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UCV, a trescientos años de su fundación

El Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, obra del arquitecto Carlos Raúl Villanueva Cortesía: UCV

Por: Dr. Daniel Sánchez

Este jueves 16 de diciembre, la Academia Nacional de Medicina (ANM) de Venezuela, celebró sesión en honor al Tricentenario de la Universidad Central de Venezuela.
Correspondieron las palabras de apertura al Dr. Enrique López-Loyo, presidente de la ANM, luego de lo cual el Dr. Daniel Sánchez compartió la historia de la institución, discurso que se reproduce a continuación.
Acto seguido, hubo lectura de acuerdo de júbilo por el Tricentenario, a cargo del Dr. Huníades Urbina Medina, secretario académico, en nombre de la junta directiva.
En el Acuerdo, la ANM respalda las luchas de la UCV por un justo presupuesto y apoya las gestiones para recuperar su estructura física. 
La ANM felicitó a todo el personal y entes de la UCV ya que a pesar de todos los contratiempos, se ha mantenido en la lucha por la calidad de la educación venezolana.
De igual modo, fueron juramentados los nuevos Individuos de Número: Dra. Claudia de Suárez, Dr. José Ramón Poleo y el Dr. Horacio Vanegas.
También, los Miembros Nacionales Correspondientes: Dr. Israel Montes de Oca, Dr. Carlos Cabrera, Dr. Luzardo Canache, Dr. Gastón Silva y Dr. Jorge García. 
A continuación, monseñor Ricardo Barreto, obispo auxiliar de Caracas, leyó el mensaje del cardenal Baltazar Porras, quien exaltó el gesto de la ANM de honrar el aniversario de la UCV.
De igual modo, reconoció la labor del Dr. López Loyo, “quien presidió y conformó el equipo médico de levantamiento forense de nuestro primer beato, con un informe de altísima calidad que mereció el mejor de los elogios, al ser consignado ante las autoridades del Vaticano para la certificación científica de la pertenencia de los restos examinados al Dr. José Gregorio”. 
Monseñor Barreto acompañó, en nombre del cardenal, a la junta directiva de la ANM, en la entrega de tres importantes galardones de la Academia que honran la investigación científica:
 
Premio José Gregorio Hernández:  Al equipo conformado por la Dra. Claudia de Suárez, Dr. Enrique López Loyo y Dr. Eliana Rísquez 
 Premio Dr. José María Vargas, edición 2020: A los investigadores, Dr. Carlos Rojas Malpica, Dr. Miguelángel de Lima Salas y Dr. Trino Batista Troconis
 Premio Dr. José María Vargas, edición 2021: Al Dr. David Forero Peña
 Premio Fundación Francisco Antonio Rísquez: Al Dr. Huníades Urbina Medina, quien ha mantenido una constante labor de difusión institucional de la ANM

La historia de la UCV comienza en 1592 cuando el rey Felipe II, siguiendo los preceptos del concilio de Trento convocado por el Papa Paulo III, quien había decretado la construcción de Colegios que fuesen útiles, en cada diócesis, para la formación del clero. Felipe II firma en Tordesillas la Real Cédula del 22 de junio de 1592, que ordenaba a los obispos de la América española, la creación de Colegios Seminarios Tridentinos, en cada una de sus sedes eclesiásticas. 

Los vecinos de la ciudad de Caracas comisionaron al procurador en corte, Don Simón de Bolívar, para que consiguiera ante el Rey Felipe II el establecimiento de un profesor de Gramática que leyese y enseñara a los hijos y vecinos de aquella gobernación.

Felipe II, por real cédula expedida en Burgos el 14 de septiembre de 1592, decretó la creación de la cátedra de gramática para así contribuir a la formación de sacerdotes y para que los jóvenes pudieran estudiar y ser enseñados en las letras.

De manera tal que en Caracas solamente llegó a instalarse una Cátedra de Gramática Latina a expensas de los recursos del Rey.

Ochenta años después, en 1672, el Obispo de Caracas Dr. Fray Antonio González de Acuña, adquiere los terrenos y casas situados al sur de la plaza mayor (Actual sede del Palacio Arzobispal y del Concejo Municipal de Caracas), entre las esquinas de Monjas y Gradillas, para la construcción de un colegio seminario para Caracas.

El Obispo González de Acuña era limeño con estudios de teología en el convento del rosario en Lima, había realizado una biografía de Santa Rosa de Lima y era uno de los responsables de la causa para su canonización. 

El 9 de octubre de 1673 este Obispo declaró legalmente establecido el seminario, al cual le puso el nombre de la santa, en la sede antes mencionada, además le donó su biblioteca personal, la cual sería la base de la futura biblioteca universitaria.  

