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Un estudio realizado en el Hospital de Cruces de Bilbao, que analizó más de 258.000 episodios de urgencias de pediatría atendidos entre 2016 y 2024, identificó 1.166 consultas relacionadas con patología psiquiátrica en menores de entre 3 y 13 años

Con información de la SEUP

Las urgencias de pediatría se han convertido en uno de los primeros espacios donde aflora el malestar emocional y social de muchos menores. “Somos un auténtico termómetro social. Tenemos la obligación de dar la voz de alerta”, dijo Javier Benito, presidente de la XXX Reunión Anual de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) que se desarrolló en fecha reciente.

Benito es también el jefe de servicio de Urgencias de Pediatría del Hospital Universitario Cruces de Bilbao.

Para los especialistas, todos estos fenómenos reflejan una transformación de fondo en los problemas que afectan a la infancia y la adolescencia. Y las urgencias pediátricas, insisten, son uno de los primeros lugares donde esa realidad se hace visible.

Un estudio realizado en el Hospital de Cruces, que analizó más de 258.000 episodios de urgencias de pediatría atendidos entre 2016 y 2024, identificó 1.166 consultas relacionadas con patología psiquiátrica en menores de entre 3 y 13 años.

La ansiedad fue el motivo más frecuente, seguida de las alteraciones de conducta, muchas de ellas asociadas a episodios de agresividad, los intentos de suicidio y los trastornos de la conducta alimentaria.

La investigación muestra cómo este tipo de consultas prácticamente se ha duplicado en menos de una década. Si en 2016 se registraba un caso cada casi cinco días, en 2024 la frecuencia ya era de una consulta cada poco más de dos días. El crecimiento más acusado se produjo en los intentos de suicidio, que se multiplicaron por cuatro en este periodo.

Los especialistas subrayan el fuerte impacto asistencial que generan estos pacientes. Más de la mitad requirió valoración por Psiquiatría o Trabajo Social y las derivaciones urgentes a Psiquiatría se han disparado en los últimos años. También han aumentado de forma muy significativa los ingresos hospitalarios relacionados con problemas de salud mental.

Javier Benito, Santiago Mintegi y Lorenzo Guerra, presidente de la SEUP

Aunque la salud mental representa aproximadamente el 1% del total de la actividad en urgencias de pediatría, los expertos insisten en que se trata de casos especialmente complejos. “Requieren mayor dedicación, profesionales formados en la esfera psiquiátrica y espacios específicos para su atención que garanticen la seguridad del paciente y la calidad de los cuidados. En la actualidad, la escasa disponibilidad de recursos, hace que la atención de estos pacientes no sea la más idónea y que además incida de manera importante sobre la dinámica habitual de un servicio de urgencias”, explica Benito.

Los expertos reclaman boxes y circuitos específicos para estos pacientes, ya que muchos servicios de urgencias pediátricas no disponen de estos recursos para atender adecuadamente situaciones de crisis emocional o conductual. Y también reforzar la formación específica en salud mental infantil de los profesionales de las urgencias.

La preocupación de los pediatras va más allá de la atención inmediata. “Este fenómeno nos indica que hay niños y adolescentes que están pidiendo ayuda a gritos. No podemos normalizarlo. Y no se trata solo de dar ansiolíticos, sino de entender qué está pasando para poder prevenirlo”, señala Santiago Mintegi, jefe de sección de Urgencias de Pediatría del Hospital Universitario Cruces de Bilbao y presidente del Comité Científico de la reunión.

Junto a la salud mental, los especialistas también están detectando un incremento de los casos relacionados con violencia contra niños, niñas y adolescentes.

Otro análisis realizado durante 20 años en las urgencias de pediatría del Hospital de Cruces registró 341 notificaciones por sospecha de violencia sexual, una cifra que se ha duplicado entre el inicio y el final del periodo analizado. En casi la mitad de los casos existía sospecha de penetración y cerca del 30% presentaba lesiones genitoanales.

Solo vemos la punta del iceberg”, indica Mintegi, que relaciona este aumento tanto con una mayor detección como con cambios sociales y familiares que están aflorando cada vez más en las urgencias pediátricas.

Intoxicaciones en los más pequeños por productos del hogar

Las intoxicaciones continúan siendo otro de los motivos de consulta a los servicios de urgencias de pediatría en los niños más pequeños. Una investigación realizada en 58 hospitales españoles analizó 2.526 consultas por intoxicación no intencionadas en menores de 7 años. De ellas, un tercio estuvieron relacionadas con productos del hogar, especialmente cáusticos y detergentes.

La mayoría de estos accidentes se produjo en el domicilio y afectaron principalmente a niños de entre 12 y 20 meses. En cuatro de cada diez intoxicaciones por cáusticos, el producto estaba almacenado en un envase no original y cerca del 30% se encontraba al alcance del menor. Uno de cada tres pacientes presentó síntomas y casi la mitad requirió ingreso hospitalario, aunque fuera de corta duración.

Seguimos viendo lejía o productos de limpieza guardados en botellas de agua o detergentes en cápsulas con colores que resultan muy atractivos para los niños. Para prevenirlo hay una parte educativa dirigida a la población, pero también hacen falta medidas regulatorias”, advierte Mintegi.

La Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) es una sociedad científica dedicada a la mejora de la atención urgente y emergente del paciente pediátrico. Integrada por más de 1.100 profesionales sanitarios entre pediatras y enfermeras, la SEUP trabaja para impulsar la formación, la investigación y la calidad asistencial en el ámbito de las urgencias pediátricas