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“Esta es una prueba contundente del potencial de las vacunas contra la malaria para cambiar la trayectoria de la mortalidad infantil en África, y de la urgencia de superar los obstáculos de financiación«

Comunicado OMS

Los resultados de una evaluación rigurosa sobre el uso en salud pública de la vacuna contra la malaria RTS,S, publicados hoy en  The Lancet , confirman una reducción significativa de la mortalidad infantil en los primeros países africanos que ofrecieron la vacuna. 

Durante un período de cuatro años, se evitó aproximadamente una de cada ocho muertes infantiles entre los niños que podían recibir la vacuna contra la malaria en Ghana, Kenia y Malawi. Según los autores, es probable que el impacto positivo sea igual o mayor en otros países africanos que actualmente ofrecen vacunas contra la malaria a niños pequeños en zonas con alta incidencia de la enfermedad. 

La evaluación analizó los datos generados a través del  Programa de Implementación de la Vacuna contra la Malaria  (MVIP, por sus siglas en inglés), que examinó los resultados de la introducción de la vacuna contra la malaria en los tres primeros países desde 2019 hasta 2023. 

“Esta es una prueba contundente del potencial de las vacunas contra la malaria para cambiar la trayectoria de la mortalidad infantil en África, y de la urgencia de superar los obstáculos de financiación para acelerar su distribución. La demanda es alta y la oferta suficiente, pero se necesita más financiación para que los países puedan adquirir suficientes vacunas, junto con otras herramientas de prevención de la malaria, para llegar a todos los niños con mayor riesgo de padecer una enfermedad grave o morir”, declaró la Dra. Kate O’Brien, directora del Departamento de Inmunización, Vacunas y Productos Biológicos de la OMS y coautora de la evaluación. 

A pesar de los avances mundiales, la malaria sigue causando estragos en la infancia en África. En 2024, se estima que 438 000 niños africanos fallecieron a causa de esta enfermedad.

Decenas de miles de vidas podrían salvarse cada año mediante la amplia implementación de las vacunas contra la malaria recomendadas por la OMS, RTS,S o R21.

La OMS recomienda un enfoque integral, ya que el mayor impacto en la lucha contra la malaria se logra cuando los países aplican una combinación de estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento.  

“La vacunación contra la malaria refuerza la respuesta y aumenta el acceso a la prevención de la malaria en los países que utilizan una combinación de intervenciones probadas para optimizar sustancialmente el impacto en áreas de transmisión moderada y alta”, dijo el Dr. Daniel Ngamije Madandi, director del Departamento de Malaria y Enfermedades Tropicales Desatendidas de la OMS. 


El calendario de vacunación abre la puerta a intervenciones sanitarias adicionales

Según los autores del estudio, las visitas de salud adicionales necesarias para administrar el esquema de vacunación contra la malaria de cuatro dosis brindan la oportunidad de administrar simultáneamente otras vacunas infantiles, como la del sarampión o la de la meningitis, y otras intervenciones de salud, como la administración de vitamina A o el uso de mosquiteros tratados con insecticida (MTI).

Además, la evaluación confirmó que la introducción de la vacuna contra la malaria no tiene consecuencias negativas en la aceptación de otras vacunas infantiles ni en el uso de otras medidas de prevención de la malaria, como los MTI.  

Los autores informan que un segmento considerable de niños que no utilizaban mosquiteros impregnados de insecticida recibieron la vacuna contra la malaria durante el período de estudio, lo que aumentó la proporción de niños con acceso a al menos una forma de prevención de la malaria, ya sea la vacuna contra la malaria, un mosquitero impregnado de insecticida o ambos. 


Es urgente acelerar la implementación para salvar más vidas

Actualmente, 25 países africanos donde la malaria es endémica ofrecen vacunas como parte de sus programas de inmunización infantil y planes nacionales de control de la malaria. En estos países, se prevé vacunar a más de 10 millones de niños cada año.  

Estos países presentan una carga de malaria al menos tan alta o superior a la medida en las zonas de los países evaluados, y es probable que el impacto positivo sea igual de grande, si no mayor, que el observado en el estudio, si se logran niveles similares de cobertura vacunal.  

Si bien el suministro actual de vacunas contra la malaria recomendadas por la OMS puede satisfacer la alta demanda en los países, las limitaciones de financiación impiden que muchos países amplíen la vacunación contra la malaria hasta alcanzar sus objetivos nacionales y mantengan los niveles de cobertura ya logrados.

Los resultados de la evaluación ponen de manifiesto la urgencia de acelerar la distribución de las vacunas contra la malaria en las zonas donde esta enfermedad sigue siendo una de las principales causas de mortalidad infantil, concluyen los autores.  

La evaluación contó con la participación de científicos y especialistas en salud pública de la OMS, instituciones de investigación con sede en África y otras instituciones de investigación sanitaria de primer orden. Los principales socios y coautores de la evaluación del MVIP pertenecen a la OMS, el Centro de Investigación Sanitaria de Kintampo en Ghana, el Instituto de Investigación Médica de Kenia-Wellcome Trust en Kenia, la Universidad de Ciencias de la Salud de Kamuzu en Malawi, la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU., entre otras instituciones.

Comunicado OMS