A partir de los 18 años, todos los adultos deben conocer sus niveles de presión arterial al menos una vez al año, incluso si se sienten perfectamente bien
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
La hipertensión arterial (HTA) es el aumento sostenido de la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Se considera hipertensión cuando los valores son iguales o superiores a 140/90 mmHg de forma persistente. A largo plazo, esta presión daña los vasos sanguíneos de órganos vitales como el corazón, el cerebro y, por supuesto, los riñones.
La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y consta de dos números: presión Sistólica (el número alto, que representa la fuerza cuando el corazón late); presión Diastólica (el número bajo, la fuerza cuando el corazón descansa entre latidos)
Recomendaciones para una medición adecuada

Para obtener un valor real y no «asustar» al médico, sigue estos pasos: siéntate tranquilo durante 5 minutos antes de la toma; espalda apoyada, pies planos sobre el suelo (sin cruzar las piernas) y brazo apoyado a la altura del corazón; no fumar, no tomar café ni hacer ejercicio 30 minutos antes. Debes ir al baño primero; tener la vejiga llena puede elevar la presión, y no se debe hablar durante la medición.
A partir de los 18 años, todos los adultos deben conocer sus niveles de presión arterial al menos una vez al año, incluso si se sienten perfectamente bien.
El dato: El Día Mundial de la Hipertensión se conmemora el próximo 17 de mayo
Mitos y Verdades
- Efecto de bata blanca: VERDAD. Algunas personas presentan niveles altos de presión arterial solo en el consultorio debido al estrés de la consulta, pero en casa su presión es normal. Por eso es vital el monitoreo domiciliario.
- El jugo de limón baja la presión: MITO. El limón es saludable y aporta vitamina C, pero no tiene la capacidad de tratar la hipertensión ni sustituye a los medicamentos.
- Control con remedios caseros: RIESGO. Infusiones de ajo o jamaica pueden ayudar mínimamente, pero nunca deben reemplazar el tratamiento médico. Abandonar fármacos por remedios naturales es la causa principal de crisis hipertensivas.
- El uso de sal: VERDAD. El exceso de sodio retiene líquidos y aumenta el volumen de sangre, elevando la presión. Reducir la sal es la medida no farmacológica más efectiva.
- «Si no me duele la cabeza, mi presión está bien»: MITO. La hipertensión rara vez da síntomas. Se le llama «el asesino silencioso» porque daña tus órganos sin que te des cuenta.
Consecuencias de la Hipertensión Sostenida

Si la presión no se controla, el cuerpo «se rompe» por dentro. La hipertensión arterial es una de las causas más importantes de infarto agudo de miocardio, enfermedad cerebro vascular y enfermedad renal crónica.
Esto sucede porque la presión alta destruye los filtros del riñón (glomérulos), llevando eventualmente a la necesidad de diálisis o trasplante.
En el corazón, las paredes se engrosan y se debilita al tener que bombear contra tanta resistencia, causando un infarto. En el cerebro, se rompen o bloquean las arterias, causando accidentes cerebrovasculares. En la retina, se dañan las arterias, causando pérdida de la visión.
Recomendaciones para el control adecuado

Para mantener tus riñones y tu corazón a salvo, dejamos algunas recomendaciones importantes:
- Reducción de sodio: Evita procesados, embutidos y sopas de sobre. Usa especias naturales para dar sabor.
- Dieta DASH: Rica en frutas, verduras, granos integrales y lácteos bajos en grasa.
- Actividad física: Al menos 150 minutos a la semana de ejercicio aeróbico (caminar rápido, nadar, bailar).
- Control de peso: Perder incluso un par de kilos puede reducir significativamente la presión.
- Adherencia al tratamiento: Toma tus medicamentos todos los días a la misma hora, aunque te sientas bien.
Recuerda, tu presión arterial es el termómetro de tu salud renal. No dejes que se dañen tus órganos por no cuidar tu presión.
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CSS

