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Panamá inaugura la Semana de Alto Nivel en conmemoración del Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, la asamblea diplomática convocada por el libertador Simón Bolívar en 1826 con la visión de articular una confederación de repúblicas hispanoamericanas. Este hito histórico inspira una agenda diplomática sin precedentes en la capital panameña. Este 22 de junio, día central de la conmemoración, se celebrará la Reunión de Jefes de Estado y de Gobierno, un espacio para reflexionar sobre el legado integracionista de Bolívar y su vigencia en los desafíos regionales actuales. En este contexto, el Dr. Reinaldo Rojas analiza el alcance y la proyección del ideal bolivariano a dos siglos de aquel sueño continental

Al cumplirse este 22 de junio de 2026, el bicentenario de la instalación del Congreso Anfictiónico de Panamá, la pregunta que nos debemos hacer es si los principios geopolíticos presentes en la convocatoria de 1821 firmada por Bolívar siguen vigentes. Ponerlos en el debate, actualizándolos, es el mejor homenaje que le podemos hacer a una agenda de política internacional que aún sigue en espera

Por: Dr. Reinaldo Rojas | Este ensayo fue publicado de manera original en Aldea Educativa Magazine

El Dr. Reinaldo Rojas, es historiador, docente, investigador y escritor venezolano, reconocido por su valioso aporte a la historia de Venezuela, América Latina y el Caribe. Formado en el Instituto Pedagógico de Barquisimeto y Doctor en Historia por la Universidad Santa María, ha desarrollado una amplia trayectoria académica como profesor titular de la UPEL y tutor en diversos programas doctorales del país y el exterior.

  1. Crisis colonial, independencia y unidad hispanoamericana en el siglo XIX

La idea de Unidad Hispanoamericana que encontramos presente en líderes de nuestra independencia como Francisco de Miranda y Simón Bolívar responde, a nuestro juicio, a la intención de dar una especie de solución de continuidad a la unidad política y cultural establecida por España en nuestros países a lo largo de tres siglos de dominio colonial en el continente. Y es que cuando España inicia la conquista de América, la diversidad cultural y el aislamiento en que vivían las grandes civilizaciones aborígenes era un hecho evidente que se refleja en el mismo proceso de colonización posterior.[1]

Sobre ese mosaico de pueblos y culturas, la España de los reyes católicos primero, luego la España de los Austria y finalmente la España de los Borbones construyen su imperio, organizando una estructura político-administrativa centralizada bajo la autoridad del Rey.  Esta circunstancia histórica le impuso al conjunto de países que fueron colonias de España, una serie de rasgos socio-culturales comunes como la lengua castellana, la religión católica y una concepción administrativa europea, de tradición romana, que servirán de fundamento histórico en su momento a los ideales de una integración hispanoamericana, que hoy, por intereses comunes de independencia y desarrollo frente a los grandes centros de poder capitalista mundial, se extiende al conjunto geopolítico latinoamericano y caribeño. [2]

En el caso hispanoamericano es importante destacar que a lo largo del siglo XVIII el gobierno de los Borbones generó, por un lado, una importante cohesión administrativa en favor de los intereses imperiales españoles, pero impulsó, a su vez, un espíritu regionalista en los sectores criollos,[3] el cual posibilitó el surgimiento de los sentimientos  nacionalistas que estarán presentes en momentos en que España entra en crisis por la ocupación francesa de su territorio peninsular en 1808. Estos intereses conspirarán contra el ideal integracionista hispanoamericano que también estará presente en aquellos años creadores, como expresión de una conciencia americana, tal como la expone el sacerdote jesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán en su famosa “Carta dirigida a los españoles americanos” de 1799[4]

Y efectivamente, fue sobre las anteriores divisiones político-administrativas españolas que se organizaron las repúblicas hispanoamericanas. El imperio se había construido sobre una frágil unidad que no soportó la crisis global que impactó a España en la primera década del siglo XIX, coyuntura política que le abrió causes a la independencia pero a costa de la desintegración de aquella unidad política que España había logrado instaurar en tres siglos de dominio colonial en América.

