fbpx
Sergio Eduardo Bermúdez Castillero, entomólogo e investigador senior III del ICGES
Investigadores del ICGES reportaron el hallazgo de dos nuevos patógenos de bovinos transmitidos por garrapatas, E. minasensis y A. marginale, localizados en Panamá, “lo cual representa la necesidad de establecer estudios de epidemiología que permitan conocer la magnitud de los daños que ambas especies pudieran generar”

Por: Violeta Villar Liste con apoyo del Grupo de Estudios con Ectopárasitos del ICGES

Sergio Eduardo Bermúdez Castillero, entomólogo e investigador senior III del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), conversa sobre estos ácaros y su impacto en la salud pública

Las garrapatas constituyen un grupo antiguo de arácnidos (pertenecen a la clase Arachnida), con más de 1,000 especies descritas en el mundo, por tanto, son ácaros y no insectos.

Su impacto en la salud pública es actual y de épocas antiguas, de hecho la fiebre recurrente asociada a las garrapatas fue una de las primeras documentadas en la zona del Canal, explica Sergio Eduardo Bermúdez Castillero, entomólogo e investigador senior III del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), en las líneas de investigación de Entomología y Acarología Médica, así como miembro del Grupo de Estudios con Ectopárasitos del ICGES junto con la bióloga Lillian Domínguez, compañera de trabajo y de vida.

Licenciado en Biología con orientación en Biología Animal, egresado de la Universidad de Panamá (UP), es candidato a Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de la República (Uruguay) y desde esta posición académica, como parte de su tesis doctoral y en su labor de investigador del ICGES, ha generado junto con otros científicos, varios trabajos publicados en revistas internacionales especializadas e indexadas.

El más reciente, desde el punto de vista de la medicina veterinaria en animales de producción, documenta el hallazgo de dos nuevos patógenos de bovinos transmitidos por garrapatas, E. minasensis y A. marginale, localizados en Panamá, “lo cual representa la necesidad de establecer estudios de epidemiología que permitan conocer la magnitud de los daños que ambas especies pudieran generar”.

De la curiosidad a la investigación

Bermúdez Castillero, autor de 113 artículos científicos en revistas internacionales especializadas e indexadas, 57 como autor en correspondencia, así como de 15 artículos en revistas nacionales y de siete libros, cuenta que desde pequeño le llamaron “la atención los artrópodos parásitos, -como garrapatas y moscas-, tanto que pensé en estudiar Medicina Veterinaria, pero terminé estudiando Biología Animal”.

Después cursa la Maestría en Entomología y poco a poco aprende sobre Acarología   (estudio de los ácaros, que son parte de los arácnidos), junto con colegas de diferentes países.

Al formar parte de un instituto de salud pública como el ICGES, ha sido su interés desarrollar la línea de investigación relacionada con su pasión: los ectoparásitos, en especial las garrapatas y sus microorganismos.

Además del impacto en salud pública, como los reportes de varias especies de Rickettsia, estudios de seroprevalencia o la descripción de casos clínicos de enfermedades rickettsiales, el trabajo del grupo de Ectoparásitos del ICGES ha permitido describir varias nuevas especies de garrapatas, “y ampliado datos de distribución, ecología y de biología en otras ya descritas”. 

Panamá tiene más de 50 especies de garrapatas

Las garrapatas son parásitos que se alimentan de sangre (hematófagos) de vertebrados terrestres, en ambos sexos y en todos sus estadios, aunque en algunas especies hay estadios que no se alimentan, explica el científico.

El “mapa de las garrapatas” en Panamá es diverso: “Tenemos poco más de 50 especies de garrapatas, las cuales son ambiente-específico, por lo que las diferentes especies se distribuyen desde las cimas más altas del país (+3000 metros de altitud), hasta islotes, pasando por todos los tipos de bosques, potreros, cuevas, e incluso hay especies intradomiciliarias”.

En general describe, las especies de los géneros más comunes, Amblyomma e Ixodes, tienen distribuciones distintas. Amblyomma es más diverso en tierras bajas, ocupando potreros, áreas rurales y bosques; mientras que la mayor cantidad de especies de Ixodes se distribuyen de 1200 hasta 3400 msnm”.

