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Por: Hisvet Fernández

Hisvet Fernández es psicóloga social, feminista, activista de los DDHH de las Mujeres y los Derechos Sexuales y Reproductivos, directora del Centro de Capacitación para la Vida (Cecavid). Integrante de la Alianza Salud Para Todas. Coordinadora del Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres, núcleo Lara. 
@psicosexualhisvetf 
 hisvetfernandez@gmail.com
@psicohisvetfernandez

En el marco de la propuesta de Ley de derechos menstruales del Congreso chileno en la cual la palabra mujer es sustituida por persona menstruante, siguiendo el lenguaje que impone la Agenda Quer- Trans es importante no caer en alarmismos innecesarios, aunque las mujeres tomamos con seriedad lo que esta pretensión significa y lo que hay detrás de esto.

La lucha de las mujeres por su reconocimiento como personas de derecho ha sido larga.

Históricamente las mujeres nos hemos resistido al sometimiento que la sociedad ha impuesto por el simple hecho de ser mujeres y ser clave de la reproducción humana, al gestar nuevas vidas en nuestro cuerpo biológico.

Pero es desde el siglo XVIII, a partir de la Revolución Francesa y al calor del pensamiento ilustrado que las mujeres toman conciencia y se organizan para reivindicar sus derechos a la ciudadanía como objetivo político dentro de las sociedades patriarcales.

Por su parte el patriarcado ha expresado siempre de múltiples maneras su empeño por anularnos y mantenernos a “raya” en el límite de la animalidad. Que las mujeres sean asociadas con la Naturaleza y que se haya impuesto la creencia que somos de manera “natural” el estereotipo femenino que nos ha descrito y que hasta el amor en nosotras no es razonado sino “sentido”, no es un hecho casual.  Mujeres como naturaleza-madre-tierra y hombres como cultura-razón-trabajo.   

El esfuerzo e intento sostenido de invisibilizarnos y que no tengamos valor social, asociadas solo con la maternidad o como objeto sexual ha sido también de larga data.  Hoy bajo la ideología postmoderna y la cuasi-teoría quer tratan de borrarnos de una “nueva manera”.

Por eso podemos decir que la intención de borrarnos, no es nueva, ha estado presente siempre. En ese sentido es bueno darnos cuenta que podrán eliminar la palabra mujer, como categoría, de sus instrumentos «legales» y podrán inventar nuevos términos para nombrarnos, “personas menstruantes”.

Podrán caricaturizarnos y pretender reducirnos a funciones biológicas que no pueden arrebatarnos y que están muy lejos de definirnos. Lo que demuestra la importancia de la biología como la base sobre la cual se erige la construcción psico-social e histórica de la categoría mujeres, asunto que niegan y a la vez reafirman.

Pero nunca, nunca podrán eliminar ni borrar de la realidad objetiva y constatable la presencia de más de la mitad de la población humana.  Las mujeres somos algo más que una categoría, algo más que una palabra que nos nombra. 

Somos carne, hueso e historia, somos lucha sostenida por siglos por mundos mejores y somos creadoras de historia, hacedoras de sueños colectivos. Las mujeres nos hemos levantado y salvado del exterminio patriarcal una y otra vez, en todas las épocas históricas, desde la esclavitud hasta nuestros días.

Somos sempiternas, perpetuas porque existimos más allá de los deseos de unos y otros y más acá de nuestros propios deseos.   

Hoy nos toman más sabias y mejor organizadas y este rostro del patriarcado misógino neoliberal también Io enfrentaremos y derrotaremos. No podrán borrarnos de la faz de la tierra, porque somos reales y existimos en cada página de la historia humana y porque no hay humanidad sin nosotras.

Estamos más allá de los trucos para eliminarnos y desde la entelequia que son y el deseo que tratan de imponer como identidad, no podrán con la existencia real y con el poder de millones de Mujeres que pisamos duro sobre la tierra. #NoAlBorradoDeLasMujeres