Comunidad científica nacional e internacional traza la ruta para adoptar medidas sanitarias que reduzcan las consecuencias de los dos terremotos que afectaron a Venezuela
Con información de los artículos Reducing Communicable-Disease Risk After Earthquakes: Vaccination and Prevention Lessons for Venezuela’s Doublet y Tetanus risk and prevention after Venezuela’s earthquake doublet: protecting survivors and responders
“La vacunación es un componente operativo de la respuesta sanitaria de emergencia, no una medida para posponer hasta la recuperación. En Caracas y La Guaira, la administración debe ser rápida, basada en el riesgo y vinculada a las condiciones de alojamiento, la epidemiología local, el historial de vacunación individual y la continuidad de la atención primaria”, alerta comunidad científica y médica nacional e internacional, en artículos que trazan una ruta y son apoyo en la gestión de la emergencia.
Los artículos lecciones de vacunación y prevención para el caso de Venezuela e inmunización contra tétanos, en revistas indexadas, son prueba de la presencia científica del país en distintos países del mundo en los cuales se han forjado redes de investigación y también de solidaridad.
«El objetivo no es la vacunación masiva indiscriminada. Se trata de una estrategia coordinada que prioriza las vacunas, las poblaciones y los lugares donde la protección es más urgentemente necesaria», subrayan.
«En un contexto frágil posterior a un terremoto, la vacunación tardía puede convertir deficiencias de inmunidad manejables en enfermedades prevenibles, mientras que la administración oportuna puede fortalecer tanto la prevención de brotes como la resiliencia de la comunidad».
Una doble crisis
Los autores de Reducción del riesgo de enfermedades transmisibles tras terremotos: lecciones de vacunación y prevención para el caso de Venezuela (Reducing Communicable-Disease Risk After Earthquakes: Vaccination and Prevention Lessons for Venezuela’s Doublet), recuerdan que “el doble terremoto venezolano del 24 de junio de 2026, que comprendió dos eventos poderosos que afectaron gravemente el centro-norte de Venezuela, incluyendo Caracas y La Guaira, creó una emergencia humanitaria y de salud pública urgente”.
Más allá de las muertes, los heridos, los daños estructurales y el desplazamiento, advierten, tales desastres pueden generar las condiciones para una segunda crisis: la amplificación de los riesgos de enfermedades transmisibles entre las poblaciones afectadas.
Destacan que si bien los terremotos no causan epidemias intrínsecamente “sus consecuencias para la salud pública dependen de la interacción entre las vulnerabilidades epidemiológicas preexistentes y la interrupción de los servicios esenciales”.
Vacunación, una prioridad

En el ámbito de la vacunación, “las deficiencias preexistentes en la inmunización de rutina y la protección desigual de la población son motivo de especial preocupación”.
En este contexto, señalan, un terremoto puede interrumpir aún más las actividades de vacunación, comprometer los sistemas de cadena de frío y limitar la capacidad de los servicios de salud para identificar poblaciones susceptibles, investigar conglomerados de enfermedades e implementar rápidamente medidas de control de brotes.
“Junto con el agua potable, el saneamiento, la prevención y el control de infecciones, el manejo de heridas, el control de vectores y la vigilancia sindrómica, la vacunación dirigida puede reducir la susceptibilidad y prevenir brotes evitables”, se describe en el artículo.
Vigilancia entomológica

De acuerdo con el artículo, “antes del terremoto, la vigilancia disponible no identificó la transmisión de malaria o fiebre amarilla en ninguna de las áreas, lo que sugiere que estas infecciones no son las amenazas endémicas locales más inmediatas.
Sin embargo, la reciente transmisión de dengue y chikungunya en el Distrito Capital indica que las infecciones transmitidas por Aedes siguen siendo epidemiológicamente relevantes.
Estos hallazgos justifican una vigilancia entomológica intensificada, la reducción de fuentes, la comunicación de riesgos y la investigación inmediata de enfermedades febriles agudas”.
