Cuidar la mente, como el cuerpo, en pandemia

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La pandemia del coronavirus ha causado estragos en los sistemas sanitarios, se ha llevado a personal esencial y en particular a nuestros mayores. El covid-19 ha enfermado el cuerpo; también el alma.

Son tan profundas sus consecuencias que monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá, durante la homilía por la Epifanía del Señor, celebrada este domingo 3 de enero, ha dedicado una parte importante a la salud mental y espiritual porque la paz interior “ha sido afectada o quizá agudizada en algunos con el confinamiento, con el fallecimiento de un ser querido, con la falta de empleo y recursos para sobrevivir, con el miedo de salir a la calle, para poder obtener un mínimo de recurso económico para subsistir”.

También reconoce el impacto profundo en la familia al no tener la oportunidad de acompañar a su enfermo:

“Es inimaginable el desgarramiento del corazón que causa el no poder estar cerca de nuestros seres queridos cuando enferman y, peor aun cuando mueren.

Al no poder darle un beso de despedida ni abrazarlo ni llorar al pie de su cama.

No es extraño entonces que muchos –enfermos y familiares– estén atrapados en cuadros de depresión, insomnio, ansiedad, estrés y estrés post-traumático, todo por esa sensación de soledad arrasadora que trae consigo la cuarentena y la Covid”.

En este sentido, ha exhortado a “todos como país, no solo el personal especializado, a prestar atención a lo que está pasando en el alma y la mente de nuestros prójimos y de nosotros mismos”.

“Sabemos que hay personas que requieren ser acompañadas en la fase post-covid, también aquellos familiares que puedan sentirse culpables por el contagio; aquellos quienes han perdido seres amados; los cuidadores, sobre todo personal sanitario (porque hay que cuidar al que cuida). Esta es una carga muy pesada. No tenemos que llevarla solos.

Debemos romper la cadena de la culpa, de lo que pudimos hacer y no hicimos. Para ello necesitamos profesionales de la salud mental que puedan ayudarnos y orientarnos”.

Señaló que se requiere “saltar la barrera del estereotipo que si acudo a un psiquiatra o a un psicólogo es porque estamos ‘locos’ … Llame, no permita llevar solo ese sufrimiento. Lo más seguro es que puede ser aliviado con un personal adecuado”.

Invitó, en el caso de Panamá, a comunicarse con el Instituto de Salud Mental donde hay líneas de ayuda. Incluso también en la Iglesia Arquidiocesana hay especialistas voluntarios que atienden por teléfono para dar acompañamiento a personas solas, parejas y jóvenes.

Una estrategia global por la salud mental

En el texto, Una hoja de ruta para abordar el desafío de la depresión no tratada (por Fierce Healthcare), se advierte que la pandemia está agravando las condiciones de salud existentes. En el caso de Estados Unidos, el 53% de los adultos estadounidenses han informado que su salud mental se ha visto afectada negativamente por el estrés a causa del coronavirus.

En el trabajo de reciente publicación en Science Direct, Pandemia de la COVID-19 y salud mental: reflexiones iniciales desde la atención primaria de salud española, a cargo de los especialistas Francisco Buitrago Ramírez, Ramón Ciurana Misol, María del Carmen Fernández Alonso y Jorge Luis Tizón, se proponen una serie de recomendaciones para los cuidados psicológicos de la población, ante la falta de investigaciones que aborden la pandemia desde la perspectiva psicológica y psicosocial “y la necesaria aceptación de la incertidumbre para enfrentar la situación, tanto a nivel social, como sanitario y personal”.

Ver completo:

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656720301876#

Los especialistas señalan la urgencia de “partir de una visión renovada de la importancia de las relaciones humanas en la vida personal y social desde una perspectiva neurocientífica.  Eso implica cambios radicales en las estrategias de comunicación seguidas por los gobiernos, por la administración sanitaria y en los centros de salud”.

Del lado de los medios de comunicación, tanto tradicionales como alternativos, reflexionan que “no pueden ser vehículo de comunicaciones centradas en el miedo, la ira o las mentiras organizadas. Como sanitarios y como ciudadanos hemos de presionar a nivel social y a nivel legislativo por un clima social que favorezca la prevención, y no la difusión contagiosa, tanto de virus, como de elementos cognitivo-emotivos que dificultan los cuidados”.

Situaciones de crisis social, observan, se contienen no solo con datos y conocimientos, sino también atreviéndose a compartir y a utilizar creativamente otras emociones, además del miedo. “Por ejemplo, el sentimiento de solidaridad, basado en los procesos de mentalización y en los «sistemas emocionales» de los cuidados y del apego”.

Las crisis, agregan, son una oportunidad para el cambio. “El humor no es solo una defensa necesaria que nos ha ayudado a sobrevivir en los momentos de tristeza y miedo, sino un componente emocional ineluctable de la especie”.

De igual modo exponen que durante años “habrá que dar una atención especial a los sanitarios y al sistema sanitario, atención que no solo ha de ser organizacional y económica, sino que posiblemente ha de ser también formativa y, puntualmente, terapéutica (del desgaste profesional)”.

