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Violeta Villar Liste

Expertos de Estados Unidos, España, Venezuela y Panamá ofrecen múltiples miradas a la inmunización para niños de 5 a 11 años contra la covid-19

La decisión de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) de aprobar la vacuna de Pfizer contra la covid-19 para los niños de 5 a 11 años, amplía el debate con respecto a la vacunación pediátrica.

En este reportaje, se reúnen distintas perspectivas y actualizaciones que responden a las preguntas más frecuentes vinculadas a la aplicación de esta vacuna en la población infantil.

El Dr. José Esparza, profesor adjunto de Medicina en el Instituto de Virología Humana de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, en Baltimore, y del programa Robert Koch Fellow del Instituto Robert Koch en Berlín, reflexiona que esta es un área en rápida evolución: «A veces se toman decisiones basadas en evidencias preliminares que pueden cambiar con el tiempo».

Dr. José Esparza

El experto recordó que los objetivos principales, al inicio del proceso de los programas de vacunación fueron dos:

  1. Proteger a las personas más vulnerables contra la enfermedad grave y muerte. Por eso se estratificó la población por grupos etarios (comenzando por las personas de mayor edad), comorbilidades, y grupos altamente expuestos a la infección (como trabajadores sanitarios). 

Aunque los niños no fueron identificados como un grupo etario de riesgo, con el tiempo se ha podido identificar que ellos también pueden sufrir enfermedad y muerte por la covid-19.

  1. Crear inmunidad de rebaño, que fue una de las razones originales para incluir la vacunación de niños.

-¿Cuál es la diferencia de la vacuna para la población pediátrica en comparación con la diseñada para los adultos?

-Varias vacunas se están evaluando con respecto a las dosis a usar en niños. Por ejemplo, la Sinopharm ha evaluado diferentes dosis (2, 4, 8 microgramos) tanto en adultos como en niños. 

Algunos estudios en niños sugieren que la dosis de 3 microgramos es suficiente para inducir una buena respuesta de anticuerpos en niños.

Sin embargo, la recomendación más clara fue la reciente de la FDA, que recomendó la vacunación en niños menores de 12 años con un tercio de la dosis de la Pfizer (10 microgramos) que se usa en niños de doce años y en adultos (30 microgramos). 

Esas decisiones se basan sobre todo en las inmunogenicidad, seguridad y eficacia de las dosis reducidas en niños. 

Es un balance entre inmunogenicidad (capacidad para activar el sistema inmunitario e inducir respuesta) y reactogenicidad (eventos adversos)

La OMS “lista” vacunas para ser usadas en el mecanismo Covax, lo que se interpreta como una autorización de la OMS. 

La OMS no ha dado alguna recomendación específica sobre vacunas para uso en niños. Para eso se basará en datos que demuestren seguridad y eficacia en los diferentes grupos etarios.

Evaluación de la FDA de los datos de efectividad disponibles

Los datos de eficacia para respaldar la autorización EUA en niños de por lo menos 5 años de edad se basan en un estudio aleatorizado controlado con placebo en curso que ha inscrito aproximadamente a 4,700 niños de 5 a 11 años, anunció la FDA en comunicado.
El estudio se está llevando a cabo en los Estados Unidos, Finlandia, Polonia y España. Los niños del grupo de la vacuna recibieron dos dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer-BioNTech que contiene 10 microgramos de ARN mensajero por dosis. La FDA analizó datos que compararon la respuesta inmune de 264 participantes de este estudio con 253 participantes de 16 a 25 años de edad que recibieron dos dosis más altas de la vacuna en un estudio anterior que determinó que la vacuna era efectiva para prevenir el COVID-19. Las respuestas inmunes de los participantes más jóvenes fueron comparables a las de los participantes mayores.
La FDA también realizó un análisis preliminar de los casos de COVID-19 que ocurren siete días después de la segunda dosis. En este análisis, entre los participantes sin evidencia de infección previa con SARS-CoV-2, ocurrieron 3 casos de COVID-19 entre 1,305 receptores de la vacuna y 16 casos de COVID-19 ocurrieron entre 663 receptores que recibieron el placebo; la vacuna fue 90.7% efectiva en la prevención del COVID-19.
Fuente: Comunicado de la FDA

Vacunación pediátrica en la región

El Dr. Esparza recordó que Argentina, Chile, Brasil y Cuba ya están vacunando niños con diferentes productos.