Con respecto a malaria, “aunque la transmisión se concentra principalmente en el sur y otras regiones focales en lugar de en Caracas o La Guaira. La malaria debe seguir formando parte de la evaluación diagnóstica de pacientes febriles con antecedentes relevantes de viajes, trabajo o migración”, sin desplazar las prioridades urbanas inmediatas.
Igual situación epidemiológica advierten con respecto a fiebre amarilla. Caracas y La Guaira no presentan casos, pero se debe “preservar el acceso a la vacunación contra la fiebre amarilla para las personas no vacunadas que viajan hacia o llegan de áreas de riesgo, al tiempo que se garantiza que la interrupción de los servicios de salud no debilite la respuesta nacional de inmunización más amplia”.
Vacuna oral contra el cólera, solo con evaluación de riesgo

Con respecto a los riesgos por cólera, “la experiencia posterior al terremoto de Haití ilustra cómo la grave interrupción del agua potable, el saneamiento y el acceso a la atención médica puede amplificar el cólera después de su aparición en una población vulnerable”.
Recomiendan vigilancia reforzada de la diarrea acuosa aguda, notificación e investigación inmediatas de los casos sospechosos; capacidad para la confirmación de Vibrio cholerae e intervenciones rápidas de agua, saneamiento e higiene.
“La vacuna oral contra el cólera debe considerarse solo después de que una evaluación de riesgo local identifique la transmisión confirmada o una amenaza creíble de un brote”.
Sarampión y rubéola

“El desplazamiento de la población, la pérdida de los registros de vacunación y las interrupciones de los servicios de rutina pueden aumentar aún más la susceptibilidad, particularmente entre niños, adolescentes y adultos con esquemas de vacunación incompletos” a enfermedades como sarampión o rubéola, a pesar de no existir casos notificados advierten los autores.
Cuadro resumen de vacunas recomendadas
Vacunas recomendadas para las poblaciones afectadas, los trabajadores de la salud y los equipos de respuesta humanitaria tras el doble terremoto de Venezuela.
| Vacuna | Población recomendada | Fundamentación en el contexto de las consecuencias del terremoto |
|---|---|---|
| Vacunas prioritarias | ||
| Vacuna que contiene el virus del tétanos (Tdap, Td o formulación pediátrica adecuada para la edad), con inmunoglobulina antitetánica cuando esté indicada. | Personas lesionadas con historial de vacunación incompleto, desconocido o desactualizado; niños que requieren vacunación de recuperación; trabajadores sanitarios y humanitarios sin protección antitetánica vigente documentada. | Las heridas causadas por escombros, las lesiones por aplastamiento, las punciones y el retraso en el cuidado de las heridas aumentan el riesgo de tétanos. La vacunación debe integrarse con la limpieza inmediata de la herida y la evaluación clínica; la inmunoglobulina antitetánica debe administrarse según las características de la herida y el historial de vacunación. |
| Vacuna contra el sarampión y la rubéola (MR o MMR, según disponibilidad y normativa nacional). | Niños, adolescentes y adultos susceptibles no vacunados o con vacunación incompleta en refugios o comunidades afectadas; trabajadores sanitarios y humanitarios sin evidencia de inmunidad. | El desplazamiento de la población, la interrupción de la vacunación rutinaria, el hacinamiento y el resurgimiento regional del sarampión pueden poner de manifiesto las deficiencias en la inmunidad y facilitar la transmisión rápida tras la importación del virus. |
| Vacunas infantiles de rutina adecuadas para la edad, incluidas las que contienen las vacunas contra la poliomielitis, la difteria, el tétanos y la tos ferina, Haemophilus influenzae tipo b, el neumococo, el rotavirus y la hepatitis B. | Lactantes y niños cuyos horarios habituales se vieron interrumpidos, retrasados o no documentados debido al desplazamiento o a la reducción del acceso a la atención primaria. | Mantener la vacunación rutinaria evita que se amplíen las deficiencias de inmunidad preexistentes y reduce el riesgo de transmisión de enfermedades prevenibles mediante vacunación durante desplazamientos prolongados o interrupciones de servicios. |