Es, desde esta situación política, pero también cultural, que se piensa acerca de la unidad hispanoamericana en el contexto de nuestra lucha por la independencia entre finales del siglo XVIII y primeras décadas del siglo XIX. En primer lugar debemos destacar a Francisco de Miranda, quien no sólo luchó por la independencia sino también por la unidad hispanoamericana con su proyecto de Unión Colombiana, a partir de 1790[5], seguido por Simón Bolívar y José de San Martín, los Libertadores de Suramérica, así como José Cecilio del Valle, Mariano Moreno, Bernardo Monteagudo y Juan Bautista Alberdi, entre los pensadores más representativos de la época.[6] Todos expresan su convicción de la necesidad de reconstruir el camino de la unidad hispanoamericana, lo cual no llegó a cumplirse después de  alcanzada la independencia política de España. En este camino el primero y más grande esfuerzo fue sin lugar a dudas el impulsado por Bolívar al convocar el Congreso Anfictiónico llevado a cabo en Panamá, en 1826.[7]

2.- La unidad de la América española: el proyecto colombino de Miranda.

Por todo lo anteriormente señalado, es evidente que el tema de unidad hispanoamericana, presente en el pensamiento de Bolívar, no puede ser abordado como simple agregado en su ideario político, sino como un principio rector para la acción emancipadora cuyos antecedentes debemos buscar, entre otros, en el proyecto colombino de Francisco de Miranda.

Efectivamente, la vida de Miranda es el quehacer de un hombre que ha tomado la independencia de la América española como su razón vital. Su larga carrera militar da cuenta de su servicio en el Ejército Real español, para luego desarrollar actividades profesionales en los Estados Unidos, Francia y Rusia, llegando a obtener el rango de Generalísimo del ejército francés en plena revolución, quedando su nombre grabado en el Arco de Triunfo de Paris. Sin embargo, su propósito, como bien lo señala en diversos escritos y manifiestos, era aprovechar los conflictos que protagonizaban las potencias emergentes de Europa, Francia e Inglaterra, inclusive los Estados Unidos contra España, para beneficio de la independencia del Nuevo Mundo.

Este propósito es el que el mismo confiesa en 1792 , cuando nos dice que “…en el año de 1784, en la ciudad de  Nueva Yorkse formó el proyecto actual de la Independencia y Libertad de todo el continente Hispano-Americano, con la cooperación de Inglaterra…”,[8]  ya que veía que América podía ofrecerle a los ingleses una vasto comercio “recíprocamente ventajoso”  en la medida que esta potencia ayudará a la América española “… a sacudir la opresión infame en que la España la tiene constituida…”[9]     

Esta visión continental y universalista de la independencia de la América española, tal como se refleja en su Proyecto de Gobierno Federal de 1801,[10]  es antecedente fundamental para el tema de la unidad que sigue a la independencia, especialmente, en el pensamiento y acción de su coterráneo y discípulo, el Libertador Simón Bolívar.

3.-       Pensamiento y acción integracionista de Simón Bolívar: de la “Carta de Jamaica” al Congreso Anfictiónico de Panamá.

Si algún documento es de fundamental importancia para el estudio del pensamiento político del Libertador, ese documento es sin lugar a dudas, la llamada “Carta de Jamaica” por considerar que es allí donde podemos encontrar las ideas directrices del proyecto político bolivariano de emancipación.[11]

Se trata de un extenso documento escrito por Bolívar en 1815, tras la derrota de la llamada segunda República en el terrible año de 1814,[12]  situación que obligó a Bolívar a tomar el camino del exilio, dirigiéndose primero a la Nueva Granada y luego a Jamaica, a cuya capital, Kingston, arriba en marzo de 1815.[13] Al igual que Miranda en su momento, Bolívar piensa que Inglaterra es el mejor aliado del movimiento emancipador por lo que va a Jamaica, próspera colonia inglesa, en busca de apoyo material suficiente para liberar a su patria.

Hay en esta densa carta tanto un detallado análisis de las condiciones demográficas, económicas, políticas y culturales en las que se encontraban las diferentes provincias y territorios de la América española en la primera década del siglo XIX, así como un interesante ejercicio de análisis prospectivo acerca de los tipos de gobiernos que le podrían corresponder a cada país hispanoamericano luego de alcanzada la independencia.

En el aspecto internacional Bolívar adelanta una serie de conceptos que luego serán principios de su política de integración hispanoamericana en dos grandes dimensiones: En primer lugar, la promoción de la unión estratégica entre la Nueva Granada y Venezuela, para crear una sola república y, en segundo lugar, la idea de convocar un congreso de unidad en el istmo de Panamá.

“Es una idea grandiosa – nos dice en su carta –  pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola Nación con un sólo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo.” Sin embargo, Bolívar aprecia las dificultades de alcanzar esta meta superior “porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América.”

