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¿Te sientes cansado de la rutina? ¿Te gustaría descubrir nuevas habilidades? ¿Has dejado de tomar en cuenta tus verdaderos intereses? ¿Hay cosas nuevas que te están interesando?

Por: María Mercedes Armas (Psicóloga)

La licenciada María Mercedes Armas Barrios es psicóloga. Egresada de la Universidad Central de Venezuela. Es integrante del Observatorio Venezolano de los DDHH de las Mujeres y del Centro de Investigación Social Formación y Estudios de la Mujer.
@psico.mm.armas
mariamercedesarmas2112@gmail.com

Tenemos la percepción de que el inicio de un nuevo año nos ofrece una nueva oportunidad para cambiar y mejorar en nuestras vidas, nos ofrece esperanza y una especie de oportunidad para hacer un “borrón y cuenta nueva”; sin embargo, los propósitos de año nuevo se tienden a romantizar y se van quedando en la cabeza o en el papel y no pasan de ser buenas intenciones. ¿Por qué sucede esto?

Para entender el proceso que implica trazarse nuevos propósitos a inicio de año, revisemos algunas de las expectativas, creencias y necesidades que implica:

  • La necesidad de dejar atrás cosas negativas y difíciles de resolver.

Los problemas son difíciles de afrontar y queremos aliviar esa carga.

  • La sensación de tener una nueva oportunidad.

La idea de empezar de cero es atractiva porque produce un alivio momentáneo pero no es realista. Es importante aprender a valorar las experiencias que hemos tenido por negativas que sean y extraer la sabiduría o habilidades que nos permitieron desarrollar.

  • El pensamiento mágico sobre el poder de los deseos para cumplirse por sí mismos.

Es frecuente escuchar el mensaje de que si deseas algo con suficiente fuerza se logrará; esta creencia puede colocarnos en la situación pasiva de esperar sin hacer nada y sin comprometernos con nuestras mismas necesidades de cambio.

  • No reconocer que tendemos a procrastinar.

Posiblemente arrastramos, desde hace tiempo, la tendencia a procrastinar y pensamos que el año nuevo borra lo pasado y nos dará una perspectiva diferente; sin embargo, esta tendencia hay que trabajarla para erradicarla.

  • No reconocer que el cambio lo hacemos nosotros no el “año nuevo”.

Esto implica poner afuera de nosotros el poder de hacer cambios y lograr metas.

  • Se basan en las emociones y no en reales determinaciones.

Es agradable sentirse animado, con fuerzas y alegría para emprender el nuevo año; sin embargo lo más frecuente es que este impulso se vaya apagando al sentir las mismas dificultades para lograr las metas.

  • Pensar que es un proceso lineal sin altibajos o recaídas.

Cambiar los hábitos arraigados no es un proceso sencillo, toma su tiempo y conlleva altibajos y recaídas; necesitamos reconocer que esto es parte del proceso para no caer en el desánimo y poder mantener nuestro propósito.

Los propósitos que no funcionan son aquellos que están construidos con metas poco realistas, son muy ambiciosos y no están definidos específicamente. De allí que se hace necesario hacer una reflexión previa acerca de las cosas que desean cambiar y del esfuerzo que requiere este cambio. La determinación para llevar a la acción lo necesaria para lograr el cambio es un factor fundamental.

Si quieres ver cambios en año nuevo  no sucederán mágicamente, un primer paso sería definir cuáles áreas de tu vida estás dispuesto a enfocar para resolver problemas o mejorar y fortalecer.  Para iniciar, aquí te sugiero algunas áreas a tomar en cuenta:

  • Salud general 

¿Cuáles aspectos de tu salud están deficientes? ¿Cómo puedes fortalecer tu salud general? ¿En cuáles aspectos te sientes limitado por tu salud? ¿Practicas hábitos destructivos de tu salud? 

  • Emocional

¿Te sientes bien emocionalmente? ¿Te gustaría aprender más sobre tus emociones y trabajarlas? ¿Has pasado por alguna crisis emocional recientemente?

  • Mental

¿Estás cuidando tu salud mental? ¿Sabes cómo proteger tu reserva cognitiva? ¿Conoces los aspectos protectores de la salud mental? 

¿Sientes que necesitas ser evaluado a nivel mental? 

  • Económica

¿Estás satisfecho con tus finanzas?

¿Quieres crecer pero no sabes cómo? ¿Necesitas fortalecerte económicamente? ¿Te gustaría convertir una habilidad en fuente de ingresos? 

  • De relaciones

¿Manejas conflictos en las relaciones? ¿Deseas mejorar tus relaciones más importantes: pareja, hijos, laborales, contigo mismo?

¿Te sientes aislado y sin amigos? ¿Sientes soledad? 

  • Educativa

¿Estás satisfecho con tu nivel académico? ¿Has soñado con hacer alguna formación adicional? ¿Te gustaría formalizar tus conocimientos? 

  • Laboral

¿Te sientes bien con tu trabajo actual? ¿Estás satisfecho con tu nivel de ingresos y condiciones laborales?  ¿Desearías un cambio a nivel laboral? ¿Necesitas alguna formación para desempeñarte mejor y tener más oportunidades?

  • Descanso y recreación

¿Le dedicas tiempo a descansar y recrearte? ¿Manejas un nivel de estrés elevado? ¿Te gustaría practicar algún deporte, arte o actividad lúdica? ¿Dispones de algún espacio para recrearte? ¿Te gustaría unirte a un grupo recreativo? 

  • Exploración de nuevos intereses y habilidades

¿Te sientes cansado de la rutina? ¿Te gustaría descubrir nuevas habilidades? ¿Has dejado de tomar en cuenta tus verdaderos intereses? ¿Hay cosas nuevas que te están interesando? ¿Tienes habilidades naturales que nunca has usado? 

Gran parte de este proceso es aprender a escucharte a ti mismo. Responder a estas preguntas te hará más fácil plantear las metas a lograr este año que inicia. En próximas publicaciones hablaremos sobre cómo construir un Plan de acción que te funcione para el logro de tus propósitos de año nuevo.

Por: María Mercedes Armas (Psicóloga)