| Vacuna contra la hepatitis B | Niños, adolescentes y adultos no vacunados o con vacunación incompleta; trabajadores de la salud, personal de primera respuesta y personal humanitario con contacto previsto con sangre o fluidos corporales. | La atención de urgencias por traumatismos puede aumentar la exposición laboral a la sangre y los fluidos corporales, mientras que la interrupción de los servicios de salud puede afectar la vacunación rutinaria. La profilaxis posterior a la exposición debe estar disponible cuando esté indicada. |
| Vacuna contra la gripe estacional | Adultos mayores, mujeres embarazadas, niños, adultos con enfermedades crónicas, personas en refugios, trabajadores de la salud y personal humanitario que presta servicios de contacto cercano. | El hacinamiento y la mala ventilación pueden facilitar la transmisión de virus respiratorios. La vacunación puede reducir la gravedad de la gripe y ayudar a preservar el personal necesario para la respuesta ante emergencias. |
| Vacuna para el COVID-19 | Personas que reúnen los requisitos de las recomendaciones nacionales, en particular adultos mayores, personas con enfermedades crónicas o inmunosupresión, residentes de albergues colectivos, trabajadores de la salud y personal humanitario. | Las condiciones de vida colectivas y las interrupciones en la atención médica habitual pueden aumentar la exposición y el riesgo de enfermedades graves entre las poblaciones vulnerables. La vacunación ayuda a proteger tanto a las comunidades afectadas como al personal sanitario que participa en la respuesta. |
| Vacuna neumocócica | Adultos mayores y personas con enfermedades cardiopulmonares crónicas, diabetes, afecciones que comprometen el sistema inmunitario u otras indicaciones estándar basadas en el riesgo. | La neumonía puede aumentar en albergues superpoblados, especialmente entre personas mayores y clínicamente vulnerables. La vacunación debe seguir las recomendaciones habituales basadas en la edad y el riesgo, en lugar de utilizarse indiscriminadamente. |
| Vacunas para escenarios de riesgo específicos | ||
| vacuna contra la fiebre amarilla | Personas elegibles que no hayan sido vacunadas previamente y que viajen hacia o desde áreas con riesgo de fiebre amarilla; personal sanitario, militar, humanitario, de control de vectores o trabajadores de campo desplegados en áreas de riesgo. | Venezuela está experimentando un brote de fiebre amarilla, aunque Caracas y La Guaira no han sido identificadas como zonas con transmisión local documentada en humanos. La vacunación debe basarse en los antecedentes de viajes, la exposición laboral y el estado de vacunación previo. |
| Vacuna contra la hepatitis A | Niños, adolescentes y adultos susceptibles que cumplan los requisitos de edad y que se encuentren en refugios o comunidades con interrupciones prolongadas del acceso a agua potable, saneamiento o higiene alimentaria; personas en entornos con transmisión documentada del virus de la hepatitis A; contactos cercanos durante la respuesta a un brote; y personal de respuesta seleccionado con exposición recurrente a agua contaminada o aguas residuales. | El virus de la hepatitis A se transmite por vía fecal-oral, y la vacuna contra la hepatitis A no está incluida en el calendario oficial de vacunación del Ministerio de Salud de Venezuela; por lo tanto, no se puede asumir la protección que proporciona la vacuna. La vacunación selectiva debe guiarse por la epidemiología local, las condiciones de exposición, la disponibilidad de la vacuna y la viabilidad de su implementación, y debe complementar el acceso a agua potable, saneamiento, higiene, seguridad alimentaria, vigilancia epidemiológica y control de brotes. No debe sustituir estas medidas ni utilizarse como una vacunación masiva indiscriminada. |
| vacuna oral contra el cólera | Poblaciones identificadas mediante la evaluación de riesgos para la salud pública como de alto riesgo debido a la transmisión confirmada del cólera, una amenaza creíble de brote, una interrupción grave del suministro de agua potable y saneamiento, o entornos de desplazamiento de alto riesgo. | La vacuna oral contra el cólera complementa la vigilancia intensificada de la diarrea acuosa aguda, la detección y el tratamiento precoces de los casos, el acceso a agua potable, el saneamiento, la higiene y la comunicación de riesgos. Su aplicación debe realizarse únicamente tras una evaluación de riesgos local documentada, como la confirmación de la transmisión del cólera, una amenaza creíble de brote o una grave interrupción del suministro de agua y saneamiento en zonas de alto riesgo de desplazamiento. |
