Nereida Montero, joven de la comarca Ngäbe-Buglé, ejemplo de las oportunidades que hace posible la Universidad de Panamá

junio 14, 2025
«El tiempo es la moneda que no se recupera. El cambio comienza por uno mismo. Aprovechen el presente y luchen por sus metas”, dijo quien acaba de egresar de la carrera Ciencias de la Familia y Desarrollo Comunitario

Por: Alfredo Meléndez Moulton | Foto: Kara Marciaga

Con tan solo 29 años, Nereida Montero se ha convertido en un símbolo de perseverancia y esperanza para su comunidad de Guayabal, en el corregimiento de Alto Caballero, comarca Ngäbe-Buglé.

Tras nueve años de esfuerzo, sacrificios y múltiples desafíos, logró cumplir su sueño de convertirse en licenciada en Ciencias de la Familia y Desarrollo Comunitario, abriendo así el camino para futuras generaciones.

Gracias a la presencia de la Universidad de Panamá en los rincones más apartados del país, historias como la de Nereida son posibles. No solo se graduó; se convirtió en inspiración y ejemplo para muchos jóvenes, especialmente mujeres indígenas, que enfrentan barreras similares.

“Como en toda la vida, si no hay limitaciones, no hay motivación para empezar”, reflexionó Nereida. A lo largo de su trayectoria universitaria tuvo que lidiar con problemas económicos, falta de recursos y dificultades de horario.

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A pesar de ello, logró organizarse y priorizar sus estudios, demostrando que, con disciplina y determinación, los sueños sí se alcanzan.

Su camino no fue fácil. Ella y su hermana, que también culminó la misma carrera, fueron parte de un grupo inicial de 20 estudiantes. Hoy, apenas cinco o seis de ellos han logrado graduarse, lo que evidencia los grandes retos que enfrentan quienes apuestan por la educación en contextos vulnerables. “Hubo muchos retos. La carrera estaba estancada y costó reactivarla, pero al final lo logramos”, contó con orgullo.

Nereida no olvida a quienes la apoyaron en los momentos más difíciles. Agradeció de manera especial al ex-decano, profesor Enrique Wedemeyer, y a la profesora Colombia, figuras claves en su formación. “Recuerdo las palabras de la profesora Colombia: ‘Cuantos más límites se te presenten, es porque vas a ser una excelente profesional’. Esas palabras me dieron fuerzas para seguir”, comentó emocionada.

Con un llamado final, Nereida alentó a las mujeres y jóvenes de la comarca a no desperdiciar el tiempo. “El tiempo es la moneda que no se recupera. El cambio comienza por uno mismo. Aprovechen el presente y luchen por sus metas”, expresó con firmeza.

Su historia no solo enaltece a su familia y comunidad, sino que refleja el impacto transformador de la educación cuando llega con equidad y compromiso a todos los rincones del país.

Por: Alfredo Meléndez Moulton | Foto: Kara Marciaga