A pesar de ello, expone con gran esperanza y optimismo, su ideal anfictiónico al exclamar: “¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos!. Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de Representantes de las Repúblicas, Reinos e Imperios, a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo.”[14]

Pues bien, el triunfo de las armas republicanas en la Batalla de Boyacá y la celebración del Congreso de Angostura, ambos entre agosto y diciembre de 1819, respectivamente, le van a permitir al Libertador materializar esta idea de la unidad a partir de la creación de la República de Colombia en 1821. A partir de ese momento, Bolívar va a promover a través del joven estado una importante labor diplomática que tendrá como norte la firma de una serie de acuerdos bilaterales que, vistos en perspectiva, serán de fundamental importancia en la convocatoria que el propio Libertador hará a los  gobiernos de Hispanoamérica para la celebración de un Congreso Anfictiónico en Panamá.

Estos Tratados “de Unión, Liga y Confederación Perpetua” fueron firmados por la República por Colombia con los gobiernos del Perú, Chile y México en 1822; y un “Tratado de Amistad y Alianza” con Buenos Aires”, en 1823.[15]

El 7 de Diciembre de 1824  – dos días antes de la Batalla de Ayacucho – el Libertador Simón Bolívar, como encargado del mando Supremo del Perú, le envía a los gobiernos de Colombia, México, Río de la Plata, Chile y Guatemala la convocatoria formal para la cita en Panamá, cumpliendo con ello la aspiración compartida con Miranda de reunir en un solo cuerpo político a las antiguas colonias españolas de América.

La magna Asamblea se instaló el 22 de junio de 1826 en la Sala Capitular del antiguo Convento de San Francisco, en Panamá. Estuvieron presentes: los venezolanos Pedro Gual y el General de Brigada Pedro Briceño Méndez, por la República de Colombia, Antonio Larrazábal y Pedro Molina por Centroamérica, Manuel Lorenzo Vidaurre y Manuel Pérez de Tudela por el Perú; y el General de Brigada José Mariano Michelena por los Estados Unidos Mexicanos. Por diversas razones, no asistieron los  delegados de Buenos Aires, Chile y Brasil. Por Gran Bretaña, como observador, asistió Edward Dawkins, quien se dedicó a establecer consultas bilaterales con los plenipotenciarios, sin participar directamente en las sesiones del Congreso.

El Rey de Holanda envió al Coronel Van Veer, mientras los Delegados del Gobierno de los Estados Unidos, invitados por el General Santander sin el consentimiento del Libertador, no pudieron asistir. México, a través de su Presidente Guadalupe Victoria, también había invitado al gobierno norteamericano para que estuviera representado en dicho Congreso. Esta conducta de Bolívar obedecía fundamentalmente al interés de reunir sólo a las repúblicas hispanoamericanas, que eran las que a su juicio tenían antecedentes, intereses y aspiraciones comunes. Los resultados formales del congreso se recogieron en el documento final de la reunión, el “Tratado de Unión, liga y confederación perpetua entre las repúblicas de Colombia, centroamérica, Perú y los Estados Unidos Mejicanos”.[16]

Como bien ha señalado Arístides Silva Otero en su estudio sobre el Congreso de Panamá, siete pueden ser los aportes jurídicos al Derecho Internacional que se forjan alrededor de la convocatoria y organización, por el propio Bolívar, del Congreso Anfictiónico y que se despliegan inicialmente en los tratados que firma la República de Colombia con el resto de naciones hispanoamericanas, como antesala a la reunión en el istmo. Estos principios serían:

  1. El principio de solidaridad defensiva, leit motiv del Congreso de 1826.
  2. La igualdad jurídica de los Estados, principio constitutivo de la confederación.
  3. La garantía de la integridad territorial.
  4. El principio del utis possidetis juris como fundamento de la organización territorial republicana.
  5. La codificación del Derecho Internacional Americano.
  6. El arbitraje general obligatorio.
  7. El procedimiento de la conciliación en las relaciones internacionales.[17]

Sin embargo, el Congreso en sí no tuvo la trascendencia inmediata aspirada por Bolívar.  