| vacuna contra la rabia | Personas con mordeduras, arañazos o exposición de las mucosas a animales presuntamente rabiosos; personal de control animal, veterinarios y personal de respuesta seleccionado con exposición repetida a animales de alto riesgo. | El desplazamiento y la interrupción de los servicios de control animal pueden aumentar los encuentros con animales domésticos o silvestres no vacunados. Los protocolos de emergencia deben garantizar la limpieza inmediata de las heridas, la evaluación del riesgo clínico, la profilaxis antirrábica postexposición con vacuna e inmunoglobulina cuando esté indicada, y la profilaxis antitetánica según las características de la herida y el historial de vacunación. |
| Vacuna contra la varicela | Trabajadores sanitarios y personal humanitario susceptibles; personas susceptibles en refugios cuando se detecta la transmisión o está indicada la vacunación para el control del brote. | La varicela puede propagarse con facilidad en entornos concurridos y poner en riesgo al personal sanitario que responde a los ataques. La vacunación debe basarse en la evidencia de inmunidad, las contraindicaciones y la epidemiología del brote. |
Fuente: Reducing Communicable-Disease Risk After Earthquakes: Vaccination and Prevention Lessons for Venezuela’s Doublet,Travel Medicine and Infectious Disease,
Nota: Esta tabla no propone la vacunación masiva universal. La selección de vacunas debe adaptarse a la vigilancia local, la edad de la población y el perfil de riesgo, el historial de vacunación documentado, el embarazo y el estado de inmunosupresión, las contraindicaciones, la disponibilidad de vacunas, la capacidad de la cadena de frío y las directrices nacionales de inmunización. La vacunación contra el dengue no se incluye como una intervención inmediata posterior al terremoto porque requiere una estrategia de salud pública separada y específica para el producto, y no es un sustituto de la reducción de fuentes de Aedes y la vigilancia clínica. Se ha desarrollado un archivo interactivo y descargable que no requiere conexión a internet para ayudar con las decisiones de inmunización durante las consecuencias del terremoto en las zonas afectadas de Venezuela (Árbol de Decisión: Inmunización Post-Terremoto [en español, Árbol de Decisión: Inmunización Post-Terremoto ], https://osf.io/q35z2/files/vmykn ).
Referencia científica: Alfonso J. Rodriguez-Morales, Ivan Arturo Rodríguez-Sabogal, Adriana Sucari, Wendy Moncada, Lili Vanessa Hernández-Serrano, Florencia Escarrá, Pasesa Pascuala Quispe-Torrez, Francisco Javier Membrillo, Tomás Orduna, Susana Lloveras, Tânia S.S. Chaves, Miguel M. Cabada, Cecilia Perret, René Echavarría, Ana F. Ribeiro, Melinda Tanabe, Fernando Bazzino, Maximiliano Ramirez, Baruch Diaz, Karen Mirna Loro Morejón, Karen Daly, Reinaldo Rosas, Maria Belen Lopez, Cristina Miranda, Marisa Liliana Fernandez, Yasemin Özsürekçi, Wasin Matsee, Yenddy Carrero, Cristian Biscayart, Sergio Cimerman, Maria L. Avila-Aguero, Roberto Debbag, Jose Brea, Alejandro Risquez, Jaime David Acosta-España, Rolando Ulloa-Gutierrez, Carlos Espinal, Carlos N. Torres-Martinez, Marta González-Sanz, Aula Abbara, Jill Weatherhead, Bernal Cordero, Virgilio Lezcano, Amanda Guerrero, Herberth Maldonado, Luis Cuellar, Ines Ceron, Yori Roque, Melisa Florentin, Rosa Infante, Ana Carvajal, Lily M. Soto-Ávila, Marbelys Hernández, Hector Villaroel, Gianmary Miozzi, Rafael Navas, Moraima Hernández, Carlos Pérez-Vega, Manuela Mérida, David A. Forero-Peña, Juan-Carlos Navarro, Claudia Beltrán-Arroyave, Mario Masana, Reducing Communicable-Disease Risk After Earthquakes: Vaccination and Prevention Lessons for Venezuela’s Doublet, Travel Medicine and Infectious Disease,2026,103009,ISSN 1477-8939,https://doi.org/10.1016/j.tmaid.2026.103009. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1477893926000591)
Vacunación contra tétanos

Con relación al tétanos, el artículo Riesgo de tétanos y prevención tras el doble terremoto en Venezuela: protección de supervivientes y equipos de respuesta (Tetanus risk and prevention after Venezuela’s earthquake doublet: protecting survivors and responders), amplía que una persona con heridas debido a su exposición a escombros, vidrio, madera, metal o materiales contaminados a causa de los terremotos en Venezuela (también aplicar a situaciones de emergencia similares) deben buscar una evaluación clínica temprana y en función del tipo de herida se determinará si procede o no la vacunación.
