Una “travesura” dio origen al cateterismo cardiaco

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El primer cateterismo cardíaco se le debe al doctor Werner Forssman, un radiólogo alemán quien introdujo un catéter en su propio corazón en 1929. Esta “travesura” le costó su expulsión del hospital, pero fue el inicio de una metodología cuyo uso es rutinario por los especialistas, explica el doctor Tomás Sanabria, quien detalla los alcances de este procedimiento.

-¿En qué consiste un cateterismo cardiaco?

Cateterismo cardíaco es un procedimiento médico moderadamente invasivo, por medio del cual se introduce un catéter (o una fina “manguera” de alta tecnología) a través de una arteria o vena del organismo.

Este catéter avanza dentro del vaso sanguíneo bajo visión radiológica (por Rayos X) y así se puede proceder a inyectar contraste en diferentes segmentos del corazón (angiografía), incluyendo las arterias coronarias, y hacer diagnósticos precisos de las cavidades y vasos cardiacos. 

En forma adicional, el “cateterismo cardiaco” permite medir presiones dentro de cada cavidad cardíaca y tambien obtener nuestras de la sangre en cada cavidad estudiada para entender las diferentes enfermedades del corazón, saber qué tan avanzada o no se encuentra y así seleccionar el mejor tratamiento a recomendar para un paciente cardiópata.

El primer cateterismo cardíaco lo realizó el doctor Werner Forssman, un radiólogo alemán quien introdujo un catéter en su propio corazón en 1929.

Esta acción le costó su expulsión del hospital donde trabajaba, pero esa “travesura” dio inicio a esta metodología.  

Los avances en las técnicas llevaron al uso rutinario del cateterismo para evaluar la más común de las enfermedades cardíacas: la enfermedad coronaria, primera causa de muerte en el mundo occidental. Esta técnica, la angiografía coronaria, fue desarrollada por Mason Sones a inicios de la década de 1960.

Con la popularización de esas técnicas, los avances no se limitaron a hacer estudios diagnósticos del corazón, sino de cualquier arteria o vena del organismo. 

-¿Cómo ha sido la evolución de esta técnica desde el punto de vista médico y de tecnología médica?

En la siguiente década la técnica avanzó y convirtió la arteriografía coronaria en uno de los procedimientos más utilizados para el diagnóstico preciso de la enfermedad coronaria, causante de los infartos al miocardio y angina de pecho.  

La evolución del cateterismo cardiaco con fines diagnósticos progresó para convertirse en procedimientos terapéuticos, es decir no solo se trataba de estudiar y explicar la causa de la enfermedad y en cuál parte del corazón estaba produciéndose el problema sino, por el contrario, en poder resolverlo, al destapar y/o tratar arterias obstruidas.

En 1977 el doctor suizo Andreas Gruentzig inició una nueva era, al dilatar por primera vez una arteria coronaria en un ser humano, al abrir con un balón inflable una obstrucción en una de las arterias enfermas… 

La primera réplica de dicha intervención en Latinoamérica la realizó el Dr. Eduardo Souza en Sao Paulo (1979) y luego nuestro equipo, por primera vez en Venezuela, en 1980.  

El conocimiento avanzó rápidamente y, tras observar que había un porcentaje relativamente alto de obstrucciones en esas arterias, se desarrollaron e introdujeron los “stents”  coronarios, una especie de malla tubular muy fina y de alta tecnología que evita que se re-obstruya el vaso que ha sido tratado,  dispositivos  que hoy en día son una norma en el tratamiento de esta común y seria enfermedad.

-¿En cuáles patologías se recomienda este procedimiento?

El cateterismo cardíaco puede llevarse a cabo con fines diagnósticos o terapéuticos. Desde el punto de vista diagnóstico la indicación más frecuente es para detectar, confirmar o descartar la existencia de obstrucciones en las arterias coronarias y del infarto, primera causa de muerte en nuestra sociedad occidental.

De igual modo, se puede utilizar el cateterismo cardíaco para detectar enfermedades congénitas del corazón o trastornos valvulares adquiridos, sin embargo, con los enormes avances de la ecocardiografía y otros métodos no invasivos, muchas de las enfermedades valvulares y estructurales del corazón pueden ser diagnosticadas con precisión con esos métodos de imagenología cardíaca, no así la enfermedad de las arterias coronarias.