Impacto en salud humana y animal

Las garrapatas son pequeñas, pero con la capacidad de generar impacto, tanto en salud humana como animal.

“En el caso de humanos, la fiebre recurrente fue una de las primeras enfermedades vectoriales investigadas en Panamá, con múltiples casos reportados en habitantes de la antigua Zona del Canal a inicios del siglo pasado, pero sin ningún caso fatal reportado. Esa enfermedad es causada por espiroquetas del género Borrelia, que son transmitidas por garrapatas blandas (Argasidae)”, precisa el investigador.

Como parte de los autores  de la Guía para al Abordaje Clínico y Epidemiológico de las Rickettsiosis en Panamá (publicada en Gaceta Oficial Digital No. 28852 el 03 de septiembre de 2019), afirma con propiedad que es la bacteria Rickettsia rickettsiiel patógeno transmitido por garrapatas más importante de Panamá y del continente, ya que los casos no tratados pueden conllevar a la muerte”.

En Panamá hay varios casos confirmados, la mayoría fatales, los que se asocian principalmente a la especie Amblyomma mixtum, con un solo caso de Rhipicephalus sanguineus s.l., la garrapata más común en perros y que suele ser intradomiciliaria”.

Hembra Rhipicephalus sanguineus

“En el caso de salud animal, los estudios se concentran mayormente en animales de producción y en menor grado mascotas, siendo los perros los que más atención reciben. En animales de producción los patógenos transmitidos por Rhipicephalus microplus a los bovinos representan un alto costo para los productores; mientras que las enfermedades asociadas a R. sanguineus s.l. son muy relevantes en perros. El rol zoonótico de algunos patógenos de animales aun no se ha determinado concretamente”.  

Hembra Rhipicephalus microplus

Si se compara con otros vectores como los mosquitos, el científico explica que las garrapatas “se asocian a un mayor número y grupos de patógenos e incluso hay especies que son vectores competentes de varios tipos de patógenos. En ese sentido, las garrapatas son capaces de transmitir diferentes familias de virus, distintos géneros de bacterias y hemoparásitos”, de allí la importancia de su estudio y seguimiento.

En Panamá, como ya señaló, R. rickettsii es el patógeno transmitido por garrapatas de mayor importancia cuando se trata de la salud de los humanos; en perros Ehrlichia canis y Anaplasma platys, en bovinos Anaplasma marginale “y hasta ahora no conocemos el alcance del patógeno Ehrlichia minasensis en bovinos de nuestro país” si bien ya fue localizada en la investigación citada.

“Más allá, dentro de las especies de garrapatas reportadas en Panamá, hay varias especies de microorganismos cuyo potencial patogénico no ha sido evaluado, la mayoría en ambientes silvestres. Ejemplo de esto son las más de 10 especies o cepas de Rickettsia, Anaplasma phagocytophilum, Borrelia puertoricensis (grupo fiebre recurrente), complejo Borrelia burgdorferi (grupo Lyme), y Babesia odocoilei. De todas estas, no sabemos cuál es su capacidad de infectar a los animales o a los humanos”.

Investigación al servicio de la salud pública

Bermúdez Castillero, quien también es miembro de la Sociedad Latinoamericana de Acarología y de la Sigma Xi Scientific Research Honor Society, así como instructor en cursos de ecología de garrapatas en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, México y Perú, a personal de diversas entidades, incluyendo la Unidad de Investigación Médica Naval-6 (NAMRU-6) de Estados Unidos, ha publicado junto con su grupo una amplia investigación en relación con las garrapatas y sus riesgos para la salud pública, como parte de los aportes de la ciencia panameña y regional.

Detección molecular de bacterias y hematozoos transmitidos por garrapatas en Ixodes cf. boliviensis e Ixodes tapirus (Ixodida: Ixodidae) del altiplano occidental de Panamá (Molecular screening for tick-borne bacteria and hematozoa in Ixodes cf. boliviensis and Ixodes tapirus (Ixodida: Ixodidae) from western highlands of Panama), junto con autores de la Universidad de la República (Uruguay) ,de la Universidad de Concepción (Chile) y del MIDA, muestra datos novedosos “para diferentes microorganismos asociados con dos especies de Ixodes, mostrando la importancia que estas garrapatas pueden tener en los ciclos enzoóticos de patógenos como Anaplasma phagocytophilum, pero también en el mantenimiento de especies cuyo potencial patógeno aún se desconoce, como Rickettsia, especies cepas IbR/CRC y Rickettsia sp. cepa Itapirus LQ, Borrelia sp. cepas Talamanca, Babesia odocoilei y Hepatozoon sp. cepa Chiriquensis”.

