El presente editorial aporta propuestas fundamentales para la recuperación del sistema sanitario nacional. Corresponde al número 134 de la Gaceta Médica de Caracas, órgano oficial de la Academia Nacional de Medicina (ANM) de Venezuela y la revista científica más antigua del país. Es su editor en jefe el Dr. Enrique Santiago López Loyo y su editora senior, la Dra. Anita Stern Israel
Por: Dr. Enrique Santiago López Loyo

Por: Dr. Enrique Santiago López Loyo. Editor en Jefe de la Gaceta Médica de Caracas. Individuo de Número Sillón XXXI de la Academia Nacional de Medicina de Venezuela, Caracas 1012, Venezuela. ORCID: 0000-0002-3455-5894
La salud es “un derecho humano inalienable, un derecho que no puede ser restringido ni revocado por las leyes humanas”, tal como lo afirma Richard Foltin del Instituto Freedom Forum (1). La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que “el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano”.
El derecho a la salud incluye el acceso oportuno, aceptable y asequible a servicios de atención de salud de calidad suficiente, aunque existe, de base, una inequidad en la prestación de los servicios sanitarios, ya que anualmente 100 millones de personas de todo el mundo alcanzan el umbral de pobreza como consecuencia de los gastos sanitarios.
La cobertura sanitaria universal implica que todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin sacrificios financieros para pagarlos. Abarca desde la promoción de la salud hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos. Todas las personas deben poder ejercer el derecho a la salud sin discriminación por motivos de raza, edad, pertenencia a un grupo étnico u otra condición (2).
La atención sanitaria basada en los derechos humanos se caracteriza por verificar la existencia de discriminación, así como la disponibilidad y la accesibilidad del servicio. Esta última presenta cuatro dimensiones superpuestas que incluyen la aceptabilidad por parte de todos los establecimientos, en las que los bienes y servicios de salud deberán ser respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiados, así como sensibles a las necesidades propias de cada sexo y del ciclo vital. Por otra parte, debe procurar la calidad adecuada desde los puntos de vista científico y médico y garantizarla en el caso de los equipos.
Otro aspecto lo constituye la rendición de cuentas, siendo los Estados y otros garantes de los derechos los responsables de la observancia de los derechos humanos. Finalmente, hay que considerar el concepto de universalidad, según el cual los derechos humanos son universales e inalienables. Todas las personas, en cualquier lugar del mundo, deben poder ejercerlos (3).
Está muy claro que Venezuela ha desatendido la salud como derecho humano inalienable, y ello se debe a su persistente emergencia humanitaria compleja, a la destrucción de la infraestructura del sistema público de salud y a un déficit del 80% en los servicios básicos de agua y electricidad en los hospitales, donde se verifica la ausencia de dotación de medicamentos e insumos, así como de equipos y reactivos diagnósticos.
Destacando la masiva migración de trabajadores de la salud, contabilizada por la Federación Médica Venezolana en unos 43 mil médicos que han abandonado el país. Esta situación nos deja con una población desnutrida, con ingresos miserables y sin servicios básicos eficientes (4).
Cualquier ejercicio de un proyecto de sistema de salud en Venezuela, en la situación política actual, es una utopía. Esto requiere condiciones como la eliminación de la visión ideológica y geopolítica de nuestra realidad particular. Se debe entender que las políticas de salud son, por definición, universales y no deben limitarse a visiones particulares.