Desde el punto de vista terapéutico, es decir, tratamiento, el cateterismo cardíaco es usado con la mayor frecuencia para el tratamiento de enfermedad coronaria y el tratamiento de enfermedades valvulares, incluso con el cambio de válvulas dañadas como ocurre con las válvulas aórtica y mitral, y otras todavía en fase experimental.

 -¿Cuáles condiciones debe reunir un paciente para someterse a esta técnica?

Las condiciones que debe reunir un paciente para someterse a esta técnica es obviamente que exista una indicación formal para llevar a cabo dicho estudio y/o procedimiento.

Adicionalmente el paciente debe ser evaluado clínicamente para saber sus condiciones generales:

No deben existir contraindicaciones para llevar a cabo el procedimiento como alergia a alguno de los componentes o contrastes que se utilizan para el estudio.

Tampoco debe presentar un daño renal que podría perjudicar al paciente en caso de tener que utilizar contraste yodado, el cual permite visualizar estructuras cardíacas y obstrucciones arteriales cuando ameritan ser tratadas.

-¿Qué debe saber un paciente con respecto a la duración del procedimiento y de los resultados que podrá obtener el especialista?

El cateterismo cardíaco diagnóstico suele ser un estudio muy breve que usualmente se realiza en un tiempo que puede variar entre unos 30 minutos o una hora y media como máximo. Los resultados se obtienen en forma prácticamente inmediata.

El cateterismo terapéutico depende del sistema y el procedimiento que se realice, bien se trate de una intervención coronaria, de enfermedad congénita, de enfermedad valvular, un procedimiento diagnóstico o terapéutico de electrofisiología para evaluar y tratar algunas de las arritmias que puedan ser resueltas por esta vía.

-¿Existen riesgos para el corazón u otras partes del organismo durante el tiempo que dure el procedimiento?

Cualquier procedimiento médico conlleva algún tipo de riesgo de morbilidad o mortalidad. En el caso del cateterismo cardíaco los riesgos son muy bajos, desde el punto de vista diagnóstico, y los riesgos en la intervención van a depender del riesgo implícito de la enfermedad que presenta el paciente.

Por ejemplo, es un riesgo mínimo en un paciente a quien se le realiza una angiografía coronaria para descartar electivamente la obstrucción de algunas arterias importantes del corazón.

Por el contrario, si el paciente presenta una situación como shock cardiogénico con un infarto masivo o una ruptura por infarto de una válvula cardíaca, esta situación lo lleva a convertirse en un estudio de alto riesgo con una morbilidad y mortalidad elevada, pero son casos excepcionales. La mayoría de los cateterismos cardiacos diagnósticos, particularmente coronariografía, son de mínimo riesgo con mas del 99% de seguridad practicados en instituciones y por operadores experimentados.

-¿En cuánto tiempo se recupera el paciente y puede volver a una vida normal?

La recuperación del paciente sometido a un cateterismo cardíaco es muy rápida. Cuando hay una recuperación lenta se debe, de manera principal, a la enfermedad que tiene el paciente mucho más que al procedimiento per sé.

Las vías de acceso para realizar un cateterismo cardíaco son esencialmente por vías arteriales o venosas.

La vía venosa, usualmente, no requiere mayor reposo ni atención.

La arterial, usualmente, es por vía del miembro superior que puede ser radial, braquial o femoral a nivel de la ingle. En esta última se recomienda reposo moderado por unas 24 horas; en las demás, con 6 horas de reposo es suficiente.

Otras vías de acceso que son usadas de manera menos frecuente, requieren orientación específica por el médico que hace el procedimiento en particular.

Dr. Tomás Sanabria Borjas

Tomás Sanabria Borjas es médico cardiólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela con postgrado en Medicina Interna y Cardiología en la Universidad de Harvard. Es fundador y miembro de sociedades médicas en Venezuela. Ha sido profesor itinerante, invitado en universidades de los EEUU y Francia, y galardonado y reconocido con premios nacionales e internacionales, entre ellos el de la Fundación Venezuela Sin Límites por su iniciativa en telemedicina, desarrollada en el Proyecto Maniapure, organización sin fines de lucro para llevar asistencia médica a las zonas menos atendidas y más vulnerables del país, y por el World Economic Forum, y su brazo Schwab Foundation, como emprendedor social desde 2012. Es especialista del Centro Médico de Caracas.

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