Hasta ese estudio, señala, no se había estudiado la composición de microorganismos en garrapatas Ixodes en Tierras Altas, y tampoco se habían utilizado tantos iniciadores para detectar tantos microorganismos.

“Los resultados nos indican una mayor cantidad de microorganismos, potenciales patógenos, que no habían sido detectados anteriormente en Panamá o en países vecinos. El reporte de tres cepas del complejo Borrelia burgdorferi, a pesar de que filogenéticamente está relacionado a especies patógenas de ese complejo, no representa un riesgo de infección por Lyme, pero sí un tema a seguir vigilando. Lo mismo implica en los otros microorganismos encontrados”.

Ver enlace original:

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2667114X21000285

El artículo más reciente, Cribado molecular de microorganismos transmitidos por garrapatas en garrapatas de zonas rurales de Panamá, con el primer registro de Ehrlichia minasensis en Rhipicephalus microplus de Centroamérica (Molecular screening of tick-borne microorganisms in ticks fromrural areas of Panama, with the first record of Ehrlichia minasensis in Rhipicephalus microplus from Central America) tiene como novedad que “aumentan la información de Rickettsia amblyommatis y Anaplasma marginale en Panamá, y también marcan el primer registro de E. minasensis en Centroamérica”. ¿Cuál es el impacto de estos hallazgos?

-Desde el punto de vista de medicina veterinaria en animales de producción, el hallazgo de dos patógenos, E. minasensis y A. marginale, representa la necesidad de estudios de epidemiología, que permitan conocer la magnitud de los daños que ambas especies pudieran generar.

Ver enlace: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38221589/

¿El futuro? Pruebas diagnósticas en pacientes

-¿Cuál es la etapa siguiente en este proceso de investigación y cómo esperan que aporten a las políticas en salud pública y en la visión de Una sola salud?

-Hay varios y en diferentes aristas. Un siguiente paso, quizás el más importante, es cultivar los principales patógenos que hemos detectado molecularmente. Con esto se pueden desarrollar pruebas de diagnóstico en pacientes. En trabajos anteriores, en colaboración con investigadores de Brasil y Estados Unidos, hemos aislado y cultivado R. rickettsii de muestras tomadas de pacientes, Rickettsia amblyommatis de garrapatas A. mixtum y Borrelia puertoricensis en Alecterobios puertoricensis. Esto, aislar y cultivar, se podría intentar en otras especies de los géneros Rickettsia, Anaplasma y Ehrlichia.

En los últimos años, indica, hemos reportado varias especies de Rickettsia en diferentes especies de garrapatas, tanto en ambientes rurales como silvestres, hallazgos a los que hay que sumar otros géneros de bacterias y hemoparásitos.

“Por tanto, desde un punto de vista epidemiológico, es necesario desarrollar monitoreos serológicos en animales domésticos (mascotas y de producción), ya que el diagnóstico es principalmente clínico y no se conoce a ciencia cierta el alcance de cada patógeno en cada región del país. También es importante establecer monitoreos serológicos en animales sinantrópicos, los cuales en años anteriores nos han dado interesantes datos de seroprevalencia en coyotes y zarigüeyas Didelphis marsupiales, lo que resalta la necesidad de ampliar y mantener la búsqueda en animales silvestres”.

Finalmente, otra meta es “caracterizar las especies del complejo B. burgdorferi, o los hemoparásitos encontrados recientemente”, lo cual permitiría “ampliar el conocimiento sobre la diversidad de estos microorganismos, y partir de estos resultados para estudios de laboratorio que comprueben si poseen capacidad patogénica y en cuál grado”.

Por: Violeta Villar Liste con apoyo del Grupo de Estudios con Ectopárasitos del ICGES