Datos gestionados por el Dr. Saúl Peña, presidente de la Sociedad Venezolana de Salud Pública, con estadísticas del Consejo Directivo de la Alianza de Asociaciones de Salud Pública de las Américas (AASPA), permiten conocer el panorama en cifras de parte de los países de la región (Ver cuadro: Vacunas aplicadas a población pediátrica en la región)

Dr. Saúl Peña

Vacunas aplicadas a población pediátrica en la región

Argentina vacuna a niños de 3 a 11 años con Sinopharm cuando se trata de pacientes inmunosuprimidos

Colombia lleva más de 100,000 niños y niñas vacunados con Sinovac desde el 31 de octubre, cuando inició el proceso

OPS: La prioridad, grupos de riesgo

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), reiteró que en el proceso de vacunación contra covid-19, los grupos prioritarios son los de alto riesgo que no incluye a la población pediátrica
“Las vacunas para la covid-19 tienen como objetivo salvar vidas y todavía están muriendo personas en la región de las Américas porque no se ha alcanzado entre los adultos mayores y otros prioritarios, los niveles de vacunación que se necesitan”, dijo el Dr.Jarbas Barbosa, subdirector de la OPS.
El Dr. Barbosa señaló que el otro objetivo con la vacunación es disminuir la circulación del virus, controlar la transmisión, por lo cual el segundo grupo, luego de la población de riesgo, son todos los adultos.
“Hay países que ya tienen más vacunas, más acceso, pero cuando miramos los datos de vacunación, vemos que el problema no es la inmunización de los niños, es que no alcanzamos la vacunación de los grupos vulnerables”.
Aclaró que la Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no ha aprobado ninguna vacuna para niños menores de 12 años.

Vacunación pediátrica: Tema en discusión

El Dr. Federico Martinón Torres, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela (Galicia, España), miembro del Comité Asesor de Vacunas de la OMS y coordinador del Centro Colaborador de la OMS en Seguridad Vacunal de Santiago, afirmó que la vacunación de niños menores de 9 años es un tema en discusión: la patología es baja y el papel en la transmisión, limitada.

En este diálogo, ofrece un panorama general del paciente pediátrico, vacunas rutinarias y contra covid-19, así como el papel del pediatra en este contexto.

-¿De qué hablamos o deberíamos hablar cuando nos referimos a la población pediátrica? 

-Hay que diferenciar desde una perspectiva biológica o administrativa. En Pediatría es toda la etapa que va del nacimiento hasta el fin del crecimiento, es decir, desde 0 a 21 años. 

En la mayoría de los países el límite administrativo cambia a los 18 años o a los 14 años (es el caso de España),  pero en la Pediatría cubre lactancia, niños pequeños y adolescentes. 

-¿Cómo sufre la población pediátrica la covid-19?

-Afortunadamente la covid-19 ha respetado a los niños. Se defienden muy bien. Cuanto más mayor es el niño, en términos de edad, más parecido es su comportamiento al del adulto pero no hay un límite mágico. De los 9 a 10 años hacia arriba el comportamiento, desde el punto de vista de la capacidad de transmisión a otros o de complicaciones es más significativo. 

En la mayoría de los casos no presentan síntomas por lo cual la carga directa de la infección por covid-19 en niños es muy limitada. 

En los niños mayores de 10 años se puede producir el síndrome inflamatorio poscovid que es muy raro y un cuadro poco frecuente: dos o tres casos por cada 100,000 infectados, con una mortalidad elevada, del 2 a 3%. Es una complicación muy rara de la covid-19 pero sería una carga de patología a considerar.

-Entendemos que los niños no parecen actuar como transmisores principales de la enfermedad. ¿En las escuelas sí podrían ocurrir focos importantes de contagio que motiven a la vacunación?

Los niños no juegan un papel importante en el paradigma de esta pandemia y es al revés: son los adultos los que contagian a los niños. Eso no quiere decir que en un momento determinado un niño no pueda contagiar a otro niño o a un adulto. Pero en general, el paradigma, incluso en los brotes familiares, es el contagio del adulto al niño.

