“Si uno no se cuenta así mismo, vendrán otros a contarnos como no somos, y ese es un peligro muy grande”, reflexiona el escritor y ensayista panameño, quien este jueves 21 de mayo, presentará en Vigo, su novela «Crónicas del solar», Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá
Por: Violeta Villar Liste
Pedro Crenes Castro es un embajador con las credenciales simbólicas que le ha concedido su amor de hijo hacia Panamá. Su embajada es muy particular: está edificada sobre columnas firmes, con libros que cuentan de algún modo al país y a sí mismo.
Todo panameño, cabe explicar, nace con esa herencia y ese mandato: ser embajador, con o sin credenciales oficiales, y puente, en su caso, literario.
“Allí donde me han invitado a estar para hablar de literatura y para hablar de libros, siempre termino hablando de Panamá, como no puede ser de otra forma. Para poder exportar nuestra historia, escrita y narrada por nosotros mismos, tenemos que aprovechar cada oportunidad para hablar de literatura panameña”, explica el escritor panameño, residenciado en España, y en concreto, en la ciudad de Vigo (Galicia).
Siempre hay buenas razones para conversar con Crenes Castro, quien es también el coordinador del espacio Viernes de Literatura Panameña y Cultural de La Web de la Salud, un refugio semanal que cumple también esta misión de puente y diplomacia cultural, gracias a su generosa guía.
La razón mayor que propicia este diálogo, tiene un qué, un cómo y un dónde en perfecta crónica periodística: este jueves 21 de mayo, presentará en Vigo, su novela «Crónicas del solar», Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró de Panamá, de la cual destacó el jurado su “hondura filosófica y simbólica”, al abordar el paso de la infancia a la vida adulta mediante una “estructura sólida y redonda, capaz de convertir una historia íntima en una reflexión universal sobre la memoria y el tiempo”.
La actividad propiciará el diálogo con los amantes de la buena literatura, en la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Vigo (Avenida García Barbón, 5, 36201 Vigo) a las 19:30 horas de España.
Estará acompañado por la escritora Marta Currás, “con quien conversará sobre literatura, memoria y el poder de la ficción para reconstruir el pasado” y su editora, Beatriz Celaya, con quien también abordará el alma de esta novela que plantea una pregunta central: ¿puede la literatura ajustar cuentas con el pasado?
“A través de la voz de Jorge Castro, un escritor que recuerda desde el solar de su infancia las circunstancias que marcaron su vida, la novela reconstruye la memoria íntima de un barrio, una familia y un país: el Panamá de los años ochenta. La obra mezcla memoria, identidad y transformación personal en un relato cargado de fuerza simbólica y emocional”.
Hay una casualidad muy relevante: el 21 de mayo, día de la presentación de Crónicas del solar, es el Día del Médico en Panamá y aniversario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá.
Pedro Crenes Castro ha defendido esta otra misión sanadora de la literatura. Un poder que persiste incluso cuando la palabra fin parece cerrar el ciclo de la lectura de cada libro.
Desde este medio, que también es suyo, celebramos la feliz coincidencia de esta presentación, en una fecha que honra a quienes sanan y salvan.

“Le tengo mucho cariño a Crónicas del solar”
Pedro Crenes Castro, narrador, crítico literario, referente de las letras panameñas y una voz representativa de la literatura de uno a otro continente, reconoce que le tiene mucho cariño a Crónicas del solar.
“Surgió la primera idea en el año 2002, la escribí en su primera versión para un premio literario que convocaba el periódico español Marca, tenía que ser sobre deporte y, sujeto a las bases, la escribí enlazando la idea con mi barrio de Calle S, donde se cambiaba de deporte por temporadas, según lo que estuviera de moda. En esa primera versión había una entrevista intermedia que le hacía un periodista deportivo al protagonista de la novela, que después quité para ajustarla”.
“Leyendo la novela Los cielos de curumo, de mi amigo Juan Carlos Chirinos, de Venezuela, una novela buenísima, una frase suya me dio la clave que necesitaba para darle la consistencia definitiva. La presenté al Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró, y felizmente fue premiada”.
Esta edición española, cuenta, la publica Alt Autores, con Beatriz Zelaya, su editora, al frente. «Es una alegría que haya decidido publicarla».
Un camino abierto y un estímulo

