Factores como el inicio precoz de las relaciones sexuales (16,5 años de media), la normalización de prácticas de riesgo o la influencia de los contenidos digitales impulsan el aumento de las ITS entre adolescentes, advierte la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP)
Con información de la SEP | SEIP
Abordar las infecciones de transmisión sexual (ITS) en la población adolescente se ha convertido en una cuestión urgente de salud pública.
Así lo recoge un artículo publicado online en Anales de Pediatría, el órgano de expresión científica de la Asociación Española de Pediatría (AEP), en el que se analiza la situación actual y los principales retos en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de estas infecciones en este grupo de edad.
La publicación es fruto de un documento elaborado por el grupo de trabajo de VIH e ITS de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP).
La adolescencia es una etapa marcada por profundos cambios físicos, psicológicos y sociales que aumentan la vulnerabilidad frente a estas patologías.
Los autores del artículo citan una serie de factores que está contribuyendo a un incremento sostenido de las ITS en adolescentes, como el inicio cada vez más precoz de las relaciones sexuales (16,5 años de media en 2023), el uso irregular de métodos de barrera, el aumento del número de parejas, la normalización de prácticas de riesgo, la falta de una educación afectivo-sexual integral, junto con dificultades de acceso al sistema sanitario y la influencia de los contenidos digitales.
En este contexto, como apunta la doctora María Luisa Navarro Gómez, pediatra del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y primera firmante del documento, “la adquisición de una ITS puede tener consecuencias relevantes no solo a corto plazo, sino también a medio y largo plazo, incluyendo embarazos no deseados, complicaciones reproductivas, transmisión de infecciones y un importante impacto psicosocial”.
Clamidia, gonorrea y sífilis, las ITS que más proliferan
En Europa, los sistemas de vigilancia epidemiológica han evidenciado un incremento notable de las ITS en los últimos años. En 2023 se confirmó un aumento del 31% en los casos de gonorrea y del 13% en los de sífilis respecto al año anterior, con un incremento acumulado del 300% y del 200% respectivamente en comparación con 2014. Ese mismo año, se notificaron aproximadamente 230 000 casos de infección por clamidia, lo que la convierte en la ITS bacteriana más frecuentemente diagnosticada.
En España, la tendencia es similar a la observada en el conjunto de Europa. La incidencia de gonorrea se ha casi triplicado en los últimos cinco años y actualmente es más de once veces superior a la registrada en 2014. La infección por clamidia mantiene también una incidencia creciente. El grupo de edad de 15 a 24 años concentra una proporción significativa de los casos diagnosticados, presentando las mujeres tasas más elevadas de clamidia y gonorrea.
“Estas cifras deben interpretarse teniendo en cuenta que muchas ITS cursan de forma asintomática, especialmente en mujeres, lo que conduce a un infradiagnóstico y a una subestimación de la incidencia real”, aclara la experta.
Decálogo para frenar el aumento de las ITS en adolescentes

En los últimos años se han producido avances relevantes en el manejo integral de las ITS, tanto en la prevención como en el diagnóstico y el tratamiento, con un impacto especialmente notable en la población adolescente.
No obstante, estos avances no han sido suficientes para frenar el crecimiento sostenido de este tipo de patologías infecciosas. Por ello, el grupo de trabajo de VIH e ITS de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP) ofrece las siguientes recomendaciones:
1. Garantizar una educación sexual integral desde la infancia, adaptada a la edad, que aborde no solo la prevención de ITS, sino también la afectividad, el consentimiento, la diversidad y las relaciones saludables.
2. Formar a los profesionales sanitarios, especialmente pediatras, en salud sexual con un enfoque actualizado, integral y libre de estigmas, que facilite el acompañamiento adecuado a los adolescentes.
3. Asegurar el acceso confidencial a los servicios sanitarios, ofreciendo atención específica, cercana y adaptada a adolescentes, respetando su autonomía y madurez.
4. Facilitar el acceso gratuito a preservativos y lubricantes, promoviendo su uso de forma sistemática como principal método de prevención frente a ITS.
5. Reforzar la vacunación frente a ITS prevenibles, como el virus del papiloma humano o la hepatitis, asegurando su correcta implementación según calendario.
6. Promover el cribado en adolescentes sexualmente activos, utilizando estrategias accesibles como la autotoma de muestras para mejorar la detección precoz.
7. Garantizar el seguimiento y tratamiento adecuados, con pautas sencillas y adaptadas que favorezcan la adherencia, especialmente en una población con mayor riesgo de abandono.
8. Realizar estudio de contactos, permitiendo identificar casos asintomáticos y cortar la cadena de transmisión en la comunidad.
9. Facilitar el acceso a estrategias de prevención biomédica, como la profilaxis pre y postexposición frente al VIH, en adolescentes con mayor riesgo.
10. Abordar el impacto emocional y social de las ITS, reduciendo el estigma y promoviendo la salud psicosocial para favorecer una vivencia saludable de la sexualidad.
Este documento que muestra la situación epidemiológica actual y los avances en cuanto a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las ITS en adolescentes, así como los retos actuales para la atención de esta población tan vulnerable, se puede consultar en su totalidad en el siguiente enlace:
Con información de la SEP | SEIP