Se propone la creación de un Sistema Único Nacional de Salud, es decir, una estructura operativa única, con el fin de eliminar el paralelismo que no solo plantean el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, sino que también controlaría la proliferación de cientos de Servicios de Salud en alcaldías, gobernaciones, ministerios e institutos o entes descentralizados.
Este sistema de salud eficiente y de cobertura universal gratuita minimizaría el gasto de bolsillo de los ciudadanos en medio de la crisis económica terminal que atraviesa el país.
El sistema único debe responder a la llamada Atención Centrada en la Persona, que genera un trato compasivo hacia el paciente como ser humano y una atención médica enfocada en sus necesidades como persona, en el contexto social en el que habita.
Contrasta con el enfoque centrado en la enfermedad y no en el enfermo como un todo. Esto supone un cambio de paradigma hacia un modelo biopsicosocial que, idealmente, debe considerar la situación del paciente, el contexto social en el que vive y los demás elementos complementarios utilizados por el entorno para manejar los efectos disruptivos de la enfermedad.
Determinar sus variables biológicas cuantificables o hallazgos imagenológicos, sin olvidar su estado emocional ligado a su familia, la soledad o los grados de depresión que se le asocian.
Para instaurar el modelo centrado en la persona se requieren varios pasos que incluyen formar y sensibilizar al personal, introducir los cambios con los trabajadores que se hayan ofrecido como voluntarios para evitar las resistencias iniciales, evaluar la situación actual, definir estrategias para el cumplimiento de las metas y asignar a los profesionales de referencia, que se encargarán de facilitar que las personas que necesitan cuidados logren su mayor autonomía física y moral.
Para la instauración de este sistema único, se requiere una gestión descentralizada del Estado, con el fin de acercar los niveles de toma de decisiones a los ciudadanos y las comunidades organizadas.
Los ciudadanos deberían determinar sus necesidades sentidas en materia de servicios de salud, incluyendo su capacidad de ejercer la contraloría social para asegurarse que los recursos que el Estado les asigne se inviertan de forma honesta y cabal.
Esta es la estrategia de los municipios y comunidades saludables, instaurada inicialmente como uno de los Objetivos del Milenio, que consiste en fortalecer la ejecución de las actividades de promoción de la salud en el ámbito local, lo que se simplifica como “Municipalización de la Salud”.
Este modelo considera a los ciudadanos como actores sociales, quienes deben tener la capacidad de identificar sus necesidades y, en paralelo, dar prioridad a las actividades de las comunidades que conduzcan a mejorar su bienestar y su calidad de vida.

En la experiencia europea se denominan ciudades saludables y, en la de América Latina, municipios saludables. En su contexto, se está continuamente creando y mejorando ambientes físicos y sociales y, de igual manera, expandiendo los recursos comunitarios que habilitan a la gente para apoyarse mutuamente en el desempeño de todas las funciones de la vida y para desarrollar su máximo potencial (5,6).
A la par de esta reorganización estructural, se debe asegurar que el personal de la salud perciba una remuneración que garantice su desarrollo profesional y familiar en condiciones de dignidad.
Para lograrlo, entre otras estrategias, ese Sistema Único Nacional de Salud debe estar vinculado a la seguridad social, un sistema de protección social cuyo objetivo principal es garantizar el bienestar y la calidad de vida de la población mediante un conjunto de políticas públicas y programas diseñados para proteger a los ciudadanos frente a necesidades básicas, riesgos laborales y contingencias de la vida.
Es una forma de asegurar la atención y el cuidado de las personas en situaciones de enfermedad, discapacidad, vejez o desempleo, entre otras, lo cual constituye un tema complejo que plantea muchas cuestiones a considerar en la concertación de ideas.
Muchos grupos las definen como “recetas” difíciles de reproducir; sin embargo, cada país difiere en su realidad socioeconómica y cultural.
En Venezuela habría que rehacerlo desde cero y ser creativos en lo gerencial, para lo cual se requiere un equipo multidisciplinario que incluya médicos sanitaristas, economistas, gerentes corporativos y empresariales, representantes del Estado y de organizaciones no gubernamentales, entre otros.
Los beneficios de una seguridad social eficiente y bien estructurada incluyen la asistencia médica y sanitaria de calidad. Prestaciones económicas dignas, protección ante el desempleo, seguridad en la maternidad y la paternidad y seguridad en la vejez.
La condición fundamental es que los ciudadanos puedan acceder a un empleo de calidad, lo cual constituye la base operativa de todo programa de Seguridad Social Integral, con atención a los requisitos médicos descritos y la provisión de pensiones al momento del retiro.
El punto clave es la productividad o la recuperación del aparato productivo, que actúa como un mecanismo de protección financiera y facilita el acceso a los servicios de salud. Los principios de la Seguridad Social coinciden en gran medida con los de la salud en el marco del derecho humano, destacando la universalidad, la equidad, la solidaridad y la sostenibilidad (7).
Líneas maestras
Presentamos una serie de propuestas, trazadas como líneas maestras de los aspectos más relevantes de la reconfiguración de nuestro sistema sanitario, con el objetivo de enriquecer una discusión consciente sobre los detalles más fundamentales a considerar en el marco de la reconfiguración que debe realizarse en el país a la luz de las nuevas realidades planteadas desde el 3 de enero de 2026.
Dentro de las variables a considerar como objetivos que deben alcanzarse para la modificación del estado sanitario actual de Venezuela se encuentra la optimización de la información médica y epidemiológica, para lo cual se debe mantener la publicación del Boletín Semanal de información epidemiológica oportuna por parte del Ministerio de Salud, que había sido suspendido indebidamente en los años recientes, a pasar que se trata de información de gran valor para la planificación de estrategias sanitarias y para identificar las patologías circulantes y determinar las que muestran patrón endémico o carácter episódico en grupos poblacionales que habitan áreas geográficas determinadas.