El cierre de los colegios no está justificado: vulnera los derechos de los niños. 

Hemos visto que con  medidas de control no farmacológicos en ningún momento con el colegio abierto se ha producido un cambio en la dinámica de la infección. 

Es más, los incrementos de casos en edad pediátrica se han producido cuando están de vacaciones, bajo el control de los padres o familiares, y no tanto al ir al colegio.

-¿Cuáles son los grupos de riesgo en la población pediátrica y aquellas enfermedades en niños que podrían producir enfermedad grave o defunción?

-Son los mismos de la población adulta: obesidad mórbida, la inmunodepresión, el trasplante…. De hecho, el niño con independencia de la edad, pasaría al mismo grupo de prevención y cuidado que un adulto con esos mismos factores de riesgo.

-¿Ayuda a un niño tener el cuadro completo de vacunas del esquema tradicional o no es vinculante?

-Por supuesto que sí. Todas las enfermedades que están prevenidas en los esquemas rutinarios de vacunación son más importantes que la propia covid-19 y no lo podemos perder de vista. 

Se ha observado un importante descenso en las coberturas vacunales rutinarias: cerca de 23 millones de niños han dejado en 2020 de recibir sus vacunas rutinarias. Esto sí que es un riesgo real, mucho más importante que la propia covid-19. Además pone en peligro la inmunidad colectiva o de rebaño en relación con estas enfermedades prevenibles con vacunación.

-¿Podría el denominado síndrome inflamatorio agudo justificar la vacunación en niños?

-Este síndrome es una complicación grave pero poco frecuente, en particular ocurre en niños en edades superiores a los nueve o diez años. Parece que la vacuna podría evitarlo pero tampoco lo sabemos. 

Lo que está claro es que la vacunación en niños más mayores (después de los 10 años) podría estar justificada por esta patología y su papel en la transmisión.

Es más difícil establecer la necesidad vacunación en niños por debajo de los nueve años, cuando la cantidad de patologías y el papel en la transmisión es más limitado

Es una discusión que se debe analizar con cuidado y ver las evidencias antes de tomar esa decisión, que no quita que no sea esencial y por eso los investigadores estamos realizando los estudios. 

En todo caso, los resultados no cambian la prioridad: en el mundo los grupos de alto riesgo, incluidos los niños, deben recibir sus dosis antes de proceder a una vacunación indiscriminada. 

No olvidemos que estamos en una pandemia que nos afecta a todos. No quiere decir que vacunar a los niños no sea bueno, pero es menos prioritario que la vacuna de cualquier niño o adulto con factores de riesgo.

-¿Cuál es el papel del pediatra en esta tarea de proteger a los niños de una enfermedad grave o muerte asociada a la covid-19?

-Los pediatras son los garantes de la salud del niño y más que nunca en el mundo covid céntrico que vivimos los debemos proteger, no solo del daño de la covid-19, sino de todos los demás daños que produce: el cierre de los colegios, la vulneración de sus derechos, que puede tener impacto en su seguridad y salud.

Vemos incremento de la patología psiquiátrica y de los malos tratos al no poder acceder al colegio que en muchos casos es la única fuente de seguridad y alimentación garantizada, según contexto y países. 

Por otra parte, los pediatras deben vigilar el descenso de coberturas vacunales rutinarias que suponen el retorno de enfermedades que sí son muy graves en los niños como el sarampión.  

Debemos trabajar por asegurar que en este mundo covid céntrico que vivimos los niños no se queden atrás.

Situación en Venezuela

El Dr. José Esparza señaló que “en Venezuela está comenzando un gran debate nacional sobre la vacunación de niños, sobre todo en relación con el regreso a clases presenciales. 

En principio hay apoyo a la vacunación de niños de 12 años o más con las vacunas inactivadas (Sinopharm en el caso de Venezuela), basado en estudios publicados que demuestran seguridad y eficacia en ese grupo etario, así como la experiencia de Chile y Argentina con vacunas similares. 

Así mismo en Venezuela hay un rechazo absoluto al uso de los productos cubanos, por cuanto no disponen con autorización de la OMS o de alguna agencia regulatoria independiente ni con publicaciones científicas que avalen sus características. También se critica el proceso poco transparente como la decisión de vacunar niños, anunciado por el Gobierno”.

