Razetti y Coloma: El debate no zanjado entre un hombre de la ciencia y un hombre de la fe

Por: Francisco (Larry) Camacho

La necesidad de encontrar explicaciones a lo que ocurría en su entorno y su incapacidad para hallar respuestas lógicas a las cosas extrañas que veían y sentían, hizo que los primeros humanos racionales atribuyeran a otros seres omnipotentes el origen de los raros hechos de su cotidianidad.

La lluvia, los truenos, el día, la noche, la llegada al mundo de los bebés, los movimientos telúricos, tuvieron como causas la voluntad de esos dioses…Ahí está, a decir de los estudiosos de la cultura y la historia antigua, el origen de las religiones.

Quizás, porque humanizaron a sus dioses, los griegos antiguos trataron de buscar por sí mismos las explicaciones de tales cosas. Así nació la ciencia, sustentada en la certeza de que como seres racionales y sensibles, los hombres (esos hombres) podrían generar teorías sobre esos fenómenos más allá de las explicaciones metafísicas según las cuales es voluntad de las deidades la presencia del cosmos y la ocurrencia de los hechos.

Son también aquellos filósofos griegos,  los primeros en pensar en cómo es que conocemos; la episteme, la llamaban.

Ciencia y religión han estado desde entonces en el mundo. Ninguna de las dos ha acabado con la otra. La primera, con sustanciales modificaciones que hacen que se supere a sí misma en una dinámica que no acaba. La segunda (la religión como creencia), es más antigua y ha pervivido en el tiempo, aunque con cambios muy lentos.

Si bien es una forma de conocer, sus postulados no se someten a la duda o a refutaciones como en la ciencia. El dogma religioso no se discute (hay que decir también que hay ciertos dogmas científicos).

En los anales de la historia están registrados muchos casos de confrontación entre los que explican las cosas desde la ciencia y los que lo hacen desde la religión.  

Luis Razetti, médico prominente  

La historia de la ciencia médica en Venezuela tiene entre sus principales figuras al doctor Luis Razetti (1862-1932). Con José María Vargas (1786-1854), cada uno en su tiempo y con sus particularidades, Razetti comparte el reconocimiento de ser el guía de una de las primeras escuelas de la medicina moderna en el país.

De joven, prestó servicios en zonas rurales de los estados Lara y  Zulia, y en la región andina, al occidente del país. Junto con su colega Antonio María Pineda (graduado en la Academia de París en 1880) Razetti apoyó como fundador y profesor al Colegio Federal de Primera Categoría de Barquisimeto (1884- 1904), donde se formaron los primeros bachilleres y doctores en Ciencias Médicas en el estado Lara. Se trata del antecedente más cercano del actual Decanato de Ciencias de la Salud de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado.

El Hospital de la Caridad de Barquisimeto (1877-1918), dice el historiador Carlos Giménez Lizarzado, será junto con el Colegio Federal de Primera Categoría, una suerte de proto hospital universitario del estado Lara. En esta empresa está, además de Razetti y Pineda, el doctor José de Jesús Freytez. Hasta antes de 1877, la carrera de medicina solo se cursaba en Caracas.   

El médico e historiador Ricardo Archila Medina, quien tiene una vasta obra historiográfica de la medicina venezolana, ofrece unos detalles interesantes sobre la vida de Luis Razetti que dan cuenta de su trascendencia en el mundo científico.

Graduado de doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad Central de Venezuela (1884) y en la Universidad de París (1893), donde se especializó en cirugía y obstetricia, Razetti es considerado el impulsor del “renacimiento de la medicina venezolana”.  

 El título le vine por ser, además de continuador de la obra de José María Vargas, el fundador de la Sociedad de Médicos y Cirujanos de Caracas. Es pionero en la enseñanza de la clínica en la Universidad Central de Venezuela, donde reformó las cátedras de Anatomía y Medicina Operatoria y promotor de los concursos para médicos internos en los hospitales.

Es fundador del Colegio de Médicos de Venezuela (1902) y de la Academia Nacional de Medicina (1904), de la que fue secretario perpetuo.

En el Hospital José María Vargas de Caracas, Razetti impartió la cátedra de clínica quirúrgica e introdujo al país técnicas e instrumentos de cirugía traídos de Europa. En sus Lecciones y notas de cirugía clínica, explica Archila, Razetti ofrece detalles de cómo atender una apendicitis, eclampsia puerperal, perforaciones intestinales tíficas y operación cesárea. Es, además, el primero en instalar una clínica privada en el país.