-Ganar el Miró es, en cierto modo, ganar el Nobel de la Literatura panameña…
-No sé si llamarlo Nobel panameño, pero definitivamente es el galardón más importante que tenemos y tiene a nivel internacional muy buena consideración. Para mí, ganarlo con esta novela ha supuesto un camino abierto y un estímulo.
Que un jurado formado por Aroa Moreno Durán de España, Ana Cristina Rossi de Costa Rica y Errol Caballero de Panamá, fallen por unanimidad premiando tu trabajo, es un privilegio que se agradece. Las puertas que abre que tu obra haya sido premiada con el Miró, son muchas. Ya era hora de que esta novela encontrara su casa en España, y espero que viaje mucho y siga llevándome a más lectores.
La literatura tiene esa capacidad de mejorarlo todo, pero no hay que abusar
-¿Somos los mismos, desde la memoria, cuando la escritura nos reconstruye?
-Yo creo que no, no somos los mismos desde la memoria. Toda reconstrucción de quienes fuimos, o creemos que fuimos, siempre es arbitraria, la modelamos al gusto de nuestras emociones, no de nuestras reflexiones; y eso es a lo que llamamos nostalgia.
Nunca hay que dejarse derrotar por ella, y tiene mucho de romanticismo. Romantizar el pasado siempre es peligroso, recordar es fundamental, «recordar es vivir».
Sentarse, en el caso de esta novela, en el solar de la infancia y la primera juventud es divertido, emocionante, pero hay que evitar quedarse atrapado.
Los ochenta fueron años de mucha incertidumbre y conviene recordarlos también así, haciendo justicia a lo que de verdad ocurrió. La literatura tiene esa capacidad de mejorarlo todo, pero no hay que abusar.
-¿Por qué es importante recuperar la infancia en el acto de la escritura?
-Quizá tenga que ver con la capacidad que debe tener el escritor de recuperar las emociones primigenias: allí están los mimbres con los que empezar a construir las emociones de tus personajes.
Los adultos estamos hechos de los niños que fuimos, y creo que esa capacidad de recuperar la infancia y ver las primeras emociones desde una perspectiva literaria ayuda al escritor en el desarrollo de sus propios personajes.
Poder recuperar tanto lo que sentimos por nosotros mismos como niños (o que recordamos que sentimos) y también la mirada como niños sobre el mundo que nos rodeaba entonces, es necesario para ser hacer que otros puedan vivir las emociones que construimos a través de nuestros personajes de ficción.
-¿Cuánto hay de Panamá, de España, de la vida… en esta novela?
-Hay mucho de Panamá, allí transcurre la novela, pero hay un capítulo dedicado al Mundial de Futbol de 1982, donde se puede ver lo español permeando la vida cotidiana del barrio.
Allí vemos a unos muebleros gallegos, que eran muy conocidos allí en mi barrio. Me gusta decir que esta vida de Jorge Castro, si bien tiene similitudes con algunas de mis vivencias, en realidad se trata de la vida que me habría gustado tener.
Panamá, su historia reciente, es protagonista como fondo de esta novela: delante la vida de los personajes, pero detrás reverbera el sonido de los acontecimientos más importantes de la historia panameña.
Si uno no se cuenta así mismo, vendrán otros a contarnos como no somos

-¿Cómo siente que su voz ha ayudado a trasladar la escritura panameña más allá de Centroamérica y la región?
-La verdad es que yo no sabría medir esto. Allí donde me han invitado a estar para hablar de literatura y para hablar de libros, siempre termino hablando de Panamá, como no puede ser de otra forma.
“Para poder exportar nuestra historia, escrita y narrada por nosotros mismos, tenemos que aprovechar cada oportunidad para hablar de literatura panameña.
Hay algo que creo es evidente: si uno no se cuenta así mismo, vendrán otros a contarnos como no somos, y ese es un peligro muy grande, y ya lo hemos afrontado y no lo hemos hecho bien, precisamente por el desconocimiento total que se tiene de Panamá, por la falta de exportación de nuestra literatura, de nuestro relato”.
En muchas circunstancias internacionales en la que nos hemos visto, y en muchas listas en las que estamos, en muchas desconfianzas que hay con Panamá, está el hecho de que no se nos conoce, reflexiona.
“Creo que es bueno que los escritores, allí donde vayamos, hablemos de nuestro trabajo y del trabajo de otros para que pueda verse una pluralidad de miradas que ofrezcan esa confianza que necesitamos”.
-Escribir, escribir y contar. Y, además, ¿cómo lograr promover las ganas de leer literatura panameña en casa y más allá de las fronteras?
-La pedagogía de la lectura es una larga insistencia, una necedad tesa que hay que mantener más allá de los obstáculos que nosotros mismos nos ponemos o que nos imponen.
Las instituciones culturales adolecen de conocimiento literario, así que hay que insistir, insistir e insistir. Se están haciendo muy buenas cosas, tanto dentro como fuera de Panamá. Lo que necesitamos es, una vez más, la exposición, ser exportados.
Esta semana se está celebrando en Panamá el Festival Centroamérica Cuenta, que es un escaparate excelente, y tengo la sensación de que no se entiende bien esto.
En este festival, no solamente debemos ser escenario, debemos tener voces autorizadas por el conocimiento literario, y creo que las tenemos.
Así que yo agradezco muchísimo a Centroamérica Cuenta, a toda la organización, y a Sergio Ramírez y a Claudia Neira por esta oportunidad renovada de ser escenario y también tener voz, para que la literatura panameña también sea tomada en cuenta fuera del país.
La escritura que vendrá
-¿Qué escribe ahora Pedro Crenes Castro y cuál será la próxima sorpresa?
-Escribir, siempre estoy escribiendo. Hay algunos proyectos casi cerrados: escribir y publicar nunca es lo mismo. Lo que sí puedo adelantar es que pronto mi libro de cuentos Cómo ser Charles Atlas, verá la luz también en España, en breve.
Promete contar más detalles de esta nueva publicación y saluda con entusiasmo a los lectores de La Web de la Salud.
-El libro será presentado en Vigo. ¿Cuándo en Panamá y en otros destinos?
-En Panamá todo dependerá de la editorial. Viajo a Madrid y a Barcelona en junio, después a Salamanca en agosto, y quizás a la vuelta del verano aquí, otra vez Madrid y quizás otras ciudades. Ya iremos viendo poco a poco. Así que todo está a la espera. A ver cómo transcurre la vida de esta novela.
Por: Violeta Villar Liste | redaccion@lawebdelasalud.com