Es fundamental digitalizar la estructura de registros de salud para mejorar el seguimiento y el control de los pacientes, con el objetivo de elaborar la Historia Médica Electrónica a partir de una tarjeta con un chip que contenga la información de salud de cada venezolano.
Se requiere un proceso de adecuación tecnológica que incluya la dotación de equipos y la disponibilidad de redes electrónicas en todas las áreas. La Historia Médica Electrónica es un concepto en evolución que se define como la recopilación sistemática de información digital de salud de los pacientes o de las poblaciones (8).

Otro aspecto que, sin duda, debe considerarse es la recuperación profunda de la infraestructura de hospitales y ambulatorios, que incluye la puesta en marcha de servicios de agua, electricidad, aseo y telecomunicaciones en los centros de salud.
Se debe reforzar la red ambulatoria mediante la construcción y la recuperación de sedes para la atención comunitaria. Por otra parte, optimizar la disponibilidad de quirófanos, unidades de emergencia y de terapia intensiva en los hospitales de la red pública.
Se requiere el control de enfermedades emergentes y reemergentes, por lo cual se debe reactivar la Dirección Nacional de Malariología y su red de vigilancia, a fin de asegurar el control de vectores mediante fumigaciones periódicas y abatizaciones, para combatir el dengue, el zika y el chikungunya, entre otras patologías. Contando con laboratorios dotados de tecnología especializada y con personal capacitado para sus respectivas tareas.
Esto debe retomar la identificación de riesgos de patologías endémicas en áreas rurales y urbanas y, en concreto, la vigilancia continua de la fiebre amarilla, la fiebre hemorrágica, la enfermedad de Chagas y otras endemias.

Estas medidas deben ir de la mano con la restitución de programas de saneamiento ambiental para la distribución de agua apta para el consumo humano y de calidad sanitaria, así como de sistemas de drenaje y de disposición de excretas. Garantizando la ejecución eficiente de la potabilización de aguas que minimice la aparición de enfermedades hídricas de alta morbilidad y mortalidad en la Venezuela actual.
Hay que completar y mantener el Programa Ampliado de Vacunación para prevenir aquellas patologías que lo requieran, tales como varicela, difteria, fiebre amarilla y sarampión, e incorporar las de VPH, hepatitis y rotavirus, entre otras.

En cuanto a la salud materno-infantil y atención geriátrica, debe ser abordada desde lo inmediato, propiciando la recuperación de áreas de maternidad, neonatales y de cuidados al anciano con dotación de medicamentos básicos en unidades de atención matero-infantil y geriátrica, así como la reinstauración de las consultas prenatales y de niños sanos, que aunque existen, han dejado de tener la trascendencia de darle un carácter verdaderamente preventivo e integral con la participación de equipos médicos y técnicos multidisciplinarios.
Hay que procurar la dotación directa y gratuita de fórmulas lácteas y alimentos a niños y ancianos en programas de protección nutricional y promover la fortificación de los alimentos de consumo masivo con vitaminas, aminoácidos esenciales y oligoelementos.
Los efectos devastadores de la desnutrición deben abordarse iniciando por reforzar los programas de promoción de la lactancia materna. Proponemos la elaboración de una galleta nutricional con contenidos adecuados de vitaminas, minerales y oligoelementos, para su distribución en escuelas, retenes de atención geriátrica y cárceles con alta incidencia de desnutrición y un alto porcentaje de manifestación clínica de patologías como la tuberculosis. Esto se basa en ideas propuestas por especialistas en programas de recuperación nutricional.
Salud odontológica
La salud odontológica prestada por la sanidad pública ya no alcanza la cobertura requerida para garantizar una atención óptima, lo que obliga al uso de servicios privados, lo que representa un duro desafío para la economía familiar, ya deteriorada por las bajas asignaciones de sueldos y salarios.
Es importante la asistencia oportuna a pacientes con condiciones especiales y patologías crónicas, tales como discapacidades, síndrome de Down, autismo y trastornos de la salud mental, entre otros; para ello, se deben canalizar las consultas coordinadas y las entregas de medicamentos a través de las instituciones sanitarias y reforzar los programas de rehabilitación en los casos necesarios.
Canalizar las necesidades terapéuticas de los pacientes de bajos recursos con hipertensión y diabetes, de quienes requieren terapias de alto costo en patologías reumáticas, de los trasplantados, de quienes presentan trastornos neurológicos y de quienes requieren diálisis. Asegurar igualmente la dotación de medicamentos antirretrovirales a los pacientes con VIH/SIDA.
Programa oncológico nacional

