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El programa se encuentra elaborando de manera participativa los planes de Adaptación basada en Ecosistemas para la cuenca priorizada (#126 Ríos entre el Tonosí y La Villa), sustentados en análisis científicos de riesgo climático, vulnerabilidad y escenarios futuros

Con información de FAO Mesoamérica

Frente a un fenómeno de El Niño que se prevé más intenso este año, y que amenaza con agravar la escasez de agua, las pérdidas agrícolas y la degradación ambiental en el Corredor Seco Centroamericano, Panamá está dando un paso decisivo para fortalecer su resiliencia climática, anunció FAO Mesoamérica en comunicado de prensa.

En el marco del Programa Azuero Verde-proyecto Corredor Seco, coordinado por el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), autoridades, comunidades y expertos nacionales e internacionales desarrollan una serie de talleres participativos para analizar y proponer soluciones de largo plazo capaces de reducir la vulnerabilidad del territorio ante futuras sequías y eventos climáticos extremos.

El programa se encuentra elaborando de manera participativa los planes de Adaptación basada en Ecosistemas para la cuenca priorizada (#126 Ríos entre el Tonosí y La Villa), sustentados en análisis científicos de riesgo climático, vulnerabilidad y escenarios futuros.

Todo ello bajo el liderazgo de MiAmbiente, en el marco del Pacto de Panamá con la Naturaleza, con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), y el acompañamiento técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Durante la semana del 22 al 26 de junio, en la provincia de Los Santos (específicamente en Las Tablas, Guararé, Macaracas, Tonosí, Pocrí y Pedasí), inicia la primera fase de presentación de estudios sobre caracterización territorial, riesgos climáticos actuales y futuros, vulnerabilidad de los medios de vida y posibles medidas de adaptación, que serán enriquecidos con el conocimiento de productores, gobiernos locales, organizaciones comunitarias, sector privado (entidades financieras y no financieras) y entidades públicas.

Este proceso permitirá construir planes de acción adaptados a la realidad de la cuenca 126 en Azuero y con capacidad de generar beneficios sostenibles para las próximas décadas.

“La Adaptación basada en Ecosistemas representa una estrategia clave para enfrentar un contexto en el que fenómenos como El Niño son cada vez más frecuentes e intensos. En esta fecha tan importante como el Día de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, es necesario recordar que la conservación y restauración de cuencas hidrográficas, la protección de los suelos, el fortalecimiento de la cobertura vegetal y el uso sostenible de los recursos naturales contribuyen a mejorar la infiltración y disponibilidad de agua, reducir la erosión, proteger la biodiversidad y aumentar la resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente a prolongados períodos de sequía”, resaltó el coordinador subregional de la FAO para Mesoamérica, Adoniram Sanches Peraci.

El funcionario de la FAO añadió que, en Panamá, este esfuerzo adquiere una relevancia especial para la península de Azuero, una de las regiones más expuestas al estrés hídrico y a los efectos de la variabilidad climática. “A través del Pacto de Panamá con la Naturaleza, y desarrollando el primer modelo de territorialización de la Iniciativa Azuero Verde-proyecto Corredor Seco, el país apuesta por transformar el desafío climático en una oportunidad para impulsar paisajes productivos más sostenibles, proteger los medios de vida rurales y fortalecer la seguridad alimentaria de las comunidades”, dijo.

La iniciativa forma parte del Programa Regional de Adaptación basada en Ecosistemas para aumentar la resiliencia climática en el Corredor Seco Centroamericano y las Zonas Áridas de la República Dominicana, liderado en la región por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), con apoyo de la FAO y la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), con el financiamiento del BCIE y del Fondo Verde para el Clima (FVC).

En estos espacios de diálogo los participantes validarán los resultados de los análisis de riesgo climático y priorizarán las soluciones de adaptación mediante procesos participativos que involucrarán a productores agropecuarios, pescadores, asociaciones de mujeres, alcaldías, instituciones gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y otros actores del territorio.

La metodología busca integrar la evidencia científica con el conocimiento local para diseñar respuestas eficaces y duraderas frente a los desafíos climáticos.

Más allá de responder a la coyuntura de este año, el proyecto representa una inversión estratégica para el futuro del Corredor Seco Centroamericano. Al fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades y promover soluciones basadas en la naturaleza, Panamá avanza hacia un modelo de desarrollo que no solo resiste mejor los impactos de El Niño, sino que también protege sus recursos hídricos, sus ecosistemas y la producción de alimentos para las generaciones venideras.

Con información de FAO Mesoamérica