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La Dra. Elisa Yariela Bósquez presentó su tesis doctoral Implicaciones psicológicas en la elaboración del duelo en personas que perdieron a sus seres queridos por COVID-19 entre marzo de 2020 y marzo de 2022, del  Doctorado en Psicología Clínica de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), una investigación fundamental para contar con más herramientas de abordaje en situaciones complejas

Por: Violeta Villar Liste

El grupo con duelo complicado (DC) mostró más síntomas de ansiedad / insomnio, depresión severa, estrés postraumático, síntomas somáticos y ansiedad asociada a COVID-19 que el grupo sin DC

La pandemia a causa de COVID-19 cambió la manera como la humanidad entendía el proceso de la muerte y el morir.

Los sentimientos se hicieron complejos y si en el duelo normal reacciones como tristeza, miedo, ira o culpa van disminuyen con el tiempo, no ocurre así con el duelo complicado (DC): las reacciones se hacen crónicas.

La tesis doctoral Implicaciones psicológicas en la elaboración del duelo en personas que perdieron a sus seres queridos por COVID-19 entre marzo de 2020 y marzo de 2022, sustentada por la Dra. Elisa Yariela Bósquez  del  Doctorado en Psicología Clínica de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), demostró que en Panamá la estimación de DC se situó en 43.6%, similar a las previsiones globales.

Los resultados ponen de relieve la importancia de la ayuda psicológica y de las otras redes de apoyo naturales (amistades, familiares) para ayudar a las personas en situaciones de confinamiento. 

La investigación tuvo como propósito describir las manifestaciones emergentes en el proceso de duelo de quienes perdieron a sus seres queridos por COVID-19. 

Ficha técnica: Implicaciones psicológicas en la elaboración del duelo en personas que perdieron a sus seres queridos por COVID-19 entre marzo de 2020 y marzo de 2022, es una investigación descriptiva y mixta, para la cual se realizaron análisis cuantitativos sobre una muestra de 110 personas que completaron un cuestionario sociodemográfico y 5 instrumentos psicológicos de investigación. También se hicieron análisis cualitativos por medio de una entrevista semiestructurada acerca de las circunstancias antes, al momento, y después de la muerte del ser querido a una muestra de 26 personas.

La autora tiene Licenciatura y maestría en Psicología Clínica en la Universidad de Panamá (UP) y también estudios en Terapia de duelo por la UP. Esta investigación corresponde a su tesis del Doctorado en Psicología Clínica de la Universidad Santa María La Antigua (USMA)  

Trabajó durante ocho años en la Fundación Piero Rafael Martínez De La Hoz atendiendo a personas en duelo por la muerte de un ser querido.  Luego ingresó a la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) como consultora para temas de salud mental y en la actualidad trabaja en el Departamento de Protección y Seguridad de las Naciones Unidas (UNDSS) brindado apoyo psicológico al personal de todas las agencias de UN.

Dra. Elisa Yariela Bósquez  

Una investigación que conecta en empatía con el otro

Ante la consulta sobre las motivaciones para este estudio sobre duelo y COVID-19, la Dra. Elisa Yariela Bósquez explica que “durante la pasada pandemia por COVID-19, las familias en todo el mundo experimentaron cambios en las circunstancias en que fallecieron sus seres queridos, además de todos los otros cambios y pérdidas (laborales, económicas, de movilidad, entre otras) concomitantes. 

Mi experiencia como psicóloga clínica atendiendo a personas en duelo, me conectó con el terrible impacto emocional que vivían estas personas al no poder cuidar y acompañar durante la enfermedad y la muerte, además de no poder planificar un funeral para despedir a sus seres queridos, y en muchos casos, ni siquiera escoger qué hacer con el cuerpo, si cremarlo o sepultarlo, dado que las medidas de contención del virus madaba la incineración. 

Estas experiencias, universales e inéditas, cambiaron la forma como la humanidad entendía el proceso de la muerte y el morir”.   

