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Este 21 de mayo, Panamá celebra el Día del Médico y de la Médica Panameña y el aniversario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. ¡Felicidades en esta fecha especial!

Por: Sherly Díaz

Sherly Díaz es periodista, experta en Economía, docente y editora

Panamá celebra este 21 de mayo el Día del Médico y de la Médica Panameña y el 75 aniversario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP), consolidándose como una de las principales instituciones responsables de la formación de generaciones de profesionales dedicados al cuidado de la salud y al desarrollo de la Medicina en el país.

El 21 de mayo pero de 1951, se dio inicio a las clases de la carrera de Medicina en la UP y se acordó que este hito en la educación médica del país se dedicara a honrar también a los hombres y mujeres que dedican su vida a sanar y salvar.

Se trata de la primera Facultad de Medicina en el país y la pionera en la formación médica, en tener egresados de esta carrera, en acreditarse a nivel nacional e internacional y líder en los resultados del examen de certificación básica en Medicina, ya que el 95% de los alumnos aprueban este examen.

La Dra. Oris Lam de Calvo, decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, destaca que los egresados de la carrera han tenido un impacto en el desarrollo de la salud pública del país.

Han sido ministros y viceministros de Salud, directores generales de Salud, de los Departamentos de Planificación del Ministerio de Salud y de Prestaciones Médicas de la Caja de Seguro Social, directores de centros de investigación públicos y privados.

También se han desarrollado como investigadores, contribuyendo con el diagnóstico y solución de problemas puntuales de salud del país (COVID-19, intoxicación por dietilenglicol, enfermedades infeccionas y respiratorias, entre otras), consultores en organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamamericana de la Salud (OPS).

Para la Dra. Nora O. de Moreno, profesora titular de Microbiología Médica y Clínica con 54 años de servicio en la Universidad de Panamá, el impacto en el desarrollo de la salud pública del país se traduce en una influencia directa en el desarrollo y fortalecimiento del sistema de salud en Panamá.

Para el Dr. José Luis Moreno, egresado de la Facultad de Medicina en 1973 y profesor titular de Infectología, este centro de estudios refleja su contribución en la formación de generaciones de médicos y profesionales sanitarios, en el fortalecimiento de la atención preventiva y asistencial, en la investigación científica y epidemiológica, y en el apoyo permanente a las políticas nacionales de salud.

Además, las y los galenos egresados de la facultad han desempeñado un papel fundamental en la respuesta frente a enfermedades infecciosas, emergencias sanitarias y programas de promoción y prevención, contribuyendo al desarrollo de un sistema de salud más humano, accesible y basado en el conocimiento científico, sostuvo.

Para el Dr. Américo Lombardo, vicedecano de la Facultad de Medicina y docente universitario, la influencia que ha tenido la institución en la salud pública del país se divide en dos grandes grupos: cuantitativo y cualitativo.

Dr. Américo Lombardo

Un impacto cuantitativo porque la Facultad ha formado a más de 6,000 médicos. La mayoría de ellos han entrado al sistema de salud del país, tanto al sistema público como al privado. Son, afirma, la columna vertebral del sistema de salud de Panamá.

Desde el punto de vista cualitativo es importante recordar que en esta Facultad no solamente se forman médicos: también se educa a otros valiosos profesionales que conforman el equipo de salud que atiende a la población, en las áreas de Tecnología Médica, Nutrición, Salud Ocupacional, Radiología Médica y Urgencias Médicas. 

Acceso gratuito y por méritos

Ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá exige un alto nivel de excelencia académico, ya que cada año se otorgan 200 cupos y solo aquellos que poseen los más altos puntajes pueden entrar a la carrera.

Para la destacada estudiante de  cuarto año de medicina de la Universidad de Panamá, Isabella Castaño, esta facultad suele ser la primera y, muchas veces  la única opción para la mayoría de los aplicantes que aspiran a convertirse en doctores.  

“Otorga una carrera completa, del más alto nivel, casi de manera gratuita. De esta forma, influye enormemente en la formación de los médicos de Panamá, pues el grueso del equipo de salud suele venir de allí”, reveló la estudiante.

Formación de calidad y prestigio, en casa

Dra. Oris Lam de Calvo

La Dra. de Calvo explica que la Escuela de Medicina inició clases el 21 de mayo de 1951, hito que marcó la formación local de galenos y que se conmemora como el Día del Médico panameño. Bajo la gestión del rector Octavio Méndez Pereira, la facultad permitió que estudiantes panameños se formaran en el país en lugar de viajar al extranjero.

En 1951, bajo la dirección del profesor Alejandro Méndez Pereira, se inauguró la Escuela de Medicina, que funcionaba dentro de la Facultad de Ciencias Médicas. En 1953, la Escuela de Medicina se transformó en la Facultad de Medicina.

