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Debido a la acumulación de toxinas en la sangre que los riñones ya no pueden eliminar (uremia), tu boca puede experimentar diversos cambios

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SIN, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid.  Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia.  Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es un problema de salud pública mundial que ocurre cuando los riñones pierden progresivamente su capacidad de filtrar la sangre y eliminar desechos. Lo que muchos pacientes desconocen es que esta condición no se limita a los riñones; tiene un impacto sistémico que afecta de manera muy notable la salud bucodental.

Se estima que cerca del 90% de las personas con ERC presentan alguna manifestación en la boca. Esta relación es bidireccional: así como los problemas renales alteran el equilibrio de tu boca, una mala salud dental, como la enfermedad de las encías (periodontitis), puede empeorar tu función renal al aumentar la inflamación general y el estrés oxidativo en tu cuerpo. Por ello, el dentista y el nefrólogo deben trabajar de la mano para proteger tu bienestar integral.

Manifestaciones comunes: ¿Qué puedes sentir en tu boca?

Debido a la acumulación de toxinas en la sangre que los riñones ya no pueden eliminar (uremia), tu boca puede experimentar diversos cambios. Algunos de los signos más frecuentes que debes vigilar incluyen:

  • Xerostomía (Boca seca): Sentirás una falta constante de saliva, lo que puede dificultar el habla y la alimentación.
  • Aliento amoniacal (Olor urémico): Un olor característico en el aliento similar al amoníaco, debido a que la urea de la sangre se descompone en la saliva.
  • Cambios en el gusto: Es común sentir un sabor metálico o alteraciones en la percepción de los sabores.
  • Palidez y sangrado: Las encías pueden verse más pálidas debido a la anemia frecuente en pacientes renales, o sangrar con facilidad porque la uremia afecta la función de las plaquetas encargadas de la coagulación.
  • Estomatitis y úlceras: Aparición de pequeñas llagas o inflamación dolorosa en la mucosa de la boca.
  • Saburra lingual: Una capa blanquecina o amarillenta sobre la lengua.

El peligro de la enfermedad de las encías

La periodontitis o enfermedad de las encías es especialmente preocupante para el paciente renal. Las bacterias que viven en las encías inflamadas pueden pasar al torrente sanguíneo, liberando toxinas que viajan hasta los riñones y aceleran el daño renal. Además, en pacientes con ERC, el pH de la saliva se vuelve más alcalino.

Aunque esto curiosamente puede reducir el riesgo de caries, favorece que la placa dental se endurezca más rápido y se convierta en cálculo (sarro), lo que agrava la inflamación de las encías.

Es fundamental entender que si ya recibes terapia de reemplazo renal (diálisis), estas manifestaciones suelen ser más severas. Algunos medicamentos necesarios para complementar el tratamiento, como ciertos antihipertensivos o inmunosupresores, pueden causar que las encías crezcan de forma exagerada (hiperplasia gingival), lo que complica la higiene y aumenta el riesgo de infecciones.

Guía para el manejo dental para pacientes en diálisis

Si te encuentras en tratamiento de diálisis, la planificación de tus citas dentales es vital para garantizar tu seguridad. Aquí te explicamos los puntos clave:

  1. Hemodiálisis y Tiempos de Coagulación: Durante la hemodiálisis se utiliza heparina (un anticoagulante) que aumenta el riesgo de sangrado. Por esta razón, nunca debes ir al dentista el mismo día de tu sesión de diálisis. El momento ideal para cualquier tratamiento dental es el día siguiente a la sesión, cuando el efecto de la heparina ha desaparecido.
  2. Diálisis Peritoneal: en este método de tratamiento, por lo general no se requieren ajustes específicos de tiempo para citas dentales y el profesional puede proceder con seguridad habitual.
  3. Control de Medicamentos: Muchos pacientes renales toman antiagregantes o anticoagulantes. Es esencial que no suspendas tu medicación por cuenta propia antes de ir al dentista. Tu odontólogo evaluará el riesgo de sangrado según el procedimiento y coordinará con tu médico si es necesario hacer algún ajuste mínimo.

Medicamentos y seguridad renal

Tus riñones son los encargados de filtrar la mayoría de los medicamentos que ingieres. Por ello, en la consulta dental se deben seguir estas reglas estrictas para evitar la nefrotoxicidad (daño a los riñones por fármacos):

  • Evita los AINEs: Medicamentos como el ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno o indometacina están generalmente contraindicados en pacientes con enfermedad renal crónica porque pueden empeorar la función renal.
  • Paracetamol es la opción segura: Para el control del dolor, se recomienda el uso de paracetamol (acetaminofén) bajo la dosis sugerida por tu médico.
  • Antibióticos: Algunos antibióticos como la penicilina y las cefalosporinas son seguros para pacientes renales, pero otros (como las tetraciclinas) deben evitarse. Tu dentista debe ajustar la dosis según tu capacidad de filtración renal.

Preparación para tu consulta dental

Para que tu atención sea segura y efectiva, debes proporcionar información detallada a tu odontólogo. Se recomienda que siempre lleves contigo:

  • Resultados de laboratorio recientes: Incluyendo hematología completa y tiempos de coagulación.
  • Lista de medicamentos: Indica exactamente qué dosis tomas y para qué.
  • Detalles de tu diálisis: Especifica los días y horarios en los que te realizas el tratamiento.
  • Control de Presión Arterial: Es vital que tu presión esté controlada antes de cualquier intervención (lo ideal es menos de 140/80 mmHg). No olvides tomar tus medicamentos de la presión el día de la cita.

Recomendaciones finales y autocuidado

La prevención es la mejor herramienta para evitar complicaciones mayores y mejorar tu calidad de vida. Sigue estos consejos prácticos:

  1. Higiene Rigurosa: Cepilla tus dientes suavemente después de cada comida y usa hilo dental. Si tienes las encías inflamadas, esto ayudará a reducir la carga de bacterias que afectan tus riñones.
  2. Enjuagues Específicos: Si sufres de boca seca, usa enjuagues sin alcohol o saliva artificial para aliviar la sensación de ardor y prevenir lesiones. Para las llagas urémicas, tu dentista podría recomendarte soluciones diluidas de peróxido de hidrógeno como antiséptico.
  3. Dieta Equilibrada: Sigue las recomendaciones nutricionales de tu nefrólogo, lo cual ayudará a controlar los niveles de urea y protegerá tanto tus riñones como tus dientes.
  4. Visitas Regulares: No esperes a tener dolor para acudir al dentista. Las revisiones periódicas permiten detectar signos tempranos de problemas sistémicos y garantizan que tu boca no sea una fuente de inflamación para tu cuerpo.

Tu salud bucal es una parte integral de tu tratamiento renal. Al cuidar tu sonrisa, también estás protegiendo tus riñones y trabajando por una mejor calidad de vida. No dudes en preguntar a tus especialistas cualquier duda sobre este manejo conjunto.

Para mayor información, visita nuestra publicación en el último número de la Revista Médica de Panamá, “Enfermedad Renal Crónica y su impacto en la Salud Bucodental: Consideraciones Odontológicas”, de las doctoras odontólogas Ingrid Díaz, Diana Prado, Jackeline Valencia y el equipo de Nefrología del Hospital Dr. G. N. Collado en el link: Vista de Enfermedad Renal Crónica y su impacto en la Salud Bucodental

Por: Dra. Karen Courville, FACP, SIN, GNI-CSS