En 1684 asume la silla episcopal en nuevo obispo de Caracas, Don Diego de Baños y Sotomayor, quien también era limeño y doctor en Teología de la Universidad de Santa Fe de Bogotá.

Desde 1696 el Obispo Baños y Sotomayor había solicitado a la Corte se aprobase la facultad para que el Colegio pudiese otorgar Grados a sus estudiantes, para evitar los gastos y peligros de trasladarse a Bogotá, Santo Domingo o México para obtenerlos. 

Aquellos estudiantes que deseaban obtener grados universitarios, tenían que hacer grandes sacrificios económicos para poder costearse un largo y riesgoso viaje a las universidades de Santa Fe, México o Santo Domingo.

Se aventuraban a cruzar peligrosos caminos o mares infectados de piratas, muchos de estos estudiantes perdieron la vida durante la realización de estas travesías.

Santo Domingo fue el centro universitario más visitado por los alumnos caraqueños, a pesar de quedar a 200 leguas y de ser un viaje muy riesgoso. Santa fe de Bogotá quedaba a más 300 leguas de malos y penosos caminos, por lo tanto, no era el mejor destino para los estudiantes.

La universidad de México representaba un viaje muy largo y costoso además que los aranceles universitarios podían llegar hasta 1000 doblones. 

En 1718 ascendió a ser Obispo de Caracas en la Provincia de Venezuela el Doctor Juan José de Escalona y Calatayud, natural de España y quien estudió Teología en el Colegio de San Bartolomé de la Universidad de Salamanca.

Desde enero de 1721 el Obispo, en unión del Cabildo Eclesiástico, los alcaldes Ordinarios del Ayuntamiento y el Rector del Colegio Seminario, Fráncico Martínez de Porras, solicitaron al Rey Felipe V, conceder al Colegio la facultad de otorgar grados, lo que equivalía a la erección a Universidad.

Esto no traería perjuicios para las universidades de Santo Domingo y Bogotá, contrariamente a ello, la Iglesia y la administración de la Provincia contarían con prelados y funcionarios con grados académicos.

Estando el Rey Felipe V en el palacio de Lerma en Burgos, en donde asistiría a la boda de su hijo Luis con Luisa Isabel de Orleans. Firma el 22 de diciembre de 1721, la Real Cedula de erección de la Real Universidad de Caracas, dándole: 

Cito:

“…facultad para que puedan dar grados, erigirse este Colegio en Universidad, en la misma conformidad y con iguales circunstancias y prerrogativas, que la de Santo Domingo, y con el título de Real, como la tiene dicha Universidad.”

El 18 de diciembre de 1722 para darle validez en el mundo cristiano a los títulos emitidos por la Real Universidad de Caracas, el Papa Inocencio XIII le otorga la condición de Pontificia, mediante una Bula Apostólica.

Se materializaba así la doble erección de la Universidad de Caracas, tanto por el poder temporal del Rey Felipe V como por el poder espiritual del Papa Inocencio XIII, con lo que se lograba culminar un proceso de 130 años de trámites e interrupciones. La provincia de Venezuela ya contaba con una universidad.

El 11 de agosto de 1725 ocurre la inauguración definitiva de la Real y Pontificia Universidad de Caracas en la Capilla Universitaria de Santa Rosa de Lima.

El acto solemne de inauguración, fue presidido por el Obispo Escalona y Calatayud, fue acompañado por el Dean y el Cabildo de la Catedral, los curas rectores de la Catedral y las parroquias de San Pablo, Altagracia y la Candelaria; los Comisarios del Santo Oficio, las comunidades de los Conventos de San Jacinto (Dominicos), San francisco y La Merced; la comunidad de Colegiales, “gente principal de caballeros y hombres buenos de esta ciudad”

El nombre de la Universidad fue: Universidad Real y Pontificia de Santa Rosa de Lima de Caracas, y su sello oficial fue compuesto por la figura central de Santa Rosa de Lima, Patrona de la Universidad.

La universidad comenzó a funcionar con 9 cátedras que ya se dictaban en el antiguo colegio seminario y fueron estas: Teología de Prima; Teología de Vísperas; Cánones; Instituta o Leyes; Teología Moral; Filosofía; Latín de Menores y Mayores; Gramática de Menores; Música o canto llano. Para 1763 se creará la Catedra Prima de Medicina la cual regentará el medico Mallorquín Lorenzo Campins y Ballester. A partir de entonces contará con cinco carreras: Filosofía, Teología, Derecho, Cánones y Medicina.

La Universidad y el seminario permanecieron funcionando conjuntamente en el mismo edificio, con las mismas autoridades e iguales cátedras y un mismo rector. 