Por una parte, los gobernantes estadounidenses habían hecho todo lo posible por sabotear la Asamblea, tal como lo documenta el historiador cubano Francisco Pividal Padrón en su obra, Bolívar: pensamiento precursor del antiimperialismo, donde funcionarios como Herman Allen, agente de los Estados Unidos ante el Gobierno de Chile, se pronuncian en contra de la realización de la Asamblea, señalando que el mismo no era más que una imposición de Bolívar y que “ semejante asamblea sería prematura  y no produciría ningún bien”[18]     

Por su parte. William Tudor, cónsul de los Estados Unidos ante el gobierno del Perú, en comunicación que envía desde Lima a su cancillería el 15 de junio de 1826, siete días antes de la instalación del congreso, señalaba que “Chile y Buenos Aires enviarán ahora sus delegados al mismo y todos esos Estados se unirán para oponerse a la influencia del dictador”,[19]que es el término que utiliza al referirse al Libertador Simón Bolívar.  

Por otro lado, los intereses regionales, las expectativas de pequeña nación que impulsaban importantes sectores de la clase dominante en cada una las repúblicas hispanoamericanas, también llevaron al fracaso el intento de integración. La no asistencia de los delegados argentinos tuvo que ver con la oposición abierta de Bernardino de Rivadavia, Jefe del Poder Ejecutivo de Buenos Aires, quien según Bartolomé Mitre “…desechó in limine la idea de un congreso en cierto modo soberano, árbitro en las cuestiones internacionales, como una imitación inútil y peligrosa del consejo anfictiónico de la antigua Grecia”[20]

Doscientos años después de aquellas iniciativas de nuestros libertadores, todavía el pensamiento integracionista de Bolívar y su modelo hispanista – hoy latinoamericano y caribeño – y confederativo propuesto en Panamá espera pasar de su dimensión de bello ideal de unidad, para transformarse en efectiva realidad geopolítica e institucional, en este mundo global de grandes bloques regionales que imponen sus intereses sobre el planeta.

Los esfuerzos y experiencias de integración que hemos vivido, como la Organización de Países Americanos (OEA), la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y el Sistema Económico para América Latina (SELA) en el siglo XX; hasta llegar a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en el siglo XXI, no han podido cumplir con los propósitos postulados en Panamá, de construir una integración en la libertad; tal como ha definido el filósofo mexicano Leopoldo Zea la esencia del pensamiento político de Simón Bolívar.[21]

Esas formas de integración han sido más bien foros para el diálogo y la cooperación, que verdaderos mecanismos institucionalizados de integración. Y propuestas como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), fundada en 2004 con clara referencia al pensamiento del Libertador Simón Bolívar, lamentablemente se redujo a un espacio de encuentro de presidentes amigos, identificados ideológicamente con una corriente de pensamiento político, excluyendo al resto.

Al cumplirse este 22 de junio de 2026, el bicentenario de la instalación del Congreso Anfictiónico de Panamá, la pregunta que nos debemos hacer es si los principios geopolíticos presentes en la convocatoria de 1821 firmada por Bolívar siguen vigentes. Ponerlos en el debate, actualizándolos, es el mejor homenaje que le podemos hacer a una agenda de política internacional que aún sigue en espera.

CITAS

[1] Una visión de conjunto de la América aborigen pre-colonial la podemos encontrar en la obra de Pere Bosch Gimpera La América pre-hispánica. Barcelona: Editorial Ariel. 1975.

[2] Aquí nos referimos a la necesidad de diferenciar la unidad hispanoamericana propugnada por Bolívar para las antiguas colonias de España en América, de la integración latinoamericana que incluye a países que fueron colonias de otros imperios, como el portugués, el inglés, el francés y otros territorios que funcionaron como factorías y centros del comercio de Holanda en el Caribe.

[3] El blanco criollo es el descendiente del español en América, que por tal circunstancia hay que diferenciar del blanco europeo. El blanco europeo controlaba los cargos más importantes del Estado español en América, mientras los blancos criollos se les excluía de tal beneficio, lo que generó su lucha por alcanzar ese poder político, sólo alcanzado con la independencia.

[4] VISCARDO Y GUZMÁN, Juan Pablo. Carta dirigida a los españoles americanos. México: Fondo de Cultura Económica. 2004.

[5] MIRANDA, Francisco de. América espera. Caracas: Biblioteca Ayacucho. No. 100.  1982. P. 100 y ss.

[6] Una de las antologías más completas es: Pensamiento Político de la Emancipación (1790-1825).Caracas: Biblioteca Ayacucho. Nos. 23 y 24. 1977. 2 vols.

[7] BOLÍVAR, Simón. Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho. No. 1.  1985. P. 177.

[8] MIRANDA, Francisco de.  Op. Cit. 1982. p. 120.

[9] Ibid. P. 104:

[10] Ibid.  P. 288 y ss.

