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Una dieta equilibrada es esencial para proporcionar los nutrientes necesarios para el funcionamiento adecuado de nuestros órganos y sistemas

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid.  Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia.  Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las TablasMiembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)

La relación entre una buena dieta y la salud general es fundamental para el bienestar de cada individuo. No se trata solo de contar calorías, sino de elegir alimentos que nutran nuestro cuerpo y promuevan un equilibrio adecuado. La importancia de una buena dieta, radica en la necesidad específica del caso, como las dietas bajas en proteína para pacientes renales, las dietas para mantener el peso y las dietas diseñadas para pacientes que se someten a diálisis.

El papel crucial de una buena dieta va más allá de simplemente mantenernos en forma. Una dieta equilibrada es esencial para proporcionar los nutrientes necesarios para el funcionamiento adecuado de nuestros órganos y sistemas. Los beneficios incluyen el fortalecimiento del sistema inmunológico, la prevención de enfermedades crónicas y la promoción de la energía y vitalidad diarias.

Dietas para mantener el peso

El mantenimiento de un peso saludable es un componente clave para prevenir una variedad de enfermedades y mejorar la calidad de vida. Las dietas diseñadas para mantener el peso se centran en el equilibrio entre la ingesta calórica y el gasto energético. Aquí, la calidad de los alimentos es tan importante como la cantidad.

Una dieta equilibrada que incluya una variedad de alimentos frescos, frutas, verduras, granos enteros y proteínas magras puede ayudar a mantener un peso saludable. Evitar el exceso de calorías vacías provenientes de alimentos procesados y azúcares añadidos es crucial.

Además, la hidratación adecuada desempeña un papel fundamental en el control del peso, ya que a veces la sed se confunde con el hambre.

El sistema esquelético y las articulaciones se benefician de un menor peso y la función cardíaca mejora cuando se mantiene el peso adecuado para el tamaño y la edad.

Las dietas para mantener el peso no se centran únicamente en la restricción, sino en la adopción de hábitos alimentarios sostenibles a largo plazo. Un enfoque equilibrado que incluya porciones adecuadas y la práctica regular de actividad física es clave para alcanzar y mantener un peso saludable. Además, la dieta no debe diseñarse saltándose una comida o pasando “hambre”, sino para buscar un objetivo, que es mejorar la salud.

Dietas bajas en proteína para pacientes renales no en diálisis

Para aquellos que enfrentan problemas renales, la elección de alimentos toma un papel aún más crucial. Las dietas bajas en proteína son a menudo recomendadas para pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) en etapas avanzadas.

Los riñones desempeñan un papel central en la eliminación de productos de desecho, y cuando su función está comprometida, reducir la carga de trabajo mediante una ingesta controlada de proteínas puede ser beneficioso.

Las proteínas se descomponen en el cuerpo en subproductos nitrogenados, que los riñones deben filtrar y eliminar. En el caso de pacientes renales, la reducción de la ingesta de proteínas puede ayudar a disminuir la acumulación de estos subproductos, aliviando la carga sobre los riñones y retrasando la progresión de la enfermedad.

Es importante que aquellos que sigan una dieta baja en proteínas mantengan un equilibrio adecuado de otros nutrientes esenciales. La inclusión de alimentos con grasas saludables, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales es esencial para garantizar una nutrición completa y prevenir deficiencias.

Cuando no se puede aumentar el consumo de proteínas, los especialistas pueden recomendar cierto tipo de suplementos.

Con las dietas bajas en proteínas en estadíos pre-diálisis, se busca  reducir la sintomatología urémica, retardando el ingreso a diálisis y la progresión de la enfermedad renal; reducir la proteinuria o excreción de proteínas en la orina;  aportar aminoácidos libres de nitrógeno y reutilizar los catabolitos nitrogenados; mejorar la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico, oxidativo y el estado inflamatorio; mejorar el metabolismo del calcio y el fósforo; corregir la acidosis; y prevenir la desnutrición.

Es importante mencionar que si la enfermedad renal progresa y el paciente presenta síntomas, deberá iniciar terapia de reemplazo renal.

Dietas para pacientes en diálisis

Para aquellos que enfrentan la necesidad de diálisis debido a la enfermedad renal crónica, la dieta juega un papel crucial en el manejo de la salud y la calidad de vida. La diálisis es un procedimiento que ayuda a eliminar los desechos y el exceso de líquidos del cuerpo cuando los riñones no pueden hacerlo eficientemente. Sin embargo, la dieta sigue siendo un componente vital en este proceso: es un complement al tratamiento.

La restricción de sodio es común en las dietas para pacientes en diálisis, ya que el sodio puede contribuir a la retención de líquidos. Además, la ingesta controlada de líquidos es esencial para evitar la acumulación excesiva de fluidos entre las sesiones de diálisis.

El control de la ingesta de potasio y fósforo también es crucial. Estos minerales, que normalmente son eliminados por los riñones, pueden acumularse en niveles peligrosos en pacientes en diálisis. Limitar alimentos ricos en potasio y fósforo, como plátanos, guineo, cítricos, y menestras, es necesario para prevenir complicaciones.

Además, asegurar una ingesta adecuada de proteínas es esencial para prevenir la desnutrición, una preocupación común en pacientes en diálisis. La calidad de las proteínas, priorizando aquellas de alto valor biológico, se vuelve crucial en este contexto y se encuentran en los alimentos de origen animal, como las carnes, pescados, huevo y lácteos. Para cada paciente en diálisis se hace un ajuste dependiendo el tratamiento que realiza, su función renal residual (es decir si todavía orina), y en el estado que se encuentre, si tiene alguna situación especial que requiera mayor suplementación. De no poder suplementar completamente al paciente solo con la dieta, se utilizan los suplementos para pacientes renales, en donde se complementa el requerimiento diario de proteínas.

Conclusión

En conclusión, la importancia de una buena dieta se extiende más allá de simplemente mantener la figura. Una dieta equilibrada es fundamental para la salud general y puede adaptarse según las necesidades individuales, como en el caso de dietas bajas en proteína para pacientes renales, dietas para mantener el peso y dietas específicas para pacientes en diálisis. Al adoptar un enfoque consciente hacia la nutrición, podemos no solo prevenir enfermedades, sino también mejorar la calidad de vida y fomentar un bienestar general a lo largo del tiempo.

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI