Calvicie, el capricho de la naturaleza que asusta al hombre

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El Dr. Mauricio Goihman Yahr tiene un método valioso para determinar, más allá de las naturales causas físicas, por qué una persona comienza a perder cabello.

Les pide escribir su autobiografía.

En esos trazos, además de estudiar con el método grafológico qué refleja su letra, determina sentimientos profundos: angustia por los exámenes, presión laboral, problemas en casa…

“Cuando las personas manifiestan una crisis de autoestima importante porque tienen 25 años y presentan entradas en el cuero cabelludo, usted debe preguntarse: ¿qué más tiene este muchacho?”

Incluso, aparte de la pérdida de cabello, y al entrar en el campo general de la Dermatología, interrogarse: “¿Por qué para una señorita un lunar o el acné pueden convertirse en tragedia?

En realidad, observa que estos miedos reflejan otras circunstancias que las personas deben trabajar desde su interior.

En el caso específico de la calvicie que es un auténtico dolor de cabeza (y nunca mejor dicho) para algunos hombres, analiza que cualquier decisión, sea el de un trasplante o tomar un medicamento, debe originar consigo una reflexión: ¿Por qué quiero preservar mi cabellera?, ¿soy actor, presentador, es importante para mi carrera o simple vanidad?

Al final, podría ocurrir en esta humanidad tan cambiante, observa el especialista, que ser calvo se convierta en moda y tener cabellera no resulte tan atractivo.

Esto no sería “descabellado”: Así como en las matemáticas la suma de 2 + 2 siempre será 4, la Medicina, como la vida, se transforma, cabe decir recreando las palabras del Dr. Goihman Yahr.

Hoy un tratamiento es descartado por otro hallazgo y, en el caso de la sociedad, “no tener ni un pelo”, podría convertirse en una fascinación.

Pero lo real, en este momento, es que la calvicie agobia a una buena parte de la población, en particular a quien lee estas líneas y ya ha escuchado tanto sobre el tema que seguramente se preguntará: ¿Hay algo nuevo?

Lo mejor del diálogo que sigue a continuación es que las respuestas las aporta una autoridad en Dermatología, el Dr. Goihman Yahr, quien ya ha expuesto en las primeras líneas una novedad: Cure primero sus miedos y lo peor pasará.

¡Esas hormonas!

El Dr. Goihman Yahr comienza por aclarar que la calvicie no es una enfermedad: en nada afecta la duración de la vida.

“Es una característica que a algunos hombres no les gusta”.

La llamada alopecia androgénica o androgenética (calvicie común) ocurre por lo general en los hombres, y de manera ocasional en la mujer, después de la pubertad.

Se manifiesta por la pérdida progresiva del cabello, por la acción de las hormonas masculinas que reciben el nombre de andrógenos.

De hecho, en la antigüedad, los hombres castrados (eunuco) no se quedaban calvos.

Señala que esta característica también se puede observar en los gorilas machos.

El especialista subraya que tiene un componente racial importante.

No se ve en los chinos, en los japoneses o en los indios americanos. Sí en la raza blanca, menos en la negra, y en las mezclas.

Las razas que más pierden cabello son aquellas que tienen más pelo en la barba.

En realidad, el mecanismo que lleva a la calvicie, detalla, es vinculante con el riego del folículo y la acción de las hormonas masculinas en los cambios vasculares.

“Hay una distancia corta entre la barba de un hombre y el cabello, pero las mismas hormonas se comportan de manera distinta”, indica.

Este capricho de la naturaleza es “la angustia de muchos”.

El Dr. Goihman aclara que, tanto en los humanos como en los animales, con indiferencia del sexo, existe la alopecia circunscrita o pérdida de pelo en áreas delimitadas, debido en algunos casos a procesos autoinmunes o causas psicosomáticas, expresión distinta a la calvicie.

-¿A qué edad comienza la pérdida de cabello?