-¿Cuáles fueron los resultados más relevantes de esta investigación?

-La prevalencia estimada del duelo complicado (DC) antes de la pandemia era de un 10% de todos los casos de duelo.  Para la pandemia, la estimación subió a un 40%, lo que coincide con los resultados de esta investigación, en la que un 43.6% de la muestra (n=110) tuvo puntuaciones que indican presencia de DC. 

 En cuanto al grupo con DC, se observó que este mostraba más síntomas de ansiedad / insomnio, depresión severa, estrés postraumático, síntomas somáticos y ansiedad asociada a COVID-19 que el grupo sin DC. Adicionalmente, el grupo con DC buscó más ayuda psicológica e informaron que la calidad de la información recibida por parte del personal de salud era confusa.  Un análisis de regresión logística encontró que los síntomas de ansiedad / insomnio incrementan 1.63 veces la probabilidad de pertenecer al grupo DC. Por otro lado, se vio que el uso de la negación como mecanismo de afrontamiento incrementa 1.79 veces la probabilidad de pertenecer al grupo DC. Los síntomas de estrés postraumático (intrusión, evitación e hiperexcitación) incrementan 3.29 veces la probabilidad de pertenecer al grupo DC.

En cuanto a los análisis cualitativos se dividieron los temas en función de las experiencias previas al fallecimiento, durante el fallecimiento y posteriores al fallecimiento. Se vio que los temas más relevantes fueron las emociones asociadas al contagio, enfermedad, hospitalización y el acceso a los servicios de salud, además de comunicación, impacto de la noticia de la muerte, imposibilidad de ver el cuerpo, emociones posteriores a la pérdida, rituales de despedida y mecanismos de afrontamiento. 

El duelo complicado: cuando las manifestaciones se hacen crónicas

-¿Cómo se define el duelo complicado?

-Para comprender qué es el DC, es importante partir de una definición de lo que es el duelo normal.  Distintos autores coinciden en definir el duelo (normal) como un proceso de adaptación a la muerte de un ser querido. 

Durante este proceso, la persona atraviesa por tareas tales como la aceptación de la pérdida (aunque esta aceptación suele manifestarse al final del proceso), expresión de las emociones asociadas, adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente y recolocar emocionalmente al fallecido para continuar viviendo

Atravesar este proceso se acompaña de reacciones emocionales (tristeza, miedo, ira, culpa, entre otras), conductuales (aislamiento o extrema socialización para evitar conectar con la pérdida, entre otras), físicas (dolores de cabeza, resfriados, dolor precordial, alteraciones menstruales en la mujer, entre otras), cognitivas (pensamiento frecuente con el ser querido y/o las circunstancias de su muerte), sociales (calidad de la red de apoyo) y espirituales (profundización en la experiencia religiosa o bien, pelear en contra de la noción de Dios que tiene cada persona). 

            Pese a lo complejas e intensas que pueden resultar estas reacciones, todas se consideran como una reacción normal o natural frente a un evento inusual y algunas veces traumático.

            En el duelo normal, estas reacciones suelen ir disminuyendo su intensidad y frecuencia con el paso del tiempo.  Pero en el duelo complicado, las mismas reacciones en lugar de disminuir se cronifican.  

Para algunos expertos en duelo, no es necesario que la reacción sea intensa, basta con que sea crónica para su complicación.  Se suele acompañar de Trastorno Depresivo Mayor (TDM) en un 10% de los casos, trastornos de ansiedad, trastornos por uso de sustancias y trastorno de estrés postraumático en los casos en que la muerte ha sido de manera traumática.

-¿El duelo complicado está asociado a condiciones hereditarias o psicológicas previas o se desencadena por situaciones extremas como COVID-19?

