Estructuras del Placer Femenino: El Piso Pélvico

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Dra. Hisvet Fernández

No es casual que estas partes de nuestro cuerpo sean negadas y ocultadas. Ya que esa negación limita nuestra conciencia de tenerlas y poderlas disfrutar plenamente, limitando así nuestro derecho al placer.

Haciéndonos vulnerables al control externo de nuestros cuerpos y nuestra sexualidad.

¿Por qué no nos hablan del piso pélvico como de otros músculos? ¿Qué significa el piso pélvico para las mujeres?

El piso pélvico es una estructura de músculos y tejido conectivo que da soporte y estructuras de suspensión a los órganos pélvicos y abdominales.

Corresponden a músculos estriados dependientes del control voluntario que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior y sostienen la vejiga, uretra, útero, vagina y recto en la posición adecuada, para su normal funcionamiento.

Tenemos tres haces musculares del piso pélvico: el haz puborrectal, pubococcígeo e iliococcígeo.

El músculo más importante del suelo pélvico es el pubocoxígeo (PC), que recorre desde el hueso del pubis hasta el cóccix, como una hamaca. Su función no es solo sostener los órganos; también y muy importante: encargarse de generar las contracciones musculares asociadas al orgasmo y que le imprimen intensidad.

Existe dimorfismo sexual (desarrollo diferente según el sexo) de este músculo visto en estudios histológicos donde las hembras presentan un músculo más laxo y con mayor cantidad de tejido conectivo.

A mayor tonificación del PC, más facilidad para alcanzar el orgasmo en las mujeres, aumentando también la intensidad de estos y para prevenir o tratar las pérdidas de orina tras los partos y los prolapsos.

Durante la fase de excitación de las mujeres, los músculos superficiales del suelo pélvico se contraen y presionan la vena dorsal del clítoris y mantienen así su erección.

Esta contracción aumenta la irrigación sanguínea en las paredes vaginales fomentando la lubricación.

En la fase de orgasmo se producen contracciones muy rápidas e involuntarias en el suelo pélvico, sí y sólo sí se encuentra tonificado. Está más que demostrado que aquellas mujeres con un piso pélvico débil no logran orgasmos fácilmente e incluso pueden verse imposibilitadas de tenerlos.

La calidad de la respuesta sexual disminuye considerablemente, apareciendo no solo la anorgasmia, sino la disminución de la sensibilidad y problemas de lubricación.

Es posible fortalecer el suelo pélvico gracias a diferentes ejercicios: gimnasia pélvica, ejercicios de Kegel y juguetes sexuales terapéuticos, para tonificar y darle mayor elasticidad a la musculatura PC, incidiendo positivamente en los encuentros íntimos en solitario o en pareja en la cantidad e intensidad de los orgasmos.

Cuatro fases para entrenar los músculos de tu piso pélvico (MPP)

1. Identifícalos: Encontrarlos y explorarlos con ayuda de un espejo y con tus propias manos (o con un compañero/a) es lo primero que debes hacer para trabajarlos. Saberlos allí, como parte de ti,

2. Sepáralos/Diferéncialos: Inicialmente, apenas enfócate en familiarizarte y relajar tus MPP sin sostener tu respiración. Trata de mantener relajados tu vientre, glúteos o nalgas y muslos. Visibilízalos para tu mente, represéntalos en ella.

3. Mejóralos: Tonificar tus MPP para estar en forma, ejercítándoles, Aprieta-sostiene-Afloja y repites 10 veces/día mínimo. Puedes introducir en la vagina, un dedo o un cono vaginal que es un dispositivo con peso que se introduce, tratando de contraer los músculos del piso pélvico, buscando mantener el dispositivo en su sitio.

Apretar los músculos como si estuviera conteniendo la orina, luego aflojándolos como dejándola salir. Debes sentir que los músculos se tensionan y se mueven hacia arriba y abajo. También puedes utilizar Hazlos mover a voluntad, tú los controlas.

4. Intégralos a tu cuerpo: Cuando identificas su existencia y sus movimientos, puedes avanzar e integrar tus MPP dentro de cada movimiento diario, actividades, y ejercicios.

Tenerlos presentes en tu mente en cada actividad y tener conciencia de que existen y que puedes moverlos voluntariamente, te permite tener consciencia plena de su existencia. Reconócelos como parte importante de tu cuerpo y tu sexualidad.

Dra. Hisvet Fernández

Psicóloga Social, feminista, activista de los DDHH de las Mujeres y los Derechos Sexuales y Reproductivos, directora del Centro de Capacitación para la Vida (Cecavid). Integrante de la Alianza Salud Para Todas. Coordinadora del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres, núcleo Lara. 

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