El Dr. Huníades Urbina-Medina, médico pediatra-intensivista, expresidente de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatra (SVPP) así como secretario académico de la Academia Nacional de Medicina (ANM) de Venezuela, reconoció que en el caso de los niños, la vacunación busca de manera primordial reducir la transmisión.

Dr. Huníades Urbina

-¿Por qué se debería vacunar a la población pediátrica contra la covid-19?

-La mayoría de los niños presentan un riesgo bajo de contraer una forma grave de la enfermedad, y lo que se pretende al vacunarlos es sobre todo reducir la transmisión

-¿Cuál ha sido la realidad pediátrica en Venezuela con respecto a la covid-19? 

-Aunque desde mayo 2020, el Ministerio del Poder Popular para la Salud  (MPPS) no reporta la discriminación por edades de los casos positivos, por los reportes extraoficiales de los colegas, la incidencia en Venezuela en la edad pediátrica es baja a nivel mundial: equivale a menos del 5% de las hospitalizaciones y menos del 0,025% de las muertes

-¿Hay registros de casos graves o defunciones en niños asociadas al virus en el caso de Venezuela?

-Sí, hemos tenido casos graves de covid en niños y defunciones en muy baja escala, pero no están exentos de padecer la forma grave de la enfermedad, en particular si tienen alguna comorbilidad

-¿Cuáles son las dificultades en materia de vacunación pediátrica?

-Es muy difícil hacer investigación en niños debido a las limitantes bioéticas y siempre se investiga primero en adultos. En muchos casos se extrapolan los resultados a la edad pediátrica.

-¿Cuáles son las recomendaciones para los padres?

-Si bien las edades pediátricas no son prioridad en la vacunación anticovid-19, de acuerdo a la OMS/OPS, ya que faltan muchos adultos por vacunar, una vez que el Estado venezolano decidió la vacunación en niños mayores de dos años, deben acudir a los centros de vacunación para aplicar las vacunas a sus representados, una vez firmado el consentimiento informado, y  verificar que se les administre solo la vacuna Sinopharm y no candidatos vacunales.

La Dra. Claudia de Suárez, Individuo de Número, sillón XXI, de la Academia Nacional de Medicina (ANM),  recordó que la ANM manifestó apoyo a la decisión del Ejecutivo de vacunar a los adolescentes de 12 a 18 años con la vacuna Sinopharm, pero cuestionó que no se hubiera hecho anteriormente y recordó que existe “una gran cantidad de adultos” que no la han recibido.

“¿Tiene sentido comenzar a inmunizar a la población pediátrica si aún no se ha completado la vacunación de adultos?”, se preguntó.

Los niños deben ser vacunados, pero en Venezuela existen las siguientes situaciones que podrían ser factores negativos para la aplicación de vacunas en niños y adolescentes:

  • La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció que comenzaría a inmunizar contra la covid-19 a mayores de 12 años de edad, sin precisar con cuál vacuna.
  • El presidente Nicolás Maduro dijo que se espera comenzar a vacunar a niños mayores de dos años. Inquieta el anuncio porque ya antes había anunciado la llegada en las próximas semanas, de 16 millones de vacunas Abdala, desarrolladas en Cuba.
  • Respecto a los candidatos vacunales cubanos Abdala y Soberana 02, todas las sociedades científicas coinciden en que “no deben ser administradas” como parte de un esquema de vacunación masiva “mientras no cumplan con los requisitos de aval científico correspondiente”.

En ese sentido, la Sociedad Venezolana de Pediatría expuso que la efectividad en la población infantil tampoco ha sido probada.

Exponen que “consideramos urgente iniciar un plan de vacunación a niños y adolescentes contra la covid-19 con vacunas ya conocidas y aprobadas por instituciones científicas internacionales».

Consultado por  VOA, Roque Aouad, infectólogo-pediatra y vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Pediatría filial Aragua, considera que, si bien cada país es libre de decidir la política en la que basará su campaña de vacunación contra el covid-19, en Venezuela la necesidad de la cobertura de vacunas para los mayores de 18 años para lograr un 70,0% de la población inmunizada “está bastante distante todavía”.

La Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) apoyó el inicio de la vacunación en niños desde los 12 años en Venezuela con las vacunas de Sinopharm y Sinovac “en consideración que son vacunas de plataformas conocidas de virus inactivado, las cuales han demostrado seguridad, y muy buena respuesta inmune en estudios realizados y publicados”. 

Posición en Panamá

El Dr. Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), anunció que los científicos panameños esperarán los resultados de la vacunación pediátrica en Estados Unidos para tomar decisiones de acuerdo con el desempeño en la vida real de la seguridad de la vacuna contra la covid-19, en niños de 5 a 11 años de edad: Panamá esperará resultados de vacunación en niños en EE.U.U. antes de inmunizar a población pediátrica

Esta posición la acaba de avalar la Sociedad Panameña de Infectología Pediátrica (SPIP),  al indicar que recomiendan «a las autoridades sanitarias nacionales, la vacunación en este grupo de edad, una vez se tengan más datos del perfil de seguridad de la vacuna en el mundo real, después de iniciada la vacunación masiva en los Estados Unidos”.

Con respecto a la necesidad de vacunar a niños y adolescentes contra la covid-19, la SPIP expuso en un comunicado que la vacunación en niños y adolescentes, contra cualquier infección relevante en salud pública, tiene cinco objetivos primordiales:

  1.  Prevenir enfermedad y sus complicaciones o secuelas.
  2.  Reducir la transmisión microbiana de niños a otros niños o a adultos mayores de riesgo a través de la inmunidad grupal.

3. Disminuir el ausentismo escolar del estudiante y el laboral de sus padres.

4. Aminorar los costos directos e indirectos asociados a la atención médica, intervención hospitalaria y a procedimientos.

5. Prevenir la emergencia de nuevas variantes que puedan comprometer la inmunidad colectiva.

Advierten que si bien la enfermedad es más leve en los niños, “pueden contraer infecciones respiratorias graves, requerir hospitalización e incluso fallecer”.

Además, “los niños y adolescentes con condiciones médicas subyacentes (enfermedad pulmonar crónica, diabetes, obesidad, cáncer…) tienen más riesgo de enfermedad grave por la covid-19 que los niños sanos, 100 por millón versus 2 por millón, respectivamente”.

Citan cifras del Ministerio de Salud de Panamá: hasta octubre 2021, reportan 87,000 casos “que representan el 18% del total de casos en menores de 20 años y 49 fallecidos”.

La Sociedad Panameña de Infectología Pediátrica también expresa su temor por la circulación de las variantes: “Según el último reporte de los CDC en octubre de 2021, antes de la circulación de la variante delta (abril-junio 2021), la tasa de casos oscilaba en 5,000/100,000 niños y luego de delta (julio-octubre 2021), ha oscilado en 7,000 casos/100,000 niños (incremento del 40%)”.

Incluso “las hospitalizaciones pediátricas también han aumentado tras la aparición de esta variante: 5 veces más en niños y en adolescentes y 10 veces más en el grupo de 0 a 4 años”.

El grupo de expertos indica que “en el contexto de la reapertura escolar y la circulación de variantes más transmisibles como la delta”, basados en la recomendación de la FDA y del Comité Asesor en Prácticas de Inmunización del Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, Estados Unidos, es su posición “recomendar a las autoridades sanitarias nacionales, la vacunación en este grupo de edad, una vez se tengan más datos del perfil de seguridad de la vacuna en el mundo real, después de iniciada la vacunación masiva en los Estados Unidos”.

De igual modo, exhortan a reforzar “la cobertura para todas las enfermedades inmunoprevenibles, tanto en niños como adultos” y mantener las medidas de bioseguridad: uso de mascarillas, distanciamiento, lavado de manos y evitar aglomeraciones.

¿Qué dicen los CDC?

Si bien el COVID-19 tiende a ser más leve en los niños que en los adultos, puede enfermar gravemente a los niños y hacer que los niños sean hospitalizados. En algunas situaciones, las complicaciones de la infección pueden provocar la muerte.
 
