El derecho a la sexualidad de la mujer con discapacidad

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Violeta Villar Liste

“¿Y cómo lo haces?” Esta pregunta, que en ocasiones surge en la intimidad de las amigas, cuando alguna tiene discapacidad, suma a otras interrogantes que incluso ellas, además del mundo, alguna vez se plantean: ¿Podré tener una sexualidad plena, cuidar y proteger a mis hijos y formar familia?

“Mientras dispongamos de más información, también tendremos más libertad y lucharemos por el derecho a que nos amen como personas. No somos menos por tener una discapacidad”, fue el mensaje de apertura del taller Conociendo y aprendiendo acerca de nuestra corporalidad, una oportunidad para romper estigmas y aceptarnos.

Fue organizado por la Secretaría de Equidad y Género en Panamá, de la Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC), capítulo Panamá, y como parte del proyecto Impulsando Liderazgos 2021, con el respaldo del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y el apoyo de la iniciativa VIVA Girls de la organización MADRE.

La capacitación contó con especialistas en lenguaje de señas para la mejor comprensión de todas las participantes: 20 mujeres con discapacidad visual, física y auditiva, procedentes de Colón, Chiriquí, Herrera y Panamá.

Abrió con palabras de Elvia Atencio, coordinadora de Equidad y Género en Panamá; de Dorinda Samaniego, representante nacional ante ULAC y de Marissa Martínez y Estefanía Cubillos, del equipo organizador del proyecto Impulsando Liderazgos 2021.

Marissa Martínez, Elvia Atencio, Dorinda Samaniego y Estefanía Cubillos (de izquierda a derecha)

“Desde pequeñas aprendemos conductas y conceptos que son equivocados y nos llevan a cometer errores en el ámbito de la sexualidad. Nos debemos sentir orgullosas, tengamos la condición que tengamos”, exhortó Marissa Martínez.

“El cuerpo de la mujer con discapacidad es vergonzoso” o “la mujer con discapacidad no tiene deseos sexuales”, son algunos de los prejuicios que Martínez citó y se deben combatir.

“La sexualidad significa conocer nuestro cuerpo. Debemos reconocer siempre que tenemos autonomía. Caminar con muletas o con bastón nos visibiliza de manera externa, pero lo importante son los sentimientos”, reflexionó Cubillos, al analizar los prejuicios de la sexualidad de las mujeres con discapacidad, la importancia de conocer y reconocer su sexualidad.

Aplafa, asociación con visión social

Yuri Pittí Montenegro, gerente de Planificación y Evaluación de la Asociación Panameña para el Planeamiento de la Familia (Aplafa), ofreció orientaciones al grupo de participantes en el curso.

Yuri Pittí, gerente de Planificación y Evaluación de Aplafa

Desde mayo, y con el proyecto Impulsando Liderazgos 2021 de la Secretaría de Equidad y Género en Panamá, se estableció un convenio para que mujeres con discapacidad se atiendan en las clínicas de la red de Aplafa, pero con una visión de mayor sensibilización y empatía hacia su condición económica, residencia geográfica y mayor accesibilidad.

Ya quince mujeres fueron recibidas en las sedes de Aplafa de La Locería, San Miguelito, Colón y Santiago e incluso algunas recibieron subsidios económicos del Mides para su consulta final.

Aplafa nació en 1965 y es la asociación más antigua y grande de Panamá, dedicada a defender los derechos sexuales y reproductivos.

“En sus primeros años, debido al alto número de embarazos no planificados que ponían en riesgo la salud de las mujeres, Aplafa concentró sus esfuerzos en el desarrollo de actividades médico – clínicas de Planificación Familiar, ya que dichos servicios no eran ofrecidos por el Estado panameño.

Además, inició una serie de actividades de adiestramiento y capacitación para personal médico, paramédico y funcionarios del sector salud y educación en temas referentes a la Planificación Familiar y la Educación Sexual, con miras a fortalecer el recurso humano existente y extender los servicios y la cobertura de los programas oficiales de los Ministerios de Trabajo, Previsión Social, Salud Pública y Educación respectivamente”, documenta la organización al compartir su historia.

