrá negar a ir al cumpleaños de un familiar y no así al juego con sus amigos.

¿Cómo apoyarlos?

La Dra. Goti establece tres claves para ayudarlos a sanar:

Mantener la comunicación constante, abierta y honesta. Se trata de escuchar sin que se sienta juzgado.

Vida saludable: combinar buena alimentación con sueño reparador, ejercicio y socialización. Importante limitar el tiempo en pantalla y proponer otras actividades.

Bríndele seguridad: Muchas veces son víctimas de acoso (en este tiempo, en particular virtual) o está viviendo en duelo por la ruptura emocional. ¿Cómo te puedo ayudar?, es una pregunta que abre el camino al apoyo.

La especialista dice que en ocasiones los niños y adolescentes sienten que sus padres colocan muchas expectativas en su desempeño y esto es causa de estrés sostenido.

“Recuerde que los niños y adolescentes necesitan tiempo para relajarse, socializar; hay que respetar ese tiempo”, expresó.

Ayudarlo a afrontar

Reconocer el problema es un paso; ayudarlo a afrontarlo, el camino en la sanación.

La especialista exhorta a ayudar a los jóvenes a ver los problemas desde una perspectiva más clara y positiva; emplear técnicas de relajación y evitar que estos síntomas de ansiedad o depresión terminen en catástrofe. 

Los maestros, afirmó, tienen un rol importante porque en clases virtuales o en presenciales pasan gran tiempo con los estudiantes.

“Si antes no era callado y ahora dejó de hablar y no se comunica, algo puede ocurrir. La manera como interactúa dice mucho de su estado emocional: Si está retraído, negativo, se queja o baja las notas”.

Incluso, explica, en este momento de clases no presenciales, es preciso estar pendientes si apaga la cámara, si está distraído o no coopera.

Subraya que el docente es un puente con los padres en esta tarea de detectar si hay signos de depresión o problemas que puedan afectarlo.

 Por supuesto, si la situación avanza a una complejidad imposible de manejar por la familia, la ayuda profesional es necesaria para apoyar este proceso.

En el caso del cambio a un colegio nuevo, la Dra. Goti señala que será un proceso de adaptación y dependerá de la personalidad del joven, de su capacidad para asumir situaciones de estrés y de socializar.

La psicóloga Rodsella Aragundi, de la Fundación Relaciones Sanas, precisó, por su parte, que estos sufrimientos prolongados no se pueden ignorar:  responden a múltiples causas y pueden llevar al suicidio: “Es la segunda causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años”.

“A veces la reacción más común es minimizar. Primero debemos validar, activar una escucha empática: Cuéntame cómo te puedo ayudar, qué está sucediendo…”

Las especialistas invitan al apoyo y a la escucha, gran aliado en este camino y esfuerzo colectivo de familias y sociedad, de hacer niños y jóvenes más felices.

Violeta Villar Liste
redaccion@lawebdelasalud.com