-El duelo complicado está más relacionado con el uso de estilos de afrontamientos evitativos (negación, desenganche, humor usado para no sentir, entre otros).  Cuando nos enfrentamos a una situación estresante, solemos utilizar mecanismos de afrontamiento aprendidos de nuestras figuras principales.  Si hemos sido educados en un medio social y familiar que evita manejar la fuente de estrés, haremos eso mismo cuando nos toque lidiar con esos estímulos.  En mi investigación, encontramos que el uso de la negación como mecanismo de afrontamiento incrementa 1.79 veces la probabilidad de pertenecer al grupo DC.  Otros factores que se convierten en condiciones que facilitan un DC es la presencia de múltiples fuentes de estrés al momento de la muerte y poca disponibilidad de apoyo social y familiar para expresar las emociones.

En cuanto a factores de tipo biológico, tener antecedentes de TDM se convierte en un factor de riesgo para DC.

En relación a las circunstancias de la muerte, aquéllas que son violentas (suicidio, homicidio), inesperadas y acompañadas de percepción de sufrimiento del ser querido también se asocian a DC.

-¿Personas con condiciones psicológicas precedentes experimentaron peor la muerte de familiares o no fue relevante?

-En mi investigación no estudiamos antecedentes de salud mental de quienes fueron parte de la muestra.  No obstante, un 52.7% de la muestra total (n=110) obtuvo puntuaciones asociadas a un problema clínico relacionado con síntomas de estrés postraumático y un 42.7% de la muestra constituyó un caso probable de trastorno psíquico (ansiedad/insomnio, depresión severa, disfunción social o somatización).

Más preocupación por la muerte del ser querido que por la propia

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Nos parece importante que en este contexto la persona, además de vivir el duelo por la muerte de sus seres queridos, vivía su propio duelo personal por la circunstancia de la pandemia, del encierro y el propio temor a la muerte. ¿Analizaron este contexto complejo desde el punto de vista psicológico?

La investigación tenía como propósito describir las manifestaciones emergentes en el proceso de duelo de quienes perdieron a sus seres queridos por COVID-19.  En ese sentido, se realizaron 26 entrevistas clínicas semi estructuradas en las que preguntamos sobre las vivencias de los familiares acerca del contagio y la cuarentena, entre otras y así obtener información para los análisis cualitativos. 

El análisis revela que los familiares estaban más preocupados por la muerte del ser querido, que por la propia, probablemente debido a que en su mayoría eran adultos mayores y se sabía que este grupo etario era de riesgo. 

Posteriormente, cuando los familiares fallecían, las personas expresaron sentimientos de culpa por no haber podido acompañar a sus seres queridos, ya sea porque estaban en cuarentena, o bien, porque la movilidad estaba restringida.

-¿El temor por la propia sobrevivencia profundizó los sentimientos asociados por la pérdida?

-En general, las personas estaban más preocupadas por cuidarse para no contagiar a sus familiares, especialmente a los adultos mayores que por la propia supervivencia, de acuerdo a los análisis cualitativos.  Si otra persona contagiaba al ser querido, esto generaba rabia.  Si el familiar entrevistado fue quien contagió al ser querido, causó sentimientos de culpa.

La virtualidad brindó alivio

-¿Analizaron el hecho del impacto psicológico de no poder despedir a los seres queridos debido a la situación de aislamiento?

-Los análisis señalan que no poder hacer un funeral causó tristeza, rabia y culpa.  La mayoría de los participantes en la fase cualitativa (y cuantitativa) informaron haber realizado alguna forma de despedida, ya sea virtual, o presencial abreviada y con pocos participantes, y unos pocos pudieron hacer una despedida religiosa con algo más de participación. 

La virtualidad brindó cierto alivio al sufrimiento, sin embargo, dejó una sensación de que “faltaba algo más”.

Personal de salud y DC

En relación con el personal de salud, la autora explica que evaluaron la calidad de la información proporcionada al paciente durante la hospitalización.

“La hospitalización durante la pandemia se ha asociado con presentar sintomatología de estrés postraumático (Craparro et al., 2022). En el presente estudio, dentro de las variables que tienen que ver con la hospitalización, a nivel cuantitativo, fue particularmente relevante el tipo de información recibida de parte del personal de salud.