Razetti fue rector de la UCV en 1908 y antes había sido vicerrector de esta institución. Antes de que se creara el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, adelantó campañas contra el alcoholismo, la tuberculosis, la prostitución, las enfermedades venéreas, la mortalidad infantil y el cáncer. Por haber denunciado que muchos niños morían de inanición y enfermedades, el doctor Razetti fue exiliado a Curazao en 1924 durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, quien también cerró la UCV.

Razetti es uno de los pioneros del positivismo biológico en Venezuela. Su trabajo como difusor de la “medicina darwinista” en Venezuela, conocimiento que tuvo mucho auge en Europa con figuras como el español Santiago Ramón y Cajal, y Ernst Haeckel, le trajo varios inconvenientes al científico venezolano, ya que desde las aulas de la UCV enseñaba una doctrina que chocaba con los principios del dogma religioso.

Discípulo en la misma UCV de Adolfo Ernst -uno de los primeros maestros de la doctrina positivista en el país-, Razetti fue un ferviente promotor de la teoría del evolucionismo.

“Yo afirmo, sin temor a ser desmentido, que un profesor de Anatomía humana que no enseñe esa ciencia a la luz de la Doctrina de la Descendencia, no cumple su estricto deber, y se separa de la corriente actual de los conocimientos” aseguraba Razetti en uno de sus escritos que está compilado en sus Obras completas. Se trata de varios tomospublicados póstumamente por el Ministerio de Sanidad de Venezuela en 1964.   

Pepe Coloma, el sacerdote periodista

Eduardo Álvarez Torrealba fue un sacerdote que compartió sus labores clericales con el ejercicio intelectual. Fue un activo articulista en los tiempos en que la prensa tenía un rol más propagandístico que el periodístico que vino después (muchos de los diarios del siglo XIX, eran voceros de la ideología liberal y de los partidos de entonces). Álvarez Torrealba, quien firmaba sus escritos de opinión con el seudónimo de  Pepe Coloma, nació en 1868 en la ciudad de Quíbor, en el estado Lara. 

Álvarez Torrealba fue discípulo de notables figuras religiosas, en los tiempos en que en Venezuela las opciones de vida para los jóvenes eran muy limitadas. Un país encendido en guerras durante prácticamente todo el siglo XIX y hasta 1907 (cuando el lugarteniente y compadre del dictador Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez acabó con el último reducto del liberalismo amarillo en la batalla de Ciudad Bolívar), dejaba entre las pocas alternativas para los muchachos la de las armas o la del sacerdocio. Muy pocos, los hijos de hacendados y comerciantes acaudalados, podían ir a la universidad a hacerse médicos o abogados.   

Polémico periodista, en las páginas de La Religión de Caracas y el Eco industrial de Barquisimeto, Pepe Coloma fustigaba a la teoría evolucionista y sus seguidores en Venezuela, como Luis Razetti.

En 1904, el presbítero publicó el libro Ciencias biológicas, origen y evolución de las especies, origen y decadencia del hombre. El historiador larense Taylor Rodríguez afirma que Pepe Coloma fue, además, editor de los periódicos religiosos El ángel del hogar, El pensamiento católico y La razón. Eduardo Álvarez Torrealba o Pepe Coloma, fue párroco y vicario del templo de Nuestra Señora de Altagracia de Quíbor desde 1893 hasta su muerte, ocurrida en 1917.

La polémica entre el doctor Razetti y el padre Álvarez

La confrontación entre Pepe Coloma y Luis Razetti se dio en los años 1904 y 1905. La defensa de la doctrina evolucionista que el doctor Razetti hizo en la Academia de la Medicina y la publicación de artículos en algunos periódicos de Caracas como El Cojo Ilustrado, generó la reacción de Pepe Coloma, quien vio como una afrenta a la Iglesia lo que pregonaba el científico, que para entonces era también vicerrector de la UCV. El sacerdote periodista escribió en el diario Eco Industrial de Barquisimeto que:

El doctor Razetti, vicerrector de la Universidad Central de Venezuela, profesor de Anatomía Humana, y secretario perpetuo del Colegio de Médicos no pudo comprobar su tesis, no alcanzó a demostrar ni por la experiencia ni por la investigación científica que las fuerzas físico químicas pueden producir por sí mismas o en las retortas de un laboratorio, no ya un organismo vivo, ni siquiera una simple célula, ni siquiera un simple protoplasma. (…) Por no condesar a Dios, por no creer en la creación…. (ilegible) por no asentir a la verdad religiosa, por no creer en el milagro, echa a rodar su afirmación que moviéndose eternamente la acusa ordenadora sin fuerza directriz preexistente es la causa de todos los fenómenos que se suceden en el orden físico y en orden moral de la conciencia(…) Por fortuna para nuestra Patria esta afirmación ateo materialista, esa tesis del monismo evolutivo no ha echado raíces profundas; y de allí el empeño digno de mayor causa de pretender nuestro compatriota asentarla de fijo en su cátedra Anatomía Humana prestándole el brillo de su inteligencia y de su ilustración nada común.  ( [1]  )

En otra edición del mismo periódico de Barquisimeto, afirmaba el presbítero Álvarez en contra de Razetti lo siguiente:

Partiendo de que ‘la Biología se funda en la Anatomía, la Fisiología, La Química y la Mecánica’ y no en ‘las lucubraciones fantásticas de los filósofos de gabinete’ cree él que ‘el antiguo y clásico principio de la inmutabilidad de las especies quedó totalmente destruido’ ‘para dar cabida a la ciencia de la doctrina de la descendencia. Pero el señor profesor de Anatomía humana y no de Arqueología histórica, no aduce un solo testimonio que pueda comprobar el origen fabuloso o místico del primer libro de Pentateútico de Moisés. Y Moisés es el autor de ese Génesis que tanto espeluzna al Sr. Dr. Luis Razzetti y si a favor de la autenticidad de ese libro militan la enseñanza de la Iglesia, la tradición de los padres y doctores y los monumentos antiguos del Egipto, buena prueba tenemos en el mismo Catedrático de la Universidad Central pues que él no será tan acérrimo defensor de la transmutación de las especies de origen simio y de una materia eterna en eterno movimiento si no fuera porque se da la afirmación materialista de él, se estrella contra las enseñanzas de esa fábula que ha sobrevivido siendo el tesoro de dos pueblos esencialmente irreconciliables. Parece que el Dr Razzetti se ha impuesto algo así como la terrible misión de descristianizar a la juventud que se educa en las aulas de la Universidad como si para afirmar la hipótesis o congetura (sic) de la variabilidad indefinida de las especies fuera necesario atacar a Dios y no bastara para ello colocarse en el campo de la pura investigación científica y de la observación experimental. ( [2] )

La razón por la que Pepe Coloma fustigaba la tesis que el doctor Razetti sostenía, se basa en los escritos que este publicaba en revistas y periódicos como El Constitucional y El Cojo Ilustrado :

No he discutido ni discutiré nunca con sacerdotes de ninguna religión, sobre los orígenes del hombre y de la vida, porque semejante discusión sería, por lo menos inútil  (…) Se discute para convencer al contrario y no es posible que ni yo ni nadie pueda convencer a un sacerdote católico, de que el Génesis no encierra una doctrina científica legítima para explicar el origen de los seres organizados en la superficie de la tierra… ( [3])     

Más adelante, destaca en la misma columna periodística el reconocido científico venezolano lo siguiente:

Mi trabajo fue motivo suficiente para que el señor Pepe Coloma escribiera una larga serie de artículos en el Eco Industrial de Barquisimeto y en La Religión de Caracas, periódicos absolutamente inadecuados para sostener desde sus columnas una discusión estrictamente científica, como hubiera debido ser aquella, en la cual un sacerdote católico se hubiera propuesto de buena voluntad convencer de su error a un escritor científico de buena fe. ([4])         

No fue a un hombre sino a una institución a la que se enfrentó Luis Razetti. La Iglesia era un poder con un peso innegable en la opinión pública. Coloma y Razetti fueron hombres de ímpetu, aunque el sacerdote era urticante con su pluma. El debate en la opinión pública adquirió un cariz nacionalista mezclado con religión. Razetti explica en otros de sus escritos que:     

…El Centro Católico se creyó en el deber de publicar en un folleto los artículos del señor Pepe Coloma y de declarar que ‘ no podía ver con indiferencia que la Patria futura se viera sujeta a una especie de protectorado extranjero ejercido en lo intelectual por la influencia de las escuelas ateo materialistas de ultramar…Ya no era el Padre Álvarez sólo quien me atacaba, era toda una numerosa asociación religiosa la que me acusaba insidiosamente de querer implantar en la Universidad un protectorado intelectual extranjero, como si todas las ciencias que se enseñan en nuestra Universidad, hasta las Eclesiásticas, no fueren de origen extranjero. ([5])

El debate se dio en un contexto muy difícil para el país. Un par de años antes, entre 1902 y 1903, se produjo el bloqueo a las costas venezolanas por parte de varios buques enviados por potencias europeas que reclamaban el pago de deudas adquiridas por el Gobierno en el siglo XIX.

