Rafael Candanedo: Confieso que he leído

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Violeta Villar Liste Fotos: Cortesía/LaPrensa

Periodista, lingüista, profesor universitario y miembro numerario de la Academia Panameña de la Lengua, esta entrevista es un viaje por los libros que han marcado su vida, a propósito de celebrar Panamá su Semana del Libro

El bisabuelo Rafael Candanedo fue una persona muy lectora e ilustre. Decidió formarse como sacerdote en Madrid, terminó los estudios, pero nunca tomó los hábitos. De hecho, al regresar a Panamá, formó familia numerosa.

Fue un lector apasionado y solidario, tanto, que decidió abrir las puertas de su biblioteca, situada en su casa, en las afueras de David, la capital chiricana, a quienes quisieran leer.

Este gusto por la lectura quedó como herencia no escrita en la sangre de la descendencia. Entre ellos, Rafael Candanedo, quien hizo suyo el amor por los libros y en cierto modo por otras formas del sacerdocio sin hábitos: la docencia y el periodismo.

Periodista, lingüista, profesor universitario y miembro numerario de la Academia Panameña de la Lengua, cultiva la sencillez y la solidaridad, dos grandes cualidades de los hombres sabios.

Profesor, “caballero de las letras”, dictador democrático de la patria magnífica de las letras o Rafael, sin títulos, son algunas maneras de nombrarlo.

Él celebra divertido cada designación. Su sabiduría es múltiple: con cada respuesta a una pregunta, se podría edificar un libro.

En este diálogo hablará de libros que lo han acompañado a lo largo de su vida, gracias a la excusa perfecta de una fecha que tiene decreto ejecutivo: La Semana del Libro en Panamá.

El Día del Libro fue una creación de Octavio Méndez Pereira cuando era ministro de Educación. Se instituyó por decreto 55 de 16 de julio de 1926. Era presidente Rodolfo Chiari.

Establecía que la fecha se celebraría el último sábado del mes de agosto, reflejan documentos de la Biblioteca Ernesto J. Castillero de Ciudad de Panamá

Esta iniciativa derivó en el decreto No. 237 del 27 de mayo de 1957, por iniciativa del Dr. José Daniel Crespo. De esta forma se estableció la Semana del Libro que se desarrolla desde el 22 al 29 de septiembre.

Muchos creerían que la pandemia agotó las ganas de tener en manos el libro físico.

El entusiasmo se mantiene y con fuerza: tanto es así, que hace ocho meses, en plena pandemia, nació la librería El Lector, ya con dos sucursales y un desfile de ávidos lectores.

La librería El Hombre de la Mancha también contempla con agrado que no faltan lectores de todas las edades.

Luis Fernando Fraguela Ruiz, de la Librería Cultural Panameña, la más antigua de Ciudad de Panamá, señala que los libros más vendidos en el último mes, son los siguientes:

  • El Desván, de Ramón H. Jurado
  • El ahogado, de Guillermo Sánchez Borbón
  • Gamboa Road Gand, de Joaquín Beleño
  • Novelas ejemplares, de Miguel de Cervantes y Saavedra
  • Las Mil y una Noches (anónimo)

Reconoce que estos títulos, por lo general, los piden en los colegios.

Justo en la escuela comenzó el amor de Rafael Candanedo por los libros y la escritura.

“Siempre ganaba los concursos de redacción”, recuerda.

Ya desde muy joven estaba al frente del programa de radio y el periódico escolar.

Cursó primaria en la escuela rural de Gualaca (provincia de Chiriquí) y la secundaria entre el colegio Félix Olivares y el Instituto David de la capital chiricana.

“El primer libro que leí completo se llamaba Al maestro con cariño. Estaba en la biblioteca de la escuela y me motivó su lectura, una película sobre la historia de un educador”.

Las buenas notas iban seguidas de libros como obsequios. De esta forma, entre la herencia no escrita y la buena compañía de los textos, o leía o leía. Y leyó.

Mi amigo Cervantes

No hay nada más irresistible que una carimañola a las nueve de la mañana. Pero si además ese plato exquisito se deja acompañar por una larga reflexión sobre el mestizaje cultural implícito en los platos panameños, usted la comerá de otro modo: con respeto; casi pidiendo permiso a su textura tan indígena y tan española.

Historia culinaria de por medio, el profesor Candanedo siempre tiene presente su doble militancia en dos pasiones: la docencia y el periodismo.

Esto explica que estudiara dos licenciaturas: en Periodismo y Lengua y Literatura Española en la Universidad de Panamá, además de trabajar en medios de comunicación.

“Cuando llego a la Universidad de Panamá tuve el privilegio de estudiar una asignatura: Cervantes”.

Esta asignatura le permitió entrar en contacto con la obra completa del autor del Quijote, de la mano de una profesora a quien admira: Patria Libertad Caride De Pousa.

Esta travesía por Cervantes lo vuelve un autor fundamental de su vida universitaria.