En 1784 el rey Carlos III dispuso la separación del rectorado de la Universidad del Colegio Seminario Tridentino.  También en 1784 el Claustro Pleno alcanzó la facultad de elegir al Rector de la Universidad, por Real Cédula de Carlos III, retirándole este privilegio a la alta jerarquía religiosa del Obispo y la Catedral de Caracas. De esta manera comenzaría la Autonomía Universitaria en plena época colonial. 

Universidad, espacio de libertad

La Universidad Colonial se prolongará hasta 1827 cuando son derogados los viejos estatutos 1727 sancionados por el Rey Felipe V, 100 años después de promulgados.

Con la entrada del siglo XIX comienzan los aires de libertad en las colonias americanas. Y es en la capilla de Santa Rosa de Lima, en la Universidad de Caracas, en donde un grupo de Patriotas y universitarios, entre ellos Juan German Roscio y Francisco de Miranda, egresados de esta casa de estudio, firman el Acta de la Independencia el 5 de julio de 1811.

Será Venezuela la primera colonia española de América que declara su independencia absoluta

Durante la guerra de independencia la universidad se vio afectada por la disminución de sus rentas y cierres parciales. El 24 de junio de 1827 el libertador Simón Bolívar junto con José María Vargas y Rafael Revenga, promulgan los Estatutos republicanos de la Universidad Central de Venezuela, pasando de ser una universidad colonial a la Universidad Republicana. 

En dichos estatutos, se eliminaron las restricciones de pureza de sangre, raza o religión para poder ingresar a la UCV. Se mantuvo la autonomía universitaria y se le proveyeron rentas a la universidad como la obra pía de Chuao.

Al derogarse los viejos estatutos coloniales que impedían a los médicos ser rectores de la universidad, tuvo la oportunidad José María Vargas de ser el Primer rector y médico de la Universidad Republicana. 

La era de Vargas como rector merece un aparte en la historia de la UCV, pues trató de modernizar los estudios universitarios de acorde a los estándares mundiales conocidos.

Funda la facultad módica de Caracas eliminándose el protomedicato; funda la cátedra de Anatomía. Introduce el estudio de las ciencias naturales, Instala la Cátedra de derecho práctico y repone la de derecho público.

Impulsa la enseñanza de idiomas Ingles, griego y francés, Sanea las finanzas de la Universidad, Dota a la Universidad de Instrumentos, Libros modernos y clásicos. 

Durante la mayor parte del siglo XIX la universidad sufrió un estancamiento, debido a la inestabilidad política que el país vivía, la guerra federal y las diferentes revoluciones que sufría la patria, trajeron como consecuencia un deterioro en sus finanzas.

Además, muchos de estos caudillos intervinieron directamente sobre la elección de las autoridades universitarias poniendo muchas veces en tela de juicio su autonomía. 

Mudanza de la universidad

En el año 1856, siendo rector de la UCV el Dr. Guillermo Michelena, y por decreto del presidente de la Republica José Tadeo Monagas, se procede a mudar a la universidad desde la sede en la plaza Bolívar, en donde había permanecido 135 años, a un antiguo edificio anexo a la iglesia y convento de la Inmaculada Concepción de la orden de San Francisco que data desde 1574.

Esta sede queda entre las esquinas de la Bolsa a San Francisco. Las condiciones de este recinto eran muy precarias y había sufrido múltiples deterioros debido a los terremotos que azotaron a Caracas.

Para 1870 el gobierno de Guzmán Blanco, inicia una serie de remodelaciones a la estructura, reformando casi por completo el edificio hasta la fachada estilo gótico que exhibe actualmente.

En 1888 el presidente Juan Pablo Rojas Paúl decreta la construcción del hospital Vargas, y la medicina venezolana entra a la modernidad. Cabe destacar que figuras como Luis Razetti, José Gregorio Hernández, Francisco Antonio Risquez, Santos Aníbal Dominicci, Miguel Ramon Ruiz y Pablo Acosta Ortiz, entre otros le dieron un nuevo rostro a la medicina venezolana y por ende a la universidad. 

Lucha contra la dictadura

Durante el gobierno de Juan Vicente Gómez y por diversos motivos políticos, este cerró la UCV desde 1912 hasta 1922, fecha en la cual se reaperturó.

Sin embargo, en febrero de 1928 los estudiantes universitarios se alzaron en contra de la dictadura gomecista en lo que se conoció como la generación del 28.

Figuras como Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Jovito Villalva, Miguel Otero Silva, Arnoldo Gabaldón, Jiménez Arraiz, Andrés Eloy Blanco, Juan Bautista Fuenmayor, y muchos más, levantaron su voz de protesta en contra de la opresión.