[11] Al respecto puede consultarse nuestros estudios “Bolívar y la Carta de Jamaica” y “Bolívar en Jamaica” que como estudios introductorios se reproducen en: BOLÍVAR, Simón. Carta de Jamaica. México: Edición conjunta de la Secretaría de Cultura y del Instituto Nacional de Estudios Históricos  de las Revoluciones de México.  https://inehrm.gob.mx/recursos/Libros/Carta_de_jamaica%20.pdf

[12] Sobre la segunda república y su derrota militar puede consultarse: USLAR PIETRI, Juan. La rebelión de 1814. Madrid: Editorial EDIME. 1963.

[13] Al respecto se puede consultar nuestro artículo “Bolívar en Jamaica”. Mayéutica. Revista del Decanato de Humanidades y Artes, Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado.  Año 6, Vol. VI, Nro. 1. Enero- diciembre 2018.

https://revistas.uclave.org/index.php/mayeutica/article/download/1674/854/1595

[14] Ibid. P. 72.

[15] Documentos consultados en: SILVA OTERO, ArístidesLa Diplomacia Hispano-americana de la Gran Colombia.  Caracas: Instituto de Investigaciones de FACES, UCV. 1967. 1960. pp. 35 y ss.

[16] El mismo se puede consultar en la Antología Hispanoamericanismo siglo XIX. Caracas: Serie de Sesquicentenario del Congreso de Panamá publicada por el Gobierno de Venezuela. 1976. P. 404 y ss.

[17] SILVA OTERO, Arístides. El Congreso de Panamá. Caracas: Instituto de Investigaciones, FACES, UCV. 1969. p. 28.

[18] PIVIDAL PADRÓN, Francisco Bolívar: pensamiento precursor del antiimperialismo. La Habana: Editorial Casa de las Américas. 1977.  P. 172.

[19] IbidP. 173 y 174.

[20] Citado por: YEPES,  J.M.  Del Congreso de Panamá a la Conferencia de Caracas  1826 – 1954. Caracas: 1955. p. 45.

[21] ZEA, Leopoldo. Simón Bolívar. Integración en la Libertad. Barquisimeto: Edición conjunta Fundación Buría-Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 2012.

FUENTES CONSULTADAS

Documentales:

  • BOLÍVAR, Simón. Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho. No. 1.
  • _______________. Carta de Jamaica. México: Edición conjunta de la Secretaría de Cultura y del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.  https://inehrm.gob.mx/recursos/Libros/Carta_de_jamaica%20.pdf
  • MIRANDA, Francisco de. América espera. Caracas: Biblioteca Ayacucho. No. 100.
  • REPÚBLICA DE VENEZUELA. Hispanoamericanismo siglo XIX. Caracas: Serie de Sesquicentenario del Congreso de Panamá publicada por el Gobierno de Venezuela. 1976.

Bibliográficas:

  • BOSCH GIMPERA, Pere La América pre-hispánica. Barcelona: Editorial Ariel. 1975.
  • PIVIDAL PADRÓN, FranciscoBolívar: pensamiento precursor del antiimperialismo. La Habana: Editorial Casa de las Américas.
  • ROJAS, Reinaldo. Historiografía y Política sobre el tema bolivariano. Barquisimeto: Edición conjunta del Ateneo de Barquisimeto y la Fundación Buria. 1999.
  • USLAR PIETRI, Juan. La rebelión de 1814. Madrid: Editorial Edime. 1963.
  • VARIOS AUTORES. Pensamiento Político de la Emancipación (1790-1825).Caracas: Biblioteca Ayacucho. Nos. 23 y 24. 1977. 2 vols.
  • VISCARDO Y GUZMÁN, Juan Pablo. Carta dirigida a los españoles americanos. México: Fondo de Cultura Económica. 2004.
  • SILVA OTERO, ArístidesLa Diplomacia Hispano-americana de la Gran Colombia. Caracas: Instituto de Investigaciones de FACES, UCV. 1967
  • El Congreso de Panamá. Caracas: Instituto de Investigaciones, FACES, UCV. 1969
  • YEPES, M.  Del Congreso de Panamá a la Conferencia de Caracas.  1826 – 1954. Caracas: Cromotip C.A. 1955.
  • ZEA, Leopoldo. Simón Bolívar. Integración en la Libertad. Barquisimeto: Edición conjunta Fundación Buría-Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 2012.

Hemerográficas.

Por: Dr. Reinaldo Rojas