Medicamentos para el covid-19, mito o realidad

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Conversar sobre los mitos y realidades asociados a la cura del coronavirus es cada vez más pertinente.

De igual modo, sobre los avances de la ciencia en relación con los tratamientos.

Al respecto, la Dra. Ivonne TorresAtencio, directora del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP), y la Dra. Claudia Vaca, miembro del Comité de Expertos en Farmacovigilancia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fueron invitadas por el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) de Colombia para dialogar sobre Medicamentos para el covid-19, mito o realidad.

Desterrar los mitos

El primer gran mito está asociado al poder curativo de la hidroxicloroquina (HCQ), que la Dra. Ivonne Torres-Atencio, también investigadora asociada del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat AIP), se encarga de aclarar.

Dra. Ivonne Torres-Atencio

Señaló que ensayos clínicos aleatorios han mostrado que la HCQ no ayuda a las personas con covid-19 a mejorar o prevenir el virus.

De hecho, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FAD, por sus siglas en inglés) la autorizó de emergencia al inicio de la pandemia, pero luego se retractó y ya no aparece en ninguno de los esquemas o guías de tratamientos de los Estados Unidos.

Advirtió que la publicidad engañosa generó alta demanda en varios países y la gran consecuencia fue que los pacientes que la deben utilizar en dolencias para las cuales sí está autorizada, como lupus eritematoso sistémico o artritis reumatoide, sufrieron por la escasez.

Tampoco es cierto que la ivermectina “mata al coronavirus en dos días”.

En realidad, es un medicamento usado para tratar los parásitos de los gusanos.

Los científicos no aprueban su uso como antiviral y los ensayos clínicos hasta ahora no han probado su capacidad de curar o mejorar el covid-19.

Otro mito que satura las redes es el uso de la oleandrina “compuesto producido por el arbusto de la adelfa” que incluso puede producir latidos irregulares, de allí el peligro de ingerir la planta.

La especialista aclara que el Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos probó la oleandrina en células infectadas por coronavirus, en el mes de mayo, y los resultados no han sido concluyentes.

De esta forma, las personas se deben olvidar de curaciones milagrosas así la planta se reproduzca en el jardín de su casa.

Otros aspectos repetidos hasta el cansancio, pero que las mentiras quieren convertir en verdad por insistencia, son aclarados por la especialista para la comunidad:

-Los desinfectantes, solo para limpieza de casa, ayudan a frenar la propagación del virus si se emplean de manera correcta. La persona debe usar guantes y nunca mezclar la lejía y el amoníaco. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda lavar primero con jabón o detergente, enjuagar y luego desinfectar con lejía.

-Ciertos desinfectantes de manos con alcohol de madera o metanol pueden ser peligrosos. “Asegúrese de usar marcas con más de 60% de etanol o 70% de isopropanol”.

-La luz ultravioleta es usada por los investigadores para esterilizar las superficies, pero por más que la persona se exponga a esta luz jamás matará el virus y sí puede causarle quemaduras en la piel.

-De igual modo, advierte que la evidencia científica no apoya ningún tipo de suplemento dietético “de plata coloidal para ninguna enfermedad o condición”. De hecho, la piel se podría poner azul y dificultar la acción de antibióticos y otras medicinas.

Tratamientos en investigación

La Dra. Torres-Atencio detalla que la aprobación de un tratamiento debe pasar por varios niveles de evidencia, criterios desarrollados en 1979 por un grupo de especialistas canadienses.

En 1989, otro experto, Sackett, complementa estos niveles de evidencia en un artículo sobre agentes antitrombóticos.

Ambos sistemas coinciden que son los llamados Ensayos Controlados Aleatorios (ECA) los situados en el nivel más alto de las jerarquías porque “están diseñados para ser imparciales y tienen menos riesgos de errores sistemáticos”.

De igual modo, a la fecha, los tratamientos que se nombrarán están en fase de estudios clínicos y no han probado ser 100% eficases.

Remdesivir

Explica que se desarrolló de manera inicial para el virus del ébola “pero también ha demostrado actividad in vitro frente al SARS-CoV-2”.

En julio, la Unión Europea autorizó su uso en adultos y mayores de 12 años con neumonía y que requieran oxígeno.

“En España se recomienda utilizar remdesivir en el caso de tratamientos con una duración máxima de cinco días en pacientes con covid-19, hospitalizados que requieran  oxígeno suplementario, pero no ventilación mecánica u oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO)”.

Corticoides-dexametasona

Actuaría en reprimir la producción de proteínas de tipo inflamatorio. El efecto no es de inmediato y es preciso esperar varios días. No se puede dar supradosis ni retirar de manera brusca. Una automedicación puede ser fatal. Su uso es en pacientes hospitalizados que hayan necesitado suplemento de oxígeno.