La universidad se encontraba formando jóvenes con consciencia de libertad y amor al país. Muchos de estos jóvenes universitarios jugarán un papel importante en los destinos de la patria durante el siglo XX

El 2 de octubre de 1943 el presidente de la República, general Isaías Medina Angarita, decreta la construcción de una nueva sede para la UCV, para ello se dispusieron de los terrenos en los Chaguaramos pertenecientes a la hacienda Ibarra.

Las obras comenzaron en 1944 y empezaron a entregarse a partir de 1953, ya para 1956 toda la universidad se había mudado a su nueva sede, dejando la vieja sede de San Francisco en donde había permanecido durante 100 años.

En la Ciudad Universitaria

Cortesía: UCV

La Ciudad Universitaria, como es llamada, es un conjunto de edificaciones y obras de arte que fueron diseñadas por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, y que en el año 2000 fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.  

Para el 21 de noviembre de 1957, los estudiantes de la UCV, así como diversos estudiantes de otras universidades, promueven una huelga general en contra del gobierno de Marcos Pérez Jiménez.

Los estudiantes son arrestados y la universidad cerrada, sin embargo, este día fue declarado como día del estudiante universitario. Este hecho fue el inicio de los acontecimientos que dos meses más tarde, el 23 de enero de 1958 finalizarían con la huida del dictador del país.

Como hemos visto, UCV ha jugado un papel fundamental en la historia política, cultural e intelectual de la patria, pues siempre ha estado del lado del pueblo y del lado de la libertad.

El 5 de diciembre de 1958 todavía bajo el aire de libertades que respiraba la nación, El presidente de la Junta de Gobierno Edgar Sanabria, pone el ejecútese a la ley de universidades. En esta ley se consagraba la autonomía plena universitaria, la inviolabilidad del recinto universitario y la gratuidad de la enseñanza en las universidades públicas. 

Luego de 300 años la UCV posee 11 facultades 45 escuelas y más de 100 mil estudiantes.

Es líder en la investigación científica en todos los campos, en deportes, música, teatro, su orfeón es reconocido mundialmente. Y sus profesores son de una capacidad y formación con alto nivel de excelencia.

A pesar de la crisis y el ahogo presupuestario y la emigración profesional, aun seguimos produciendo y formando profesionales de alta calidad para la nación y para el mundo. 

Como hemos visto, la gloriosa historia de la UCV durante esos 300 años está llena de anécdotas, de hombres que luchan por la libertad, de presidentes y científicos que han salido de sus aulas, de juristas que han redactado las leyes venezolanas, de médicos que han luchado por la salud del pueblo, de ingenieros que han construido la patria y de humanistas que nos han embellecido con su poesía. 

La UCV sigue y seguirá siendo la universidad del Pueblo, la universidad de las ciencias, la cultura y el arte, La primera casa de estudio del país.

La universidad que forma hombres libres con pensamiento propio, hombres que luchan y aman a su patria y batallaran siempre por su libertad.

En esta hora aciaga que vive la nación, la UCV cobra mayor importancia para formar esa generación de hombres y mujeres que nos darán la libertad y que enrumbaran al país hacia un mejor futuro lleno de esperanza y prosperidad.

Que el Dios todopoderoso bendiga a la UCV, La casa que vence las sombras

Dr. Daniel Sánchez

El doctor Daniel Sánchez es médico cirujano egresado de la UCV, Escuela Razetti, 1987. Especialista en Anestesiología Hospital Miguel Pérez Carreño, 1992. Especialista en Medicina Crítica, Centro Médico de Caracas, 1994. Especialista en Gerencia de Servicios de Salud, UCAB, 2006. Jefe del Servicio de Anestesiología del Hospital Vargas de Caracas desde 2012. Profesor Agregado de la Cátedra de Historia de la Medicina  Escuela Vargas, UCV. Jefe de la Cátedra de Historia de la Medicina, Escuela Vargas, UCV. Jefe del Departamento de Medicina Preventiva y Social Escuela Vargas, UCV. Individuo de numero sillón “1” de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina. Presidente de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina desde 2018. Director del Centro de Simulación Clínica de la Sociedad Venezolana de Anestesiología. Presidente del Capítulo de Educación en Anestesia de la Sociedad Venezolana de Anestesiología. Vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Anestesiología. Invitado de Cortesía de la Academia Nacional de Medicina. Actualmente es coordinador de la Unidad de Terapia Intensiva de la Clínica Santiago de León de Caracas. Ha dictado múltiples conferencia en el ámbito nacional como internacional sobre anestesiología, cuidados intensivos e historia.