Los participantes que indicaron que recibían información confusa, tenían mayores niveles de DC. La información que recibían las personas eran las comunicaciones sobre el progreso de la enfermedad, intubación, traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos y finalmente la muerte. 

Cuando la información es confusa esto puede provocar un incremento en la incertidumbre, aumentando también la ansiedad y el estrés de la persona.  Si bien la data cuantitativa mostró la asociación entre estas variables, una discrepancia encontrada con el análisis cualitativo, es que la mayoría de los participantes refirieron tener una buena experiencia con el personal de salud, ya que recibían información sobre su ser querido frecuentemente. Esta discrepancia puede deberse a que recibir información frecuente no es lo mismo que la información recibida sea clara y concisa”. 

Ayuda psicológica y redes de apoyo

-¿Cuáles son las lecciones que deja este estudio sobre el impacto de las situaciones traumáticas tipo pandemia en la vivencia del duelo?

-Los resultados ponen de relieve la importancia de la ayuda psicológica y de las otras redes de apoyo naturales (amistades, familiares) para apoyar a las personas en situaciones de confinamiento.  Quienes pierden un ser querido en tales circunstancias tienen un nivel de afectación mayor a su salud mental.  Adicionalmente, el duelo complicado puede acompañarse de otros problemas a la salud mental y será importante diferenciar las comorbilidades para un adecuado tratamiento.

-¿Cómo preparar mejor al ciudadano y al personal sanitario para afrontar este tipo de situaciones?

-Quienes tienen un plan para manejar el estrés en medio de estas situaciones, obtienen mejores resultados para su salud mental.  Será importante tener rutinas que incluyan la parte física, emocional y mental.  Aprender técnicas de respiración es una estrategia basada en evidencia para aliviar la incertidumbre y la ansiedad que le acompaña.  Aprender sobre duelo y manejo de emociones es también necesario.

-¿Tenemos una deuda con la salud mental y la necesidad de generar mayor conciencia en la población e instituciones?

-El tamaño de la deuda se evidenció durante la pandemia.  Para aumentar la conciencia acerca de estas afectaciones será necesario tener políticas públicas que consideren las necesidades no solo físicas, sino también las emocionales que experimentan los individuos cuando se enfrentan a una fuente de estrés repentina y traumática. 

La investigadora ofrece recomendaciones fundamentales para acompañar a las personas en circunstancias de particular adversidad:

  1. «Los colegas de salud mental, especialmente psicólogos y psiquiatras, deben contar con conocimientos que les permitan diferenciar un duelo normal de uno complicado.  Para no patologizar duelos que llevan un curso no complicado, y por otro lado, para no minimizar el duelo complicado y reconocer la presencia de otros trastornos mentales asociados.  Esto es importante, porque al poder diferenciar por separado cada categoría diagnóstica, será posible el abordaje terapéutico que cada una requiere.  Por ejemplo, un TDM en el curso de un DC requiere del uso de la medicación para tratar el primero, y así potenciar el resultado de la psicoterapia o forma de terapia utilizada por el profesional.
  2. Es necesario prestar seria atención a los problemas de salud mental de las personas en duelo debido a COVID-19 porque casi la mitad de la muestra de esta investigación desarrolló síntomas de DC. La literatura señala que se debe prestar especial atención a quienes perdieron a alguien más joven, perdieron a una pareja o compartían una relación cercana con el fallecido». 

Sobre este aspecto indica que “se pueden aplicar terapias de duelo que trabajen en los conflictos entre el fallecido y el doliente, los asuntos pendientes sin apresurar despedidas y las memorias dolorosas y traumáticas para facilitar el crecimiento”.

Un estudio con aportes cruciales para cerrar las brechas en atención en salud mental y normalizar cada vez más la ayuda psicológica y psiquiátrica en el logro de una sociedad sana.

Por: Violeta Villar Liste | redaccion@lawebdelasalud.com