Desde diversos sectores del país, aun los enemigos del dictador Cipriano Castro, se cerraron filas en defensa de la soberanía nacional. El imaginario del patriotismo estaba muy arraigado en Venezuela desde la guerra de Independencia de España (la más sangrienta del continente, 1810-1823).

Aún estaban frescas las heridas por el ataque europeo a las costas cuando el debate entre creacionismo y evolucionismo entró en liza. El doctor Razetti afirmaba: Pero, aquellas palabras, protectorado extranjero, sonaban bien entonces en el oído del pueblo venezolano, que acababa de presenciar el inicuo bloqueo de las costas de la Patria. ([6])         

La discusión entre estos personajes copó otros escenarios –esta vez de carácter científico-, como la misma Academia Nacional de Medicina que fundó Razetti. La institución analizó la postura del distinguido doctor Razetti, y lejos de lo que podía esperarse, no se alineó con el médico fundador al no aceptar la tesis evolucionista como doctrina, aunque tampoco suscribió como verdad la propuesta creacionista de Pepe Coloma y los otros sacerdotes. Veamos parte de la declaración de la Academia:

…Considerando que el doctor L. Razetti espera de esta Corporación un fallo justo que diga si son o no legítimamente científicas las conclusiones del trabajo que leyó el 1 de septiembre del año pasado…Declara que los fundamentos que sirven de base a las mencionadas conclusiones, son una consecuencia legítima de lo que la ciencia actual enseña, sin que se entienda que la Academia les presta con su autoridad el carácter de una verdad indiscutible.   ([7])      

Se libraba de esta manera la Academia que el mismo Razetti había fundado de un compromiso embarazoso, y dejaba en claro que no estaba dispuesta a enfrentarse al poder eclesiástico.

El total de votantes para esta declaración fueron 18, de los cuales 16 dieron su apoyo al fallo corporativo, uno sufragó de manera negativa y otro salvó su voto (quizás, uno de esos casos fue el del doctor José Gregorio Hernández, médico y hombre de fe al mismo tiempo).

La disputa entre Razetti y los religiosos se dispersó en el tiempo. Al eminente científico se le recuerda como un hombre que dejó una impronta positiva en la medicina en el país. Pepe Coloma, también está en la memoria de sus coterráneos que muestran con orgullo el legado de un hombre persistente que defendió lo que creía correcto en el tiempo que le tocó vivir.

La doctrina evolucionista siguió con mucha fuerza en el ámbito académico y la Iglesia ha mantenido su feligresía. Cada una por su lado, ciencia y religión, conviven en una sociedad cada vez más abierta a la diversidad de pensamiento.

Es mejor que así sea.  


[1] COLOMA, Pepe. “Origen y relación de las especies- Origen y descendencia del hombre” en  Eco Industrial. Barquisimeto, 24 de febrero de 1904.  Año VIL. mes IV. Pág.1

[2] COLOMA, Pepe. “La tesis del Dr Razetti” en Eco Industrial. Barquisimeto, 17 de febrero de 1904, año VIII, mes IV Nro. 1719. Pág.1

[3] RAZETTI, Luis. “La doctrina de la descendencia”, columna Lunes Científico en El Constitucional. Caracas. 17 de febrero de 1908 Año VIII. Nro. 2.180 p 1. Tomado de Razetti Luis Obras Completas Tomo II Divulgación. Caracas Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. 1962. Pág.214     

[4] Ibidem

[5] Ibidem

[6] Ibidem

[7] Declaración de la Academia Nacional de Medicina, emitida en Caracas el 4 de mayo de 1905. Tomado de Pepe Coloma recopilación de algunos de sus escritos. 1976. Pág. 67   

Francisco (Larry) Camacho

Profesor categoría Asociado de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, Barquisimeto, Venezuela.  Licenciado en Comunicación Social , magíster scientiarum en Historia,  y doctor en Historia.  Ha sido periodista y fotógrafo de diversos medios impresos en Venezuela.  Desde 2016, es el director de Mayéutica revista científica de humanidades y artes, del Decanato Experimental de Humanidades y Artes de la UCLA. (Arbitrada e indexada).ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0528-9523