Un comentario aparte merece la recuperación del Programa oncológico nacional, con la restitución oportuna de la dotación de medicamentos de quimioterapia debidamente certificados, lo que propiciaría el regreso de las empresas proveedoras de la industria farmacéutica.
Restablecimiento de los protocolos de mantenimiento de los equipos de radioterapia mayor, de diagnóstico nuclear, morfológicos-histopatológicos y de patología molecular de la red pública oncológica, a partir de su necesaria adecuación tecnológica. Fortalecer también la red privada de salud oncológica como recurso complementario.
Hay que adecuar la infraestructura de los servicios oncológicos mediante la remodelación de las salas quirúrgicas y de terapias y la plena operatividad de los servicios complementarios de laboratorio, Anatomía Patológica y banco de sangre.
Reforzar el alcance de los programas de atención y de lucha contra el cáncer en el país, con énfasis en los principios de vida saludable y en los programas de pesquisa de las principales causas de muerte, destacando el cáncer de mama, colorrectal, pulmonar y prostático.
Se debe propiciar la creación del Instituto Nacional de Cáncer, con al menos cuatro instituciones subregionales satélites, para promover la investigación científica sobre esta patología, la caracterización de los tumores y la creación de biobancos para la monitorización de los perfiles genéticos frecuentes en el país.
Reforzar educación médica

Es fundamental reforzar la Educación Médica y Comunitaria Integral para formar médicos que promuevan estilos de vida saludables, con énfasis en la cultura de la prevención, y se debe dar la importancia que tiene la educación preescolar, cuya optimización debe estar asociada a programas de vigilancia del desarrollo infantil, con monitoreo desde el nivel municipal, para que los niños puedan convertirse en agentes de cambio para su familia y su entorno comunitario.
En la formación de Médicos se debe iniciar un proceso de evaluación de los Médicos Integrales Comunitarios (MIC) para reinsertarlos en el sistema de salud, a través de un Consejo Nacional de Nivelación Académica, constituido por representantes de las Escuelas de Medicina de las Universidades Nacionales, a fin de establecer sus verdaderas competencias, determinar su base de preparación académica y someterlos a un Curso de Nivelación.
Los MIC deben canalizarse al programa nacional de Atención Primaria, reforzando el esfuerzo de los especialistas en Medicina Familiar.
Por otra parte, hay que unificar los títulos de médicos mediante la Ley de Ejercicio de la Medicina, con la designación original de Médicos Cirujanos, ya que actualmente también existe el título de Médico Militar. Es un despropósito que grupos de poder se conviertan en administradores de la formación de profesionales altamente calificados bajo el precepto militarista que nos ha gobernado. Esto ha cesado con la incursión de enero de 2026.
La educación médica debe ser evaluada para actualizar los programas de formación tanto en pregrado como en posgrado, incorporando recursos tecnológicos, y debe estar fundamentada en el principio de la Medicina Centrada en la Persona y en competencias en su perfil curricular, así como en el establecimiento de evidencias diagnósticas.
Proteger la investigación científica