Es importante aclarar “que un episodio previo de tétanos no confiere inmunidad protectora y la vacunación sigue siendo necesaria cuando esté indicada”.
“Si bien el tétanos no se transmite de persona a persona y no debe considerarse una «epidemia post-terremoto» inevitable, los terremotos crean precisamente las circunstancias en las que pueden ocurrir casos prevenibles: lesiones por aplastamiento, heridas punzantes, quemaduras, laceraciones contaminadas, retraso en la atención de heridas, interrupción de los registros de vacunación y acceso limitado a vacunas que contienen tétanos e inmunoglobulina antitetánica”.
La gravedad potencial del tétanos es particularmente preocupante cuando la capacidad de cuidados intensivos se ve interrumpida o sobrecargada, subrayan.
En este artículo se recuerda que “las estimaciones de la OMS/Unicef indican una marcada disminución en la cobertura de vacunación de rutina contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP) en Venezuela durante la última década: la cobertura de DTP3 disminuyó del 81% en 2012 al 54% en 2023, después de alcanzar un mínimo del 43% en 2022”.
“Si bien la cobertura de DTP1 y DTP3 no son medidas directas de inmunidad al tétanos entre adultos, personal de rescate o trabajadores de la salud, indican brechas persistentes en la administración de vacunas que contienen tétanos y refuerzan la importancia de la profilaxis de heridas basada en el riesgo y la vacunación de recuperación después del terremoto”.
Observan que debido a la tragedia, muchas familias desplazadas podrían haber extraviado sus cartillas de vacunación “y muchos adultos desconozcan las dosis recibidas. Los servicios de asistencia deben aprovechar este momento para reconstruir los registros cuando sea factible y para administrar la vacunación de recuperación, especialmente a niños, adolescentes, mujeres embarazadas y adultos con esquemas de vacunación incompletos. Esto debe realizarse mediante una estrategia basada en el riesgo, no mediante una vacunación masiva mal dirigida”.
En general, los expertos advierten que «las actividades basadas en refugios y de alcance comunitario deben incluir una revisión rápida del estado de vacunación y la vacunación de recuperación, en particular para las vacunas que contienen influenza, sarampión-rubéola y difteria-tétanos-tos ferina. Estas medidas se justifican no porque los brotes sean inevitables, sino porque la detección tardía de un caso importado en una población densamente poblada con inmunidad desigual puede permitir la transmisión prevenible».
