La salud renal se construye desde el inicio de la vida y depende estrechamente de las condiciones ambientales y laborales a las que nos exponemos
Por: Dra. Karen Courville, FACP, SNI, GNI-CSS

La Dra. Karen Courville es egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá. Realizó estudios en Medicina Interna y Nefrología en el Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo A. Madrid. Tiene un Fellow en Investigación Renal del Instituto Mario Negri en Bérgamo, Italia. Investigadora del Instituto de Ciencias Médicas de Las Tablas. Miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI)
Los riñones son los grandes filtros de nuestro cuerpo. Trabajan las 24 horas del día limpiando la sangre, eliminando toxinas a través de la orina, regulando la presión arterial y manteniendo el equilibrio de líquidos y minerales indispensables.
Sin embargo, la enfermedad renal suele ser un «enemigo silencioso» que no muestra síntomas claros hasta que el daño está muy avanzado. Por esta razón, la prevención y la detección temprana son herramientas críticas para reducir el impacto de esta enfermedad a largo plazo.
Muchas veces pensamos que los problemas en los riñones solo afectan a los adultos mayores o a personas con diabetes e hipertensión. Pero la realidad es que existen factores ambientales, laborales y de la primera infancia que pueden dañar estos órganos desde etapas muy tempranas de la vida, iniciando lesiones que pasan desapercibidas pero que progresan con los años. A continuación, explicamos de forma sencilla cuáles son estos factores y cómo impactan en nuestra salud renal.

Factores de riesgo
Nuestros riñones comienzan a formarse en el vientre materno y su desarrollo temprano define la resistencia que tendrán a lo largo de toda nuestra vida.
Bajo peso al nacer y desnutrición

El crecimiento adecuado durante el embarazo y los primeros meses de vida es fundamental. Cuando un bebé nace con bajo peso o sufre de desnutrición en sus etapas iniciales de crecimiento, el cuerpo prioriza el desarrollo de otros órganos vitales como el cerebro. Como consecuencia, el sistema renal no se desarrolla a su máxima capacidad.
Las nefronas son los filtros microscópicos que tiene cada riñón. Nacemos con un número fijo de ellas (aproximadamente un millón por riñón) y el cuerpo no produce nefronas nuevas después del nacimiento. Si un bebé nace antes de tiempo (prematuro) o con bajo peso, tendrá una «dotación reducida de nefronas», es decir, sus riñones nacerán con menos filtros de lo normal. Al tener menos filtros para hacer el mismo trabajo de limpieza, estos se sobrecargan rápidamente, aumentando el riesgo de sufrir insuficiencia renal en la edad adulta.
Factores de riesgo ambientales y laborales

El entorno en el que vivimos y trabajamos juega un papel decisivo. La exposición continua a toxinas debilita progresivamente la función de filtrado del riñón. Cada vez más se habla del peligro del consumo de agua de insegura, que se refiere al agua para beber contaminada con metales pesados (como arsénico, plomo o cadmio) o con bacterias y parásitos debido a la falta de un sistema de saneamiento adecuado.
Beber agua contaminada de forma prolongada obliga a los riñones a procesar continuamente estas sustancias tóxicas. Con el tiempo, los metales pesados se acumulan en el tejido renal, destruyendo sus células y alterando su capacidad purificadora.
Riesgo de agroquímicos (pesticidas y fertilizantes)

Los agroquímicos son productos químicos que se utilizan de forma masiva en la agricultura para proteger los cultivos de las plagas y acelerar la producción.
Las personas que trabajan en el campo o que viven cerca de zonas agrícolas suelen inhalar o absorber a través de la piel estos químicos de manera constante si no usan la protección adecuada.
Los agroquímicos son altamente tóxicos para las células del riñón, provocando una inflamación interna silenciosa que daña la estructura renal.
Además, estos productos se van acumulando en el suelo donde se siembra y cosecha, lo que significa que luego de muchos años, todos los consumidores están en riesgo de tener partículas de estos productos que van en los alimentos que se producen en el campo, sin estar en ellos o vivir cerca de los mismos.
Estresores laborales y relacionados con el clima

El calentamiento global es una amenaza continua, que incluye trabajar bajo temperaturas extremas (calor intenso) sin la posibilidad de descansar a la sombra o sin acceso a una hidratación adecuada.
Es un problema muy común en trabajadores de la construcción, recolectores de caña de azúcar y agricultura en general.
El calor extremo provoca deshidratación constante. Cuando el cuerpo no tiene suficiente agua, los riñones reducen al mínimo la producción de orina para retener líquidos, lo que concentra las toxinas y reduce el flujo de sangre hacia el propio riñón. Sufrir estos episodios de deshidratación severa día tras día causa pequeñas heridas repetidas en los tejidos del órgano.
El camino hacia el daño renal: lesiones repetidas
Cuando los riñones se exponen repetidamente a estas agresiones (deshidratación por calor, agroquímicos o agua contaminada), el cuerpo intenta reparar el tejido dañado. Sin embargo, cuando los ataques son continuos, el proceso de curación falla.
En lugar de sanar de forma saludable, se produce una cicatrización defectuosa conocida médicamente como fibrosis tubulointerstitial. El riñón se llena de cicatrices internas rígidas; estas cicatrices sustituyen al tejido sano y van apagando los filtros del órgano, deteriorando de manera progresiva e irreversible la función de los riñones hasta que ya no pueden limpiar la sangre por sí mismos.
¿Qué hacer para proteger tus riñones?

La salud renal se construye desde el inicio de la vida y depende estrechamente de las condiciones ambientales y laborales a las que nos exponemos. Identificar estos riesgos a tiempo es la única manera de evitar que una lesión leve e invisible se convierta en una enfermedad crónica grave en el futuro.
Para cuidar tus riñones y los de tu familia, te sugerimos seguir estas recomendaciones:
- Asegura agua limpia: Consume siempre agua potable. Si en tu comunidad el agua no es segura, hierve el agua o utiliza filtros certificados para eliminar impurezas y metales pesados.
- Protégete en el trabajo: Si manejas pesticidas o fertilizantes, utiliza siempre equipo de protección personal (guantes, mascarillas, botas) y lávate bien las manos antes de comer.
- Hidratación constante frente al calor: Si trabajas bajo el sol o en ambientes muy calurosos, no esperes a tener sed. Toma descansos cortos bajo la sombra y bebe agua de forma regular durante toda la jornada laboral.
- Cuida el embarazo y la infancia: Una adecuada nutrición prenatal y el control médico del embarazo ayudan a asegurar que los bebés nazcan con un peso correcto y riñones completamente sanos.
- Hazte un chequeo anual: Recuerda que los riñones no duelen. Acude a tu médico de cabecera una vez al año para realizarte un examen general de orina y una prueba de creatinina en sangre; estas son las herramientas más sencillas y económicas para vigilar la salud de tus filtros vitales. Las causas principales de enfermedad renal crónica a nivel mundial son la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, ambas son enfermedades no transmisibles y que tienen tratamiento.
Por: Dra. Karen Courville

