Día de la Pediatría en España: llamado a sumar esfuerzos para frenar la obesidad infantil

octubre 8, 2026
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Bajo el lema ‘Obesidad infantil y adolescente: frente a una enfermedad compleja, una respuesta integral’, la AEP ha elaborado el Manifiesto del Día de la Pediatría 2026

Con información de la AEP

La Asociación Española de Pediatría (AEP) hace un llamamiento a administraciones públicas, sistema sanitario, centros educativos, familias y sociedad para sumar esfuerzos en una acción coordinada frente a uno de los principales retos para la salud presente y futura de la población infantil y adolescente: la obesidad.

El llamado tiene lugar en el contexto del Día de la Pediatría 2026 que se celebra cada 8 de octubre en España y coincide con el anuncio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de nuevas directrices para abordar la obesidad en niños, niñas y adolescentes.

Respuesta integral a una realidad compleja

En España, los últimos datos del estudio ALADINO muestran que, entre los niños de 6 a 9 años, el 20% presenta sobrepeso y el 16% obesidad. Además, la enfermedad tiende a persistir a lo largo de la vida y se asocia a patologías que pueden afectar a múltiples aparatos y sistemas del organismo.

Bajo el lema ‘Obesidad infantil y adolescente: frente a una enfermedad compleja, una respuesta integral’, la AEP ha elaborado el Manifiesto del Día de la Pediatría 2026, que recoge seis ámbitos prioritarios de actuación: reconocer la obesidad infantil como una enfermedad crónica y compleja; comenzar la prevención desde el inicio de la vida; crear entornos que faciliten un crecimiento saludable y reduzcan las desigualdades; garantizar una atención integral y coordinada liderada por el pediatra; combatir el estigma y la culpabilización; y asegurar la continuidad de la atención hasta la edad adulta.

“La obesidad infantil no es un problema que puedan resolver por sí solos ni los pediatras ni las familias. Frenarla exige el compromiso colectivo de las administraciones públicas, el sistema sanitario, los centros educativos y el conjunto de la sociedad. Los pediatras podemos aportar nuestro conocimiento y experiencia, pero necesitamos políticas coordinadas que ayuden a modificar el entorno en el que crecen los niños y adolescentes, reduzcan las desigualdades y garanticen una atención adecuada a todos ellos”, señala el doctor Luis Carlos Blesa Baviera, presidente de la AEP.

La Asociación ha trasladado este llamamiento mediante una carta abierta dirigida a instituciones, administraciones y entidades públicas y privadas.

De izda a dcha: Julio Álvarez Pitti, Guillermo Martín Carballo, Rosaura Leis Trabazo, Luis Carlos Blesa Baviera

Más allá de recomendar hábitos saludables

La alimentación, la actividad física, el descanso, el ocio o el uso de pantallas no dependen únicamente de decisiones individuales. El entorno familiar, educativo, social y económico, la disponibilidad y accesibilidad de determinados alimentos o las características de los barrios y ciudades condicionan las posibilidades de mantener los buenos hábitos. Además, estas circunstancias no afectan por igual a todos los niños y adolescentes: las familias en situación de mayor vulnerabilidad socioeconómica encuentran mayores barreras para acceder a una alimentación saludable, practicar actividad física o disponer de los recursos necesarios para prevenir y tratar la obesidad.

“No basta con recomendar hábitos saludables; es necesario facilitar que todos los niños y sus familias puedan incorporarlos a su vida cotidiana. Si queremos prevenir realmente la obesidad infantil, debemos actuar también sobre los entornos en los que los niños nacen, crecen, aprenden y se relacionan”, explica el doctor Julio Álvarez Pitti, coordinador del Comité de Promoción de la Salud de la AEP.

La prevención, además, debe comenzar antes incluso del nacimiento. La AEP pone el foco en el periodo preconcepcional y, especialmente, en los primeros 1 000 días de vida, una etapa en la que adquieren especial relevancia el estado nutricional antes y durante el embarazo, el crecimiento temprano, la lactancia materna, la introducción adecuada de la alimentación complementaria y la incorporación progresiva del niño a los hábitos alimentarios saludables de la familia. A ello se suman la promoción de la actividad física y de un descanso adecuado, así como la reducción del sedentarismo y la limitación del uso de pantallas.

Por este motivo, los pediatras reclaman reforzar las estrategias preventivas y la identificación precoz de factores de riesgo tanto en las consultas pediátricas como en la atención a los futuros progenitores desde Atención Primaria. Paralelamente, consideran necesarias políticas coordinadas de salud, educación, urbanismo y protección social, con especial atención a las familias en situación de mayor vulnerabilidad.

Una atención integral, coordinada y adaptada a cada paciente

Cuando la obesidad ya está presente, la AEP advierte que tampoco son suficientes las recomendaciones genéricas. Los niños y adolescentes necesitan intervenciones adaptadas a su situación clínica y a sus circunstancias familiares, así como una atención continuada y multidisciplinar que coordine la Pediatría de Atención Primaria con la de las unidades hospitalarias especializadas y con otros profesionales sanitarios y no sanitarios.

“Debemos superar el enfoque basado únicamente en recomendaciones generales. La obesidad puede afectar a diferentes dimensiones de la salud y requiere una respuesta coordinada, multidisciplinar y mantenida en el tiempo, con el pediatra como profesional de referencia”, apunta la doctora Rosaura Leis Trabazo, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la AEP.

Este manejo incluye intervenciones intensivas sobre los estilos de vida y, cuando estén indicadas, las nuevas posibilidades terapéuticas, incluidos los tratamientos farmacológicos. Para la AEP, su incorporación plantea también la necesidad de garantizar una correcta indicación y seguimiento, así como un acceso equitativo a la medicación, evitando que el lugar de residencia o la situación socioeconómica determinen las oportunidades terapéuticas de los menores.

Tratar la enfermedad sin culpabilizar al niño

El cambio de mirada que reclama la AEP implica también combatir el estigma y la culpabilización que todavía acompañan a la obesidad.

Los prejuicios pueden afectar a la autoestima, la salud mental y la calidad de vida de niños y adolescentes. El estigma puede estar presente también en el ámbito sanitario y en el lenguaje utilizado para referirse a la obesidad. Por ello, los pediatras defienden una atención respetuosa, basada en la evidencia y centrada en la persona.

Además, la atención no debe terminar cuando el adolescente deja la consulta pediátrica. La obesidad puede mantenerse en la edad adulta y aumentar el riesgo de desarrollar otras enfermedades. La evidencia disponible indica que el 80% de los adolescentes con obesidad la perpetúan en la vida adulta, por lo que la AEP considera necesario establecer protocolos de transición entre Pediatría y los servicios de adultos que garanticen la continuidad del seguimiento y del tratamiento.

“Frenar la obesidad infantil exige un compromiso compartido. Los pediatras podemos prevenir, detectar y tratar la enfermedad, acompañar a las familias y coordinar la atención, pero no podemos transformar solos el entorno en el que crecen los niños”, concluye el doctor Blesa. “El objetivo debe ser que todos los niños y adolescentes tengan la oportunidad de crecer de forma saludable, independientemente de sus circunstancias sociales o económicas”.

Con información de la AEP