Profilaxis del tétanos basada en el riesgo después de un terremoto: escenarios prácticos para las poblaciones afectadas y los equipos de respuesta.Para la profilaxis de heridas, una serie primaria completa consiste en al menos tres dosis documentadas de una vacuna que contenga toxoide tetánico; menos de tres dosis constituyen una serie primaria incompleta. Un historial de vacunación desconocido debe considerarse incompleto.
| Guión | Historial de vacunación contra el tétanos | Acción recomendada |
|---|---|---|
| Herida limpia y leve | Serie primaria completa y última vacuna que contiene tétanos hace menos de 10 años | Limpieza de heridas y evaluación clínica; no se requiere vacuna antitetánica ni inmunoglobulina antitetánica (TIG). |
| Herida limpia y leve | Historial de vacunación desconocido, sin vacunación previa o serie primaria incompleta (<3 dosis); o serie primaria completa con la última dosis hace ≥10 años. | Administre una vacuna que contenga el componente tetánico; inicie o complete la serie primaria cuando se desconozca o esté incompleta la vacunación. La inmunoglobulina antitetánica (TIG) no está indicada. |
| Herida sucia o grave ∗ | Serie primaria completa y última vacuna antitetánica (hace menos de 5 años) | Limpieza inmediata de la herida, extracción de material extraño y evaluación clínica; no se requiere vacuna ni inmunoglobulina antitiroidea (TIG). |
| Herida sucia o grave ∗ | Serie primaria completa y última vacuna antitetánica administrada hace ≥5 años. | Administre una dosis de refuerzo de la vacuna contra el tétanos. No se requiere la vacuna TIG. |
| Herida sucia o grave ∗ | Historial de vacunación desconocido, sin vacunación previa o serie primaria incompleta (<3 dosis). | Atención inmediata de la herida, además de una vacuna que contenga el componente antitetánico y la inmunoglobulina antitetánica (TIG); programar la finalización de la serie de vacunación primaria. |
| Herida sucia o grave ∗ | infección por VIH o inmunodeficiencia grave | Administre la inmunoglobulina antitetánica (TIG). Administre también una vacuna que contenga tétanos si la serie primaria está incompleta (<3 dosis documentadas), se desconoce el historial de vacunación o han transcurrido ≥5 años desde la última dosis de la vacuna que contiene tétanos; asegure un seguimiento clínico estrecho. |
| Personas desplazadas ilesas con historial de vacunación desconocido o incompleto | Historial de vacunación desconocido, sin vacunación previa o serie primaria incompleta (<3 dosis). | Ofrezca la vacunación de recuperación contra el tétanos a través de los servicios rutinarios o de extensión comunitaria; la inmunoglobulina antitetánica no está indicada en ausencia de una herida que cumpla los requisitos. |
| Personal de rescate, trabajadores sanitarios, voluntarios y personal de respuesta humanitaria. | Historial de vacunación desconocido, serie primaria incompleta (<3 dosis) o dosis de refuerzo vencida | Verifique la protección contra el tétanos antes o durante el despliegue; administre la vacunación de refuerzo cuando sea necesario. Quienes cuenten con protección documentada y actualizada no requieren revacunación automática únicamente por el despliegue. Aplique profilaxis para heridas en caso de lesión. |
∗Las heridas sucias o graves incluyen heridas contaminadas, heridas punzantes, lesiones por aplastamiento, quemaduras, fracturas compuestas, heridas con tejido desvitalizado y heridas que contienen tierra, polvo, escombros, heces o material extraño. La vacuna que contiene tétanos se refiere a una formulación apropiada para la edad, como DTaP, Tdap o Td. Los antibióticos no deben usarse únicamente para prevenir el tétanos. Se ha desarrollado un archivo interactivo y descargable que no requiere conexión a internet para ayudar con las decisiones de inmunización durante las secuelas del terremoto en las zonas afectadas de Venezuela (Árbol de Decisión: Inmunización Post-Terremoto [en español, Árbol de Decisión: Inmunización Post-Terremoto ], https://osf.io/q35z2/files/vmykn ).
Referencia científica: Alfonso J. Rodríguez-Morales, Alexandra E. Sierra-Pelaez, Claudia Beltrán-Arroyave, Alejandro Risquez, Marbelys Hernández, Tetanus risk and prevention after Venezuela’s earthquake doublet: protecting survivors and responders, New Microbes and New Infections, 2026, 101807, ISSN 2052-2975, https://doi.org/10.1016/j.nmni.2026.101807.(https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2052297526001113)

