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Violeta Villar Liste

La Metrocultura existe y no se trata de una exageración. Quien atraviesa la frontera invisible del Metro de Panamá sabe que existe un código que no está escrito en carteleras ni en paredes pero sí en el orgullo y el corazón.

Panamá cuida a su Metro y esto explica que el bullicioso se ordena silente, al desordenado jamás se le ocurre arrojar un papel y el grupo de estudiantes aplica las lecciones de moral y cívica con estricto orden militar.

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Los mal portados son apenas anécdotas de algún día en esta historia de ocho años, porque quien viaja en el Metro de Panamá sabe que la ciudadanía es una regla escrita en el ADN de cada usuario del tren.

Es verdad que la hora de entrada laboral y la de salida de oficina, consigue al impaciente frente a la puerta pero, aun así, en fila larguísima, el código del silencio, del respeto y «el pase quien llegó primero», se impone sin necesidad de la orden del vigilante o alguna represión policial.

Estadística en mano de incidencias y amonestaciones, le permiten afirmar a la gerencia que los usuarios se portan bien, incluso, con las restricciones impuestas por pandemia.

Millones que viajan en el tren

Esta Metrocultura es un orgullo que exhibe la institución, tanto como las buenas cifras de este recorrido de ocho años: 554, 905, 460 usuarios y, según las proyecciones realizadas, se estima que en el 2022 la demanda alcance 81.6 millones de pasajeros movilizados en toda la red, cuentan desde la oficina de prensa del Metro de Panamá.

«Sin duda la Metrocultura ha sido determinante desde un principio para educar y crear una cultura de sana convivencia y adaptación a un nuevo sistema de transporte», dicen, con orgullo y, quienes usan el Metro, pueden dar fe que no se trata de una frase de publicidad: use el Metro y verá que es verdad.

Las personas usan el Metro para movilizarse. También agradecen los libros de sus bibliotecas públicas (la idea es que lleve el libro y lo regrese), los actos culturales que forman parte de la cartelera cultura y servicios asociados como tener cajeros de bancos y pasar «bajo techo de estación» de uno a otro lado, por ejemplo, de la Vía España.

«Con los años hemos crecido, contando con dos líneas operativas, una en construcción y dos extensiones en marcha; manteniendo firme el compromiso de seguir elevando el tren de vida de miles de panameños», agregan desde el Metro.

Refererente en la región

Nadie nos dijo que la labor sería fácil, pero de la mano de todos nuestros colaboradores hemos logrado conservar la imagen de la empresa ante todos nuestros usuarios, a quienes debemos parte del éxito; logrando ser un referente a nivel nacional e internacional: somos el primer Metro operando en Centroamérica”, manifestó el ingeniero Héctor Ortega, director general del Metro, citado por la institución.

A la fecha, y con el retorno de la presencialidad, la demanda del servicio creció 11%.

La meta que emociona al país porque significará menos horas en el tranque, se traduce en llevar al Metro hacia el oeste, con la construcción de la Línea 3 (5.37% de avance).

Otros retos: La extensión de la Línea 1 hacia  Villa Zaita, con un avance de 20% y el ramal Línea 2 hacia el Aeropuerto, con 93% de avance de obras civiles y 69% del sistema integral ferroviario, con lo cual los viajeros que lleguen por Tocumen podrán usar el servicio como se estila en las grandes capitales del mundo y unirse a esta Metrocultura imparable que celebra. ¿Y cómo no celebrar?

Violeta Villar Liste
Redaccion@lawebdelasalud.com