Aunque los niños tienen un riesgo menor de enfermarse gravemente con COVID-19 en comparación con los adultos, los niños pueden:
Estar infectado con el virus que causa COVID-19.
Enfermarse gravemente de COVID-19
Tiene complicaciones de salud a corto y largo plazo por COVID-19
Difundir COVID-19 a otros
 
Los niños que se infectan con el virus que causa COVID-19 también pueden desarrollar complicaciones graves como el  síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C), una afección en la que se inflaman diferentes partes del cuerpo, como el corazón, los pulmones, los riñones, el cerebro, la piel, los ojos, u órganos gastrointestinales.
La vacunación de los niños puede ayudar a proteger a los miembros de la familia, incluidos los hermanos que no son elegibles para la vacunación y los miembros de la familia que pueden tener un mayor riesgo de enfermarse gravemente si se infectan.
La vacunación también puede ayudar a evitar que los niños se enfermen gravemente incluso si contraen COVID-19.
Vacunar a los niños de 5 años en adelante puede ayudarlos a mantenerlos en la escuela y ayudarlos a participar de manera segura en deportes, juegos y otras actividades grupales.
Fuente: CDC
 
Dosis y vacunas recomendadas de acuerdo con los CDC:

La Dra. Marta Illueca, experta en temas regulatorios, señaló en artículo reciente que “la autorización de medicamentos y vacunas pediátricas, siguen un esquema protocolar estricto, y una evaluación rigurosa con debates públicos, que incluyen a especialistas médicos, científicos y grupos civiles, sin cuyo consenso no son aprobados.

Dra. Marta Illueca

Destacó que si bien los niños menores de 12 años son menos susceptibles a la covid-19, “tienen complicaciones que pueden ser severas y hasta letales, como el Síndrome Multi-inflamatorio Sistémico (PIMS o MIS-C por sus siglas en inglés), que los puede afectar unas semanas después de la infección y que con frecuencia puede causar shock y falla cardiaca”.

Subrayó que “toda recomendación de vacunar a niños en Panamá deberá proceder igualmente con la debida ética y responsabilidad que entraña”. 

Riesgo cardiovascular: Beneficios superan al riesgo

Riesgo de complicación cardiovascular
en niños post vacunados contra Covid-19

Por Igor Morr. Cardiólogo


El Instituto para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) acaba de autorizar la vacunación contra el covid-19 con la vacuna Pfizer/BioNTech a niños con edades comprendidas entre 5 y 11 años. 
Este instituto también advirtió que no obstante la enfermedad COVID-19 tiende a ser más leve en los niños que en los adultos, puede enfermarlos gravemente e incluso terminar en  hospitalización. 
En algunas situaciones, las complicaciones de la infección pueden provocar la muerte del infante. Además, los niños constituyen una fuente de contagio para sus parientes y cuidadores. 
De allí la importancia que justifica esta nueva indicación de vacunación en este grupo etario.
Existe una preocupación en la población general manifestada en los medios de comunicación, sobre los efectos colaterales de la vacuna que se han observado en adolescentes y adultos jóvenes. 
Ante esta comprensible preocupación, las autoridades sanitarias han ofrecido una amplia información al respecto. 
Podemos resumir que las investigaciones han reportado algunos casos raros e infrecuentes de signos de miocarditis y pericarditis en esta población joven. 
Estos casos tienen una evolución muy benigna que no provoca riesgo de mortalidad ni complicaciones graves. El riesgo de miocarditis luego de la segunda dosis de Pfizer-BioNTech fue de aproximadamente 54 casos por cada millón de dosis administradas a varones de 12-17 años de edad.
También es importante recordar que la miocarditis y la pericarditis pueden ser secundarias a la infección por COVID-19. De hecho, las investigaciones revelan que un joven tiene más probabilidades de desarrollar inflamación cardíaca a causa del virus de la COVID-19 que de la vacuna. Generalmente, la inflamación cardíaca causada por la COVID-19 es más grave que la inflamación causada por la vacuna.
En relación con la vacunación en estas edades, el procedimiento que se está realizando en USA es el mismo al aplicado en la población mayor. Los síntomas más frecuentes observados después de la vacunación en  los niños menores son:
– Dolor, enrojecimiento e hinchazón  en el sitio de la inyección.
– Cansancio, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, fiebre y náuseas
– Muy pocos niños han experimentado disminución de la capacidad para realizar sus actividades diarias.
Niños con patología cardiovascular preexistente y la vacunación. 
La Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas y el Colegio Americano de Cardiología   recomiendan vacunar a todo paciente portador de cardiopatía congénita, ya que está demostrado que el riesgo derivado de los posibles efectos secundarios es mucho menor que el causado por la propia enfermedad. 
Están en especial riesgo los pacientes que hayan sufrido descompensación hemodinámica en los últimos seis meses, los pacientes con hipertensión pulmonar y pacientes con cardiopatía congénita y baja clasificación funcional. En este grupo se incluyen  los pacientes trasplantados, pacientes con arritmias cardiacas no controladas y  pacientes con síndrome de Down.
Recomendación final:
La probabilidad de que su hijo tenga miocarditis o pericarditis después de aplicarse la vacuna contra la COVID-19 es muy baja. Mundialmente se está haciendo un seguimiento activo de todos los casos de inflamación cardíaca relacionada con la vacuna. Dados los millones de personas vacunadas hasta el momento, estos efectos secundarios se consideran extremadamente poco frecuentes.
Lo más importante que debe saber es que todos los casos de miocarditis y pericarditis relacionados con la vacuna contra la COVID-19 han sido muy leves
Los niños con este efecto secundario logran una recuperación completa y rápida. Los riesgos asociados con el virus de la COVID-19 son mucho mayores que cualquier riesgo de inflamación cardíaca por la vacuna
Como cardiólogo y padre, recomiendo enfáticamente vacunarse contra la COVID-19, incluyendo los niños con cardiopatía, ya que constituyen un grupo muy vulnerable a esta infección. A la pregunta si vacunaría a mis hijos y nietos, la respuesta es afirmativa