Los especialistas incluyen varias tablas de recomendaciones. Compartimos algunas como material de apoyo y consulta en la toma de decisiones.

Para las personas mayores, en tanto es el grupo más afectado por la pandemia, ofrecen este conjunto de propuestas:

Recomendaciones específicas a las personas mayores durante la pandemia para ayudar a mantener su salud

RecomendacionesLo que hay que hacerLo que no hay que hacer
→Proteger a las personas mayores es fundamental, por su mayor riesgo de complicaciones y la dificultad en la comprensión de las medidas higiénicas y de aislamiento social

→«Acompañar» emocionalmente tanto si está en el domicilio con los familiares como si está ingresado en una residencia

→Asegurar las necesidades diarias fundamentales

→Proporcionar información veraz, adecuada y oportuna

→Los profesionales de atención primaria deben proporcionar consejo y orientación telefónica a demanda del paciente o de sus cuidadores

→El uso de las TIC con las personas mayores también se ha revelado fundamental en esta pandemia

→Los centros de APS (1) deben poseer medios y formación adecuada para su uso

→Igualmente, los centros residenciales y comunidades de mayores

→Evitar la «externalización masiva y a bajo precio» que se ha hecho de las residencias geriátricas y de su personal

→Volver a vincular los centros sociosanitarios con la APS adecuadamente financiada y dotada
→Explicar que las medidas a tomar pueden ser difíciles de aceptar, pero que son necesarias (si está en un centro o en el domicilio no recibirá visitas, explicarle con claridad los motivos)

→Hay que enseñarles a cumplirlas con cierta insistencia y cercanía afectiva

→Durante la cuarentena recomendarle que se mantenga en casa de forma estricta

→No recibir visitas de personas externas a la familia conviviente

→Ofertarle una comunicación frecuente por teléfono (o videollamadas) para ayudarle a mantener el contacto con la familia y atender a sus preocupaciones

→Si es un paciente frágil, los profesionales de atención primaria deben contactar periódicamente con él o ella, resolver sus dudas y mostrar su disponibilidad en caso de empeoramiento psicofísico

→Si presenta una enfermedad aguda (excluida la infección por la COVID-19): monitorizar telefónicamente cada 24-48 h y realizar visitas al domicilio en función de la gravedad

→Ayudarle a evitar acudir al centro de salud y toda derivación no imprescindible al hospital mientras dure la pandemia (para evitar el contagio)

→Con el apoyo de los servicios sociales y comunitarios, ayudarle a conseguir un espacio propio y diferenciado durante el confinamiento
→Responsabilizar a los abuelos del cuidado de los nietos (comporta un alto riesgo de contagio y debe evitarse a toda costa)

→En caso de estar ingresado en una residencia dejar de mantener el contacto según las normas adoptadas por las autoridades sanitarias y de servicios sociales

→Abandonarlo afectivamente, privándole de contactos a distancia con la familia (por teléfono o videollamadas) argumentando que no debe recibir visitas

→No estar alerta a sus necesidades diarias

→Derivarle innecesariamente al hospital ante cualquier empeoramiento, no teniendo en cuenta previamente las capacidades del entorno próximo: 1) del propio sujeto, 2) de la comunidad y 3) de la APS

→Negar la derivación del paciente al hospital si la situación de gravedad lo requiere

→No sustituir al personal de la residencia o piso asistido si se acumulan sus bajas por enfermedad o confinamiento

→No tener en cuenta la enseñanza de esta pandemia con respecto al riesgo que ha supuesto la «externalización masiva y a bajo precio» que se ha hecho de las residencias geriátricas y de su personal
(1) APS: Atención Primaria de Salud

En el caso de las recomendaciones específicas para los profesionales sanitarios, también han compartido una serie de sugerencias, muy útiles para acompañarlos en esta compleja situación:

