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La vida sin aire acondicionado

julio 7, 2026
Imagen de Freepik
En este artículo, el experto y apasionado de la historia, traza un viaje desde el origen del aire acondicionado a los modernos sistemas de refrigeración que ayudan a la conservación de alimentos, la salud pública y la productividad económica

Por: Ing. Juan Cardona

El autor es ingeniero egresado de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) e historiador por vocación

En estos tiempos calurosos en Panamá, el aire acondicionado nos cambia la vida. Hay días tan calientes que, al entrar en contacto con un área climatizada, sentimos tal alivio que es como para mandar bendiciones al inventor del aire acondicionado. 

¿Pero quién inventó el aire acondicionado?

Bueno, el invento se lo debemos a Willis Haviland Carrier (por ahí se venden aires acondicionados marca Carrier). Nació el 26 de noviembre de 1876 en Nueva York.

En 1901 se graduó de ingeniería mecánica en el Instituto Politécnico de Cornell. Su primer empleo fue en una empresa que fabricaba calentadores, ventiladores y equipos de secado.  

En 1902, una empresa litográfica que tenía un problema con la calidad de las impresiones a causa de la humedad, contrató a Carrier quien inventa el aire acondicionado, un sistema que mejoró la calidad del producto.

Luego, en 1915, Carrier, fundó la Carrier Engineering Co. y su invento revolucionó la industria, la arquitectura de los edificios, los sistemas de transporte y la tecnología, al expandirse  por todo el mundo. 

Carrier recibió numerosos honores y premios a lo largo de su vida por las contribuciones a la ingeniería. Murió en Nueva York en 1950.

¿Y cómo hacíamos antes del invento de aire acondicionado? 

Es difícil imaginarse la fortaleza de la gente de los tiempos de antes. 

Por ahí vemos fotos del presidente Porras y su gabinete, todos con saco y corbata. Incluso en las fotos de la construcción del barrio La Exposición, en 1914, vemos al presidente Porras completamente vestido con saco, chaleco y corbata.

En aquellos tiempos, el vestir respondía a una imagen de respetabilidad y el saco era vinculante con las funciones y honorabilidad de personajes como Porras y otros en la época… pero sin duda, pasaron grandes calores. Como dijo alguien por ahí: “mejor muerta que sencilla”.

Los abanicos

Antes de la comercialización del aire acondicionado existían los abanicos de aspas eléctricos. Este es un invento de 1882 por un ingeniero eléctrico norteamericano Schuyler Skaats Wheeler (1860-1923). 

Igual que Carrier, Skaats estudió en Cornell y realizó muchos inventos, pero el más famoso fue el ventilador eléctrico que cambió la comodidad y el bienestar en los hogares, oficinas y fábricas.

La refrigeración

Todo esto, también nos lleva a la refrigeración. 

¿Qué haríamos sin la refrigeradora? ¿Quién fue el genio de este invento que nos pone la comida al alcance de la mano? 

Bueno, gracias a la Revolución Industrial y a otro genio llamado James Watts, que inventó la máquina de vapor, un médico llamado John Gorrie, patentó en 1851 el primer aparato que fabricaba hielo para tratar a sus pacientes con fiebre amarilla y otras enfermedades tropicales.  Gorrie no tuvo éxito comercial, pero sentó las bases para el desarrollo de la refrigeración. 

Aquí vemos que el ingenio humano no está restringido a la formación académica en ingeniería para inventar tecnologías que pertenecen al campo de la ingeniería… como ha pasado con muchos inventos hechos por personas empíricas como el James Watts, Marconi, Tomás Alba Edison y muchos otros.

Luego, otro ingeniero, Jacob Perkins, conocido como el padre de la refrigeración, desarrolló el primer sistema de refrigeración por compresión de vapor en 1834.

Su tecnología fue utilizada en la industria de la fabricación de hielo. En 1867, Andrew Muhl, construyó la primera fábrica de hielo comercial utilizando los principios de Perkins para producir hielo a escala industrial.

¿Cómo hacíamos en Panamá sin hielo?

Pues, todos podemos imaginar los estragos que hacía el clima de Panamá en los alimentos. 

Nuestros antepasados tenían que hacer las compras diariamente porque todo, especialmente las carnes, se consumían  frescas al no existir como conservarlas.

Con la llegada de los extranjeros a Panamá en el siglo XIX y la influencia de la revolución industrial y el comercio internacional,  se dieron cambios en la vida de los panameños y uno de ellos fue con la aparición del hielo. 

Los barcos que venían de los Estados Unidos traían a Panamá hielo en bloques que se conservaba en las bodegas aisladas.

El hielo se forraba en paja, aserrín o heno. También, se combina con sal para ayudar a retrasar la descomposición de los alimentos.   

La Compañía Panameña Bostoniana trajo los primeros embarques en el siglo XIX y los istmeños quedaron tan asombrados que “temían tocarlo como si fuera hierro caliente”, aunque pronto se acostumbraron. 

El 30 de diciembre de 1872 se celebró contrato para la venta de hielo en Panamá y Colón, entre el presidente del Estado Soberano de Panamá, General Gabriel Neira y S. W. D. Jack, Agente de la «Boston Ice Company», por cinco años, a partir del 1 de enero de 1873. 

El hielo era muy costoso pues la libra se vendía inicialmente en Panamá a cincuenta centavos, en tanto que en San Francisco valía un centavo. La Compañía de Hielo se encontraba ubicada en Peña Prieta (frente a lo que hoy día sería Avenida Balboa) y el hielo era conservado debajo de “montones de aserrín y protegido del calor por gruesas capas de carbón”

Así que cuando hoy usted se refresque del calor en un ambiente refrigerado y se coma un helado, que en el pasado era un lujo porque solo se comía en las heladerías, agradezca a Dios y al ingenio de estos inventores. Tecnologías que han transformado profundamente nuestra sociedad y nuestras vidas. 

Vivir sin estas tecnologías  significaría regresar a un estilo de vida dependiente de los ciclos del clima y a enfrentar complicaciones  en la conservación de alimentos, la salud pública y la productividad económica.

No olvidar que gracias al comercio internacional, clave para el desarrollo, se impulsó la distribución de estas tecnologías por todo el mundo.  

También, toca agradecer a los ingenieros panameños en refrigeración y aire acondicionado que han hecho posible que los inversionistas construyan centros comerciales (malls) climatizados para que los fines de semana la familia panameña se vaya a un mall a pasar un día fresco y agradable. 

Por: Ing. Juan Cardona