-De uno a cinco años después de la pubertad y la velocidad depende de factores personales y familiares. Hay hombres que se quedan calvos muy temprano y luego es un proceso mucho más lento, o severo, que se prolonga hacia la etapa de los 20 o 30 años o 50 o 60 años.

-¿Es posible detener este proceso de pérdida de cabello?

-Es posible. A veces hay pérdida de cabello, en particular en las mujeres, por factores nutricionales o baja de hierro por la menstruación.

En el caso de la alopecia androgenética hay dos maneras de tratamiento que son efectivas.

La primera es una técnica quirúrgica: el trasplante, con el pelo de la misma persona. Se extrae y se injerta.

Hay un tratamiento médico con una sustancia llamada minoxidil, cuyo origen se localiza en Miami, entre los años 60 y 70.

Ocurre que un residente de Dermatología se percató que a las personas a quienes les daban minoxidil tomado (medicamento empleado en el control de la hipertensión arterial), les crecía pelo en la cabeza.

Lo consultó con uno de sus profesores, el Dr. Guinter Kahn quien por cierto era amigo personal, y a Kahn se le ocurrió aplicarlo de manera local.

-¿Cuáles condiciones determinan que ambas opciones sean efectivas y por qué no todas las personas con la angustia de ser calvos las emplean?

-En el caso del trasplante es efectivo si está bien hecho. Estamos hablando de médicos que solo se dediquen a esta especialidad y muestren la práctica suficiente, así como capacidad de innovación.

En el caso del minoxidil, provoca dilatación de los vasos. Como hemos dicho, la calvicie está asociada a cómo las hormonas masculinas inciden en la irrigación del bulbo piloso y esto es así porque de lo contrario se caería el pelo de otras partes del cuerpo.

Este tratamiento requiere que el médico lo indique, es costoso y precisa constancia. Se usa para toda la vida. No es una cura; es una terapia.

Más allá de estas opciones que ha conseguido la ciencia para la calvicie, reconoce que hay muchos mitos.

En el caso del champú, a menos que contenga una sustancia cáustica, no provocará la caída del cabello, pero tampoco se ha demostrado que sea capaz de detenerla.

 Sin embargo, como ya advirtió, en Medicina la realidad cambia. Antes no existían ni injertos o tratamientos “y se trataba la caída con fórmulas”.

“La palabra es adaptarse. Las soluciones son parciales”, reflexionó el Dr. Mauricio Goihman, quien aconsejó no culpar a la calvicie de todos los miedos e indagar en cada historia personal. 

Violeta Villar Liste
redaccion@lawebdelasalud.com

Dr. Mauricio Goihman Yahr

Nació en Caracas, Venezuela, en abril de 1938.Se graduó de médico en la Universidad Central de Venezuela (UCV),Caracas, en 1960, con 22 años. Hizo estudios de postgrado en Dermatología en Caracas, en las Universidad de Stanford (Palo Alto, California) y en la Universidad de Miami (Hospital Jackson Memorial). Obtuvo el Board de Dermatología de los Estados Unidos en 1964. También el Ph.D., en Inmunología en Stanford (Palo Alto, California) en 1968.Profesor Titular de Dermatología e Inmunología en la Universidad Central de Venezuela en 1980. Jefe de Cátedra en 1980 y luego en 1991.Profesor emérito desde el año 2000. Miembro de la American Dermatological Association (ADA) en 2016 (Honorario Extranjero) Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina (Venezuela) en 2019. Ha recibido varias condecoraciones, entre otras, la Orden Andrés Bello (Venezuela). Actualmente ejerce la Dermatología privada en Caracas, Venezuela, en la Unidad Clínica Esmeralda de San Bernardino. Ha publicado alrededor de 180 trabajos científicos en revistas acreditadas. Está casado con Karyn Myriam Kupferschmied de Goihman. Tienen dos hijos y cinco nietos.

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