Plasma de convaleciente

La FDA lo permite en tratamientos de emergencia. Todavía no hay suficiente evidencia con respecto a su eficacia (Ver: https://lawebdelasalud.com/que-es-el-plasma-de-convaleciente/)

Otros tratamientos que tienen un perfil inmunomodulador y que solo se están evaluando en el contexto de estudios clínicos son contra citocinas como la IL-1, IL-6; inhibidores de las enzimas JAK (en concreto el Baricitinib, inhibidor de vía oral) y en China se ha usado el Interferón alfa-1b en pacientes covid-19 “principalmente por inhalación de atomización” pero todavía sin presentar datos clínicos”.

La Dra. Torres-Atencio también citó un novedoso tratamiento, aprobado en la Unión Europea y es la citosorción “que actúa absorbiendo un amplio espectro de citoquinas”.

Otra terapia, también en la línea de la hemoperfusión, es la purificación “con nanotecnología a través de unas exclusivas perlas de polímero que modulan fisiológicamente la respuesta inmunológica, sin eliminarla por completo”.

Terapias no farmacológicas

Más allá de la parte terapéutica, hay técnicas que alivian al paciente covid.

Una es la posición de prono (boca abajo), técnica que aplica a quienes tienen dificultad respiratoria.

Reduce el riesgo de ventilación mecánica, hay menor comprensión del pulmón y mejora las funciones del corazón.

Hay otra técnica llamada la oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), que ayuda a ofrecer un apoyo respiratorio al paciente (como una especie de pulmón externo), distinta a la ventilación mecánica.

La Dra. Torres-Atencio también advirtió que es importante insistir a los pacientes no dejar de tomar su medicación habitual de acuerdo al tipo de patología.

Biotecnología y monoclonales

La Dra. Claudia Vaca, quien también es profesora de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), conversó sobre Biotecnología, medicamentos y pandemia.

Dra. Claudia Vaca

Hizo especial referencia a la Escuela de Pensamiento Universitario, “una apuesta decidida de la UNAL” por lograr que quienes trabajan en la investigación y en la parte académica “tengamos incidencia en la vida pública y en las decisiones”.
En su caso, lidera el Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder, que entre otras iniciativas forma parte del Proyecto Dime (http://www.proyectodime.info/informacion-regional/informacion-seleccionada-sobre-covid-19/) que en esta coyuntura aporta información de interés público, desde la visión de especialistas de nueve países, de terapias farmacológicas, procurando aclarar la incertidumbre en medio del exceso de información sin que medien intereses comerciales.

La Dra. Vaca comenzó por compartir dos mensajes:

-Las vacunas, los anticuerpos monoclonales y otros biológicos, transformaron la forma en que los médicos tratan, previenen o curan enfermedades no transmisibles, incluido el cáncer, trastornos autoinmunes y posiblemente el covid-19

-Fomentar la competencia, reducir barreras regulatorias innecesarias a la entrada de competidores esenciales y en particular promover la sustitución por las versiones más baratas permitirá un mejor acceso y salvará más vidas.

Detalló que los anticuerpos son proteínas “generadas por el sistema inmune” del ser humano y una forma de defensa propia del organismo.

Existen dos tipos de anticuerpos:

-Policlonales: “Son una mezcla de anticuerpos producidos por distintas células del sistema inmune. Se extraen de la sangre animal y se usan como sueros o terapias de plasma de convaleciente para tratar enfermedades tipo covid-19 o la rabia.

Monoclonales: Son anticuerpos únicos, expresados a partir de células inmunes idénticas que pueden fabricarse a escala comercial utilizando sistemas celulares. En este caso se emplean técnicas biotecnológicas para su creación.

Destacó que estos anticuerpos monoclonales son el grupo con más expectativas mundiales para el manejo del covid-19.

A septiembre 2020 existían 25 anticuerpos monoclonales en investigación clínica para el tratamiento del covid-19.

De estos 25, los más investigados, ya usados en otro tipo de enfermedades, son tres:

El tocilizumab: Hay 68 estudios clínicos registrados. El estudio fase 3 Covacta indica que no reduce mortalidad ni representa mejoría clínica, pero sí disminuye la estancia hospitalaria del paciente con coronavirus.

Es el más estudiado y se usaría en quienes desarrollen pulmonía. La idea es atender al paciente que desarrolle inflamación multisistémica.

Sarilumab: Unos 21 ensayos clínicos registrados. El estudio fase 3 concluye que frente a placebo, este medicamento no representa beneficios significativos para el paciente covid-19

Siltuximab: Todavía es una investigación en curso y sin resultados.

La especialista observa que en el caso del tocilizumab, que como ya se explicó es el más estudiado, tiene patente caducada en 2017 por lo cual se facilitan las versiones biogenéricas, además está registrado en la mayoría de los países de América Latina.

Observa que esta sería una puerta para su producción global y reducción de precios que garanticen mayor acceso a la población.

Desde esta perspectiva, reflexiona que la pandemia es también una oportunidad “para repensar (y actuar sobre) las prioridades regulatorias de los países en función de la protección de las poblaciones y en la idea de que los Estados tomen decisiones en función de su propio contexto”.

Violeta Villar Liste
redaccion@lawebdelasalud.com

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