El Dr. Jordi Querol-Audi, investigador del Departamento de Bioquímica y Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP), comparte los alcances de un nuevo estudio que profundiza en el riesgo de la expansión de bacterias resistentes
Por: Violeta Villar Liste
Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Panamá (UP) con participación del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología AIP (Indicasat-AIP), demuestra que “la resistencia antimicrobiana ya no debe considerarse únicamente un problema hospitalario, sino también ambiental, por lo cual requiere una coordinación estrecha entre autoridades sanitarias, ambientales, académicas y agrícolas».
“La contaminación de los sistemas acuáticos puede contribuir silenciosamente a la expansión de bacterias resistentes que eventualmente lleguen a humanos y animales”, alerta el Dr. Jordi Querol-Audi, investigador del Departamento de Bioquímica y Nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP), del Laboratorio de Microbiología Experimental y Aplicada y autor principal de artículo, Prevalencia y distribución diferencial en plásmidos frente a cromosomas de genes de resistencia a antibióticos dirigidos a ribosomas en aislados de Escherichia coli procedentes de ríos y aguas residuales no tratadas.
Este estudio forma parte de las contribuciones de la Universidad de Panamá (UP) y del Indicasat AIP al entendimiento del riesgo de la presencia de bacterias resistentes en aguas de ríos y residuales de Panamá y la necesidad de actuar para evitar impactos en la salud pública.
La investigación que se publica en la revista Antibiotics, es coautoría de Juan Medina Sánchez, Marialena Salvatierra y Alex Martínez-Torres por el Laboratorio de Microbiología Experimental y Aplicada de la UP y de Alejandro Llanes, por la División de Salud Humana y Enfermedades del Indicasat AIP. Martínez-Torres, Llanes y Querol-Audio forman parte del Sistema Nacional de Investigación (SNI) de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Investigación (Senacyt) de Panamá.
En este artículo de divulgación, el Dr. Querol-Audi explica a La Web de la Salud los hallazgos de la investigación, además de compartir recomendaciones, dirigidas a autoridades y la comunidad en general.
Aportes que contribuyen a entender el fenómeno de las resistencias
–¿Cuál es la contribución adicional de este trabajo a la investigación que ya han realizado con respecto a la presencia de E. coli resistente a antibióticos tanto en ríos como en aguas residuales de la Ciudad de Panamá?
-Este estudio aporta varios elementos nuevos e importantes. En investigaciones previas ya habíamos demostrado la presencia de E. coli resistente a antibióticos en ambientes de Panamá, pero en este trabajo profundizamos específicamente en los genes de resistencia asociados a antibióticos que actúan sobre el ribosoma bacteriano, como aminoglucósidos, tetraciclinas y cloranfenicol.
La principal novedad es que no solo identificamos los genes de resistencia, sino también dónde se encuentran dentro de la bacteria: en plásmidos o integrados en el cromosoma. Esto es muy relevante porque permite entender mejor cómo se disemina y mantiene la resistencia en el ambiente.
Además, utilizamos secuenciación de genoma completo para estudiar los mecanismos genéticos involucrados. Observamos diferencias importantes entre bacterias aisladas de río y de aguas residuales, lo que sugiere que cada ambiente ejerce presiones ecológicas distintas sobre las bacterias resistentes.
Otro hallazgo importante es que los genes de resistencia a antibióticos dirigidos al ribosoma fueron más abundantes que otros genes comúnmente vigilados, como los de resistencia a β-lactámicos o quinolonas, lo que indica que este grupo de antibióticos ha sido subestimado en estudios ambientales.
Bacterias ambientales que sobreviven a los antibióticos

–¿Qué significa la presencia de altos niveles de resistencia a aminoglucósidos, tetraciclina y cloranfenicol y su impacto en salud pública?
-La presencia de altos niveles de resistencia significa que muchas de estas bacterias ambientales ya poseen mecanismos que les permiten sobrevivir a antibióticos utilizados en medicina humana y veterinaria.
Aunque algunos de estos antibióticos tienen hoy un uso más limitado en humanos, otros continúan siendo fundamentales para tratar infecciones graves. Además, muchos siguen utilizándose ampliamente en producción animal y agricultura, lo que favorece la selección de bacterias resistentes en el ambiente.
El principal problema de salud pública es que los ríos y las aguas residuales funcionan como reservorios y puntos de intercambio genético. Las bacterias ambientales pueden transferir genes de resistencia a bacterias patógenas mediante mecanismos de transferencia horizontal.
Esto aumenta el riesgo de infecciones difíciles de tratar, reduce las opciones terapéuticas y favorece la aparición de bacterias multirresistentes. También representa un riesgo ecológico, ya que la contaminación por antibióticos y genes de resistencia puede persistir y expandirse en los ecosistemas acuáticos.
Más allá de las aguas urbanas como reservorios de resistencia