Hay un hito relevante en su trayectoria: en 1992, a través de la Teletón del Club Activo 20-30 de Panamá, la población dio su voto de confianza y aportó para hacer posible los ocho centros de Atención Integral para Adolescentes “que hoy son llamados Clínica de Salud Familiar”.

Desde el año 2000 participan de manera activa en la construcción de las políticas públicas nacionales, “evaluaciones, capacitaciones en salud sexual y reproductiva, derechos sexuales y reproductivos, asistencias técnicas, formando jóvenes para trabajar con otros jóvenes en los temas de salud sexual y reproductiva, y derechos sexuales y reproductivos, entre otros”.

Cada año atienden un promedio de 40,000 personas y ofrecen cerca de 200,000 servicios, entre sus sedes del interior de la República de Panamá y ciudad capital.

Mantienen programas en alianzas con el Mides.

En Aplafa funciona el grupo Juventud con opciones, dirigido a jóvenes entre los 14 y 25 años.

“Son jóvenes inspiradores, a quienes les estamos enseñando cómo construir espacios seguros y sociedades diferentes, en Santiago y San Miguelito”, contó Pittí Montenegro.

Aplafa tiene en su página web una sección de mucho interés (https://aplafapanama.org/preguntasfrecuentes), con preguntas y respuestas: desde qué es el cáncer de cuello uterino hasta salud sexual integral.

Pittí ofreció orientaciones al grupo participante: la necesidad de mantener controles y exámenes periódicos; normalizar que las parejas se hagan exámenes previos antes de iniciar una relación formal y no descuidar, a causa de la pandemia, la salud sexual y reproductiva.

Palabras poderosxs

Cuando las mujeres de la comunidad de Chepo salieron a protestar porque en las bolsas solidarias no había toallas sanitarias, las redes sociales dejaron ver cientos de mensajes: que era asunto de ellas y no del Gobierno, por ejemplo. También hubo gestos de empatía virtual.

La abogada Claudia Vidal, junto con otras jóvenes, prefirieron actuar en el mundo real, ponerse del lado de la solución y comenzar un proyecto autogestionado que con el nombre Palabras poderosxs, aborda el tema de la pobreza menstrual y el derecho a conocer sobre la sexualidad.

Claudia Vidal, fundadora de Mujeres Poderosxs, se dirige a las participantes del taller

De igual modo donan toallas o copas menstruales a mujeres de sectores vulnerables en Panamá.

Son chicas jóvenes, profesionales, dispuestas a transformar la cuota de mundo que les corresponde y quienes también participaron, en calidad de expositoras, en el taller sobre salud sexual y reproductiva de la Secretaría de Equidad y Género en Panamá.

Asistieron la abogada Claudia Vidal, fundadora de Palabras poderosxs, la Dra. Hillary Watson, la Dra. Camila Herrera, las diseñadoras Katherine Mckenzie y Andrea Rebolledo y la ingeniera civil Shanta Deva.

La meta mayor de esta organización civil es que las mujeres tengan una menstruación digna, donar copas menstruales y apoyar en capacitación.

Datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), indican que “130 millones de niñas y adolescentes en el mundo dejaron de asistir a la escuela por diversas razones, entre ellas, la falta de acceso a artículos de higiene menstrual”.

Claudia Vidal señaló que también impulsan el proyecto de ley sobre gestión menstrual, ya en segundo debate, presentado por el diputado Juan Diego Vásquez y la diputada Zulay Rodríguez, el cual promueve eliminar el 7% del impuesto a los productos de higiene menstrual y garantizar la gratuidad de estos artículos en los hospitales, escuelas y centros de salud.

Durante el taller abordaron de manera creativa el significado de la menstruación y el reconocimiento de los órganos íntimos.

Las participantes, a su vez, compartieron experiencias, como el impacto que significó la primera menstruación y la manera de relacionarse con las familias y la sociedad, de cuya visión inclusiva depende que la sexualidad sea normalizada más allá del género o la condición de una persona.

Mirar con otros ojos fraternos es una condición indispensable para construir un mundo mejor e igualitario. Por fortuna, ya hay personas que han dado un paso al frente en esta dirección.