La primera graduación de médicos de la facultad se realizó el 18 de febrero de 1955. Este hecho histórico, presidido por el Dr. Antonio González Revilla como decano, marcó un hecho al formar localmente a los primeros galenos, superando la oposición inicial y demostrando alta capacidad profesional. Esta primera promoción de 20 médicos superó las dudas sobre la calidad de la enseñanza médica en el país, indicó la Dra. de Calvo.

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Detalló que la Facultad de Medicina ha graduado 6,214 médicos en estos 75 años, quienes han ingresado al sistema de salud público y privado del país.

Para la Dra. Nora O. de Moreno, la Facultad de Medicina garantiza una formación integral que inicia con un riguroso proceso de selección, seguido de etapas básicas, preclínicas y clínicas. Los docentes fomentan la disciplina, el compromiso y la excelencia, formando profesionales capaces de desempeñarse en distintos niveles del sistema de salud y en todas las regiones del país.

Desafíos para la Facultad de Medicina

Entre los principales retos para este centro de estudios, destacan conseguir los fondos económicos para la construcción de una nueva Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá que cuente con los recursos físicos, tecnológicos y humanos necesarios en la formación de los profesionales de la salud que requiere el país.

Incorporar nuevos docentes con miras al relevo generacional; así como nuevas tecnologías (simulación, aula virtual, inteligencia artificial aplicada a la salud) que contribuyan con la formación de los profesionales de la salud preservando siempre el pensamiento crítico en la toma de decisiones.

Igualmente, mantener la formación de profesionales de la salud con un enfoque integral, humanístico y capaz de desarrollar funciones asistenciales, docentes, administrativas y de investigación.

La decana señala que otro desafío es reacreditar la carrera de Medicina con un nivel de excelencia para posicionarse como un centro formador de calidad no solo a nivel nacional, sino de la región.

También establecer vínculos con facultades de Medicina de la región a través de convenios, orientados a favorecer la movilidad estudiantil y de profesores con miras a fortalecer los procesos académicos y la participación en investigaciones conjuntas. Y actualizar el plan de estudio de todas las carreras que se dictan en la facultad.

Rigor científico vs. empatía

La Dra. de Moreno, el Dr. Lombardo y el Dr. Moreno coinciden en que el profesional de la salud comprende que el conocimiento y la sensibilidad deben caminar juntos.

“El rigor científico es fundamental para un buen ejercicio profesional, pero siempre debe ir acompañado de empatía. Ambos elementos no deben separarse, ya que juntos garantizan una atención integral al paciente”, sostuvo la Dra. de Moreno.

Para el Dr. Lombardo el rigor científico y la empatía van de la mano. De hecho, citó una frase que menciona en clases con sus estudiantes.

En medicina 4 + 4 no es 8 o 2 + 2 no es 4. En medicina no existe blanco o negro. Es una escala de colores, una escala de grises y por eso es que se dice que es la ciencia de la incertidumbre”, comentó.

El médico debe tener un buen juicio clínico para tener un diagnóstico que se apegue al paciente, pero a la vez debe tener empatía, agregó. “No creo que haya un texto que diga cómo enseñar la empatía. Yo creo que la empatía se le enseña a los estudiantes con el ejemplo” destacó el docente.

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No obstante, para el Dr. Moreno equilibrar el rigor científico con la empatía en la práctica médica significa comprender que la Medicina no solo trata enfermedades agudas y crónicas, sino de personas en diversos entornos y condiciones socio, políticas y económicas. 

“El rigor científico permite tomar decisiones correctas basadas en evidencia, mientras que la empatía permite escuchar, comprender el sufrimiento humano y acompañar al paciente con dignidad y respeto. La verdadera excelencia médica surge cuando el conocimiento se combina con sensibilidad humana, ética y vocación de servicio” manifestó.

Estudiantes de excelencia

Durante los 75 años de existencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá se han graduado decenas de estudiantes. Isabella Castaño es una de sus alumnas destacadas.

Actualmente cursa el cuarto año de la carrera de Medicina y señala que su mayor reto es balancear el estudio con su vida personal.

Castaño dice que es fácil descuidarse y dejar que la carrera los consuma, pero cree que también es importante tener una vida social, hacer ejercicio, dormir suficiente, salir con amigos y enfocarse en la salud mental.

“Para poder ayudar a otros, primero nosotros debemos estar bien. La carrera no debe convertirse en una carga; sino en un proceso del cual debemos disfrutar”, remarcó.

La estudiante de Medicina sostiene que la etapa que más la ha marcado hasta el momento ha sido el VII semestre; debido a que por primera vez rotan en los hospitales. Ha tenido la oportunidad de interactuar con los pacientes, ver cómo sufren y cómo se alivian; aunque no todo el tiempo resulta de esta manera.

Para Castaño ser médico significa saber combinar ciencia y humanismo. La principal motivación no es económica o social, sino el bienestar de sus pacientes.

Otro de los estudiantes destacados de medicina es Bryant Pérez, quien está en el último año de la carrera.