Es necesario incentivar y proteger la investigación científica y a los investigadores nacionales mediante el otorgamiento de financiamiento a proyectos orientados a la solución de los problemas sanitarios del país.
En una nación con alta siniestralidad por desastres naturales, hay que replantear los programas de atención médica ante contingencias y desastres. Para ello, se requiere optimizar la red de asistencia inmediata, asegurando la dotación de equipos acordes con las funciones de salvamento y rescate, tanto en tierra como en espacios acuáticos.
Se deben reforzar las competencias y la dotación de los centros de Protección Civil y del Cuerpo de Bomberos, con vehículos de soporte vital pertinentes, técnicos y especializados. Asimismo, se debe promover la cultura antisísmica y antidesastres mediante el diseño de protocolos para la atención de eventos de la naturaleza, tales como incendios, deslaves y terremotos, con diseños preestablecidos de mecanismos de evacuación masiva, asegurando la formación de brigadas y de facilitadores de talleres que se rotarán periódicamente en colegios y universidades.
La mortalidad por accidentes de tránsito ha ido en franco aumento, a expensas de cifras alarmantes de accidentes en motocicletas, debido a la distribución masiva de estos vehículos y a la creación de programas por parte del propio Estado, como la llamada “Misión Motopirueta”.
En los últimos años, la morbimortalidad por este tipo de accidentes ha alcanzado niveles impresionantes, por lo que constituye un problema real de salud pública y amerita la intervención multidisciplinaria del Estado, mediante controles adecuados y educación continua supervisada.
De acuerdo con todo lo planteado, concluimos que la reestructuración de los sistemas de salud es vital para garantizar el derecho a la atención médica, optimizar el uso de los recursos y asegurar la sostenibilidad financiera ante el envejecimiento poblacional y las crisis sanitarias.
Siendo los pilares fundamentales de esta trasformación, en primer lugar, el garantizar el acceso y la equidad para reducir las desigualdades sociales, acercando los servicios integrales de calidad a toda la población, por otra parte lograr fortalecer el primer nivel de atención dedicado a la prevención, seguido de lograr la sostenibilidad financiara, haciendo uso responsable de los recursos con la optimización de citas médicas y la vigilancia del número de estudios paraclínicos innecesarios y finalmente mantener una protección ante las crisis que permita al sistema adaptarse a las situaciones generadas por emergencias epidemiológicas e inclusive dar respuesta inmediata a futuras pandemias.
La dificultad particular que enfrenta Venezuela es el grado de destrucción actual de los servicios sanitarios, lo que hace cada vez más difícil contar con recursos tanto financieros como humanos para lograr una recuperación progresiva y definitiva, debido al altísimo nivel de emigración profesional.
Referencias:
1. Trejo E. ¿A qué se refieren los principios de indivisibilidad e interdependencia? Portal Todos los Hechos. 2022. Disponible en: https:// todosloshechos.es/a-que-se-refiere-el-principio-de-indivisibilidad-y-de-interdependencia
2. Naciones Unidas. La salud es un derecho humano: ¿Qué significa la cobertura sanitaria universal? Noticias ONU. 2021. Disponible en: https:// news.un.org /es/story/2021/04/1490682
3. Organización Panamericana de la Salud. Derechos Humanos y Salud. Temas OPS/OMS. 2020. Disponible en: https://www.paho.org/es/temas/ derechos-humanos-salud
4. Federación Médica Venezolana. Alrededor de 43 mil médicos migraron del país. Aporrea. Publicación electrónica. 2024. Disponible en: https://www.aporrea.org/trabajadores/n397096. html
5. Colomer Revuelta C, Álvarez-Dardet C. Promoción de la salud y cambio social. Madrid: Elsevier España S.L.U. 2000. ISBN: 8445824732.
6. Universidad Internacional de Valencia. Atención centrada en la persona: qué es y cómo comenzar a aplicarla. 2024. Disponible en: https://www. universidadviu.com/es/actualidad/nuestros-expertos/atencion-centrada-en-la-persona-que-es-y-como-comenzar-aplicarla (universidadviu.com in Bing)
7. Hama HH, Alexiuk M, Elgubtan H, Tangri N. Seguridad del Estado, seguridad social y seguridad humana. Revista de Relaciones Internacionales de Jadavpur. 2017;21(1).
8. Hasan Hama H, Alexiuk M, Elgubtan H, Tangri N. Clinical Decision Support Tools in the Electronic Medical Record. Kidney Int Rep. 2024;9(1):29 38.
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