En el estudio, se describe que «se detectaron con frecuencia genes de resistencia a antibióticos (ARG) dirigidos a ribosomas, con patrones de localización génica distintos según la fuente de la muestra. Si bien la resistencia mediada por plásmidos predominó en los aislados de río, la integración cromosómica fue más común en los aislados de aguas residuales, lo que sugiere diferentes presiones selectivas o dinámicas ecológicas”. ¿Cuáles son las implicaciones de estos hallazgos?
-Observamos que las bacterias del río tendían a portar genes de resistencia en plásmidos, mientras que en las aguas residuales esos genes aparecían con mayor frecuencia integrados en el cromosoma bacteriano.
Esto, advirtió, tiene implicaciones distintas para la salud pública.
Los plásmidos son elementos genéticos móviles que pueden transferirse rápidamente entre bacterias, incluso entre especies diferentes. Por eso, cuando la resistencia está asociada a plásmidos, existe un mayor potencial de propagación rápida en el ambiente.
En cambio, cuando los genes se integran en el cromosoma, la resistencia puede volverse más estable y persistente en el tiempo, incluso si disminuye la presión antibiótica. Es decir, las bacterias pueden mantener esa resistencia de manera más permanente.
El hallazgo sugiere que las aguas urbanas contaminadas no solo actúan como reservorios de resistencia, sino también como ambientes donde las bacterias evolucionan y adaptan estrategias distintas para conservar estos genes.
Desde la perspectiva de salud pública, advierte, esto significa que la resistencia antimicrobiana ya no debe considerarse únicamente un problema hospitalario, sino también ambiental. La contaminación de los sistemas acuáticos puede contribuir silenciosamente a la expansión de bacterias resistentes que eventualmente lleguen a humanos y animales.
Fortalecer la vigilancia de manera integrada

.¿Cuáles son las acciones que deben asumir las autoridades a efectos de un mejor monitoreo de los sistemas de agua urbanos y de residuos de antibióticos en el ambiente?
El expertó llamó a las autoridades a fortalecer la vigilancia ambiental de resistencia antimicrobiana de manera integrada.
Entre las acciones más importantes destaca las siguientes:
- Implementar programas permanentes de monitoreo microbiológico y molecular en ríos, aguas residuales y efluentes tratados.
- Incorporar la vigilancia de genes de resistencia antimicrobiana como indicadores ambientales de riesgo.
- Medir concentraciones de residuos de antibióticos en cuerpos de agua urbanos.
- Fortalecer los sistemas de tratamiento de aguas residuales para reducir la liberación de bacterias resistentes y residuos antimicrobianos.
- Regular el uso indiscriminado de antibióticos en medicina humana, veterinaria y agricultura.
- Promover estrategias bajo el enfoque “Una Salud” (“One Health”), que integra salud humana, animal y ambiental.
- Incrementar la inversión en investigación y secuenciación genómica para identificar tempranamente nuevos mecanismos de resistencia.
La resistencia antimicrobiana es un problema global y requiere coordinación entre autoridades sanitarias, ambientales, académicas y agrícolas.
La ciudadanía también tiene un papel fundamental en la prevención de la resistencia antimicrobiana. Acciones que recomienda el Dr. Querol-Audi como parte de esta conciencia global por la salud individual y colectiva:
- No automedicarse con antibióticos.
- Utilizar antibióticos únicamente bajo prescripción médica.
- Completar correctamente los tratamientos indicados.
- No desechar medicamentos en lavamanos, inodoros o ríos.
- Llevar medicamentos vencidos o sobrantes a programas de recolección adecuados.
- Favorecer prácticas responsables de higiene y saneamiento.
- Apoyar iniciativas de protección ambiental y manejo adecuado de residuos.
La resistencia antimicrobiana, reflexiona, no es solo un problema médico; también es un problema ambiental y social. Las acciones individuales, aunque parezcan pequeñas, contribuyen a disminuir la presión que favorece la aparición y diseminación de bacterias resistentes.
Un llamado de atención desde una ciencia activa que investiga, forma y contribuye a mejores decisiones en salud.
Referencia científica: Medina-Sánchez, JR; Salvatierra, M.; Espino, CI; Martínez-Torres, AO; Llanes, A.; Querol-Audi, J. Prevalencia y distribución diferencial en plásmidos frente a cromosomas de genes de resistencia a antibióticos dirigidos a ribosomas en aislados de Escherichia coli procedentes de ambientes fluviales y de aguas residuales no tratadas. Antibiotics 2026 , 15 , 132. https://doi.org/10.3390/antibiotics15020132


