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La escritura, como herramienta terapéutica, nos permite reconocer y movilizar nuestras emociones, repasar y reelaborar procesos emocionales difíciles o traumáticos

Por María Mercedes Armas (Psicóloga)

La licenciada María Mercedes Armas Barrios es psicóloga. Egresada de la Universidad Central de Venezuela. Es integrante del Observatorio Venezolano de los DDHH de las Mujeres y del Centro de Investigación Social Formación y Estudios de la Mujer.
@psico.mm.armas
mariamercedesarmas2112@gmail.com

La palabra escrita es una forma de expresión tan válida como el lenguaje oral. La escritura se tiende a asociar o a limitar a los ámbitos académicos; sin embargo, recientemente se ha ido reconociendo su efectividad como herramienta de apoyo en los ámbitos psicoterapéuticos. Vamos a revisar algunas modalidades y las ventajas de la escritura utilizada con estos objetivos.

El hecho de escribir acerca de lo que pensamos, acerca de las decisiones que tenemos que tomar o simplemente de lo que sentimos a nivel emocional, nos permite enfocarnos en un acto de intimidad con nosotros mismos y expresar de manera libre y espontáneamente lo que llevamos internamente, sin necesidad de atender a las formalidades gramaticales, sino más bien a las necesidad de poder expresarnos y plasmar en el papel las vivencias internas.

El proceso del pensamiento es interno, solo nosotros podemos estar conscientes de lo que pensamos, sin embargo, con frecuencia los pensamientos están allí y no nos detenemos a “observarlos” y podemos caer en el círculo negativo de los pensamientos rumiantes. El poner afuera lo que pensamos, mediante el proceso de la escritura, nos ayuda a “vaciar” estos contenidos que, quizás al inicio, saldrán de manera desorganizada, pero que van tomando un sentido y una coherencia en la medida que el proceso de escribirlos nos ofrece la distancia necesaria para estar conscientes de estos contenidos.

Igualmente sucede con la expresión de las emociones a través de la escritura; ésta nos permite analizar un proceso que es puramente emocional, nos permite tomar la distancia necesaria para identificar y profundizar  lo que sentimos,  vincularlo a las vivencias que nos llevaron a ese estado emocional en particular y, por lo tanto, viene a constituir una experiencia integradora y de autoconocimiento.

De allí que la escritura, como herramienta terapéutica, nos permite reconocer y movilizar nuestras emociones, repasar y reelaborar procesos emocionales difíciles o traumáticos actuales o pasados y estar conscientes de los miedos que anticipamos sobre el futuro; liberando, de esta forma, nuestra energía a fin de redirigirla para acciones y soluciones más efectivas de las situaciones que nos afectan.

Algunos beneficios de la escritura con fines terapéuticos son:

  • Nos permite asumir responsabilidad por nuestros pensamientos, emociones y conductas.
  • Apoya a mejorar el estado de ánimo y a reducir el estrés asociado a algún tema en específico.
  • Ayuda a clarificar y profundizar en los temas o situaciones no resueltas.
  • Fomenta la búsqueda de información valida acerca de algún tema de interés o necesidad.
  • Ayuda a afrontar situaciones difíciles.
  • Tiene un efecto catártico.
  • Nos ayuda a conocernos y a tomar en cuenta lo que pensamos y sentimos.
  • Permite sacar afuera los contenidos que pueden llegar a convertirse en pensamientos rumiantes.
  • Nos permite identificar diálogos internos desgastantes.
  • Nos facilita reevaluar las circunstancias y organizar nuestro mundo interno.
  • Nos permite ver la mejor perspectiva posible de lo que nos ocurre y considerar otros puntos de vista.
  • Es gratuito y accesible para todo aquel que quiera utilizarlo.

Considero que usar la escritura de manera sistemática para expresarnos, tal como lo he planteado, viene a constituir una herramienta muy válida de autoapoyo y un factor de protección de nuestra salud mental y emocional. Hay formas un poco más estructuradas de usar la escritura con fines terapéuticos, de las cuales hablaremos en la próxima publicación.

Por María Mercedes Armas (Psicóloga)