Para este estudiante uno de los grandes desafíos ha sido el autosabotaje que se llega a experimentar prácticamente desde el primer día y se expresa en preocuparse por no haber estudiado lo suficiente un fin de semana o sentir culpa de no haber rendido como esperaba en un examen o en actividades diarias.

Sin embargo, conforme transcurren los años, Pérez entiende que la Medicina es parte de su vida, pero desde una perspectiva equilibrada que contribuya a cuidar la salud mental.

Indica que la carrera de Medicina se caracteriza por tener grandes momentos, en su caso, como el primer parcial de Parasitología o la primera vez que recibió en sus manos a ese pequeño en su primer parto.

Sin embargo, la etapa que ha definido incluso lo que desea ser fue cuando entró por primera vez al quirófano en cardiovascular y logró sostener el corazón de otra persona en sus manos.  “En ese momento, comprendí que mi llamado era hacia la cirugía”, reveló.

Después de seis años de carrera universitaria, Pérez ha aprendido diversas facetas que lo ayudan a entender la compleja y humana dimensión de un médico: médicos que se dedican a la ciencia, a la práctica médica, a buscar el equilibrio entre labor y familia.

Reconoce el valor de sus docentes, maestros de quien ha aprendido «cómo debe ser un buen médico»,

Más que definir quién es un buen médico, prefiere comentar qué no desea ser: “No quiero ser un médico desactualizado, ni mucho menos desinteresado con su paciente. No quiero ser un médico que no retorne sus conocimientos a la casa de estudio que lo formó, ni mucho menos un médico que no investigue”, dijo.

Jonathan Bultró, es otro de los estudiantes destacados de Medicina Cursa el tercer año en la carrera.

Su reto es lograr conciliar actividades con éxito: representa a su salón ante el decanato, asiste a comités y actividades extracurriculares y se esfuerza por lograr un buen desempeño académico.

Para este estudiante ser médico lo resume en la frase “El que no vive para servir, no sirve para vivir«.

Bultrón opina que un médico no solo debe curar enfermedades, sino que también preocuparse por el bien de todo al que trata. 

Sistemas de salud que dediquen tiempo a las personas

Los estudiantes de Medicina son un fiel ejemplo de que la formación médica es larga y exigente, lo que implica un gran sacrificio personal.

Sin embargo, uno de los retos más importantes del sistema de salud actual es el poco tiempo que se destina para la atención de los pacientes, reflexiona la Dra. Nora O. de Moreno.

Las limitaciones en la adquisición de citas y procedimientos especiales dificulta una adecuada interacción médico-paciente. Superar estas limitaciones será clave para las nuevas generaciones, agregó.

Para el Dr. José Luis Moreno los futuros médicos del país enfrentarán grandes desafíos relacionados con el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas, las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes, los problemas de salud mental y las desigualdades en el acceso a los servicios de salud.

También deberán aprender a utlizar con moderación los  avances tecnológicos y la inteligencia artificial (IA) sin perder la sensibilidad humana, la ética y el compromiso con la sociedad que siempre deben distinguir a la profesión médica.

Inteligencia artificial y desinformación

El vicedecano y docente de la Facultad de Medicina, Dr. Américo Lombardo, se refiere a la IA como un problema importante, ya que el paciente acude al médico con información previa que obtiene muchas veces de redes sociales y sitios de internet que no necesariamente tienen un respaldo científico.

“El médico muchas veces se ve confrontado entre lo que opina frente a lo que ha visto del paciente y lo que el paciente previamente investigó” reveló.

Esta situación se puede convertir en un recurso muy bueno, pero también en un arma de doble filo, porque ya el paciente llega predispuesto. Recuerda que la IA no es infalible.

¿Cuántos médicos requiere el país?

El Dr. Lombardo reflexiona que otro de los problemas importantes es la falta de planificación en salud, ya que se necesita conocer cuántos médicos requiere el país.

De esta manera, las universidades formadoras de estos médicos conocerán cuántos galenos  requiere el país y procurarían suplir esa necesidad.

“Se necesita una planificación para evitar formar médicos en exceso o para evitar formar menos médicos de lo que necesita el país” comentó Lombardo.

Otra de las dificultades que tiene que ver con el sistema de salud es el financiero, ya que se requiere dedicar los recursos necesarios para el cuidado de la población.

“Hay gente más enferma. Hay que ver cómo están las instalaciones de salud,  adecuarlas, actualizarlas y construirlas donde hagan falta” advirtió.

En medio de todos estos desafíos, la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá ha sabido mantener la calidad de la enseñanza de sus estudiantes, ya que la percepción del médico que sale de sus aulas es positiva: es percibido como un profesional con una sólida formación científica, responsable, competitivo y con un alto nivel de compromiso con la salud de la población panameña, capaz de ejercer su profesión con humanismo, ética y respeto.

Por: Sherly Díaz