Cervantes, “fue para mí el primer gramático y el fundador de la novela moderna porque consiguió penetrar en la psicología de los personajes y en el empleo de recursos como la ironía. Fue un cultor del idioma”.

Por esa época, regresa de Estados Unidos, luego de sus estudios de maestría, el profesor Franz García de Paredes, silla Q de la Academia Panameña de la Lengua, la misma que a su muerte ocupará el profesor Rafael Candanedo, elegido miembro numerario de la Academia Panameña de la Lengua en 2018.

“Tuve la suerte que Franz García de Paredes había desarrollado su tesis sobre Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, cuando apenas estaba circulando. Era un experto en el autor”.

De esta forma, estos años universitarios son del Quijote y Cien años de soledad, “historia que además puede ser la de Panamá porque transcurre en el Caribe colombiano: Nacimos en el Caribe colombiano, en Santa María de Darién; fue nuestro inicio”.

García Márquez siempre expresó su sentimiento especial hacia Panamá.

“En una oportunidad contó que se inspiró en las mariposas amarillas que encontró entre el Aeropuerto Internacional de Tocumen y Ciudad de Panamá, para incluirlas en la historia de amor entre Mauricio Babilonia y  Remedios Buendía, en Cien años de soledad”.

El encuentro con la obra de Gloria Guardia

El profesor Franz García de Paredes lo ayudará también a conectarse con la obra magnífica de Gloria Guardia, a quien considera renovadora de la novelística panameña.

De la autora recomienda su clásica trilogía Mar amargo.

A otro autor que considera fundamental en las letras panameñas, es al médico Rafael L. Pernett, con su obra Loma ardiente y vestida de sol, Premio Nacional de Novela “Ricardo Miró” 1973.

De esta época es su encuentro con la Isla Mágica de Rogelio Sinán, “su obra cumbre, en la cual emplea todos los recursos literarios”.

Por supuesto, leerá a los diferentes autores panameños, a quienes recomienda para una cabal comprensión de las letras y la historia nacional.

El legado de Elsie Alvarado de Ricord

Evoca con especial afecto y deferencia, a la profesora Elsie Alvarado de Ricord, “quien cimentó nuestro interés por la gramática y la literatura”.

Fue profesora de la Universidad de Panamá, académica y llegó a ser directora de la Academia Panameña de la Lengua.

Libros importantes de su autoría:  Pasajeros en tránsito (poesía) y el ensayo fundamental: El español de Panamá, estudio fonético y fonológico.

Graduación y la época de España

Su formación en la Universidad de Panamá iba a la par de su trabajo en la Agencia Centroamericana de Noticias EFE (Acan EFE), que atendía desde Guatemala hasta Panamá.

Ocupaba el cargo de editor y también ejercía como reportero.

Foto: Cortesía/LaPrensa

En el año 1983 egresa de la carrera de Lengua y Literatura Española. Comenzaron 30 alumnos y se graduaron 15, Rafael Candanedo entre ellos.

En 1984 ya estaba en la Universidad Complutense de Madrid, becado para cursar el Doctorado en Lingüística Hispánica.

Su primera clase fue con Fernando Lázaro Carreter, profesor de la Complutense, académico de la lengua y luego director de la Real Academia Española, cuya producción gramatical leía de manera detenida Candanedo, tanto en los libros como en el periódico.

Esta admiración se consolidó cuando el académico le dijo un “sí” inmediato a su solicitud de tenerlo como tutor de tesis.

El discurso periodístico fue el tema de su tesis doctoral.

La exigencia académica lo llevó a tener sobre la mesa, y debajo de la almohada en lectura permanente, textos críticos que lo ayudarían a desarrollar su trabajo de investigación.

La estética de la creación verbal del crítico literario ruso Mijail Bajtin, así como el Tratado de semiótica general de Umberto Eco, fueron algunos aportes decisivos para construir su teoría: el periodismo tiene sus propias estructuras, germen de sus expresiones únicas desde el lenguaje.

“La naturaleza del periodismo está determinada por sus modelos expresivos, muchos vinculados con la literatura, pero son dos actividades diferentes”, razona.

“Eco describe que nuestra cultura siempre se ha concentrado en analizar los textos literarios, pero los otros tipos de textos, como el periodismo, no se estudian de manera científica”.

Usted le dio un espaldarazo al periodismo”, le dijo un miembro del jurado.

Azorín, Francisco Umbral y Fernando Savater, serán otras lecturas del tiempo de su formación en España.

Vuelta a Panamá

Rafael Candanedo regresa en 1987, coincidiendo con la Cruzada Civilista que encabeza las protestas contra el general Manuel Antonio Noriega.

“Me encuentro con uno de los momentos estelares de la política panameña”, recuerda.

Para esa fecha seguía trabajando con la agencia EFE y la Universidad de Panamá.

El ciclo de la preinvasión está asociado con las lecturas de los ensayos de los mexicanos Octavio Paz y Carlos Monsiváis.

“Me ayudaron mucho en mi escritura porque son muy lógicos e interpretativos. Me marcaron de manera fundamental”.