La Dra. Claudia de Suárez, Individuo de Número, sillón XXI, de la Academia Nacional de Medicina, con el trabajo de incorporación Patología cardiovascular. Logros con especial referencia a las vasculopatías y enfermedades del miocardio. Una experiencia venezolana (1960-2010), ha publicado artículos sobre miocarditis virales en jóvenes y niños, luego de autopsias en el Instituto Anatomopatológico y también en Biopsias Endomiocárdicas

Dra. Claudia Blandenier

De manera general, al hacer referencia a miocarditis en niños y jóvenes pero no asociados a vacuna covid-19, sino a procesos virales, señala que una de las características que tienen estos procesos virales sobre el corazón es que atacan las tres capas del corazón, es decir se trata de una pancarditis. 

“Como todos los tipos de estos procesos infecciosos, la patología comienza con una disfunción endotelial que dispara la cascada de eventos celulares y moleculares que terminan en una inflamación del corazón (pancarditis) y si el proceso persiste, en fibrosis miocárdica de tipo reactiva y reparativa que condiciona arritmias, insuficiencia cardiaca, entre otros”.

Al analizar efectos adversos del tipo cardiovascular asociados a la vacuna o por la covid-19, observa que en general los expertos coinciden que se han descrito casos de miopericarditis tras su aplicación, “pero también se han publicado casos con la misma afección relacionados con la infección por coronavirus del Síndrome respiratorio agudo grave de tipo 2. (SARS.CoV-2)”.

La experta indica que la patología cardiovascular no es una condición que impide la vacunación en los niños y adolescentes y reiteró que se debe dar prioridad a los grupos en riesgo no vacunados.

La Sociedad Española de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas (Nota Prensa AEP), citó, recomienda la vacunación en los adolescentes avalado por ensayos clínicos (Vacunas niños sanos) y la American College of Cardiology  recomienda vacunar en todo caso a todo paciente portador de cardiopatía congénita (Vacunas adultos con CC), ya que está demostrado que el riesgo derivado de los posibles efectos secundarios es mucho menor que el causado por la propia enfermedad. 

La Sociedad Panameña de Infectología Pediátrica, sobre este mismo punto, expuso que “el riesgo de miocarditis asociado a vacunación, tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido, es de 3 a 17 por millón de primera dosis colocadas y de 12 a 34 por millón de segundas dosis colocadas”.

Los reportes confirman que casi todos los casos son leves. En contraste, señalan, “la ocurrencia de miocarditis durante la covid-19 es al menos 16 veces superior en comparación con aquellos que no desarrollan la covid-19”.

En conclusión, la vacunación pediátrica se enfrenta a múltiples dilemas que solo tendrán respuesta de la mano de la ciencia y de las mejores decisiones.