Exigir un trabajo en condiciones de máxima seguridad posible→Protegerse antes los riesgos del contagio y atender a los pacientes con material adecuado
→No descuidar los procedimientos con la rutina, sino rutinizar los procedimientos adecuados
Cuidar las necesidades básicas→El personal sanitario suele pensar que siempre hay que estar disponible para el otro y que sus necesidades son secundarias, sin pensar que no comer y no descansar produce agotamiento y alteraciones emocionales y cognitivas
→Asegúrese de comer, beber y dormir regularmente. No hacerlo pone en riesgo su salud mental y física, y también puede comprometer su capacidad para atender a los pacientes
Descansar y alimentarse→Mantener periodos de descanso y una alimentación adecuadas
→Siempre que sea posible, permítase hacer algo no relacionado con el trabajo y que encuentre reconfortante, divertido o relajante (escuchar música, leer un libro, hablar con un amigo, hacer ejercicio físico)
→Algunas personas pueden sentirse culpables si no están trabajando a tiempo completo o si están tomando el tiempo en divertirse cuando tantos otros están sufriendo: entienda y acepte que tomar un descanso adecuado derivará en una mejor atención a los pacientes
Planificar una rutina fuera del trabajo→Trate de mantener los hábitos que permitan las medidas de restricción
→Explore de manera creativa otras opciones que pueda hacer durante el confinamiento (rutinas diarias de ejercicio, cuidado físico, lectura, llamadas o videoconferencia a seres queridos)
Mantener el contacto con compañeros→Mantenga un espíritu de colaboración y respeto con sus compañeros, y proporcione/reciba un apoyo mutuo
→Reconozca la importancia de su trabajo y el de sus compañeros («La fuerza del grupo»)
→El aislamiento debido a la pandemia puede producir miedo y ansiedad
→Cuente su experiencia y escuche a los demás
Respetar las diferencias→Algunas personas necesitan hablar mientras que otras necesitan estar solas
→Reconozca y respete las diferencias entre usted, sus pacientes y sus compañeros
Compartir información constructiva→Comuníquese con sus colegas de manera clara y alentadora, identificando errores de manera constructiva para corregirlos
→Todos nos complementamos. Los elogios pueden ser motivadores poderosos y reductores del estrés
→Comparta sus frustraciones y sus soluciones. La resolución de problemas es una habilidad profesional que proporciona una sensación de logro, incluso para pequeños incidentes
Estar en contacto con la familia y seres queridos→Póngase en contacto con sus seres queridos si es posible. Ellos son su sostén fuera del sistema de salud
→Compartir y mantenerse conectado puede ayudarles a apoyarle mejor
→También ellos agradecerán que les pueda hablar o comunicar su parte vulnerable. Sentirse mutuamente útiles es un factor de protección
Manténgase actualizado→Asegúrese una información científica ordenada, práctica, de fuentes contrastadas y adaptada a su actividad
→Participe en las reuniones autorizadas o por TIC para mantenerse informado de la situación, planes y eventos
→No deje de hacer actividades (juegos de mesa, lectura, películas, música, actividad física) no relacionadas con la pandemia
Limitar la exposición a los medios de comunicación→Las imágenes gráficas y los mensajes preocupantes aumentarán su estrés, y puede reducir su efectividad y bienestar general
→Utilice mecanismos de protección psicológica, y evite la entrada constante de noticias sobre la pandemia, permitiéndose poner límites a las demandas que pueden surgir por grupos de WhatsApp® y otras redes informatizadas y TIC
Permítase pedir ayuda→Reconocer signos de agotamiento o desgaste, pedir ayuda y aprender a pararse para atenderlos es un modo de regulación interna que favorece la estabilidad frente a una situación de estrés mantenido en el tiempo
→Si se produce un deterioro o derrumbe afectivo, reconocerlo y pedir ayuda
Utilice sus capacidades emocionales→La competencia profesional y la fortaleza no es incompatible con sentir confusión, inquietud, sensación de descontrol, miedo, culpa, impotencia, tristeza, irritabilidad, insensibilidad, labilidad
→Las emociones y los sentimientos son parte de la constitución humana. Compartir las emociones con alguien que nos transmita seguridad y confianza ayuda a hacerlas más tolerables y poder regularlas
Autoobservación: sea consciente de sus emociones y sensaciones→Sentir emociones desagradables no es una amenaza, es una reacción normal, de defensa de nuestra mente ante el peligro: miedo, ira, tristeza, sensación de separación-soledad…
→Sin embargo, la tristeza prolongada, las dificultades para dormir, los recuerdos intrusivos o la desesperanza sostenida pueden alertar hacia complicaciones
→Si puede, comparta su estado con un compañero, con un supervisor o busque ayuda profesional si es necesario
Aplique las estrategias de regulación emocional que conozca→Las técnicas de buscar compañía, expresión artística o humorística, respiración, atención plena (mindfulness), el ejercicio físico, etc., pueden ser útiles para la modulación emocional, fisiológica y/o cognitiva
Recuerde que lo que es posible no es probable→Los profesionales sanitarios estamos en una exposición continua a la cara más dramática de esta epidemia: la muerte y el sufrimiento en condiciones desoladoras. Eso moviliza una importante carga emocional que a nivel cognitivo puede traducirse en saltos cognitivos donde se confunde lo posible con lo probable
→Es importante no perder la esperanza y recordar también que una parte importante de las personas enfermas padecen esta enfermedad en sus formas más leves y que la mayor parte se curan
Reconocer al equipo asistencial→Recuerde y verbalice junto con sus compañeras/os que, a pesar de los obstáculos o las frustraciones, está cumpliendo una gran tarea social, cuidando a los más necesitados. Reconozca a sus colegas y comparta el orgullo de realizar un trabajo solidario para la comunidad, lo que reforzará su resiliencia
→Hay que recordar que todos los que en estas circunstancias están trabajando en primera línea sanitaria y de servicios, a pesar de los riesgos y el miedo inherente, deberían ser los auténticos modelos de identificación cultural (más que los guerreros, los cantantes o los deportistas de élite…)  

Los investigadores consideran que en un sentido amplio, esta y otras pandemias imponen la necesidad “de moldear la organización social en el camino del humanismo radical (la humanidad considerada como un todo en el que todo puede difundirse, para bien y para mal) y del ecologismo radical: lo que no hagamos hoy para cuidar el planeta y nuestro medio humano ha de volverse y se está volviendo contra nosotros”.

Violeta Villar Liste
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