En 1988 se incorpora a la plantilla de la agencia AP.

Estos tiempos conectan su memoria con varios libros.

El amor en tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez. “Lo leí cuando se publicó en Madrid, pero al llegar a Panamá lo releo de manera más profunda”.

“La historia del amor fue lo de menos. Me marcó una parte en la cual narra que cuando un hombre se mira al espejo, y se parece a su padre, es que se está poniendo viejo. Mi padre había muerto y, al verme en el espejo, me vi parecido”.

De ese momento será también su encuentro con la obra de Isabel Allende y un volver a Pablo Neruda, en particular su biografía, Confieso que he vivido, de la cual leía un capítulo cada día, como parte de su época bohemia.

Vive la invasión desde el periodismo. Escribe para el diario El País de España, cerca de 100 artículos, desde el año 1987 hasta 1990 cuando decide viajar a Brasil.

La Rebelión de las masas, de Ortega y Gasset, será un libro que tendrá muy presente en el contexto de la convulsión política.

Neruda me permitía descansar del mundo asfixiante que a veces es el periodismo; con Ortega y Gasset entendía la filosofía de la conducta humana y de los procesos políticos”.

El viaje a Brasil

“Tenía el sueño de cursar un posdoctorado. Cuando llego a Sao Paulo (Brasil) lo habían eliminado, pero me quedo como profesor invitado de la Universidad de Sao Paulo

Trabajó para la agencia EFE en Sao Paulo, Río de Janeiro y en Brasilia como jefe de corresponsalía.

Brasil será el tiempo de leer al escritor Jorge Amado, quien fue miembro de la Academia Brasileña de las Letras; a Fernando Gomes de Morais, literato, periodista y autor de la novela Olga y la biografía de Paulo Coelho y al poeta y músico Vinícius de Moraes, entre otros autores que se sucederán como parte de su vivencia brasileña.

Cinco años duró en Brasil. Desembarca en Panamá en 1995, con la ilusión de producir una revista económica: Balance.

Funda el periódico de la Universidad de Panamá. En esta época ejerce como subdirector del diario El Universal y la dirección del semanario económico Capital Financiero, del cual fue su fundador junto con la periodista Alina Guerrero, quien falleció hace unos meses.

Este momento profesional y académico lo lleva a revivir la lectura de los clásicos griegos y romanos y a autores que han dejado un gran legado al periodismo como Mario Vargas Llosa.

El académico

Rafael Candanedo era miembro correspondiente de la Academia Panameña de la Lengua desde 2003.

El 19 de diciembre de 2018 es electo para ocupar la silla Q en sustitución de Franz García de Paredes e ingresa como miembro numerario el 17 de diciembre de 2019, con el discurso Poder, incógnita y poesía. Primeros pasos de la lengua española en Panamá.

Este discurso es un clásico: Estudia la colonización del istmo en sus primeros 150 años, “refiriéndose sobre todo a las variantes de la lengua que trajeron los españoles al momento de arribar a América, bien intangible que dejarían como herencia”, documenta la Academia.

Es el bibliotecario de la corporación desde el 16 de junio de 2021.

Cortesía: Academia de la Lengua Panameña

Articulista permanente de los medios impresos, invitado a programas de radio y televisión, defensor del idioma y militante por las causas de la cultura, su ahora literario es una fusión de lecturas que lo encuentra en la suerte de la libre elección.

Es mentor en el Club de Lectura Abierto de Panamá Panamá lee unido y con propósito , iniciativa que nos explicó en su momento, “me agrada porque podemos ser un ejemplo para otras personas: no se trata solo de leer; se trata de leer con propósito y nuestro propósito es afinar las herramientas para escribir y comprender las lecturas”.

Un anuncio que adelanta: Tendrá programa en RPC Radio. Canda Candente se llamará. El nombre es ya una invitación a la escucha.

Dimas Lidio Pitty, Ela Urriola, Salvador Medina Barahona… son algunos de los autores que evoca su memoria.

Reconoce que se decanta por el cuento: “Me gusta porque de manera inmediata se conoce la totalidad de la historia”.

Si se trata de recomendar lecturas, pide que los adultos entiendan a los jóvenes en su elección. Harry Potter y otras sagas literarias, pueden “enganchar” a un adolescente, quien luego avanzará hacia otros libros.

“La literatura es una herramienta importante de la historia y en la ficción se puede mostrar mejor el contexto que estamos viviendo”, observa.

Cita a maestros como Vargas Llosa y García Márquez, “quienes nos enseñan que si bien la literatura y el periodismo son disciplinas distintas, se prestan recursos de manera permanente”.

De este préstamo es también deudor: ficción, periodismo y ante todo palabra que escribe y reescribe para conocer, conocerse y conocernos en esta historia que de la lectura a la escritura, promete devolverse algún día en la autobiografía que vendrá en la escritura de Rafael Candadeno, muy panameño, muy latinoamericano, muy iberoamericano. Universal, sin más.