Cambiar los sistemas alimentarios para frenar el hambre en el mundo

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“Aunque todavía no es posible determinar por completo la repercusión de la pandemia de la covid-19 en 2020, se estima que el 22% (149,2 millones) de niños menores de cinco años sufrió retraso del crecimiento, el 6,7% (45,4 millones) emaciación (adelgazamiento patológico) y el 5,7% (38,9 millones) tuvo sobrepeso”.

También la pandemia del hambre tiene perspectiva de género: Las mujeres padecieron inseguridad alimentaria a razón de un 10% más que los hombres en 2020, frente a una proporción del 6% en 2019.

“Se estima que el 29,9% de las mujeres de 15 a 49 años en 2019 en todo el mundo se vieron afectadas por la anemia”.

Estas cifras están contenidas en el informe, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, esfuerzo conjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). 

El estudio señala “que, con menos de una década para 2030, no estamos en camino de acabar con el hambre y la malnutrición en el mundo; de hecho, estamos avanzando en la dirección equivocada.

 El panorama es desolador. Después de permanecer prácticamente sin cambios durante cinco años, la prevalencia de la desnutrición aumentó del 8,4 por ciento en 2019 a alrededor del 9,9 por ciento en 2020, lo que significa que entre 720 y 811 millones de personas en el mundo enfrentaron hambre en 2020”.

Es decir, “casi una de cada tres personas en el mundo (2.370 millones) no tuvo acceso a una alimentación adecuada en 2020, un aumento de casi 320 millones de personas en solo un año”. 

“En comparación con 2019, en 2020 padecieron hambre unos 46 millones de personas más en África, 57 millones más en Asia y unos 14 millones más en América Latina y el Caribe”, resume el informe.

Si embargo, al analizar el aumento de la inseguridad alimentaria moderada o grave de 2019 a 2020” fue mayor en América Latina y el Caribe (9 puntos porcentuales) y en África (5,4 puntos porcentuales), en comparación con el aumento de 3,1 puntos porcentuales en Asia”.

Costos, conflictos y crisis

El informe aborda varias causas asociadas a este incremento del hambre: el alto costo de las dietas saludables, “junto con los altos niveles persistentes de desigualdad de ingresos, puso las dietas saludables fuera del alcance de alrededor de 3.000 millones de personas en 2019 en todas las regiones”.

La “creciente frecuencia e intensidad de los conflictos, la variabilidad y los extremos climáticos, las desaceleraciones y recesiones económicas y los altos niveles de desigualdad” suman el impacto de la crisis asociada a las medidas de contención a causa de la covid-19, con lo cual se advierte que la pandemia acentuó vulnerabilidades que ya existían y frenan la meta de acabar con el hambre en el mundo.

De hecho, sostiene la investigación, se ha demostrado que la mayoría de los niños que padecen hambre y retraso en el crecimiento viven en países afectados por una combinación de estos factores. 

“Además, los aumentos del hambre en 2020 fueron aún mayores en países donde las recesiones económicas se combinaron con desastres o conflictos relacionados con el clima, o ambos”.

¿Qué hacer?

El informe de la FAO, el FIDA, la OMS, el PMA y UNICEF establece que “cuando los sistemas alimentarios se transforman y alcanzan una mayor resiliencia para abordar de forma específica los principales efectos causantes, pueden proporcionar dietas asequibles y saludables que son sostenibles e inclusivas. Además, pueden llegar a ser una potente fuerza impulsora para poner fin a todas las formas de hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición, para todos”.

Desde esta perspectiva se proponen seis vías que conducen a la transformación de los sistemas alimentarios:

  • -La integración de las políticas humanitarias, de desarrollo y de consolidación de la paz en las zonas afectadas por conflictos.
  • -La ampliación de la resiliencia climática de los distintos sistemas alimentarios.
  • -El fortalecimiento de la resiliencia de la población más vulnerable ante las adversidades económicas.
  • -La intervención en todas las cadenas de suministro de alimentos para reducir el costo de los alimentos
  • -La lucha contra la pobreza y las desigualdades estructurales, garantizando que las intervenciones favorezcan a la población pobre y sean inclusivas.
  • -El fortalecimiento de los entornos alimentarios y la introducción de cambios en el comportamiento de los consumidores para promover hábitos alimentarios con efectos positivos en la salud humana y el medio ambiente.

En nota de la FAO estos seis lineamientos se acompañan de ejemplos específicos que ilustran cómo pasar a la acción:

-En las zonas de conflicto lograr, por ejemplo, “medidas de protección social que eviten que las familias vendan sus exiguos bienes a cambio de alimentos”. 

-Una forma de ampliar la resiliencia frente al cambio climático supone, entre otras acciones, ofrecer “a los pequeños agricultores un amplio acceso a seguros contra riesgos climáticos y financiación basada en previsiones”. 

-En la población más vulnerable, aportar “programas de apoyo en especie o en efectivo para reducir los efectos de las perturbaciones derivadas de la pandemia o la volatilidad de los precios de los alimentos”. 

-Lograr la reducción en el costo de alimentos nutritivos, “fomentando la plantación de cultivos bioenriquecidos o facilitando el acceso de los productores de frutas y hortalizas a los mercados”. 

-La lucha contra la pobreza y las desigualdades estructurales, se puede lograr “impulsando las cadenas de valor alimentarias en las comunidades pobres mediante transferencias de tecnología y programas de certificación”. 

-Otra propuesta en esta dirección del cambio sostenible, indica fortalecer “los entornos alimentarios y la introducción de cambios en el comportamiento de los consumidores, por ejemplo, eliminando las grasas trans industriales y reduciendo el contenido de sal y azúcar en el suministro de alimentos o protegiendo a los niños frente a los efectos negativos de la comercialización de alimentos”. 

En la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU 2021 se presentarán acciones concretas en la dirección de la transformación de los sistemas alimentarios del mundo y acabar con el hambre.


Fuente: Informe, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). 


Un comentario en «Cambiar los sistemas alimentarios para frenar el hambre en el mundo»
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